viernes, 20 de enero de 2017

La inmutable verdad acerca del matrimonio y la sexualidad



“Pero al principio no fue así” (Mt 19, 8)
Nuestro Señor Jesucristo, la eterna Palabra y la eterna Verdad en persona, restauró la dignidad original de la naturaleza humana de la forma más maravillosa (“Qui dignitatem humanae substantiae mirabilius reformasti”), también con respecto a la sexualidad del ser humano, que fue creado de una manera extraordinaria en el inicio (“mirabiliter condidisti“). A través de la caída en el pecado, se dañó la dignidad de la sexualidad humana. Por la dureza del corazón de aquellos hombres que habían caído, se introdujo por Moisés incluso el divorcio y en contradicción con la absoluta indisolubilidad que Dios había mandado. Aunque los Fariseos y Escribas habían conocido la Divina Verdad desde el comienzo respecto al matrimonio, sin embargo intentaron recibir de Jesús como de un célebre y reconocido profesor, la legitimación de la práctica del divorcio, una práctica que ya era comúnmente adoptada en esos tiempos tal vez por “razones pastorales”.

Los primeros embusteros acerca de la posibilidad de una contradicción entre la doctrina y la práctica pastoral fueron justamente los Fariseos y Escribas. Preguntaron a Jesús acerca de la legitimidad básica (“quaecumque ex causa”) del divorcio (c.f. Mt. 19.3). Jesús les mostró, y a través de su Evangelio sigue mostrando a los hombres de todos los tiempos, la siempre válida e inmutable Divina Verdad acerca del matrimonio con estas palabras: “en el principio no fue así. Y les digo a ustedes, cualquiera que repudie a su mujer, excepto que sea a causa de fornicación, y que contraiga matrimonio con otra mujer, comete adulterio: y aquel que se case con aquella que es repudiada, comete adulterio”. Jesús restauró del todo la seriedad y la belleza de la Divina Verdad acerca del matrimonio y la sexualidad humana. Respecto a esta Divina verdad, Cristo proclamó con autoridad que Él no admite ningún engaño (ejemplo: anulación de la culpabilidad por razones psicológicas) y ninguna otra excepción con referencia a una alegada práctica pastoral (tal vez restringido a los casos individuales), como los Fariseos y Escriban habían practicado.

En sus enseñanzas Jesús ha ido tan lejos como para proclamar: “Cualquiera que mire a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mt. 5.28). Este mandamiento de Cristo es universalmente válido y significa: cualquier deseo sexual lujurioso de una persona, quien no sea el legítimo esposo, está en la intención y ante los ojos de Dios pecando contra el sexto mandamiento. Cristo, por lo tanto, condena todo acto mental sexual deliberado y más aún los actos sexuales fuera del matrimonio como estar contra la voluntad de Dios.

Jesús no manifestó sus Palabras como propias enseñanzas, sino como las enseñanzas del Padre: “Mi doctrina no es mía, sino de Él que me ha enviado” (Jn. 7.16), “hablo al mundo de las cosas que he escuchado de Él” (Jn. 8.26) y “estas palabras que ustedes escuchan no son mías, pertenecen al Padre quien me ha enviado” (Jn. 14.24). El mismo Jesús dijo a los Apóstoles y a través de ellos a todos los sucesores en el Magisterio Eclesiástico, en todo momento y hasta el final de los tiempos, cuando Él vuelva a venir: “El que les escucha a ustedes, me escucha a mí” (Lc. 10.16) y “enseñen a todas las naciones a obedecer todo lo que les he mandado” (Mt. 28.20)

Cristo ha restaurado solemnemente la primordial verdad acerca del matrimonio y la sexualidad humana a pesar de la dureza del corazón de varios de sus contemporáneos y de la filosofía “Pastoral” de los Fariseos y Escribas. El confió sus verdades a los apóstoles y a sus sucesores para que éstos transmitan y lo administren fielmente como un patrimonio que no fue hecho por el hombre y que no depende de sus decisiones. Los apóstoles fueron iluminados y fieles guardianes (“episcopi et pastores”, ref. Hechos 20.28) y diligentes (“administradores”, ref. 1 Cor. 4.1; Tito 1.7) de este depósito de fe en el tema que concierne al matrimonio y la sexualidad humana, consciente de las palabras que Jesús les dirigió: “¿Quién es fiel y prudente administrador, a quien el maestro pone a cargo de sus siervos para darles la ración de comida a tiempo?” (Lc. 12.42).
Durante los últimos dos mil años ha habido en la vida de la Iglesia una y otra vez atentados para reinterpretar la clara e intransigente enseñanza de Cristo de la indisolubilidad del matrimonio y la iniquidad de cualquier acto sexual fuera del mismo, siendo estos actos contra la voluntad de Dios. En los inicios de la Iglesia existían las doctrinas gnósticas y disipadas de “Jezabel” y de los “nicolaítas”, que el Apóstol Juan reprimió en las Iglesias de Pérgamo y Thyatira, ref. Rev. 2.14-24.
Una radical contradicción a la doctrina de Cristo y a las enseñanzas de los Apóstoles sobre el matrimonio fue establecida por Martin Lutero, llamando al matrimonio una mera “cosa mundana”. Con esto básicamente se había abierto en el Occidente Cristiano, en la teoría y en la práctica, por primera vez la puerta al divorcio (ref. el caso del doble matrimonio de Felipe de Hesse). En el oriente cristiano ha habido también a menudo una elusión de la doctrina de Cristo sobre el matrimonio bajo el abuso del concepto de misericordia (“oikonomia” como es llamada en la Iglesia ortodoxa) o por miedo y servilismo hacia una voluntad adúltera del poder de este mundo. Unos pocos ejemplos: el episcopado griego desde el reinado del emperador Justiniano I, el episcopado franco en el caso del doble matrimonio del emperador alemán Lothar II, y de manera particularmente flagrante el episcopado entero de Inglaterra en tiempos del rey Enrique VIII, además una parte del colegio de cardenales en el caso de la invalidez del matrimonio del emperador Napoleón I, sin embargo algunos valientes cardenales protestaron, por lo cual Napoleón les prohibió vestir la sotana púrpura y confiscó sus salarios, y al contrario de los cardenales políticamente “correctos” vestidos en púrpura, estos valientes cardenales tuvieron que vestir la sotana negra, por lo que fueron llamados de “los cardenales negros”.

Con el paso de los años ha emergido dentro de la Iglesia un grupo, principalmente compuesto por sacerdotes e incluso algunos obispos y cardenales. Este grupo tenía el objetivo de lograr un cambio en la práctica de la Iglesia Católica-Romana, en una práctica que ya tiene más de dos mil años y según la cual la recepción de la Sagrada Comunión a los divorciados que viven con una nueva pareja y civilmente se han vuelto a casar no es posible, porque esto estaría en contra de la voluntad de Dios, ya que la Palabra de Dios dice: “Los adúlteros no heredarán el Reino de Dios” (1 Cor. 6.9). El mencionado grupo usa diferentes argumentos. Los argumentos utilizados nos hacen recordar la actitud típica de los cristianos gnósticos, para quienes definitivamente podría ser una contradicción entre la doctrina y la práctica. Además sus argumentos nos recuerdan a la teoría de Martin Lutero sobre el poder salvífico de la fe sin importar el estilo de vida y aun sin tener en cuenta el arrepentimiento y la verdadera enmienda. El Concilio de Trento enseñó sin embargo: “Si alguien dice que sólo hay dos partes de la penitencia, es decir, el miedo con que la conciencia está herido tras ser convencido de pecado y la fe, generados por el evangelio, o por la absolución, por lo que uno cree que su pecados le son perdonados por medio de Cristo; sea anatema.” sess. 14, can 4.
Además, el grupo mencionado intenta justificar, por medio de las artimañas sofistas y cínicas, el pecado de los actos homosexuales que claman al cielo. Las buenas cualidades de una pareja homosexual son alegadas como una justificación de los actos objetivamente pecaminosos de su convivencia sodomítica. No obstante, la verdad de la palabra de Dios en la Sagrada Escritura permanece completamente valida en nuestros días así como lo era en el tiempo de Jesús y los Apóstoles: “No se engañen: Ni los inmorales sexuales ni los idólatras ni los adúlteros ni los prostitutos ni los delincuentes homosexuales ” (1 Cor. 6.9) y “Dios juzgará al adulterio y toda la inmoralidad sexual.” (hebr. 13.4)

