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viernes, 18 de abril de 2014

Simbología de la película La Pasión de Cristo

1) CLAVES DE INTERPRETACIÓN DE LA PELÍCULA
* El tema de trasfondo es la celebración eucarística. (Última Cena: lavatorio de los pies y la consagración del pan y el vino que es su Cuerpo entregado por nosotros y su Sangre derramada para nuestra salvación)
* El punto clave de la película es la decisión de Cristo de salvarnos cumpliendo la voluntad del Padre. (Si por la desobediencia de Adán y Eva entró el pecado en el mundo así por la obediencia heroica de Cristo hemos sido redimidos. Cristo da su vida para salvarnos. Es un amor auténtico hecho donación hasta el extremo).
*Aparece el amor tan grande que Dios nos tiene: Dios Padre (la oración incesante de Cristo está dirigida siempre al Padre y, cuando muere en la Cruz, cae una lágrima desde el cielo que se convierte en el origen de un terremoto) y Dios Espíritu Santo (aparece en forma de paloma durante el juicio dando consuelo y fortaleza a Jesús).
Desde esta contemplación del amor incondicional de Dios se debe valorar la Iglesia que es la custodia y administradora del Misterio de la Redención por deseo de Cristo.
* El pecado y sus consecuenciasaparecen con viva claridad (Desde el inicio se percibe un ambiente denso y pesado. Es el pecado el que provoca angustia a Jesús).
2) REFLEXIONES SOBRE ALGUNOS PERSONAJES Y SÍMBOLOS
- PERSONAJES:
Cada personaje refleja una actitud concreta ante el plan redentor de Cristo(Él va convirtiendo a todos los corazones sencillos y abiertos que encuentra a su paso, mientras que el corazón de los soberbios se resiste a su amor)
+ LA SANTISIMA VIRGEN MARIA, SU MADRE.


 (Su relación con Jesús es maravillosa y muestra a María como un espejo de las actitudes de su Hijo- su aceptación del plan de Dios, su amor a todos, su dependencia absoluta del Padre)
+ EL DIABLO 


(aparece como un personaje real que intentará que Cristo no acepte su Pasión porque sabe que de ello depende la salvación de todos. Se dedica a suscitar desconfianza y odio contra Cristo. Su característica principal es la de ser seductor. Es una artista a la que le han quitado las cejas y el pelo, su voz es masculina, en ocasiones no se sabe si es mujer u hombre. Se ve cómo el demonio presenta el mal como algo atractivo y bueno. Para evitar que se confundiera a este personaje con otro, Mel Gibson utilizó efectos especiales que no dejan lugar a dudas (la serpiente, por ej.) En una de las escenas de la flagelación aparece como una mujer con un niño en brazos, símbolo de una cosa hermosa y buena, sin embargo el niño es un monstruo con la cara de uno de los soldados que golpean a Cristo: simboliza cómo el padre de la mentira disfraza el mal como algo bueno y también que el demonio tiene hijos, seguidores, son los hijos de las tinieblas)
+ EL CIRENEO (refleja la actitud de muchos hombres ante la cruz. En un primer momento, la rechaza. Poco a poco la va cargando con más gusto; al final, lleva no sólo la cruz sino también a Cristo. Incluso, rehúsa apartarse, separarse de Cristo. Este personaje es un argumento en contra del antisemitismo del que se acusa a la película pues el pueblo judío participa también activamente en modo positivo.
+ OTROS: EL CENTURIÓN (se convierte gracias al ejemplo de la Santísima Virgen María), MARIA MAGDALENA (va aceptando la Cruz gracias al testimonio de la Madre de Cristo), PONCIO PILATO (es el ejemplo de un hombre que quiere ser bueno pero, por cobardía, no pone los medios para lograrlo), EL BUEN LADRÓN (muere junto a Cristo y descubre detrás del Cristo sufriente, sangrante, sin milagros, al Salvador), EL OTRO LADRÓN (le ataca un pájaro y lo deja ciego muestra la ceguera de los hombres sin fe),HERODES (es un paradigma de la sensualidad, del placer, de la vida mundana que le impide ver, descubrir a Dios), JUDAS (después de la traición aparece restregando sus labios en una pared; al final, le sangran. Es un gesto que denota su sufrimiento interior y el deseo de limpiarse de aquel beso traidor con que entregó a su Maestro. También aparecen unos niños que le atormentan: ha perdido la inocencia y le remuerde la conciencia), JUAN (llama mucho la atención pues no dice nada en toda la película pero siempre está donde debe estar. Es la figura del discípulo fiel)
- SÍMBOLOS:
+ LA SANGRE (tiene un significado muy importante. Se acusa a Mel Gibson de haber exagerado los efectos pero lo cierto es que se utilizó la Sábana Santa como modelo y tan sólo se tomó un 40% de las llagas que en ella figuraban porque hubiera sido demasiado incluirlas todas. El valor de la sangre es doble: 1º Por la importancia que tiene en la cultura judía- la sangre es la vida. 2º Por lo que significa la sangre redentora de Cristo. María aparece manchada de la sangre de Cristo, participa de la misión y del dolor de su Hijo. Un centurión se convierte cuando le salpica la sangre…)
+ EL FUEGO (aparece como símbolo del infierno y también como elemento purificador)
+ EL AGUA (viene presentada como consuelo, pureza, fuente de vida).
3) OTROS COMENTARIOS
Sobre el plan de salvación y nuestro papel en él
-El pecado y sus consecuencias. Muchas personas que han visto la película han estado pidiendo perdón a Dios por sus pecados o han experimentado una fuerte repugnancia hacia el origen de todos los pecados: la desobediencia a Dios, la soberbia. Cristo está muriendo por los pecados de todos. Ofenderle a Él es también ofender a María, su Madre que lo acompaña en el camino.


