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jueves, 17 de abril de 2014

Visita de las siete casas en jueves Santo

La Visita de las 7 Casas
Jueves, 05 de abril de 2012 16:00 hrs
P. José de Jesús Aguilar
• Con esta devoción los fieles intentan acompañar espiritualmente a Cristo durante su recorrido desde el lugar de la Última Cena hasta el Calvario •
Después de la celebración de la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo por la tarde, las Hostias Consagradas se depositan en un lugar especial llamado “monumento”, adornado para que los creyentes hagan oración de acción de gracias a Cristo presente en la Eucaristía. Como todas las iglesias ponen este monumento, los creyentes visitan varios templos (siete, por lo general), no sólo para ver en cuál de ellos se ha adornado mejor el monumento, sino para obtener la Indulgencia Plenaria concedida por el Papa Pío VII a los fieles que dediquen una hora de oración delante del monumento con el Santísimo. Es importante aclarar que las personas no deben permanecer una hora en cada templo, sino que se deben organizar para que en la última iglesia puedan participar de la Hora Santa. Para obtener la Indulgencia a través de esta práctica se necesita estar en estado de gracia, haber comulgado y pedir por las intenciones y necesidades del Papa.

Con esta devoción los fieles intentan acompañar espiritualmente a Cristo durante su recorrido desde el lugar de la Última Cena hasta el Calvario.
Oración inicial 

Señor Nuestro Jesucristo, al recordar tu camino hacia el Calvario, quiero agradecer tu gran amor, que llegó al grado de morir por mí para librarme de mis pecados. Que este recorrido espiritual que realizo en este Jueves Santo, me ayude a ser mejor cristiano para cumplir con mis responsabilidades en el mundo y amar a mis hermanos. Te ofrezco particularmente esta oración por mi familia, mis seres queridos, por aquellos que están alejados de ti y para que al terminar mi recorrido en esta vida, pueda participar de tu presencia eternamente. Amén.
(Después de cada estación se reza un Padre Nuestro y Gloria)
1ª ESTACIÓN: DEL CENÁCULO AL MONTE DE LOS OLIVOS.

En esta primera estación recordamos que, el Jueves Santo por la noche, Nuestro Señor Jesucristo durante la Ultima Cena les enseñó el mandamiento de amor a sus discípulos lavando humildemente sus pies. También instituyó la Eucaristía (Santa Misa)  consagrando el pan y el vino. Después de haber cenado con sus discípulos salió del cenáculo (lugar de la cena) y se dirigió con sus apóstoles al monte de los Olivos para orar antes de ser entregado. Pidamos que el Señor nos ayude a hacer siempre oración en los momentos difíciles. 
2ª ESTACIÓN: DEL HUERTO DE LOS OLIVOS A LA CASA DE ANÁS

Judas, el traidor, llevó a los soldados de los judíos para que apresaran a Cristo. Le saludó con un beso porque esa era la señal para que los soldados pudieran capturarlo. Llevaron a Jesús a la casa de Anás, suegro del sumo sacerdote Caifás. Pidamos al Señor que nunca traicionemos el amor que Dios nos tiene, ni la religión que él nos dejó como herencia, ni el amor de padres y amigos.
3ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE ANÁS A LA DE CAIFÁS

Después de que Anás interrogó a Jesús, consideró que debería llevarlo ante el sumo sacerdote Caifás, quien había dicho que convenía que Jesús muriera para que el pueblo se salvara. Pidamos para que el Señor nos ayude a defender la vida desde el vientre materno.
4ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE CAIFÁS AL PRETORIO DE PILATO

Caifás llevó a Cristo ante Poncio Pilato que representaba al César, en aquella región, tratando de aprovecharse del poder de Pilato para conseguir lo que quería: Matar a Jesús. Pidamos para que no utilicemos el poder en perjuicio de los demás.
5ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE PILATO ANTE EL REY HERODES

Pilato, sabiendo que Cristo pertenecía al territorio de Herodes, lo mandó con él, para librarse de su responsabilidad y poner así su responsabilidad en otra persona. Pidamos a Dios que nos ayude a afrontar con valentía los retos que la vida nos presenta. 
6ª ESTACIÓN: DE HERÓDES A PILATO

Herodes no aceptó la responsabilidad que Pilato le enviaba pero  quiso ver a Jesús solo por curiosidad, para que hiciera algún milagro. Cuando Herodes vio que Jesús no cumplía su capricho lo regresó con Pilato. Pidamos para que no busquemos a Jesús solo por conveniencia, ni por sus milagros, sino por su gran amor y con deseo de responder a lo que nos pide.
7ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE PILATO AL CALVARIO