La doctrina de Cristo es clara y cristalina sobre la absoluta prohibición del divorcio y por lo tanto de la grave pecaminosidad de volver a casarse después del divorcio, el Magisterio de la Iglesia se mantiene fiel a lo largo de dos mil años en la misma interpretación y lo aplica consecuentemente en la práctica y en la vida pastoral. El Concilio de Trento solemnemente define esta enseñanza de Cristo como un dogma de fe: “Si alguno dice que la iglesia se ha equivocado, en lo que ella ha enseñado y enseña, de acuerdo con la evangélica y apostólica doctrina, que el vínculo del matrimonio no puede ser disuelto por el adulterio de una de las partes casadas; y que ambos, ni siquiera el inocente de adulterio, no puede contraer otro matrimonio durante el resto de sus vidas; y que es culpable de adulterio, quien repudia a la adúltera, toma a otra mujer como esposa; como también ella, quien repudia al adúltero, tomará a otro como esposo; sea anatema” (Sesión 24, Canon 7). El Concilio Vaticano I enseñó definitivamente: “Si alguien dice que es posible, en algún momento, teniendo en cuenta el avance del conocimiento, que el sentido asignado a los dogmas propuestos por la lglesia es diferente a lo que la propia Iglesia entendió y entiende: sea anatema” (Dei Filius, 4. De fide et ratione, can. 3).

Ningún católico que toma en serio sus votos bautismales, debe permitirse a sí mismo a ser intimidado por estos nuevos maestros de la fornicación y el adulterio, incluso aunque –es triste decirlo- estos maestros tengan el título de cardenales u obispos. Tales maestros en los oficios eclesiásticos ciertamente no son discípulos de Cristo, sino discípulos de Moisés o de Epicuro. Esta nueva doctrina y pretendida pastoral de matrimonio y la sexualidad lleva a los cristianos otra vez a la época antes de Cristo, a las actitudes de dureza y ceguedad del corazón hacia la original, santa y sabia voluntad de Dios, lleva a los cristianos a una actitud similar a la de los paganos, quienes no saben nada de Dios y Su Voluntad. El Espíritu Santo nos enseña en la Sagrada Escritura de esta manera: “Es la voluntad de Dios que tú seas santificado: que tú debas evitar la inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros aprenda a controlar sus propios cuerpos de una manera santa y honorable, no en una lujuriosa pasión como los paganos, quienes no saben nada de Dios” (1 Ts. 4. 3-5)

Solo la vida de acuerdo con la original Verdad Divina respecto al matrimonio y la sexualidad y su práctica, por ejemplo “la verdad en Jesús” (Veritas in Jesu: Ef 4.21), que Cristo ha restaurado y la Iglesia ha transmitido sin cambiarla, traerá a la nueva vida, y es lo único que importa. En nuestros días el Espíritu Santo nos exhorta bien con las siguientes palabras de la Sagrada Escritura: “Así pues, en nombre del Señor os digo y recomiendo que no procedáis como los paganos: con sus vanas ideas, con la razón oscurecida, alejados de la vida de Dios, por su ignorancia y dureza de corazón. Pues, encallecidos, se han entregado al desenfreno y practican sin medida toda clase de indecencias.

Vosotros en cambio no es eso lo que habéis aprendido del Mesías; si es que habéis oído hablar de Él y habéis aprendido la verdad de Jesús. Vosotros despojaos de la conducta pasada, de la vieja humanidad que se corrompe con deseos falaces; renovaos en espíritu y en mentalidad; revestías de la nueva humanidad, creada a imagen de Dios con justicia y santidad auténticas”. (Ef. 4.17-24).
En el siglo XIX el famoso poeta italiano Alessandro Manzoni advirtió sobre los peligros de las actitudes paganas al recibir los Sacramentos, es decir, recibir los Sacramentos sin una radical renuncia al pecado, basándolo en lo externo de las ceremonias. Escribió: “Todo Católico repetirá con el Concilio de Trento: Si alguien niega, que para la entera y perfecta expiación de los pecados, tres hechos son requeridos del penitente como material del sacramento de Penitencia, estos son la contrición, confesión y la satisfacción, sea anatema. (Con. Tr.. Session XIV, can. IV). Además, recibir este sacramento sin estas disposiciones, es un sacrilegio y un atroz pecado adicional. De acuerdo con la Iglesia, recibir este sacramento, es el primer e indispensable paso a la santificación y por ende para retornar a Dios, amar la justicia, y odiar el pecado. Hay en el hombre una superstición en tendencia, que lo induce a las meras formas externas, y recurrir a los ceremonias religiosas solo para aliviar el remordimiento, sin arrepentirse por los pecados que ha cometido o renunciar a sus pasiones: paganismo. Es exactamente un paganismo acomodado a esta tendencia.” (Osservazioni sulla Morale Cattolica [A Vindication of Catholic Morality], 1819).

Para mantener la belleza de la vida matrimonial y familiar según la voluntad y la sabiduría de Dios, fue necesario en todo momento resistirse al espíritu del mundo y de la carne. El Papa Pablo VI dijo en una homilía durante la última sesión del Concilio Vaticano II: “La Iglesia es siempre la misma y ella permanece inmutable de acuerdo a la voluntad de Cristo en oposición a la cultura profana” (Homilía, 28.10.1965). El Concilio Vaticano II advirtió a los católicos de nuestros días contra el escándalo de un estilo de vida que fuese contrario a lo que la fe profesa: “Si el Fiel Católico fallara además de responder a esa gracia en el pensamiento, palabra y actos, no sólo no serán salvados sino que serán severamente juzgados” (Lumen gentium n. 14) y “Esta separación entre la fe que muchos profesan y sus vidas diarias merecen ser contadas entre los más grandes errores de nuestra época” (Gaudium et spes, 43).

El Papa Juan Pablo II habló sobre el actual peligro de una separación entre la fe y la moralidad en la vida de un Católico “La amenaza de la libertad en oposición a la verdad, y de hecho separarlos radicalmente, es la consecuencia, manifestación y muestra de otra dicotomía aún más seria y destructiva, que separa la fe de la moralidad”. Esta separación representa una de las preocupaciones pastorales más agudas de la Iglesia de hoy en medio del secularismo creciente” (Encíclica Veritatis splendor, n. 88).

Un re-matrimonio formal y ritual de divorciados significa últimamente un tipo de superstición. De hecho esa persona quiere justificar su nueva unión pecadora con una actuación ritual exterior. Con perspicacia G.K. Chesterton detectó la mismísima raíz de la maldad y de la contradicción del re-matrimonio del divorciado: “Mientras que el amor libre me parece una herejía, el divorcio me parece una superstición. No es solo más superstición que el amor libre, pero mucho más supersticioso que un matrimonio sacramental estricto; y este punto difícilmente se hace simple. Son los partidarios del divorcio, no los defensores del matrimonio, quienes adjuntan una rígida y sin sentido santidad a una mera ceremonia, aparte del significado de la misma. Son nuestros oponentes, y no nosotros, los que esperan ser salvados por la carta del ritual, en lugar del espíritu de la realidad. Son ellos quienes sostienen en ese voto o infracción, lealtad o deslealtad, todo puede ser disuelto por un rito misterioso y mágico, llevado a cabo primero en una Corte de Leyes y luego en una Oficina de Registros. Hay poca diferencia entre las dos parte del ritual, excepto que la Corte de Leyes es mucho más ritualista. Pero la semejanza más clara mostrará a cualquiera que todo esto es pura credulidad bárbara. Puede o puede que no sea superstición para un hombre creer que besando la Biblia demuestra que está diciendo la verdad. Ciertamente es la más baja superstición creer eso, besando la Biblia, cualquier cosa que dijera se convierte en verdad. Seguramente sería el más ignorante de los cultos de la Biblia para sugerir que un mero beso en el libro altera la calidad de la moral de perjurio. Esto es todavía precisamente lo que implica al decir que un re-matrimonio formal altera la calidad de la infidelidad moral conyugal” (La Superstición del Divorcio II, 1920).