-La película contiene un mensaje de esperanza. No debemos temer nada puesto que Dios nos ha amado hasta el extremo y María nos acompaña siempre en el camino. La Cruz es el inicio de esa tierra nueva de los redimidos, de los que creen en Él (después de la crucifixión María aparece tirando un puñado de tierra al suelo. Cristo, camino del Calvario había dicho que haría nuevas todas las cosas.)
Sobre la persona de Cristo
No existe otro Cristo sino el Crucificado. No se puede amar a Cristo sin aceptar también su camino de Redención. En Él se cumplen las Sagradas Escrituras. Él es el Mesías, el Redentor. Él abraza su Cruz por amor y acepta el plan de Dios Padre incondicionalmente. Su persona es atractiva y humana, muy cercana a nosotros. Este mismo Cristo es el que encontramos en la Eucaristía.
Sobre la persona de María y su relación con Cristo
María aparece como intercesora, la que da fortaleza, la que acompaña en todo momento y circunstancia. Su actitud ante el plan de Dios disponible e incondicional, llena de amor y de fe. Participa en su plan de salvación siendo la Madre de todos los hombres y mujeres.


La película comienza directamente y termina con el mismo título: La verdadera pasión de Cristo no pasa, es actual y se prolonga en nuestras vidas después de haber contemplado esta película.


Si quieres saber más datos, pincha en esta página:
http://www.aciprensa.com/reportajes/passion.htm

jueves, 17 de abril de 2014

LA PASIÓN DEL SEÑOR O Las Siete Palabras de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz


El sermón de las Siete Palabras

Esta devoción consiste en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús en la cruz, antes de su muerte.

Primera Palabra

"Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen". (San Lucas 23, 24)

Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar. Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba de amor.


Segunda Palabra

"Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso". (San Lucas 23,43)

Estas palabras nos enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.

Tercera Palabra

"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre". (San Juan 19, 26-27)

La Virgen es proclamada Madre de todos los hombres.

El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.


Cuarta Palabra

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (San Marcos 15, 34)

Es una oración, un salmo. Es el hijo que habla con el Padre.

Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.

Quinta Palabra

"¡Tengo sed!" (San Juan 19, 28)

La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar vida y por eso muere.

Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.

Sexta Palabra

"Todo está consumado". (San Juan 19, 30)

Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo. Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces cada día.


Séptima Palabra

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". (San Lucas 23, 46)

Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.

Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.


