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lunes, 10 de diciembre de 2012

LA CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA 33 DÍAS

Consagración al corazón de María 33 días 
Los invitamos a participar y consagrarse a María durante 33 días. Se debe bajar el libro al final de esta página. Aquí solamente les mostraremos de lo que se trata, pero las oraciones que se deben rezar deben ser obtenidas directamente del libro. Este libro fue traducido del inglés por Benito Prieto y complementado por Carolina Téllez y Mario Villa. El título original: "In the end My Inmaculate Heart will triumph"


La consagración al Inmaculado Corazón de María que presenta este pequeño libro es un acontecimiento que sólo podrá llevar a cabo un número escogido de personas.
 
¿Quién las escogerá?
  Nada más ni nada menos que la propia Virgen Santísima. Ella a través de los videntes de Medjugorje, preparó un plan de preparación de 33 días, (33 es el número de años de la vida de Jesús, su Hijo amado) indicando las líneas maestras de cada uno de los días con mensajes para cada uno de ellos.

 Ella invita a todo hombre o mujer que reciba este pequeño libro para que se aliste en el ejército que Ella está preparando para los tiempos finales que preceden al Triunfo definitivo de su Inmaculado Corazón, hecho que acaecerá irreversiblemente según los designios de Dios, tal como la Virgen de Fátima lo anunció en su momento.

 Los que llevan a cabo la consagración al Inmaculado Corazón de María, con una verdadera y sincera preparación, tal cual es solicitada por Ella misma y según sus propias palabras, transcritas en este libro, recibirán al Espíritu Santo en sus corazones y sus vidas se encaminarán hacia una santidad y perfección radical, bajo la protección especial de la Santísima Virgen.

 A partir del momento de la consagración, Ella los alistará en su ejército triunfador y formarán parte de su séquito el día del Señor. Sólo se requiere meditar cada día lo que la Santísima Virgen habla para cada uno de ellos, poner en práctica lo que Ella misma sugiere en sus locuciones y prepararse intensa y sencillamente con la mejor disposición de ánimo,
confiados de que Ella nos ayudará para que realmente surja una verdadera conversión en nuestro corazón. Es una promesa que Ella tiene al que desee formar parte de su gran Ejercito Triunfador.

 Si a lo dicho se une la oración sincera de corazón, durante todo el periodo de preparación, la eficacia de esa oración estará garantizada por la propia promesa y palabra de la Santísima Virgen que está ya en el tiempo en que va a lograr aplastar definitivamente la cabeza de la serpiente infernal.

 Si rechazas esta gracia particular, gratuita y no merecida por nadie y que Ella te está ofreciendo por medio de este libro, estarás renunciando voluntariamente a una de las más grandes y mejores oportunidades que Dios ha concedido para tu Santificación y Salvación final. Esta es una gracia y un don que el Corazón de Jesús tenía reservado únicamente para estos tiempos finales.
 
 Este libro no tiene otro fin que el de ofrecer una oportunidad a toda persona a quien la Virgen seleccione en forma gratuita y misteriosa, para que se consagre a su Inmaculado Corazón; Ella cumplirá su promesa como cumplió ya lo que pronunció solemnemente el 13 de junio de 1917. ¿Quieres formar parte de este ejército, comprobar como Ella cumple sus promesas?. Haz la consagración después de la preparación de los 33 días, comprometiéndole tu vida a Ella, luego veraz lo que va a ir ocurriendo insensiblemente en tu vida.
 . Anótate sin dudarlo entre los participantes del ejército de la Virgen para celebrar ese triunfo, y ora, ora mucho para que Ella te asista en esa preparación que sin duda te hará entrar en el umbral de una conversión similar a lo que ocurrió en Rusia. Ella nunca falla. Lo ha prometido.


CALENDARIO MARIANO

1. Escoger una festividad de la Santísima Virgen
2. Contar 33 días antes de esa festividad
3. Hacer la preparación en cada uno de esos 33 días llevando a cabo las oraciones de la página 24 a la página 27 y meditando lo que la Santísima Virgen sugiere para cada uno de los 33 días tal como aparece en cada uno de ellos por orden consecutivo.
4. Consagración el día de la festividad.