Un ritual de re-matrimonio de las personas divorciadas representa un tipo de sacrilegio y fue señalado por G.K. Chesterton en esta breve oración: ”los que tienen la mente más abierta son extremadamente amargos cuando un cristiano desea tener muchas mujeres cuando su propia promesa lo liga a una, no le está permitido violar su voto en el mismo altar en el cual lo hizo” (Las Tragedias del Matrimonio, 1920).

El divorcio de un matrimonio válido contiene en él frivolidad y genera un espíritu y una cultura de frivolidad. G.K. Chesterton describió este fenómeno como ser probado por el realismo humano: “el efecto más obvio de un divorcio frívolo será un matrimonio frívolo. Si las personas pueden ser separadas sin razón alguna ellos sentirán todo más fácil al ser unidos sin ninguna razón. Un hombre podría claramente prever que un enamoramiento sensual sería fugaz, y consolarse con el conocimiento de que la conexión podría ser igualmente fugaz. Parece no haber razones particulares por las cuales no debería calcular elaboradamente que él podría soportar el carácter una dama por diez meses; o contar con que él hubiera disfrutado y agotado su repertorio de canciones en dos años. El viejo chiste sobre elegir una esposa que encaje con los muebles o la moda puede que retorne, no como un viejo chiste sino como una nueva solemnidad; de hecho, será descubierto que una nueva religión es generalmente el retorno de un viejo chiste” (La Vista del Divorcio, 1920)
Cuando el clero se levantó pidiendo la aceptación de los católicos divorciados y de los re-casados para recibir la Santa Comunión, ellos en realidad solemnizaron su adulterio contra el Sexto Mandamiento. Dieron a estos fieles el mensaje de que sus divorcios y la continua violación de que sus vínculos sacramentales pueden convertirse en última instancia, una realidad positiva. En otras palabras, estos clérigos eran unos mentirosos.

Sin embargo en orden a cubrir su evidente mentira y contradicción a la Palabra de Dios, ellos se protegieron a sí mismos con el mecanismo de usar el concepto de “Divina Misericordia” y las sentimentales expresiones como: “abrir una puerta”, “ser pastoralmente creativo”, “estar abiertos a las novedades del Espíritu Santo”. Para este comportamiento teórico y práctico uno puede aplicar la siguiente frase de George Orwell: “El lenguaje político es designado para hacer sonar a las mentiras como verdades y a los asesinatos como respetables, y dar una apariencia sólida al puro viento”.
San Juan Pablo II enseñó: “si los actos son intrínsecamente malvados, una buena intención o circunstancias particulares pueden disminuir esa maldad, pero no la pueden remover. Ellos se mantienen malvados ‘irremediablemente’ de por sí y por ellos mismos no son capaces de ser dirigidos ni a Dios ni para el bien de la persona”. Y para los hechos que de por sí ya son pecados (cum iam opera ipsa peccata sunt), San Agustín escribe, como robar, fornicación, blasfemia, ¿quién se atrevería a afirmar que, al hacerlo por buenos motivos (causis bonis), dejarían de ser pecados, o, más absurdo aún, que son pecados justificados? (Contra Mendacium, VII, 18). Consecuentemente, las circunstancias o intenciones nunca pueden convertir un hecho vil en virtud de que el mismo tuvo un objetivo “subjetivamente” bueno o como una elección de defensa” (Veritatis splendor, n. 81).

El Papa Juan Pablo II dejó a la Iglesia ésta clara enseñanza con respecto al auténtico significado de la misericordiosa maternidad de la Iglesia hacia los pecadores: “La enseñanza de la Iglesia, y en particular su firmeza en defender la validez universal y permanente de los preceptos que prohíben intrínsecamente los hechos malvados, no es frecuentemente visto como una intransigencia intolerable, particularmente con respecto a la enorme complejidad y la presencia de situaciones llenas de conflictos en la vida moral de los individuos en la sociedad de hoy, esta intransigencia se dice que está en contraste con la maternidad de la Iglesia. La Iglesia, uno escucha, está carente de comprensión y compasión, que ella debe representar como la fiel Novia de Cristo, quien es la Verdad en persona”. Como Maestra, ella nunca se cansa de proclamar las normas morales… La Iglesia de ninguna manera es la autora o el árbitro de esta norma. En obediencia de la verdad que es Cristo, cuya imagen es reflejada en la naturaleza y la dignidad de la persona humana, la Iglesia representa la norma moral y le propone a todas las personas de buena voluntad, sin esconder sus demandas de radicalidad y perfección” (Familiaris consortio, 33). De hecho, comprensión y compasión genuinos, deben significar amor por la persona, por su verdadera bondad, por su auténtica libertad. Y esto ciertamente no surge de ocultar o debilitar la verdad moral, sino de proponerlo en su más profundo significado como una extensión de la eterna sabiduría de Dios, que nosotros hemos recibido en Cristo, como un servicio al hombre, al crecimiento de su libertad y el logro de su felicidad”. Aun así, una clara y fuerte presencia de la verdad moral nunca puede ser separada de un profundo y sentido respeto, instintivo de ese amor paciente y fiel que el hombre siempre necesita junto con su viaje moral, un viaje frecuentemente tedioso por culpa de las dificultadas, debilidades y situaciones dolorosas. La Iglesia nunca puede renunciar al “principio de la verdad y la consistencia, por el que ella no está de acuerdo en decir buena maldad o maldad buena” (Reconciliatio et paenitentia, 34); la Iglesia siempre debe de ser cuidadosa para no romper el tallo dañado o apagar la tenue mecha que arde (ref. Is 42:3)” (Veritatis splendor, 95). El mismo Pontífice afirmó: “Cuando en cuestión de normas morales, prohibiendo una maldad intrínseca, no hay privilegios o excepción para nadie. No hace diferencia si uno es el maestro del mundo o el “más pobre de los pobres” en la faz de la tierra. Ante los ojos de la moralidad todos somos iguales” (Veritatis splendor, 96).

Las nuevas manifestaciones clérigas gnósticas se esfuerzan hoy en día para que los actos sexuales fuera de un válido matrimonio (divorciados, re-casados) e incluso actos sexuales contra la naturaleza (el comportamiento homosexual) puedan ser en algunos casos aceptados por la Iglesia. Ellos invocan un “acogedor estilo pastoral”, abusando de una manera sentimental de esta expresión. Las siguientes palabras de San Pio X son completamente aplicables a este tema: “La doctrina católica nos dice que el deber primordial de la caridad no se basa en la tolerancia de falsas ideas, sin embargo puede haberla, no en la indiferencia practica y teórica hacia los errores y vicios en la que vemos a nuestros hermanos caídos, sino en la pasión por su perfeccionamiento intelectual y moral así como su bienestar material. La doctrina católica nos dice que el amor por nuestro vecino fluye de nuestro amor por Dios, Quien es Padre de todos y meta de toda la familia humana; y en Jesucristo de quien parte somos, hasta el punto de que cuando hacemos el bien a otros hacemos el bien a Jesús mismo. Cualquier otro tipo de amor es una barata ilusión, estéril y pasajera” (Notre charge Apostolique, August 15th 1910).

Robert Benson escribió: “La Iglesia Católica entonces es y siempre será, violenta e intransigente cuando los derechos de Dios están en cuestión. Ella será absolutamente despiadada, por ejemplo, hacia la herejía, para que no afecte ningún aspecto personal donde la caridad podría fructificar, con un derecho Divino en el cual no hay flexibilidad. Pero simultáneamente, será bondadosa con los heréticos, ya que miles de motivos y circunstancias humanas pueden llegar y modificar su responsabilidad. Con una palabra de arrepentimiento, Ella readmitirá a la persona dentro de su tesoro de almas, pero no así a su herejía en su tesoro de sabiduría. Ella exhibe mansedumbre hacia él y violencia hacia su error; ya que él es humano, pero la Verdad de Ella es Divina” (Paradoxes of Catholicism, cap. 11).