La Virgen de la Soledad

Virgen de la Soledad

Bajo el título de la Virgen de la Soledad, se venera a María en muchos lugares y se celebra el viernes santo.

El Viernes Santo se acompaña a María en la experiencia de recibir en brazos a su Hijo muerto con un sentido de condolencia. Se dice que se le va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen se viste de negro ese día, como señal de luto.

Acompañamos a María en su dolor profundo, el dolor de una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado la muerte más atroz e injusta que se haya realizado jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.

María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo comprendamos.

Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su fe nos da fuerza en los momentos del dolor, en los sufrimientos diarios y pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de ella y comprendamos que en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces de amarlo con mayor intensidad.

La imagen de la Virgen dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.

Se le puede cantar a la Virgen la siguiente canción:

En el sufrimiento
supiste callar,
y junto a tu hijo
enseñas a amar.
Un Viernes Santo, con gran dolor,
sufre en silencio junto al redentor;
desde esa hora, hora de cruz,
es nuestra Madre, nos la dio Jesús.


Sábado Santo

Autor: Teresa Fernández | Fuente: Catholic.net
Sábado Santo
Jesús está sepultado. Es un día de reflexión y silencio.
 
Sábado Santo
Sábado Santo

La Vigilia Pascual

El sábado santo es un día de oración junto a la tumba esperando la resurrección. Es día de reflexión y silencio. Es la preparación para la celebración de la Vigilia Pascual

Por la noche se lleva a cabo la celebración de la Vigilia Pascual. Dicha celebración tiene tres partes importantes que terminan con la Liturgia Eucarística:

1. Celebración del fuego nuevo.
2. Liturgia de la Palabra.
3. Liturgia Bautismal.

Era costumbre, durante los primeros siglos de la Iglesia, bautizar por la noche del Sábado Santo, a los que querían ser cristianos. Ellos se preparaban durante los cuarenta días de Cuaresma y acompañados por sus padrinos, ese día se presentaban para recibir el Bautismo.

También, ese día los que hacían penitencia pública por sus faltas y pecados eran admitidos como miembros de la asamblea.
Actualmente, la Vigilia Pascual conserva ese sentido y nos permite renovar nuestras promesas bautismales y acercarnos a la Iglesia con un espíritu renovado.

a) Celebración del fuego nuevo:

Al iniciar la celebración, el sacerdote apaga todas las luces de la Iglesia, enciende un fuego nuevo y con el que prende el cirio pascual, que representa a Jesús. Sobre el cirio, marca el año y las letras griegas "Alfa" y "Omega", que significan que Jesús es el principio y el fin del tiempo y que este año le pertenece.

El sacerdote llevará a cabo la bendición del fuego. Luego de la procesión, en la que se van encendiendo las velas y las luces de la Iglesia, el sacerdote canta el Pregón Pascual.

El Pregón Pascual es un poema muy antiguo (escrito alrededor del año 300) que proclama a Jesús como el fuego nuevo.

b) Liturgia de la Palabra:

Después de la Celebración del fuego nuevo, se sigue con la lectura de la Palabra de Dios. Se acostumbra leer siete lecturas, empezando con la Creación hasta llegar a la Resurrección.

Una las lecturas más importantes es la del libro del Éxodo, en la que se relata el paso por el Mar Rojo, cómo Dios salvó a los israelitas de las tropas egipcias que los perseguían. Se recuerda que esta noche Dios nos salva por Jesús.

c) Liturgia Bautismal:

Suelen haber bautizos este día, pero aunque no los haya, se bendice la Pila bautismal o un recipiente que la represente y se recita la Letanía de los Santos. Esta letanía nos recuerda la comunión de intercesión que existe entre toda la familia de Dios. Las letanías nos permiten unirnos a la oración de toda la Iglesia en la tierra y la Iglesia triunfante, de los ángeles y santos del Cielo.

El agua bendita es el símbolo que nos recuerda nuestro Bautismo. Es un símbolo que nos recuerda que con el agua del bautismo pasamos a formar parte de la familia de Dios.

A todos los que ya estamos bautizados, esta liturgia nos invita a renovar nuestras promesas y compromisos bautismales: renunciar a Satanás, a sus seducciones y a sus obras. También, de confirmar nuestra entrega a Jesucristo.