Los mensajes para la Consagración
  En el amanecer de su Triunfo Nuestra Señora trae un mensaje de esperanza y de paz para el mundo; Ella habla de su amor y de su deseo de abrazar a cada uno de nosotros, sus hijos. La Consagración a su Corazón Inmaculado es la respuesta que nosotros hacemos a su llamado del modo más completo y conforme al querer de Dios, de tal manera que seamos unidos universal y católicamente al poner nuestros corazones sin reserva al servicio de su Hijo Nuestro Señor Jesucristo; por medio de este precioso portal del cielo encontraremos que cada uno de nosotros ha sido agraciado con la profundidad y la amplitud de todas sus bendiciones y gracias. Este es el «SI» de una unidad eterna.

 Nuestra Señora ha dado estas palabras a cada uno de nosotros personalmente a través de un instrumento escogido por Dios, un alma consagrada a la misión para el Triunfo de su Inmaculado Corazón; en estos mensajes están contenidas las palabras con que Nuestra Señora se expresó, todo lo que Ella ha dado para cada día y que tiene como fin instruirnos personalmente en este tiempo de gracia sobre la urgencia de la consagración por medio de Ella a Jesús. Cada mensaje contiene iluminaciones dadas a través de este instrumento para guiar y dirigir nuestro camino como Nuestra Señora desea hacerlo.

 En su GUÍA enseña la razón y el plan de la consagración; en la DIRECCIÓN encontramos los efectos de la consagración y como cumplirlos cada día de nuestras vidas; en la MEDITACIÓN le ofrecemos a Ella nuestros deseos, acciones, peticiones y oraciones a fin de que Ella pueda ayudarnos a convertirnos en todo lo que Dios Padre moldeará en nosotros. El texto de la consagración es un obsequio de Nuestra Señora para que nosotros le ofrezcamos nuestros corazones a su Triunfo.
Nuestra Señora desea ardientemente ayudarnos a darnos cuenta de nuestra propia importancia en este plan divino; Ella nos llama su «corte», el resto del rebaño, esos que serán reconocidos por marcas específicas.
 
 «Tú conocerás el resto de mi rebaño por estas características: Devoción a mi Corazón Inmaculado, porque Dios ha pedido que se le rinda honor honrándome a mí; fidelidad a vuestro Santo Padre, Él es el Vicario de Cristo, el representante divino entre ustedes, el verdadero pastor de la verdadera Iglesia; gran reverencia a la presencia de mi Hijo en la Santa Eucaristía; Él diseñará sus almas cuando estén delante del Santísimo Sacramento. Estas tres marcas son las que representarán a mi rebaño reunido para realizar mi contribución al plan completo de salvación».

  La Madre de Dios viene para guiarnos de la mano en la santificación de las almas, en la preparación de nuestros corazones para ser presentados a Jesús; lo único que Ella pide de nosotros es un corazón abierto. Mientras se hace la preparación para el Acto de Consagración hay que tener presente que se está cumpliendo el deseo de Dios Padre, es un acto; promesa que será renovada diariamente, y no simplemente palabras que se recitan.

 Vivir la consagración requiere el sacrificio de la propia voluntad para que su voluntad sea cumplida en nosotros; se nos pide ser santos, ser los faros de Cristo en el camino de santificación; por medio del Inmaculado Corazón de María somos reunidos y formados para ofrecer al mundo el ejemplo de esta respuesta a su llamada: El Triunfo de su Sagrado Corazón, es por este motivo que esta consagración implica un compromiso.

 Nuestra Señora aparece bajo el título de «Vuestra Santa Madre de las Virtudes», porque es el Oeste el que más necesita de virtud.
Hemos olvidado las consecuencias del pecado; hoy corre exuberantemente un estadio de tibieza, indecisión, rebelión y apostasía en muchos corazones. Con tantas ilusiones y oscuridad de Satanás en el mundo la Santísima Virgen es enviada a nosotros por Dios para guiar nuestras almas fuera de tanta frialdad y oscuridad; Ella viene para ofrecer un plan de esperanza y para atraer otra vez el fuego del amor sagrado a nuestros corazones.

