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jueves, 30 de abril de 2020

Monseñor Lefebvre y el Padre Pío



Una carta donde Monseñor Lefebvre explica clara y concisamente lo que realmente sucedió durante su único encuentro con el Padre Pío.
Por  Publicado 18/01/2019



La mentira

En Estados Unidos se encuentra disponible un libro titulado Padre Pio Gleanings, de Pascal Catanco, 
que ha sido traducido al inglés. En las páginas 58 y 59 se lee el siguiente pasaje:

Entre el gran número de personas que acudieron a ver al Padre Pío se encuentra el arzobispo
 Lefebvre, quien, más tarde, se aferraría obstinadamente a la tradición católica, como él la llamaba, 
cuestionaría la autoridad del Concilio Vaticano II y sería destituido de su cargo por el Papa Pablo VI.

El arzobispo se reunió con el Padre Pío en presencia del Profesor Bruno Rabajotti.
 Este testigo cuenta que, en cierto momento, el Padre Pío miró severamente a Lefebvre y le dijo:

‘Nunca ocasione discordia entre sus hermanos y siempre practique la regla de la obediencia;
 sobre todo cuanto más graves le parezcan los errores de aquellos que están a cargo. 
No existe otro camino más que el de la obediencia, especialmente
 PARA LOS QUE HEMOS HECHO ESTE VOTO.’

El Padre Pío estaba en posición de dar este consejo, pues él mismo había tenido que 
obedecer algunas órdenes bastante cuestionables. Su postura era poner todo en las manos de Dios,
 ya que Él encontraría la manera de hacer triunfar la verdad. 
Parece ser que el arzobispo Lefebvre no veía las cosas de la misma manera,
 aun cuando respondiera al Padre Pío diciéndole: ‘Recordaré su consejo, Padre.
’ El Padre Pío lo miró profundamente, y viendo lo que muy pronto sucedería dijo:

‘¡No! ¡Lo olvidará! Va a destrozar la comunidad de fieles, se opondrá a la voluntad de sus superiores, 
e incluso irá en contra de las órdenes del Papa, y todo esto sucederá muy pronto.
 Olvidará la promesa que ha hecho aquí este día, y toda la Iglesia será lastimada por su culpa.
 No se erija como juez. No se adjudique potestades que no lo corresponden 
y no se considere la voz del pueblo de Dios, pues Dios ya le habla a su pueblo. 
No siembre la discordia y el desacuerdo. Sin embargo, ¡ya sé que precisamente eso es lo que hará!’

Desafortunadamente, la verdad de la profecía del Padre Pío es evidente para cualquiera.

La verdad

El 8 de agosto de 1990, Monseñor Lefebvre escribió una carta personal dirigida a un sacerdote 
de la Fraternidad en Francia, quien le había preguntado sobre el encuentro con el Padre Pío.
 He aquí algunos extractos de esa carta:
Desde hace ya varios años ha estado circulando en Italia esa calumnia, 
que no es más que un embuste de principio a fin. Ya lo he refutado anteriormente, 
pero las mentiras no mueren tan fácil; no hay ni una sola palabra de verdad 
en las páginas de la revista que fotocopió para enviarme.

El encuentro, que tuvo lugar después de la Pascua de 1967, duró dos minutos.
 Yo iba acompañado por el Padre Barbara y por el Hermano Felin, 
de la Congregación del Espíritu Santo. Conocí al Padre Pío en un pasillo, 
mientras se dirigía al confesionario ayudado por dos capuchinos.

Le comenté en unas cuantas palabras la finalidad de mi visita:
 solicitar su bendición para la Congregación del Espíritu Santo,
 la cual celebraría en breve un Capítulo general extraordinario, 
como sucede con todas las sociedades religiosas que se encuentran 
bajo el epígrafe de aggiornamento(actualización). Yo temía que esta reunión ocasionaría problemas…

Luego que le hice saber mis intenciones, el Padre Pío gritó:
‘¿Yo, bendecir a un arzobispo? ¡No, no, es usted quien debería bendecirme a mí!’
 Entonces se inclinó para recibir la bendición. 
Lo bendije, besó mi anillo y continuó su camino hacia el confesionario…

Eso fue todo lo que sucedió, ni más ni menos.
 Inventar una historia como la que me envió
 sólo puede ser producto de una imaginación satánica y embustera.
 El autor de todo esto es un hijo del Padre de la Mentira
.Gracias por darme una vez más la oportunidad de decir la verdad simple y llana.