Sugerencias para vivir la fiesta

Hay quienes acostumbran este día encender sus velas del bautismo y llevar un cirio pascual a la iglesia o agua bendita, para tener en sus hogares.

Rezo del Vía Matris

El Vía Matris es el camino que recorrió María de regreso, desde el Santo Sepulcro hasta su casa. Es un camino en el que recuerda y revive el Vía Crucis, el Camino de la Cruz. Por lo tanto, lo rezamos acompañando a la Madre Dolorosa de vuelta a su hogar.
Dedicatoria a María

Déjanos seguir contigo desde el sepulcro al cenáculo el camino doloroso de tu soledad y llanto. Desahoga, Madre nuestra, tu corazón angustiado, rosa de siete puñales por nuestros siete pecados. Repite el diálogo interno con tu hijo bien amado, muerto a los ojos del mundo y, para ti, descansando. De tu voz aprenderemos la fe, la esperanza, el cántico triunfal de amor renacido tras las tinieblas del sábado.
 

XIV Estación
Jesús fue colocado en el sepulcro

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Detrás de la losa, queda tu corazón destrozado semilla de amor eterno, dormido y siempre velando. Cómo me duele dejarte. Te quisiera en mi regazo y estar contigo en tu sueño, que mi ansiedad hace largo. Sé que pronto te veré glorioso resucitado, y mi fe es el arco iris en la lluvia de mi llanto. Para aquellos, Hijo Mío, que el dolor embarcaron, tu sepulcro sea la estrella que los lleve a puerto salvos.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

XIII Estación
Jesús fue descendido de la Cruz

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Aquí estuviste, Hijo mío, como la flor de su tallo. Flor deshojada, sangrienta en el dolor de mis brazos. Aquí cubrieron de mirra -¡ay, recuerdo de los Magos!-, la púrpura de tus llagas, llagas que en mí se han quedado. Fina sábana de nieve
veló tu cuerpo adorado, y tu faz, mi sol, mi espejo se ocultó tras un sudario. Benditos los que adivinan, tras la llaga del hermano, tu divino rostro vivo que espera amor y cuidado.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

XII Estación
Jesús murió en la Cruz

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Aquí, la Cruz… Aquí el grito: - “¡Todo está consumado…!” la tiniebla, el terremoto y la lanza perforando tu corazón y mi pecho con el mismo hierro insano. Aquí me entregaste al hombre - verdugo por el pecado -, como hijo pequeñito nacido de sangre y llanto, Hijo tan distinto a ti, pero, en mi carne, tu hermano. Que las penas de su cruz - ¡hay tantos hombres ingratos !- no olviden que soy su Madre y que mucho me costaron.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

XI Estación
Mi recuerdo de los clavos

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Sobre la roca tendieron la cruz para desclavarlo. Yo les rogaba: -¡ Por Dios, no le lastimen las manos! … Y estaban duras y frías, ellas que hicieron milagros y, tantas veces, filiales, con amor me acariciaron. Manos de mi Dios, heridas
y, como sus pies, de mármol. Manos y pies de mi Niño, por obediencia entregados. Que si dejaron la cruz es por ir apresurados a quitarte, pecador, de tus miserias los clavos.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…



X Estación
Cuando despojarón a Jesús de sus vestiduras

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Sobre esta Piedra, a los dados, la militar compañía se jugó la blanca túnica por mis desvelos tejida. Del lino de mis amores virginales parecía, pero quedó con su sangre lumbre de azotes, teñida. Lo vi desnudo, inocente, mientras la turba reía. Total entrega de Dios por su criatura caída. ¡Ay, si el pecado del mundo despojado, en carne viva, penitente se cubriera con la vergüenza divina…!