 Es una Madre tierna que llama con dulzura y afecto a sus hijos y les recuerda que son amados cariñosamente por Dios, a la espera de cada uno de nosotros, hasta la última oveja, con los brazos abiertos llenos de misericordia y perdón.
En nuestra consagración recibimos el cumplimiento de la promesa de Paz; paz dentro de nuestros corazones, paz en nuestros hogares y paz en el mundo entero; preparemos nuestros corazones para este camino de gracia divina, respondamos con verdadera convicción, compromiso y con un foco central: el Triunfo de su Inmaculado Corazón. ¡Ave María!.

 «Mis queridos Ángeles: vengo otra vez para pedir sus oraciones, rueguen con el corazón en cada oración, les digo que recuerden siempre que El Padre nos está escuchando todo el tiempo. Yo sé, queridos hijos que sus corazones no desean hacer una oración de prisa ni demostrar falta de sinceridad en sus palabras hacia Él. Yo les aseguro que sus oraciones son mi vía para traer paz al mundo; por medio de sus esfuerzos la paz puede descender a la tierra, paz en sus corazones, paz en sus familias y en sus patrias. La decisión es de ustedes; yo vengo para decirles mis ángeles, que ustedes tienen el gran poder de realizar todo si ponen a Dios por medio; yo les otorgaré todo lo que sus corazones pidan a través de la oración».


 
ORACIONES DIARIAS

Las siguientes oraciones «deben ser recitadas antes o después de la meditación de cada día,  según el texto de cada uno de los días»  (Buscarlas en el libro página 24)
 
 
PRIMER DÍA
 
Buscar las oraciones para cada día en el libro hasta el día 33, empiezan en la página 28.
 
 
 
REQUERIMIENTOS
 
«Ángel mío, Dios Padre pide a las almas que la consagración y devoción a mi Inmaculado Corazón sean considerados de suma importancia.

Por estas razones te pido que:
*Reces el Santo Rosario todos los días.
*Practiques la devoción de los primeros cinco Sábados.
*Me entregues a mí tus peticiones y debilidades para yo llevarlas ante Él.
Haz estas cosas por amor a mí y yo ofreceré todo por amor a ti….
 

 
ROSARIO DIARIO
 
«Mi Ángel querido… Recuerda que al rezar el Rosario, todos los enemigos son derrotados y todas las peticiones concedidas, y serás llevado más adentro de los misterios con cada palabra. En la profundidad de cada misterio, vendrá una iluminación más brillante. Te digo, mi querido Ángel, aquellos que perseveran serán salvados».
 
 
DEVOCIÓN A LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS
 
«Mis queridos hijos; vengo a enseñarles la necesidad de hacer reparaciones a mi Hijo por la maldad abundante de este tiempo. Los he llamado en este gran día de gracia a cumplir mis peticiones de Fátima. En los cinco primeros sábados de mes les pido que vengan a mi Corazón y me entreguen todo lo que les he pedido. Al completar los cinco sábados sus almas recibirán gracias como regalo de mi Inmaculado Corazón. Este es el primer sábado que les pido que comiencen porque esto es una petición de Dios Padre a mi Inmaculado Corazón. Él esta grandemente complacido con esto porque ustedes están también ofreciendo homenaje a Él en esta forma:
 
*Vayan al Sacramento de la Confesión (dentro de ocho días antes del primer sábado).
*Reciban la Santa Comunión.
*Reciten el Rosario
*Háganle compañía a Nuestra Señora por quince minutos, mientras meditan en los 15 misterios del Rosario con la intención de hacer reparación por Ella.
El 29 de mayo de 1930; Nuestra Señora le explicó a Sor Lucia de Fátima que Ella pedía reparaciones por las cinco clases de blasfemias contra el Inmaculado Corazón de María; a saber:
 
1. Blasfemias contra su Inmaculada Concepción
2. Blasfemias contra su perpetua Virginidad
3. Blasfemias contra la divina y espiritual maternidad de María
4. Blasfemias envolviendo el rechazo y la falta de honor de su imagen
5. La negligencia de implantar en el corazón de los hijos el conocimiento y amor a esta Madre Inmaculada.

 
PETICIONES Y RECURSOS EN LA VIDA
 
«Ángel mío…a través de tu corazón, yo estoy dispuesta a darte todas las gracias que puedas necesitar para cumplir con todos los deseos de Dios Padre. Dirige a mí tus peticiones y súplicas y ellas serán rápidamente pasadas a su Corazón. Compromete tu voluntad y corazón en este plan, responde a mi urgente súplica, permíteme trabajar a través de ti, ven dentro de mi Inmaculado Corazón, recibe la gracia que aquí se encierra y encontrarás el fin de tu viaje, la faz de mi Hijo y su Misericordia… ve en la paz de Dios».
 