Muy cordialmente suyo en Cristo y María

+Marcel Lefebvre






sábado, 29 de septiembre de 2018

Exorcismo de León XIII Latín y Español.

¿Cómo nació esta oración?

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Papa León XIII
El padre Domenico Pechenino escribe: “No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.
Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: “Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?” Responde: “Nada, nada”. Luego comentaría: «Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás le pidió permiso a Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo». Pudo ver también a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con su legiones en el abismo del infierno.
Se encierra en su despacho, y al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno”.
En aquel escrito se ordenaba también rezar esas oraciones de rodillas. Lo antes escrito, que también había sido publicado en el periódico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tomó la noticia. Pero de ello resulta el modo insólito en que se ordenó rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886. Como confirmación de la que escribió el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe:
“León
XIII escribió él mismo esa oración. La frase [los demonios] “que vagan por el mundo para perdición de las almas” tiene una explicación histórica, que nos fue referida varias veces por su secretario particular, monseñor Rinaldo Angeli. León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgió la oración que quiso hacer rezar en toda la Iglesia. El la rezaba con voz vibrante y potente: la oímos muchas veces en la basílica vaticana. No sólo esto, sino que escribió de su puño y letra un exorcismo especial contenido en el Ritual romano (edición de 1954, tít. XII, c. III, pp. 863 y ss.). El recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a menudo ese exorcismo en sus diócesis parroquiales. El, por su parte, lo rezaba con mucha frecuencia a lo largo del día”.
EN LATÍN 

EXORCISMUS IN SATANAM ET ANGELOS 
APOSTATICOS
Jussu Leonis Pp. XIII editus
Acta Sanctae Sedis vol. XXIII
Sequens exorcismus recitari potest ab Episcopis, nec non a Sacerdotibus, qui ab 
Ordinariis suis ad id auctoritatem habeant.