Pilato, se lavó las manos y mandó crucificar a Cristo. Para no perder su cargo, condenó al inocente haciendo caso a los injustos. Pidamos a Dios que no nos dejemos llevar por falsos que nos alejan de la justicia y la verdad.
Oración final 


Te doy gracias, Señor por la oportunidad que hoy me has dado, de acercarme a la Pasión Salvadora de tu Hijo. Te pido que por sus méritos me llenes de bendición, me ayudes a soportar mis sufrimientos  y me hagas participar de su Resurrección. Amén.


Jueves Santo

Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net 
Jueves Santo

17 de abril 2014. Jueves en que Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía, también conocido como la Última Cena.
 
Jueves Santo
Jueves Santo
Significado de la celebración

El Jueves Santo se celebra: 

  • La Última Cena,

  • El Lavatorio de los pies,

  • La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio

  • la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
  • En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

    En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

    a)Lecturas bíblicas: 

    Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14; Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26; Evangelio según San Juan 13, 1-15.

    b)La Eucaristía 

    Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación. 
    Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús.Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos. 

    c)El lavatorio de los pies

    Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros.

    d)La noche en el huerto de los Olivos

    Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42.:

    Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.


    Los monumentos y la visita de las siete iglesias 

    Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles. 
    La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

    En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”. 

    La cena de pascua en tiempos de Jesús

    Hace miles de años, los judíos vivían en la tierra de Canaán, pero sobrevino una gran carestía y tuvieron que mudarse a vivir a Egipto, donde el faraón les regaló unas tierras fértiles donde pudieran vivir, gracias a la influencia de un judío llamado José, conocido como El soñador.

    Después de muchos años, los israelitas se multiplicaron muchísimo en Egipto y el faraón tuvo miedo de que se rebelaran contra su reino. Ordenó matar a todos los niños varones israelitas, ahogándolos en el río Nilo. Moisés logró sobrevivir a esa matanza, pues su madre lo puso en una canasta en el río y fue recogido por la hija del faraón.
    El faraón convirtió en esclavos a los israelitas, encomendándoles los trabajos más pesados.

    Dios eligió a Moisés para que liberara a su pueblo de la esclavitud. Como el faraón no accedía a liberarlos, Dios mandó caer diez plagas sobre Egipto.

    La última de esas plagas fue la muerte de todos los primogénitos del reino.
    Para que la plaga no cayera sobre los israelitas, Dios ordenó a Moisés que cada uno de ellos marcara la puerta de su casa con la sangre de un cordero y le dio instrucciones específicas para ello: En la cena, cada familia debía comerse entero a un cordero asado sin romperle los huesos. No debían dejar nada porque al día siguiente ya no estarían ahí. Para acompañar al cordero debían comerlo con pan ázimo y hierbas amargas. La hierbas amargas ayudarían a que tuvieran menos sed, ya que tendrían que caminar mucho en el desierto. El pan al no tener levadura no se haría duro y lo podían llevar para comer en el camino. Les mandó comer de pie y vestidos de viaje, con todas sus cosas listas, ya que tenían que estar preparados para salir cuando les avisaran.

    Al día siguiente, el primogénito del faraón y de cada uno de los egipcios amaneció muerto. Esto hizo que el faraón accediera a dejar a los israelitas en libertad y éstos salieron a toda prisa de Egipto. El faraón pronto se arrepintió de haberlos dejado ir y envió a todo su ejército para traerlos de nuevo. Dios ayudó a su pueblo abriendo las aguas del mar Rojo para que pasaran y las cerró en el momento en que el ejército del faraón intentó pasar.

    Desde ese día los judíos empezaron a celebrar la pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto.
    Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas. 

    Los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto.

    Las fiesta de la pascua se llamaba “Pesaj” y se celebraba en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. Esto lo hacían al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena. 

    Los elementos que se utilizaban en la cena eran los siguientes:

  • El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.


  • Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.


  • Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.


  • Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.


  • Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.


  • Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.


  • Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.


  • Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simbolizan la venida del Mesías, luz del mundo.


  • La cena constaba de ocho partes:

    1. Encendido de las luces de la fiesta: El que presidía la celebración encendía las velas, todos permanecían de pie y hacían una oración.