Mons. Athanasius Schneider
Fundación Lepanto, Roma
26 DE NOVIEMBRE, 2015

miércoles, 18 de enero de 2017

Volver a Dios a nuestros hijos...



Hoy ha sucedido un hecho terriblemente trágico y lamentable en mi hermosa Ciudad de Monterrey... algo que casi nunca se ve en México, si bien en Estados Unidos por desgracia pasa mucho.

Un muchachito de 14 años en plena clase se ha levantado de su asiento y ha ido a darle un tiro a su maestra y otros tres compañeros, después va a recargar la pistola que se ha quedado sin balas con toda calma, y se da un balazo el mismo, quedando tendidos en el salón de clases las cuatro creaturas y su maestra de 24 años.

Fede, como se llamaba este niño, murió ya, los demás hasta ahora se encuentran graves, a excepción de un muchachito que tuvo herida en el brazo y ya fue dado de alta, como madre de adolescentes esto me ha dejado profundamente perturbada y ha hecho doler mi alma en lo más profundo. Me he puesto a orar toda la mañana pidiendo misericordia para Fede que no sabía lo que hacía y la curación de sus tres compañeros y su maestra, he convocado a toda la gente que conozco a hacer cadena de oración, y he llorado mucho.

Pero sobre todo esto me ha hecho meditar, que tanta falta de amor y atención debe tener un muchachito de esa edad para decidir quitarse la vida después de quitársela a sus compañeros quizá amigos, y a su maestra?? Para mi esto es una llamada de atención de Dios muy fuerte a nosotros, Padres Cristianos.

He pensado, pero como? los padres no vieron nada? de donde saco la pistola? al parecer hay un grupo en Facebook llamado "Legion Holk" donde se incitan entre los muchachos a la violencia y al asesinato, al parecer de ahí salió la idea de Fede y se especula que ellos le ayudaron a conseguir la pistola, existen otras versiones que dicen que el papá es ministerial, en fin, lo importante es... sea como sea... Y LOS PAPAS DE FEDE, DONDE ESTABAN? COMO PUDO CONSEGUIR UUN ARMA Y TENER TANTO ODIO Y DOLOR EN SU CORAZON SIN QUE SUS PADRES SE DIERAN CUENTA? DONDE ESTA DIOS EN EL CORAZONCITO DE ESE NIÑO?

Hermanos, vivimos en una sociedad donde hemos sacado a Dios de nuestras vidas, de nuestros mundos y de nuestras familias, yo dije... le enseño suficiente a mis hijos el amor Infinito de Dios?? cuanto rezamos por nuestros hijos? cuanto rezamos en familia?. Y me voy a la Sagrada Escritura a ver lo que dice el Señor sobre la educación de los hijos, porque hasta en eso nos ha dejado una guía Nuestro Señor.... y acaso la seguimos? y me incluyo. La respuesta es NOOO no la seguimos!! no queremos vernos represivos, no queremos que los hijos nos odien ni un segundo, ppensamos que hacerlos "sufrir" con un castigo es traumático, pensamos que debemos darles todo lo material y se nos olvida el Espíritu, no les hablamos de Dios para no fastidiarlos, no nnos interesamos en sus cosas para no aburrirnos o porque "no tenemos tiempo" porque "son cosas de niños exagreadas" porque ellos "no entienden", y caemos en una de dos, o somos DEMASIADO PERMISIVOS..DEMASIADO BLANDOS, o nos convertimos en verdugos y policías, haciendo que nos pierdan la confianza, los insultamos al regañarlos, o les gritamos, o los ridiculizamos en redes sociales para darles "un escarmiento", escarmiento que los puede dañar de por vida al exponerlos ante el mundo como muchos padres les ha dado por hacer, en vez de lavar la ropa sucia en casa.

Creo que llego el momento al menos para nosotros como padres de entender que nuestros hijos NECESITAN atención y AMOR que incluye DISCIPLINA, CORRECCION y consecuencias, y que aunque hoy nos odien, un monitoreo constante de lo que hacen en internet, de con quien se llevan con quien hablan y lo que hablan, que juegan?? VIDEOJUEGOS EN QUE ELLOS APRENDEN A MATAR POR DIVERSION Y LES METEN EN EL SUBCONCIENTE LA VIOLENCIA COMO SI FUERA ALGO NORMAL Y BUENO. Ya no distinguen entre el HORROR de un asesinato y la ficción, el demonio se les ha metido en el corazón a través de la tecnología que nosotros, padres mundanos y flojos les permitimos usar y ver indiscriminadamente y sin supervisión. TIENES LAS CONTRASEÑAS DE TU HIJO? SABES LO QUE VE?? LO QUE JUEGA?? LO QUE DICE Y HABLA??

El demonio esta destruyendo las almas de nuestros niños en nuestras narices, los esta llenando de dolor y de odio contra los que no cumplen sus mas minimos caprichos, no les hemos enseñado a enfrentar sus problemas y resolverlos con valor como una forma de superarse, de madurar. Chicos matan a sus exnovias por no poder soportar la frustración de que terminen con ellas, o se suicidan porque se creen poca cosa!!

A veces esto con padres que aparentemente rezan mucho y están en la Iglesia y son extremadamente rigidos con ellos, o extremadamente consentidores,,, y no les cortan el cordón umbilical. Suope de un muchachito enamorado de una muchachita, los dos muy buenos niños de buenas familias, y el muchacho miedoso, nunca se animo a pedirle que fuera su novia a la muchacha, pero cuando ella terminó el cortejo por razones de que el mostraba su miedo y a veces sin razón se le escondía, y mla madre lo tenía reprimido y hablaba por él, el muchacho no supo como manejarlo, y solo rompió en llanto. Y yo digo... ese muchacho como va a convertirse en hombre? como va a luchar por loq ue ama? y como podrá salir avante de las decepciones de la vida?... esta generación es asi, inmadura, caprichosa, sin tolerancia a la frustración y sin Dios, son capaces de matar y matarse por no poder resolver un problema de bullyiing o de rechazo.

Donde esta Dios en el alma de nuestros hijos? los llevamos a misa? les damos testimonio de amor de familia? platicamos con ellos? REZAMOS con ellos?? les mostramos cuanto Dios los ama?? rezamos por ellos nosotros y los encomendamos??

Todo esto se los dejo de tarea... pidan disernimiento al Espiritu Santo. HOY MAS QUE NUNCA DEBEMOS LUCHAR POR EL AMOR Y LA UNION EN LA FAMILIA TENIENDO A DIOS COMO CENTRO JUNTO CON SU MADRE LA SANTISIMA VIRGEN Y DANDO UN TESTIMONIO DE AMOR EN CASA A LOS HIJOS Y DANDOLES LA CONFIANZA DE ACERCARSE A NOSOTROS DE DESAHOGARSE SABIENDO QUE SIEMPRE PUEDEN BUSCAR A DIOS.

Dejo aquí lo que dice Dios sobre la educación de los hijos... medítenlo... Paz y bien y oremos por el alma de Fede,,, y la pronta recuperación de sus amigos y compañeros de clase y de su maestra... y por todos aquellos muchachos que sufren maltrato, bullyng o falta de amor o de disciplina en sus casas...de familias rotas, de familias sin Dios...

Proverbios 22:6: 6 Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.

Efesios 6:4: 4 Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos, sino hijos, sino  amonestación del Señor.

Deuteronomio 6:6-7: 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: 7 Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes

Colosenses 3:21: 21 Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.

Colosenses 3:20: 20 Hijos, obedeced á vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.

Proverbios 21:20: 20 Tesoro codiciable y pingüe hay en la casa del sabio, Mas el hombre insensato lo disipará.

Éxodo 21:17: 17 Igualmente el que maldijere á su padre ó á su madre, morirá.

Mateo 15:4: 4 Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte.