In nomine Patris, et Filii, + et Spiritus Sancti. Amen.
Ps. LXVII.
Exsurgat Deus et dissipentur inimici ejus: et fugiant qui oderunt eum a facie ejus. Sicut deficit fumus, deficiant: sicut fluit cera a facie ignis, sic pereant peccatores
a facie Dei.
Ps. XXXIV.
Judica, Domine, nocentes me: expugna impugnantes me.
Confundantur et revereantur quaerentes animam meam.
Avertantur retrorsum et confundantur cogitantes mihi mala.
Fiat tamquam pulvis ante faciem venti: et angelus Domini coarctans eos.
Fiat viae illorum tenebrae, et lubricum: et angelus Domini persequens eos.
Quoniam gratis absconderunt mihi interitum laquei sui: supervacue
exprobraverunt animam meam.
Veniat illi laqueus quem ignorat; et captio quam anscondit, apprehendat eum: et
in laqueum cadat in ipsum.
Anima autem meam exsultabit in Domino: et delectabitur super salutari suo.
Ad Sanctum Michaëlem Archangelum.Precatio.
Princeps gloriosissime cælestis militiæ, sancte Michaël Archangele, defende nos  in prælio et colluctatione, quæ nobis adversus principes et potestates, adversus  mundi rectores tenebrarum harum, contra spiritualia nequitiæ, in cælestibusus.  Veni in auxilium hominum, quos Deus creavit inexterminabiles, et ad imaginem
similitudinis suæ fecit, et a tyrannide diaboli emit pretio magno. Præliare hodie  cum beatorum Angelorum exercitu prælia Domini, sicut pugnasti contra ducem  superbiæ luciferum, et angelos ejus apostaticos: et non valuerunt, neque locus  inventus est eorum amplius in coelo. Sed projectus est draco ille magnus, serpens  antiquus, qui vocatur diabolus et satanas, qui seducit universum orbem; et  projectus est in terram, et angeli ejus cum illo missi sunt.
En antiquus inimicus et homicida vehementer erectus est. Transfiguratus in angelum lucis, cum tota malignorum spirituum caterva late circuit et invadit terram, ut in ea deleat nomen Dei et Christi ejus, animasque ad æternæ gloriæ coronam destinatas furetur, mactet ac perdat in sempiternum interitum. Virus
nequitiæ suæ, tamquam flumen immundissimum, draco maleficus transfundit in homines depravatos mente et corruptos corde; spiritum mendacii, impietatis et blasphemiæ; halitumque mortiferum luxuriæ, vitiorum omnium et iniquitatum.
[Ecclesiam, Agni immaculati sponsam, faverrrimi hostes repleverunt amaritudinibus, inebriarunt absinthio; ad omnia desiderabilia ejus impias miserunt manus. Ubi sedes beatissimi Petri et Cathedra veritatis ad lucem gentium constituta est, ibi thronum posuerunt abominationis et impietatis suæ; ut percusso Pastore, et gregem disperdere valeant.]
Adesto itaque, Dux invictissime, populo Dei contra irrumpentes spirituales nequitias, et fac victoriam. Te custodem et patronum sancta veneratur Ecclesia; te gloriatur defensore adversus terrestrium et infernorum nefarias potestates; tibi tradidit Dominus animas redemptorum in superna felicitate locandas. Deprecare Deum pacis, ut conterat satanam sub pedibus nostris, ne ultra valeat captivos tenere homines, et Ecclesiæ nocere. Offer nostras preces in conspectu Altissimi, ut cito anticipent nos misericordiæ Domini, et apprehendas draconem, serpentem antiquum, qui est diabolus et satanas, ac ligatum mittas in abyssum, ut non seducat amplius gen tes. Hinc tuo confisi præsidio ac tutela, sacri ministerii nostri auctoritate [si fuerit laicus, vel clericus qui ordinem exorcistatus nondum suscepit, dicat: sacra sanctae Matris Ecclesiae auctoritate], ad infestationes diabolicæ fraudis repellendas in nomine Jesu Christi Dei et Domini nostri
fidentes et securi aggredimur.
V. Ecce Crucem Domini, fugite partes adversæ.
R. Vicit Leo de tribu Juda, radix David.
V. Fiat misericordia tua, Domine, super nos.
R. Quemadmodum speravimus in te.
V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad te veniat.
[si fuerit saltem diaconus subjungat V. Dominus vobiscum. R. Et cum spiritu tuo.]
Oremus
Deus, et Pater Domini nostri Jesu Christi, invocamus nomen sanctum tuum, et clementiam tuam supplices exposcimus ut, per intercessionem immaculatæ semper Virginis Dei Genitricis Mariæ, beati Michaëlis Archangeli, beati Joseph  ejusdem beatæ Virginis Sponsi, beatorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum, adversus satanam, omnesque alios immundos spiritus, qui ad nocendum humano generi animasque perdendas pervagantur in mundo, nobis auxilium præstare digneris. Per eumdem Christum Dominum nostrum. Amen.
EXORCISMVS
Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica, in nomine et virtute Domini Nostri Jesu + Christi, eradicare et effugare a Dei Ecclesia, ab animabus ad imaginem Dei conditis ac pretioso divini Agni sanguine
redemptis + . Non ultra audeas, serpens callidissime, decipere humanum genus, Dei Ecclesiam persequi, ac Dei electos excutere et cribrare sicut triticum + . Imperat tibi Deus altissimus + , cui in magna tua superbia te similem haberi adhuc præsumis; qui omnes homines vult salvos fieri et ad agnitionem veritaris venire. Imperat tibi Deus Pater + ; imperat tibi Deus Filius + ; imperat tibi Deus Spiritus Sanctus + . Imperat tibi majestas Christi, æternum Dei Verbum, caro factum + , qui pro salute generis nostri tua invidia perditi, humiliavit semetipsum facfus hobediens usque ad mortem; qui Ecclesiam suam ædificavit supra firmam petram, et portas inferi adversus eam nunquam esse prævalituras edixit, cum ea ipse permansurus omnibus diebus usque ad consummationem sæculi. Imperat tibi sacramentum Crucis + , omniumque christianæ fidei Mysteriorum virtus +. Imperat tibi excelsa Dei Genitrix Virgo Maria + , quæ superbissimum caput tuum a primo instanti immaculatæ suæ conceptionis in sua humilitate contrivit. Imperat tibi fides sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, et ceterorum Apostolorum + . Imperat tibi Martyrum sanguis, ac pia Sanctorum et Sanctarum omnium intercessio +.
Ergo, draco maledicte et omnis legio diabolica, adjuramus te per Deum + vivum, per Deum + verum, per Deum +sanctum, per Deum qui sic dilexit mundum, ut Filium suum unigenitum daret, ut omnes qui credit in eum non pereat, sed habeat vitam æternam: cessa decipere humanas creaturas, eisque æternæ perditionìs venenum propinare: desine Ecclesiæ nocere, et ejus libertati laqueos injicere. Vade, satana, inventor et magister omnis fallaciæ, hostis humanæ salutis. Da locum Christo, in quo nihil invenisti de operibus tuis; da locum Ecclesiæ uni, sanctæ, catholicæ, et apostolicæ, quam Christus ipse acquisivit sanguine suo. Humiliare sub potenti manu Dei; contremisce et effuge, invocato a nobis sancto et terribili nomine Jesu, quem inferi tremunt, cui Virtutes cælorum et Potestates et Dominationes subjectæ sunt; quem Cherubim et Seraphim indefessis vocibus laudant, dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth.
V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad te veniat.
[si fuerit saltem diaconus subjungat V. Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.]
Oremus.
Deus coeli, Deus terræ, Deus Angelorum, Deus Archangelorum, Deus Patriarcharum, Deus Prophetarum, Deus Apostolorum, Deus Martyrum, Deus Confessorum, Deus Virginum, Deus qui potestatem habes donare vitam post mortem, requiem post laborem; quia non est Deus præter te, nec esse potest nisi tu creator omnium visibilium et invisibilium, cujus regni non erit finis: humiIiter majestati gloriæ tuæ supplicamus, ut ab omni infernalium spirituum potestate, laqueo, deceptione et nequitia nos potenter liberare, et incolumes custodire  digneris. Per Christum Dominum nostrum. Amen.
Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine.
Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire, te rogamus, audi nos.
Ut inimicos sanctæ Ecclesiæ humiliare digneris, te rogamus audi nos.
Et aspergatur locus aqua benedicta