    2. La bendición de la fiesta (Kiddush): Se sentaban todos a la mesa. Delante del que presidía la cena, había una gran copa o vasija de vino. 
    Frente a los demás miembros de la familia había un plato pequeño de agua salada y un plato con matzás, rábano o alguna otra hierba amarga, jaroses y alguna hierba verde. 

    Se servía la primera copa de vino, la copa de acción de gracias, y les daban a todos los miembros de la familia. Todos bebían la primera copa de vino. Después el sirviente presentaba una vasija, jarra y servilleta al que presidía la celebración, para que se lavara sus manos mientras decía la oración. Se comían la hierba verde, el sirviente llevaba un plato con tres matzás grandes, cada una envuelta en una servilleta. El que presidía la ceremonia desenvolvía la pieza superior y la levantaba en el plato. 

    3. La historia de la salida de Egipto (Hagadah) Se servían la segunda copa de vino, la copa de Hagadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. Se colocaba delante del que presidía la celebración les preguntaba por el significado de la fiesta de Pesaj. Ellos respondían que era el cordero pascual que nuestros padres sacrificaron al Señor en memoria de la noche en que Yahvé pasó de largo por las casas de nuestros padres en Egipto. Luego tomaba la pieza superior del pan ázimo y lo sostenía en alto. Luego levantaba la hierba amarga.

    4.Oración de acción de gracias por la salida de Egipto: El que presidía la ceremonia levantaba su copa y hacía una oración de gracias. Colocaba la copa de vino en su lugar. Todos se ponían de pie y recitaban el salmo 113. 

    5. La solemne bendición de la comida: Todos se sentaban y se bendecía el pan ázimo y las hierbas amargas. Tomaba primero el pan y lo bendecía. Después rompía la matzá superior en pequeñas porciones y distribuía un trozo a cada uno de los presentes. Ellos lo sostenían en sus manos y decían una oración. Cada persona ponía una porción de hierba amarga y algo de jaroses entre dos trozos de matzá y decían juntos una pequeña oración. 

    6. La cena pascual: Se llevaba a cabo la cena.

    7. Bebida de la tercera copa de vino: la copa de la bendición.- Cuando se terminaban la cena, el que presidía tomaba la mitad grande de la matzá en medio del plato, la partía y la distribuía a todos los ahí reunidos. Todos sostenían la porción de matzá en sus manos mientras el que presidía decía una oración y luego se lo comían. Se les servía la tercera copa de vino, “la copa de la bendición”. Todos se ponían de pie y tomaban la copa de la bendición. 

    8. Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números (6, 24-26).

    Día de la Caridad: 

    En México, los obispos, han establecido que el Jueves Santo sea el día de la caridad. El objetivo de esto no es llevar a cabo una colecta para los pobres, sino mas bien el impulso de seguir el ejemplo de Jesús que compartió todo su ser.

    Sugerencias para vivir esta fiesta:

  • Dedicar un tiempo a la adoración a la Eucaristía

  • Hacer la visita de las siete casas.
  • miércoles, 16 de abril de 2014

    Los Siete dolores de la Santísima Virgen María

    Les recomendamos que estos días meditemos mucho el Vía Crucis junto con los dolores de la Santísima Virgen que a continuación publicamos, paz y bien.

    "Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el corazón..."
    (Lucas 2, 35)
    Explicación de la Devoción y Oración Ver también:

    Devoción

    Siempre los cristianos han aprendido de la Virgen a mejor amar a Jesucristo. La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.

    La Virgen comunicó a Santa Brígida de Suecia(1303-1373):

    "Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios."

    Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:

    1. "Yo concederé la paz a sus familias."

    2. "Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios."

    3. "Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos.»

    4. "Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas."

    5. "Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas."

    6. "Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.

    7. "He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijoserá su consuelo y gozo eterno."


    Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que El concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:


    1. Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.


    2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.


    3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo.

     4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

    Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los sufrimientos  más hondos de la vida de María en la tierra.

    La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre, al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz. Al pie de la Cruz, donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir. En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas: "Sí, Ella es mi Madre. Jesús, yo la recibo y Te pido que me prestes Tu Corazón para amar a María como Tú la amas."


    Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.

    Acto de Contrición

    Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.

    (Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor)

    Primer Dolor - La profecía de Simeón(cf. Lucas 2,22-35)


    Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

     

     


    Segundo Dolor - La huida a Egipto(Mateo 2,13-15)

    Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

     


    Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)

    Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

     

     


    Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)

    Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

     

    Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz(Juan 19,17-39)

    Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

     


    Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)

    Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

     

     


    Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)

    ¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.
    -Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

    Oración final

    Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.