Salmos 127:3-5: 3 He aquí, heredad de Yahve son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

1 Juan 2:1-29: 2 HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis, y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo, 2 Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 3 Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él, 5 Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que está en él, debe andar como él anduvo. 7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. 8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra. 9 El que dice que está en luz, y aborrece á su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía. 10 El que ama á su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él. 11 Mas el que aborrece á su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe á donde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. 12 Os escribo á vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os son perdonados por su nombre. 13 Os escribo á vosotros, padres, porque habéis conocido á aquel que es desde el principio. Os escribo á vosotros, mancebos, porque habéis vencido al maligno. Os escribo á vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. 14 Os he escrito á vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito á vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno. 15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. 17 Y el mundo se pasa, y su concupiscencia, mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. 18 Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado á ser muchos anticristos, por lo cual sabemos que es el último tiempo. 19 Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros, porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestase que todos no son de nosotros. 20 Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como á los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad. 22 ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es anticristo, que niega al Padre y al Hijo. 23 Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera que confiese al Hijo tiene también al Padre. 24 Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 25 Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna. 26 Os he escrito esto sobre los que os engañan. 27 Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe, mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él. 28 Y ahora, hijitos, perseverad en él, para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida. 29 Si sabéis que él es justo, sabed también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él.

Hebreos 12:5-11: 5 Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, Ni desmayes cuando eres de él reprendido. 6 Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo. 7 Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos, porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga? 8 Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10 Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación. 11 Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza, mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.
Lucas 16:11: 11 Pues si en las malas riquezas no fuísteis fieles. ¿quién os confiará lo verdadero?
Lucas 14:28: 28 Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?

Rut 1:1-22: 1 Y ACONTECIO en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Beth-lehem de Judá, fué á peregrinar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. 2 El nombre de aquel varón era Elimelech, y el de su mujer Noemi, y los nombres de sus dos hijos eran, Mahalón y Chelión, Ephrateos de Beth-lehem de Judá. Llegaron pues á los campos de Moab, y asentaron allí. 3 Y murió Elimelech, marido de Noemi, y quedó ella con sus dos hijos, 4 Los cuales tomaron para sí mujeres de Moab, el nombre de la una Orpha, y el nombre de la otra Ruth, y habitaron allí unos diez años. 5 Y murieron también los dos, Mahalón y Chelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido. 6 Entonces se levantó con sus nueras, y volvióse de los campos de Moab: porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado á su pueblo para darles pan. 7 Salió pues del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron á caminar para volverse á la tierra de Judá. 8 Y Noemi dijo á sus dos nueras: Andad, volveos cada una á la casa de su madre: Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo. 9 Déos Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido: besólas luego, y ellas lloraron á voz en grito. 10 Y dijéronle: Ciertamente nosotras volveremos contigo á tu pueblo. 11 Y Noemi respondió: Volveos, hijas mías: ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías, é idos, que yo ya soy vieja para ser para varón. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche fuese con varón, y aun pariese hijos, 13 ¿Habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿habías vosotras de quedaros sin casar por amor de ellos? No, hijas mías, que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. 14 Mas ellas alzando otra vez su voz, lloraron: y Orpha besó á su suegra, mas Ruth se quedó con ella. 15 Y Noemi dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto á su pueblo y á sus dioses, vuélvete tú tras ella. 16 Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y que me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada: así me haga Jehová, y así me dé, que sólo la muerte hará separación entre mí y ti. 18 Y viendo Noemi que estaba tan resuelta á ir con ella, dejó de hablarle. 19 Anduvieron pues ellas dos hasta que llegaron á Beth-lehem: y aconteció que entrando en Beth-lehem, toda la ciudad se conmovió por razón de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemi? 20 Y ella les respondiá: No me llaméis Noemi, sino llamadme Mara: porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fuí llena, mas vacía me ha vuelto Jehová. ¿Por qué me llamaréis Noemi, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? 22 Así volvió Noemi y Ruth Moabita su nuera con ella, volvió de los campos de Moab, y llegaron á Beth-lehem en el principio de la siega de las cebadas.

2 Reyes 1:1-18: 1 DESPUÉS de la muerte de Achâb rebelóse Moab contra Israel. 2 Y Ochôzías cayó por las celosías de una sala de la casa que tenía en Samaria, y estando enfermo envió mensajeros, y díjoles: Id, y consultad á Baal-zebub dios de Ecrón, si tengo de sanar de esta mi enfermedad. 3 Entonces el ángel de Jehová habló á Elías Thisbita, diciendo: Levántate, y sube á encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y les dirás: ¿No hay Dios en Israel, que vosotros vais á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón? 4 Por tanto así ha dicho Jehová: Del lecho en que subiste no descenderás, antes morirás ciertamente. Y Elías se fué. 5 Y como los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: ¿Por qué pues os habéis vuelto? 6 Y ellos le respondieron: Encontramos un varón que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en Israel, que tú envías á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que subiste no descenderás, antes morirás de cierto. 7 Entonces él les dijo: ¿Qué hábito era el de aquel varón que encontrasteis, y os dijo tales palabras? 8 Y ellos le respondieron: Un varón velloso, y ceñía sus lomos con un cinto de cuero. Entonces él dijo: Elías Thisbita es. 9 Y envió luego á él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió á él, y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y él le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 10 Y Elías respondió, y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió á él y á sus cincuenta. 11 Volvió el rey á enviar á él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta, y hablóle, y dijo: Varon de Dios, el rey ha dicho así: Desciende presto. 12 Y respondióle Elías, y dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió á él y á sus cincuenta. 13 Y volvió á enviar el tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta: y subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, hincóse de rodillas delante de Elías, y rogóle, diciendo: Varón de Dios, ruégote que sea de valor delante de tus ojos mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos. 14 He aquí ha descendido fuego del cielo, y ha consumido los dos primeros capitanes de cincuenta, con sus cincuenta, sea ahora mi vida de valor delante de tus ojos. 15 Entonces el ángel de Jehová dijo á Elías: Desciende con él, no hayas de él miedo. Y él se levantó, y descendió con él al rey. 16 Y díjole: Así ha dicho Jehová: Pues que enviaste mensajeros á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón, ¿no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No descenderás, por tanto, del lecho en que subiste, antes morirás de cierto. 17 Y murió conforme á la palabra de Jehová que había hablado Elías, y reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram, hijo de Josaphat rey de Judá, porque Ochôzías no tenía hijo. 18 Y lo demás de los hechos de Ochôzías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
Santiago 1:1-27: 1 JACOBO, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, á las doce tribus que están esparcidas, salud. 2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones, 3 Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. 4 Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa. 5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere, y le será dada. 6 Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra. 7 No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor. 8 El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos. 9 El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza: 10 Mas el que es rico, en su bajeza, porque él se pasará como la flor de la hierba. 11 Porque salido el sol con ardor, la hierba se secó, y su flor se cayó, y pereció su hermosa apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos. 12 Bienaventurado el varón que sufre la tentación, porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman. 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno: 14 Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. 15 Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. 16 Amados hermanos míos, no erréis. 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18 El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. 19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: 20 Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21 Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas. 22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos. 23 Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se consideró á sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era. 25 Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. 26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. 27 La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.
2 Tesalonicenses 1:1-12: 1 PABLO, y Silvano, y Timoteo, á la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: 2 Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 3 Debemos siempre dar gracias á Dios de vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros abunda entre vosotros, 4 Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís: 5 Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. 6 Porque es justo para con Dios pagar con tribulación á los que os atribulan, 7 Y á vosotro
, que sois atribulados, dar reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia, 8 En llama de fuego, para dar el pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo, 9 Los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia, 10 Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y á hacerse admirable en aquel día en todos los que creyeron: (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros.) 11 Por lo cual, asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de su vocación, e hincha de bondad todo buen intento, y toda obra de fe con potencia, 12 Para que el nombre, de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Colosenses 1:1-29: 1 PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, 2 A los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz á vosotros de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo. 3 Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando por vosotros: 4 Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos, 5 A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio: 6 El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo, y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, 7 Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro, 8 El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. 9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia, 10 Para que andéis como es digno del Señor, agradándo le en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: 11 Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo, 12 Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz: 13 Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14 En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados: 15 El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. 16 Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades, todo fué criado por él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten: 18 Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. 19 Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20 Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos. 21 A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado 22 En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él: 23 Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo, del cual yo Pablo soy hecho ministro. 24 Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia, 25 De la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Dios que me fué dada en orden á vosotros, para que cumpla la palabra de Dios, 26 A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos: 27 A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles, que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria: 28 El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús: 29 En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente.