EN ESPAÑOL

EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES REBELDES

Publicado por orden de Su Santidad León XIII

Pintura Arcangel San Miguel
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Salmo 67.
Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.
Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.
Salmo 34.
Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí.
Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.
Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición.
Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate.
Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales.
Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Súplica a San Miguel Arcángel. 
Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).
He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.
Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.
La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).  Sigue…
Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.
He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.
R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de Ti.
Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.
(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
R. Y con tu espíritu).
Oremos. Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.
Exorcismo: Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesús + cristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero +. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo +. Te lo manda Dios Altísimo, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre + te lo manda Dios Hijo +; te lo manda Dios Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte” (Fil. 2); el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana +. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza +.
Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles +. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas +. Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + vivo, por Dios + verdadero, por Dios + santo, que “de tal modo amó al mundo que entrego a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna” (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.
Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
R. Y con tu espíritu).
Oremos. Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
De las asechanzas del demonio.
R. Líbranos, Señor.
Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.
Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
R. Te rogamos, óyenos.
(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).
Señor, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).
Padre nuestro …
VERSIÓN CORTA AL FINAL DE LA MISA CATÓLICA
“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; contra las maldades y las insidias del diablo sé nuestra ayuda. Te lo rogamos suplicantes: que el Señor lo ordene! Y tú, príncipe de las milicias celestiales, con el poder que te viene de Dios, vuelve a lanzar al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para perdición de las almas.”
Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio, contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Porqué Rezar en Latín