«Mi Ángel querido…. Yo me uno a la sangre derramada por mi Jesús, la gran cruz que la Santa Iglesia lleva por el bien de toda la humanidad. Uno mi Corazón a los de aquellos que están en la agonía de la muerte, a los pobres que sufren y a aquellos que son perseguidos.
Le doy mi gracia a los que están gravemente enfermos con incurable enfermedad.
Derramo mis lágrimas por los bebés que han sido arrancados del vientre de sus madres, por el alma de los inocentes ofrecidos en sacrificio a la maldad y a las víctimas del odio, la violencia y la injusticia».


 
 
PROMESAS
 
 «Vengo a ofrecerles mi más grande regalo, mi AMOR en el intercambio más especial «mi Corazón por el vuestro». En este intercambio tú participarás en el Triunfo de Nuestra Señora y serás llevado en sus brazos maternales a Dios Padre en el Cielo. El Espíritu Santo se adhiere a tu corazón en el momento de la consagración.

 A las almas que están consagradas al Inmaculado Corazón de María. Nuestra Señora nos promete paz en nuestros corazones, paz en nuestra familia, paz en nuestros países y la victoria de la paz en la tierra. Jesús declara el Reinado de su Sagrado Corazón y restaurará su Reino. «Ella promete reconciliación, unión y paz», esto es lo que ustedes encontrarán esperándolos en su Corazón Inmaculado». Traerá todos los corazones a la unión y los guiara hacia el abrazo de Jesús.

 Cada uno de nosotros se convertirá en un signo de unidad para todo el mundo. Ella promete un corazón abierto para recibir y reflejar la gloria de Dios, y la santificación de nuestras almas por medio de la práctica de la virtud. Reflejar mi Corazón es estar lleno de gracia, practicar la virtud y permanecer en el estado de pureza. «Ella se convierte en nuestro portal al Sagrado Corazón de Jesús mientras nosotros conseguimos esta sagrada voluntad y cumplir cada deseo de su Sagrado Corazón».

 Nosotros recibiremos el halo de pureza adornado con virtud. «Yo plantaré dentro de ti la semilla de la santidad de la cual crecerá la gracia y la virtud». Tú experimentarás un nuevo poder en la oración que va más allá de lo reconocible y una mayor relación con Jesús a través de esta oración. Todos los misterios del Cielo les serán enseñados a tu alma y serás guiado al total mensaje del Evangelio y ganarás la corona del paraíso. Dios te premiará con su propio amor y misericordia. «Amor es el único regalo de Dios Padre; lo demás viene del amar».

«Tu difundirás la luz del Divino Esplendor» al permitir que el Espíritu Santo se mueva dentro de ti y a través de ti. Ella promete guiarte a la glorificación de la Santísima Trinidad; entonces tú serás colocado a su servicio de una manera especial. «Yo vengo a ayudarte a transformar tu alma y corazón en un verdadero significado de conversión».
 
 Como nuestra abogada, Ella nos da su gracia de petición e intercesión. «Yo te lo daré todo, esta es mi promesa solemne». Como Mediadora de todas las gracias, recibimos una interminable riqueza de gracia y una gracia especialmente creada para unir nuestros corazones a través de Ella al Sagrado Corazón de Jesús. Ella promete regalar «¡Todas las gracias que Dios me ha otorgado a Mí!».
«Yo prometo nunca apartarme de tu lado», ofreciendo protección y guía a través de la oscuridad de los duros tiempos de la gran tribulación, al mantenerte protegido entre los pliegues de su manto y a salvo de la trampas de Satanás. «Tú te has librado del mundo y has sido capturado por mí». «Tú serás mi precioso hijo». Cada alma consagrada «es dotada con todos los méritos de mi gracia celestial». «A través de mi Corazón lo encontrarás a Él en la forma más profunda».
 