Romanos 1:1-32: 1 PABLO, siervo de Jesucristo, llamado á ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 Que él había antes prometido por sus profetas en las santas Escrituras, 3 Acerca de su Hijo, (que fué hecho de la simiente de David según la carne, 4 El cual fué declarado Hijo de Dios con potencia, según el espíritu de santidad, por la resurrección de los muertos), de Jesucristo Señor nuestro, 5 Por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe en todas las naciones en su nombre, 6 Entre las cuales sois también vosotros, llamados de Jesucristo: 7 A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados santos: Gracia y paz tengáis de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. 8 Primeramente, doy gracias á mi Dios por Jesucristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo. 9 Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones, 10 Rogando, si al fin algún tiempo haya de tener, por la voluntad de Dios, próspero viaje para ir á vosotros. 11 Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algún don espiritual, para confirmaros, 12 Es á saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la común fe vuestra y juntamente mía. 13 Mas no quiero, hermanos, que ingnoréis que muchas veces me he propuesto ir á vosotros (empero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás Gentiles. 14 A Griegos y á bárbaros, á sabios y á no sabios soy deudor. 15 Así que, cuanto á mí, presto estoy á anunciar el evangelio también á vosotros que estáis en Roma. 16 Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree, al Judío primeramente y también al Griego. 17 Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe, como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe. 18 Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia: 19 Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto, porque Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas, de modo que son inexcusables: 21 Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias, antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fué entenebrecido. 22 Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos, 23 Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes. 24 Por lo cual también Dios los entregó á inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos: 25 Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo á las criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos, pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza: 27 Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino á su extravío. 28 Y como á ellos no les pareció tener á Dios en su noticia, Dios los entregó á una mente depravada, para hacer lo que no conviene, 29 Estando atestados de toda iniquidad, de fornicación, de malicia, de avaricia, de maldad, llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades, 30 Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes á los padres, 31 Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia: 32 Que habiendo entendido el juicio de Dios que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, más aún consienten á los que las hacen.

Juan 3:1-36: 3 Y HABIA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. 2 Este vino á Jesús de noche, y díjole: Rabbí, sabemos que has venido de Dios por maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él. 3 Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo, y díjole: ¿Cómo puede esto hacerse? 10 Respondió Jesús, y díjole: ¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, 15 Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado, mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. 21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios. 22 Pasado esto, vino Jesús con sus discípulos á la tierra de Judea, y estaba allí con ellos, y bautizaba. 23 Y bautizaba también Juan en Enón junto á Salim, porque había allí muchas aguas, y venían, y eran bautizados. 24 Porque Juan, no había sido aún puesto en la carcel. 25 Y hubo cuestión entre los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificación. 26 Y vinieron á Juan, y dijéronle: Rabbí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste testimonio, he aquí bautiza, y todos vienen á él. 27 Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 29 El que tiene la esposa, es el esposo, mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo, así pues, este mi gozo es cumplido. 30 A él conviene crecer, mas á mí menguar. 31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es. 32 Y lo que vió y oyó, esto testifica: y nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, éste signó que Dios es verdadero. 34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no da Dios el Espíritu por medida. 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano. 36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna, mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

martes, 17 de enero de 2017

Modernismo..traición a Dios



«Una Iglesia cerrada… es una Iglesia enferma. La Iglesia debe salir de sí misma. ¿Adónde? Hacia las periferias existenciales, cualesquiera que sean. Pero ¡salir! Jesús nos dice: «Id por todo el mundo. Id. Predicad. Dad testimonio del Evangelio».

El católico de a pie diría: estupendo, genial, es lo que le falta al mundo de hoy una revolución evangelizadora que lleve el Evangelio a toda criatura humana, ya que el medio siglo precedente de posconcilio significó para la Iglesia de Cristo una parálisis evangelizadora, con la consecuencia de que todos los cambios operados por éste, no resultaron, sino que al contrario desacralizaron y desnaturalizaron la Verdadera Fe.

Después de verificado el Vaticano II, cambiaron los métodos y contenidos de la evangelización y la catequesis, cambió la educación cristiana, se cambió la liturgia y se la adaptó a los idiomas vernáculos, se implementaron medidas para una mayor participación de los seglares. Las perspectivas misionales también fueron modificadas, se insiste hoy en que el misionero debe conocer la cultura, la situación humana, y que debe establecer un «diálogo evangelizador» con esas realidades.

El apostolado caritativo fue trastocado: misericordia no es sólo servicios de caridad y desarrollo, sino también la lucha por la justicia, los derechos humanos y la liberación.

Una acomodación de la Iglesia al espíritu moderno.

Nueva catequesis marcada por el abandono de la pedagogía católica, que enseña la trascendencia de la verdad respecto del intelecto que la aprehende, y por el abandono de la certeza de fe, sustituida por el examen y la opinión subjetivas, una catequesis sin catequesis.[4]
La catequesis es doctrina y no procede a la experiencia existencial de los creyentes, porque hay en ella contenidos sobrenaturales que esa experiencia no contiene. Desciende de la enseñanza divina y no es producida por la experiencia religiosa: es ella quien la produce.[5]

Nueva escuela: Se quita a la escuela su base propia y se coloca su esencia fuera de sí misma, condicionándola al pluralismo y al nihilismo cultural.[6] Conviene medir el salto regresivo hecho por la escuela católica en el período postconciliar, citando al Cardenal Michael Faulhaber, arzobispo de Munich en 1936: Hace más daño cerrar de un plumazo cien escuelas que destruir una iglesia.[7]
Nueva teología: La «teología de la liberación» que arranca del mesianismo marxistoide «historiza» los preceptos morales universales y los traduce en pautas instrumentales de eficacia histórica, «temporaliza» asimismo las promesas evangélicas de vida eterna, transfiriéndolas al futuro histórico de la humanidad. Llega a reinterpretar la trascendencia misma de Dios, y la traduce en términos de inmanencia histórica. El Reino que «no es de este mundo» (Jn 18, 36), es desconstruido como «la utopía realizada en el mundo».[8]

De tal forma que ese cristianismo horizontal, concentrado en el hombre, propone un Reino secularizado, ultra-mundano, la antítesis del Reino sobrenatural enseñado por Cristo en el Sermón de la Montaña: «buscar, antes que nada el Reino de Dios y su justicia, porque todas estas cosas nos serán dadas por añadidura».[9]

Para estas ideologías imperantes no es necesario preocuparse de si el pobre «está o no en gracia de Dios, o por si cumple los mandamientos», ya que «es pobre, y, por lo tanto, ya es santo, puro, bondadoso, inmaculado, comprometido con los sufrimientos de su pueblo… ¿cómo vamos a atrevernos a preguntarle por el estado de su alma?».[10]

Nueva evangelización: Así, se abandonó casi por completo el trabajo evangelizador cuya piedra de toque es la conversión de las almas, eximiendo de lo que Jesús tan encarecidamente ordenó a su Cuerpo Místico, hasta el punto de que uno se pregunta de si realmente tienen fe católica, por lo que la convocatoria que se hiciera a las fuerzas vivas de la Iglesia, las asociaciones y movimientos eclesiales, no significaría un empeño y un celo evangelizador sino un nuevo enfoque de misericordia y amor carente de justicia, y si no, preguntémosles a los Franciscanos de la Inmaculada, a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que han sido confinados a una desolada periferia espiritual por su fidelidad a la Tradición.

La justicia de Dios es finalmente misericordia

Nuestra Señora nos ha dicho en las apariciones marianas aprobadas por la Iglesia en Fátima y Akita, y en otros muchos lugares, que si el mundo no se convierte, se está acercando a la humanidad un tiempo de gran pena y sufrimiento, un clima trágico de oscuridad y destrucción.

Deberíamos preguntarnos si las advertencias condicionadas dadas a través de las apariciones marianas aprobadas de los siglos XIX y XX, son tan ilusorias como a muchos les gustaría.