Fuente: Adelante la Fe

Reza en latín

Que el latín es odiado por el enemigo infernal es una realidad que constato en ministerio sacerdotal.
Un joven matrimonio se acercó para hacerme una consulta. La señora me advirtió que estaba, desde hacía unos años, en tratamiento con un exorcista. A lo largo de la conversación, en el momento oportuno, le aconsejé que intentara rezar en latín, en particular el Santo Rosario; es decir, Padre nuestro y Ave María, así como las letanías. En un primer momento quedó sorprendida, pero al poco consideró mi propuesta. Y fue entonces, cuando ella estaba dispuesta a seguir mi consejo, cuando se manifestó violentamente la posesión: empezó a convulsionarse violentamente durante unos segundos.
El latín ha sido la lengua con la que, durante siglos, la Iglesia ha alabado al Señor, ha sido la lengua omnipresente en la liturgia y en la vida ordinaria de la Iglesia. El latín de la liturgia no es el latín vulgar; y es que la Iglesia ha purificado la lengua de alabanza al Creador.
El latín ha sido la lengua que durante siglos ha empleado en los exorcismos. Por tanto es la lengua que mucho sabe de cómo debilitar a Satanás.
El latín es la lengua con la que la Iglesia ha definido sus dogmas de fe, ha fijado su fe y magisterio de forma imperecedera e inmutable.
Y es que el latín se diferencia de las lenguas vernáculas por su dignidad, gravedad, claridad y precisión. Tiene la gran ventaja de que puede ser pronunciado por quienes no lo conocen. Se presenta como una lengua acogedora, pues hace sentirnos miembros de la Iglesia universal, saliendo de los particularismos de las nacionalidades y de las divisiones a que nos llevan las lenguas vernáculas.
Siempre me ha extrañado que en algunas parroquias, con el fin de acoger a todos los feligreses de distintas nacionalidades, tengan distintas misas según los distintos idiomas. Así, a primera hora, misa en polaco, por ejemplo, a media mañana la misa de la parroquia, después misa en francés, y por la tarde la misa en inglés, por decir otro idioma. ¿No sería mejor una sola misa donde estuvieran todos? ¿No se sentirían más acogidos, más integrados? ¿No fomentaría mucho mejor la acogida fraternal de la parroquia? Sólo serían necesarios unos folletos con las traducciones del latín a los respectivos idiomas. De esta forma todos contestarían al unísono en la lengua que los une, que los identifica como católicos, que les hace traspasar las barreras de su idioma particular y los hace universales.
El latín eleva el alma, nos asocia al misterio del Sacrifico del Altar, nos centra en el misterio trinitario, aleja al enemigo manteniéndole a distancia, nos identifica en nuestra fe católica, nos hace universales, no crea barrearas idiomáticas, no se puede utilizar con fines políticos, como sí se utilizan las lenguas vernáculas. Y si dices que no lo entiendes, no te preocupes demasiado, el Señor sabe latín, y Él entenderá lo que le dices en la oración.
Reza en latín.
P. Juan Manuel Rguez de la Rosa.