 
CONSAGRACIÓN PARA LA TRIUNFANTE VICTORIA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
 
 En este despertar del amanecer de tu Triunfo, Yo, tu hijo, unido en la respuesta a tu llamado maternal, hago mi promesa de consagración a tu Inmaculado Corazón, participando así en tu Triunfo.

 Te ruego, querida Madre, que me lleves en tus manos maternales para ser presentado a Dios Padre en el Cielo y ser así escogido y colocado al servicio de tu Hijo en forma especial, al aceptar los sacrificios del Triunfo de tu Inmaculado Corazón.

 En este solemne acto yo me consagro a tu Inmaculado Corazón. Yo, como tu hijo, te ofrezco mi SI al unísono con el tuyo propio; te ruego que sea fortificado y permanezca fuerte hasta el final de esta batalla por la culminación de las promesas que hiciste en Fátima: la conversión de Rusia, la tierra de tu más grande victoria, y por medio de la cual vendrá la conversión del mundo entero y el reinado de la paz global.

 Reina de los Apóstoles, Corredentora, guíame en medio de la oscuridad de este tiempo, en el que los rayos de tu amanecer vienen a dar luz a mi horizonte. Con el refugio de tu Inmaculado Corazón como mi faro, mándame a los campos de batalla con tu espada de la verdad y con la coraza de la virtud, para ser su reflejo. Con este acto de consagración quiero vivir contigo, por medio de Ti, todos los compromisos asumidos en mi consagración bautismal.

 Me comprometo a realizar en mí la conversión interior requerida por el evangelio, que me libre de todo apego a mí mismo, de los fáciles compromisos con el mundo, para estar como Tú, sólo disponible para hacer siempre la voluntad del Padre. Quiero confiarte, Madre dulcísima y misericordiosa, mi existencia y vocación cristiana, para que Tú dispongas de ella para tus designios de salvación en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo.

 Me comprometo a vivirla según tus deseos, con un renovado espíritu de oración y de penitencia; con la participación fervorosa en la celebración de la Eucaristía y en el apostolado, me comprometo a rezar el Rosario diariamente; me comprometo a un austero modo de vida conforme al Evangelio y me comprometo a ser un buen ejemplo para los demás en la observancia de la ley de Dios, en el ejercicio de las virtudes cristianas y en especial de la caridad, la humildad y la pureza de la infinita misericordia y amor de Dios Padre.
 
Te prometo, Madre mía, la fidelidad a nuestro Santo Padre el Papa como el divino representante de Cristo entre nosotros. Que esta Consagración le dé a Él la unidad de nuestros corazones, mentes y almas: llevar a una realidad el Triunfo de Tu Inmaculado Corazón, para que pueda descender sobre la tierra bajo su pontificado.

Como un apóstol de tu Triunfo, te prometo, Madre, ser testigo de la divina presencia de tu Hijo en la Sagrada Eucaristía, la fuerza unificante de tu poderoso ejército. Que encuentre convicción, confianza en el único centro de unidad que es el Santísimo Sacramento. «Que sea creada por Él en mí un alma de perfección». Ruego que Su reflejo brille sobre todo el mundo y sobre todos los hombres. Oh Santísima Virgen de Pureza, Mediadora de todas las gracias celestiales, habita en mi corazón, trae contigo a tu Esposo, el Espíritu Santo; así mi consagración será fructífera por medio de los regalos, gracias y dones infundidos por Su llegada. Con el poder de Su presencia permaneceré firme en confianza, fuerte y persistente en la oración y entregado en total abandono a Dios Padre. Que el Espíritu Santo se manifieste sobre el mundo como un murmullo de oraciones a través de la unión de corazones.

Yo, (N.N), tu hijo(a), en presencia de todos los ángeles de tu Triunfo, de todos los Santos del Cielo y en unión con la Santa Madre Iglesia, renuevo en las manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los votos de mi Bautismo.

Te ofrezco, querida Madre, todo mi pasado, mi presente y mi futuro, las alegrías y las tristezas, las oraciones y los sacrificios, todo lo que soy y todo lo que tengo y todo lo que el Padre moldeará en mí.

Te doy, Madre, mi amor y compromiso para que siempre estemos unidos en el SI de la eternidad y en las profundidades de tu Triunfante Inmaculado Corazón. Colócame en tu Corazón Inmaculado y cúbreme con tu manto.
Amén

 

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