Estamos en una guerra, una guerra en que nuestros enemigos no defienden nada sagrado. Ninguna ley ni temor de Dios los detiene, fuera del temor de ser descubiertos antes de poder llevar a cabo todos esos planes. Es una guerra a muerte. Es una guerra, sobre todo, contra sus almas, propagando la herejía y la heteropraxis (prácticas de religión que tienden a quebrantar su fe, tales como la costumbre de hablar indiscriminadamente en la Iglesia y nunca arrodillarse o no mostrar ninguna señal de respeto por Jesús en la Sagrada Eucaristía) y el colapso de la moralidad como destruir eventualmente su fe o esclavizarlo al vicio.[11]

Es por la guerra contra la Iglesia, cómo el diablo y sus seguidores tratan de apagar los medios de gracia –la oración y los sacramentos.

Es ante todo una «con-fusión» (fundir-con) de lo natural y lo sobrenatural, lo trascendente y lo inmanente.

Una de las comparaciones más exactas sobre la esencia de la traición a Dios y sus efectos en la Sagrada Escritura es el adulterio, traicionar a su esposo que es Dios, para irse al placer con una criatura extraña.

Veamos un texto del Deuteronomio: Si un hombre encuentra dentro de la ciudad a una doncella virgen, desposada con un hombre, y se acuesta con ella; sacaréis a entrambos a la puerta de aquella ciudad, y los apedrearéis para que mueran, a la joven por no haber gritado, estando como estaba en la ciudad, y al hombre por cuanto deshonró a la mujer de su prójimo.
Tremendo castigo, pero añade Dios: Así extirparás el mal de en medio de ti. El adulterio comporta una traición del amor sincero que se debe a una persona a la que se ha unido de por vida, es también un desequilibrio para la familia que se destruye por su repetición.

El profeta Oseas recrea esta imagen del adulterio con mayores detalles, ya que su propia esposa se prostituye, el profeta llora su desgracia, siente la amargura de la traición de su cónyuge, comprende la vergüenza que le atenaza, y lleva la idea a Dios que es también traicionado por el pecado de quien se unió a Él como en matrimonio por la alianza de la fidelidad, e impondrá una penitencia a su esposa, con la sentencia y la soledad, con la reflexión y el dolor, luego ella retornará a la fidelidad a su marido.

Igualmente lo hará Israel el pueblo sagrado que ha traicionado con el pecado a su Dios, pisoteando su propia alianza, faltando a su fidelidad, corrompiendo su palabra, entregándose a otro dueño que no es el suyo y enlazando las dos traiciones la de la esposa de Oseas, y la del pueblo de Israel para con su Dios.

La esposa de Oseas es símbolo al mismo tiempo del pueblo de Israel que fornica y adultera traicionando a su Dios, aunque ella se haya alejado, aunque se alejara el pueblo elegido, Dios dirá: Mi pueblo está pagando ahora su infidelidad. Mi corazón se conmueve y se remueven mis entrañas. No puede dejarme llevar por mi indignación y destruir a Efraín pues soy Dios y no hombre. Yo soy el Santo que está en medio de ti, y no me gusta destruir.

En fidelidad, porque Él permanece fiel a sus promesas, pero es también un «Dios celoso» [12] que castiga inexorablemente al pueblo apóstata. «Juntóse con la negligencia de los pastores, el engaño de falsos profetas».[13]

Germán Mazuelo-Leytón 

La forma Original de la Oración de Fátima

En la historia de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, de la cual abunda material en internet, podemos encontrar desde escritos antiguos y manuscritos de una de las videntes, hasta investigaciones sobre varias conspiraciones que giran alrededor del tercer secreto y la identidad de la vidente Lucía, muchas de ellas de una lógica cabal.

Dentro de esta crónica nos centraremos en un hecho totalmente objetivo:

Nuestra Señora de Fátima el 13 de Julio de 1917 nos dejó una necesaria oración, con precisas indicaciones de rezarla luego de cada misterio del Santísimo Rosario.

Es el objetivo de este artículo, demostrar con todo el material obtenido, que está Jaculatoria ha sido cambiada a lo largo de los ya casi 100 años desde aquel glorioso día.

Comencemos por 1927, en el libro: As grandes maravilhas de Fátima de 1927, escrita por el Vizconde de Montelo.

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Visconde de Montelo es el seudónimo utilizado por el Padre Manuel Nunez Formigao (biografía aquí), quien tuvo un contacto muy cercano desde el principio de las apariciones con los tres pastorcitos. Incrédulo cuando comenzó su investigación pero el mas ferviente promotor de la causa de Fátima luego de que presenciara el milagro del sol junto a los demás testigos aquel 13 de Octubre de 1917. Tan cercano a ellos que acompañó casi hasta los últimos días a Jacinta y se lo llamó el cuarto vidente de Fátima. Él se ocupó de entrevistar a los niños desde la primera hora, y tomar nota de todo cuanto decían.

Debemos pensar que su aparición en esta historia es providencial ya que la mismísima Virgen le deja un mensaje personal por medio de Jacinta y del cual surge el propósito de fundar la congregación de las religiosas reparadoras de Nuestra Señora de los Dolores de Fátima.

En la página 77 de este libro, encontramos la oración dada a Lucía, en su idioma original, el portugués:
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Traducida, nos encontramos con una oración muy diferente a la que se reza hoy:

“Oh mi Jesús, perdónanos, líbranos del fuego del infierno y alivia a las almas del Purgatorio, especialmente a las mas abandonadas”.

Podemos notar en estas lineas, esplendor y sencillez al mismo tiempo; la perfección de resumir en dos renglones el pedido a Dios por la Iglesia Militante (perdónanos, líbranos del fuego del infierno) y la Purgante (alivia a las almas del Purgatorio, especialmente a las mas abandonadas) y la claridad de los términos utilizados junto a su número reducido , para poder ser recordados por los pequeños niños.

Como testimonios de que esta fue la oración inicialmente publicada, hallamos los siguientes documentos:

En 1933, encontramos como registro, el libro “La promesa del Señor en el Paraíso” sobre apariciones Marianas, donde la oración de Fátima traducida al español, aparece casi idéntica: solo se le agrega: perdónanos “nuestros pecados”
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En la página 16 se puede leer:

“¡Oh mi Jesús! perdonanos nuestros pecados; líbranos del fuego del infierno, y alivia a las almas del Purgatorio, especialmente a las mas abandonadas”.

Esta pequeña variación no cambia en nada el sentido de la oración.

En otro libro editado en 1956 “Los grandes fenómenos de Cova da Iria” (con permiso eclesiástico de 1955), que es un testimonio ocular de los sucesos en aquel lugar, podemos leer esta certificación:

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El autor declara en el 2do y 3er párrafo de la 2da página:

(Traducción)


Lectores:
… Todos los episodios ocurridos delante de mi, y que por mi van escritos en este libro, los doy todos por verdaderos, sobre mi palabra de honor.

Si por los restantes días de mi vida, yo negara o contradijera alguna de las verdades aquí relatadas, referentes a los
hechos que sucedieron conmigo, es porque por enfermedad perdí el juicio porque tendenciosamente me lo hicieron perder.
Y dice luego en la página 85 :

(Traducción)

Jaculatoria

Luego de un tiempo de haber ofrecido a la Imagen, la vidente Lucia estuvo en Torres Novas, de visita, en casa de mis padres.

Estuvo una semana de visita. Vino un lunes, acompañada de su tía María da Lomba, que solía venir los lunes a vender quesos y huevos al mercado semanal de Torres Novas.

Volvió a su casa el lunes siguiente, acompañada también por su tía.

Durante los días que estuvo en nuestra casa, rezamos el tercio frente a un oratorio que mis padres tenían, el cual también tenía una pequeña Imagen de Nuestra Señora de Fátima; y siempre Lucía rezó en el intervalo de los Misterios del Rosario la siguiente Jaculatoria:

Oh mi Jesús perdónanos, líbranos del fuego del infierno, alivia a las almas del Purgatorio, principalmente a las mas abandonadas.

Jaculatoria esta, que Lucía decía haberles sido enseñada por Nuestra Señora en las apariciones.
Fue también de esta misma forma que el Sr Padre Dr. Manuel Nunez Formigao (entonces Padre y profesor en el seminario y Liceo de Santarém) oyó de Lucía esta jaculatoria de la cual tomó debida nota.