Recientemente en Misa el sacerdote bromeó durante la homilía diciendo: “¿Pueden creer que un parroquiano me dijo que el diablo odia el latín?”. Esto fue seguido por risa de la asamblea, pero no estoy muy seguro de que sea un asunto gracioso. De hecho recordé un artículo sobre cómo el Diablo odia la Musica Sacra.
Y en el plano personal recuerdo estar saliendo de un tratamiento de radioterapia por un cáncer hace algunos años. Sentado en un banco y esperando que mi mujer viniera a recogerme saqué mi breviario y empecé a rezar la Liturgia de las Horas, en inglés. Ahora, ¿es esta la peor o la mejor forma de oración?. Por una parte es la mejor, en cuanto que uno está dando un ejemplo de “rezar en público” descaradamente y sin remordimientos. También le permite a la gente preguntar, “¿Eso es una Biblia?, ¿Que estás rezando?, ¿Eres católico?” y de esa forma abrir una puerta de entrada para que otros, a través del buen ejemplo puedan seguirlo.
Pero por otro lado tiene de negativo en cuanto que llama la atención hacia uno mismo, tal vez exageradamente y puede llegar a ser la peor forma de hacer algo “bueno”: Es como que lo haces para que otros te vean haciendo el bien y te admiren. De todas formas, como mi recogida se retrasaba, era tiempo de las oraciones vespertinas, así que recé.
Mientras rezaba, un anciano Judío – otro paciente de radioterapia con cáncer – se sentó a mi lado en el banco. Sacó su libro de oraciones y comenzó sus plegarias, algo más fuerte que las mías y con el concomitante balanceo hacia adelante y hacia atrás que es propio y singular de “nuestros Hermanos Mayores en la Fe”, como llamaba Juan Pablo II al pueblo judío.
El problema fue que como yo tenía algo de náuseas por la radiación, el balanceo hacia adelante y hacia atrás del hombre judío estaba empeorando mis náuseas. Me volví para decirle algo y al hacerlo miré su libro de oraciones: era completamente en hebreo. No estoy seguro de por qué esto me sorprendió tanto como lo hizo: todos mis doctores en el Sloan-Kettering eran judíos y uno era un judío Hasídico cuyos siete hijos asiduamente estudiaban el Talmud desde temprana edad en el idioma original.
Ese día me sentí como un fraude. Cualquier idiota puede rezar en su idioma natal. Y dada la panoplia de tele-predicadores evangelistas, parece que muchos idiotas de hecho lo hacen. Además: nuestra Iglesia TIENE un idioma oficial: el Latín – de ahí el término “La Iglesia Latina”. Es verdad, en el propio Vaticano el idioma cotidiano es el italiano, pero todos los documentos oficiales son en latín. Todos los libros de oración oficiales también son publicados primero en latín, así como el Catecismo, el Código de derecho Canónico y por supuesto, la versión Vulgata de la Biblia.
Poco después de ese día compré El Pequeño Oficio de la Santísima Virgen en una edición bilingüe (inglés y latín), convenientemente editados uno al lado del otro. Sin embargo, la única versión es la edición previa al Vaticano II de 1962, así que no es igual que el Pequeño Oficio revisado. Pero eso no tiene demasiada importancia y cuando me quedaba trabado en alguna palabra multi-silábica en latín, volvía al inglés.
Pero no tengo el don para aprender idiomas. Aunque estoy casado con una española no se absolutamente nada de español después de 13 años. Tengo siete años de italiano, cinco de francés y un semestre de irlandés: todo absolutamente en balde. Simplemente no tengo el “chip” necesario para aprender idiomas extranjeros.
Sin embargo, una vez que me acostumbré al Pequeño Oficio de la Santísima Virgen en latín, sucedió algo casual: Benedicto XVI proclamó su Motu Proprio reinstaurando la Misa en Latín y el Oficio Divino en Latín. Enseguida compré los dos tomos del Breviarium Romanum, y traté de rezar la Liturgia de las Horas en latín sin la asistencia del inglés. (los volúmenes están publicados en Alemania).
“Bien, y qué”, podría preguntarse. Bueno, por una parte exige esfuerzo rezar el Oficio en latín. Las Liturgias de las Horas pre-Vaticano II son todas más largas y hay más que en las versiones vernáculas post-conciliares (y hay más de ellas), por lo que se pasa más tiempo orando. Además, creo que Dios aprecia el esfuerzo. Mientras que la Liturgia de las Horas es ciertamente “La oración de la Iglesia”, al cabo de varios años rezando con el Breviario es imposible NO haber aprendido de memoria muchos de los pasajes, “las oraciones de los salmos”, el Oficio de Lecturas, los Himnos. Esto puede llevar a poco más que una recitación repetitiva y creo que Dios siempre está llamándonos para que salgamos de nuestra “zona de confort”, sea esa zona el sentarse en el sofá a mirar un partido de futbol en vez de pasar un tiempo en un comedor comunitario, o incluso tan solo salir a dar un paseo con la familia o rezar en la lengua oficial de nuestra Iglesia Católica.
Tal vez el mejor resumen de esto viene del mismo sacerdote que rió mientras decía “¿El diablo odia cuando rezamos en latín?” Le envié un email sobre eso y expresé mi opinión. Vale la pena repetir su respuesta y la comparto con ustedes:

No soy más versado en latín hoy que lo que era el primer día que cogí el Breviario en latín-inglés. Sin embargo estoy convencido que el Diablo, el cual nos está diciendo constantemente que no existe, debe verdaderamente odiar a cualquiera que con un corazón sincero y esfuerzos adicionales, reza en el idioma oficial de la Iglesia, un idioma que se remonta a los grandes Padres de la Iglesia y sus inestimables escritos. Y si vamos al caso, estoy bastante convencido que el Diablo odia la oración en cualquier idioma pero me gusta pensar que el latín lo vuelve absolutamente loco y lo mantiene lejos.


El Evangelio según San Mateo (5, 41) dice, 
‘Y si alguno te quiere llevar por fuerza una milla ve con él dos’, 
Mateo (5,46) dice, “porque, si amáis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis? 
Los mismos publicanos ¿no hacen otro tanto?”. 
El evangelio siempre nos desafía a ir más lejos, 
ser mejores y esforzarnos por lograr la perfección. 
Si nuestra manera de mostrar un esfuerzo adicional, 
un acto de devoción o amor es rezar el oficio en latín, sea pues entonces. 
De tantas maneras, personalmente siento que la Liturgia Tradicional, 
en la cual estoy profundamente enraizado desde mi niñez, me provee la oportunidad de 
ofrecer ese algo más a Dios, ya que requiere una gran energía intelectual activa, 
precisamente por ser en latín y también requiere una gran dosis de memorización, 
aparte del hecho de ser tan precisa y sobria en cada uno de sus gestos 
acompañados por palabras precisas a ser dichas en ese mismo momento. 
Cuando es celebrada correctamente, la Liturgia Tradicional es como una grácil danza 
o un ballet cuidadosamente coreografiado, en paso acompasado 
con las armonías polifónicas del coro y el órgano. 
Los pasajes de canto nos proporcionan un fluir de energía interna espiritual 
que se muestra en el refinamiento, externalizado en la dignidad de los movimientos, 
las palabras y los hechos”.

Rezar para “mantener lejos al diablo” antes que para mantener a Dios cerca y nos mantendremos cerca de Dios, es como tocar el timbre al revés. “Someteos pues a Dios; al Diablo resistidle y huirá de vosotros.” (Santiago 4, 7).
Kevin Di Camillo
[Traducción por Alex Bachmann Articulo Original ncregister.com
En el libro "El Exorcista del Vaticano"  el escritor secular Tracy Willkinson  afirma  lo siguiente:
Padre Gabriel Amorth
«Al diablo no le gusta el latín, esa fue una de las primeras cosas que aprendí del Padre Gabriel Amorth qepd, más conocido como el principal exorcista de Roma, aunque ese nunca fue su título oficial.»
"Decenas de personas lo buscaban. Prefiería utilizar el Latín cuando  llevaba a cabo exorcismos, decía, ya que es más efectivo contra los demonios.
El Padre Amorth nació en Módena, en el norte de Italia y es sacerdote desde 1954. En 1986 comenzó a realizar exorcismos bajo la tutela del vicario de Roma.  En otra parte del libro tambien afirma que  para luchar contra el demonio:
"La oración, por supuesto, también espanta al  diablo y sus manifestaciones de distancia - al parecer, en Latin en particular."
Obispo emérito de Isernia
Andrea Gemma 
Pero el famoso "exorcista del Vaticano", el padre Amorth ,  no es el único que lo afirma , tambien el "Obispo-Exorcista " Andrea Gemma de Isernia  - atribuye que sacar el Latín de la Iglesia  es parte de un complot global  para socavar el cristianismo. Tambien el obispo afirma que: 
«Y si yo hablo en latín , el demonio me responde en Latín. ¡El le tiene  un horror a esa lengua!»
"El diablo está contento con la casi desaparición del Latín"