Fue siempre de esta misma forma que los tres videntes la rezaban en público en Cova da Iria y que tuvo la aprobación de la autoridad eclesiástica del Patriarcado de Lisboa y del Obispado de Leiria, y rezada después por todos los sacerdotes y fieles que la conocían.

Y en la página 86:

(Traducción)
Nota:
Parece que hubo una modificación o algún otro hecho que desconozco, pues mas tarde pasó la jaculatoria a ser dicha de la siguiente forma:

Oh mi Jesús, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva a las alminhas todas al cielo y socorre principalmente a las que mas precisan.

Esta jaculatoria, también tuvo la aprobación del Señor Obispo de Leiria, quedando así las dos jaculatorias aprobadas por la autoridad eclesiástica.

Para reforzar este documento, contamos también con el testimonio del señor Luiz Sena Esteves, un lector de nuestro Blog, oriundo de Porto, Portugal y residente en la ciudad de Montforte en el mismo país, nacido en Abril de 1935, que nos escribe lo siguiente:

Tengo 81 anos y siempre cuando era niño y adolescente, con mis padres rezábamos la antigua y primitiva oración: «Oh meu Jesus perdoai-nos y livrai-nos do fogo do inferno e aliviai as almas do purgatório principalmente as mais abandonadas.» Quizás alrededor de 1960 la cambiaron. No hay duda que eliminaron «el Purgatorio» de la oración.

¿ELIMINARON “EL Purgatorio” DE LA ORACIÓN?

Aquí nos encontramos con dos contradicciones:

– El significado del término “alminhas”
– Quién realizo el cambio

Vayamos al año 1941, siendo Lucía desde 1928 la Hermana María Lucía de Jesús y del Inmaculado Corazón, nos encontramos con el libro de su 4ta Memoria en el cual reúne escritos de su puño y letra junto a la traducción al español:
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En esta memoria escrita por Sor Lucia el 7 de Octubre de 1941, la oración se ve notoriamente distinta.

“O meu Jesus perdoai-nos, livrai-nos do fogo do inferno, levai as alminhas todas para o Ceu, principalmente aquelas que mais precisarem”

Oh mi Jesús perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las “alminhas” para el cielo, principalmente a aquellas que mas lo precisan.

Y en la traducción se observa esta variante:

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La traducción que acompaña este escrito dice:

Oh Jesús mio, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, principalmente las más necesitadas.

Como se puede observar, el manuscrito de Sor Lucía difiere de la versión de 1927 y el término “alminhas” es traducido por “almas”.

Esta traducción, si altera el significado, pues alminhas no significa almas.

¿Qué son las alminhas?

Claramente, y como desarrollaremos en la segunda parte del artículo, el término “alminhas” se refiere, según la cultura y devoción del pueblo portugués, a las almas del Purgatorio y no a las almas pequeñas ni a las almas de los vivientes.
¿Quien llevó a cabo esta modificación?

Expondremos a continuación, los testimonios del mismo Padre Nunez Formigao y de Sor Lucía.
Libro Documentación Crítica de Fátima (DCF) edición del Santuario de Fátima 2013, extractos de las entrevistas:

En la página 570, se extrae la narración de la entrevista hecha a los videntes por el Padre Nunez Formigao, con una nota al pie que da fuerzas a la primera versión de la oración.

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Reproduzco este interrogatorio de los videntes, sin alteración de una coma, exactamente como lo redacté, el día 29 de Septiembre de 1917.
Pero el mismo Padre Nunez Formigao hace posteriormente esta aclaración que contradice la anterior:

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(Traducción)

En el manuscrito que tengo presente y que tiene fecha el 27 de septiembre de 1917 y fue escrito por mi, está la jaculatoria tal como Lucía me la dictara y como se encuentra en la investigación parroquial : “ Oh mi Jesús, perdónanos, libranos del fuego del infierno, lleva a las “alminhas” todas al cielo, principalmente aquellas que mas lo precisen”

Cuando me fue posible, hice un análisis consciente de esta jaculatoria que me pareció en su segunda parte “lleva a las alminhas todas al cielo, principalmente a aquellas que mas lo precisen” falta de sentido teológico. Admití que hubiese habido una interpretación menos exacta de parte de los videntes, niños rudos e ignorantes.

Esta expresión “alminhas” es en Portugal consagrada y se refiere a las almas del Purgatorio. Se vivía entonces en plena gran guerra que tantas vidas sesgaba día a día, teniendo que comparecer las almas mal preparadas delante de Dios. Por eso la forma mas consistente me pareció esta:
O mi Jesús, perdónanos, libranos del fuego del infierno. Alivia a las almas del Purgatorio principalmente a las mas abandonadas.

Y así le di la posible publicidad y es así conocida en todas partes. Mas tarde la revelación de la primera parte del secreto registrada en los manuscritos de la hermana Lucía (la visión del infierno y las particularidades íntimas de esta) me permitieron dar la debida interpretación a la jaculatoria transmitida por los videntes.

Y para corroborar esta declaración, encontramos esta nota al pie, en el mismo libro:

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fatima-15(Traducción)
Error lamentable del Dr. Formigao que, no captando el sentido del rezo enseñado por la Virgen, la alteró por su cuenta, como declaró mas tarde.


Y en palabras de Sor Lucía en sus Memorias y en los escritos sobre la tercera aparición, del centro de estudios del Santuario de Fátima, podemos leer su interpretación que avalaría la segunda versión

18 de Mayo de 1941, pag. 4 y 5:
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(Traducción)

Sor Lucía explicaba al P. Bernardo Goncalvez, su confesor en España, que la jaculatoria había sido modificada.”haciendo la última súplica por las almas del Purgatorio, porque decían no entender el sentido de las últimas palabras; pero yo creo que Nuestra señora se refería a las almas que se encuentran en mayor peligro de condenación; fue esta la impresión que me quedó y tal vez a Vuestra Reverencia le parezca lo mismo, después de haber leído la parte que escribí del secreto y sabiendo que nos las enseñó luego de este, en la tercera aparición.

(Memorias y cartas de la Hermana Lucía, introducción, notas e traducción inglesa por el Pe. Dr. António Maria Martins, S. J., Porto, L. E., 1973, p. 442 (fax-simile) e 443 (transcripción en portugués).

Y lo mismo dirigiéndose al Obispo de Leiria:

31 de Agosto de 1941, pag. 123

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(Traducción)

Ahora, Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo, comprenderá porqué me quedó la impresión de que las últimas palabras de esta oración se referían a las almas que se encuentran en mayor peligro o mas inminente de condenación.
(Memorias, III, 3).

Hasta aquí los hechos concretos y objetivos.

Poniendo en órden lo antes expuesto, podemos decir que:

-El Padre Nunez Formigao interpreta y traduce la palabra “alminhas” como “almas del purgatorio” tal cual es la definición lingüística. (Y de hecho, en su nota aclara que escribe sin alteración de una coma, aquello que ESCRIBIÓ o apuntó en 1927, no de lo que escuchó)

-Según declara Sor Lucía, ella ENTIENDE que las “alminhas” son las pobres almas que están en mayor peligro de condenación y no las del Purgatorio.

(De ser esto verdadero, no puede estar en oposición al significado en portugués de dicho término; Alminhas debería ser en primer lugar almas del Purgatorio. En concreto, pedir por las almas en peligro de condenación no debería excluir pedir por las almas del Purgatorio).

– Con este espíritu, se produce un cambio en la traducción del portugués al castellano.

Estas observaciones sobre la oración de Fátima nos exigen el estudio y la investigación para nuestra mejor formación, quedando el tema abierto a quienes quieran aportar mayores datos.
En la segunda parte ahondaremos en mas detalles que puedan hacer al lector, sacar sus propias conclusiones.

Fuentes:
As grandes Maravilhas de Fátima, Visconde de Montelo de 1927.
La promesa del Señor en el Paraíso. Ediciones Marianas 1933.
Os grandes fenómenos da Cova da Iria. Gilberto F. Santos1956.
Documentacao Crítica de Fátima, Selecao de textos 1917-1930 Santuario de Fátima 2013