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…


IX Estación
Cuando vi caer a Jesús por tercera vez

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Dejadme besar la tierra, porque, al llegar al Calvario, también besó mi Niño tercera vez derribado. ¡Era tan dura la carga y tan cruel el populacho! Era llevar en los hombros lo más terrible: el pecado. Y cayó, cayó de bruces… Yo vi sus divinos labios, en un beso doloroso, de polvo y sangre manchados. Polvo del hombre, miseria y sangre de Dios, juntando en ósculo de perdón el cielo y el mundo ingrato.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

VIII Estación
Cuando Jesús consoló a las mujeres de Jerusalén

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Y se fueron las mujeres que por mi Jesús lloraron. Las calles huelen a miedo bajo el cielo encapotado. Si en el leño verde el fuego del furor rompió en estragos, ¿qué será en el leño seco por la plaga del pecado? ¿Mujeres que lloren?
¡No! Faltan en el mundo llantos viriles que reconozcan las voces que claudicaron. ¡Hombres del mundo, llorad mientras dura el Viernes santo, porque sintáis el consuelo de Cristo resucitado!
Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.

Dios te salve, María…

VII Estación
Donde Jesús cayó por segunda vez

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El crepúsculo se apaga y, en la callejuela angosta, como en conciencia culpable, se han dado cita las sombras. Aquí tropezó Jesús - ¡ las almas son tan tortuosas ! - y, segunda vez, la tierra probó el sabor de las rosas. Que el Amor es insistente cuando en verdad se enamora y dos veces, traicionado una y otra vez perdona. Por alzar a los caídos, Jesús probó la derrota y a mí me nombró refugio de los que, caídos, lloran.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…



VI Estación
Cuando una mujer piadosa enjugó el rostro de Jesús

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En esta tarde de llanto, en mi soledad mas sola, es una luz de esperanza recordar a la Verónica. El rostro que fue mi espejo, mi sol, se ocultaba en sombras de sangre, sudor , salivas, polvo y divina congoja. Una mujer, como yo, valiente rompió la tropa y enjugó la faz amada con la nieve de su toca. Pintado en sangre quedó el rostro que me enamora y, pintado en mis pupilas, el llanto no me lo borra. Hacia cualquiera que miro, la semejanza me asombra: todos los rostros del mundo se le parecen ahora

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

V Estación
Mi gratitud al Cirineo

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A Simón el Cirineo detuvieron los soldados. Sudor y polvo traía como ofrenda de los campos. Mi Jesús era gavilla redentora de cansancio, y del peso de su cruz tuvo a bien participarnos. Simón recibió el madero, primeramente con asco. Poquito a poco, el camino le floreció de entusiasmo. Porque ir junto a mi Hijo en el sufrimiento humano, es hallar al fin la gloria, es a Él y a mí encontrarnos.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…



IV Estación
Cuando me encontré con Él

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Era difícil seguir de cerca a Jesús atado. Unidos al dolor, lejos en el cuerpo estábamos. Pero mi amor maternal se atrevió entre el populacho y pude mirar…, mirarme en los ojos de mi amado. Vivo aún de esa mirada, que retuvo el viril llanto por no doblar la agonía deshojada en mi regazo. Mirada firme de amor, que sellara el holocausto de nuestros dos corazones por ti, que estás escuchando.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

III Estación
Cuando mi Jesús cayó por primera vez

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¡Mirad si queda en el suelo alguna gota de sangre! La recogerá la copa de mis besos maternales. Porque , al salir del Pretorio alguien se atrevió a empujarle y cayó, Varón de burlas, absolviendo a los culpables. ¡Mirad si quedó en el suelo alguna gota de sangre! ¡Estaba tan malherido…! ¡El madero era tan grande…! ¡que nadie ponga tropiezos a quien su miseria cargue por este mundo de cruces dolorosas y ambulantes!

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…


II Estación
Cuando Jesús recibió la cruz

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Sobre sus hombros pusieron el leño de la victoria. Él, carpintero, sabía de maderas olorosas. Y la levantó triunfante, como levanta a su esposa el amante enamorado en la noche de sus bodas. ¡Aborrecerla o amarla? En esta vía dolorosa, la cruz se clavó por siempre en mi corazón, muy honda. Cruz de Jesús y del hombre, divina cruz redentora, ligero yugo amoroso, ¡puente que lleva a la Gloria!

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María…

I Estación
Cuando condenaron a muerte a Jesús

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Anda suelto en la ciudad un silencioso homicida. Mi hijo pagó el rescate con su corona de espinas y, por que nada faltara, ofreció vida por vida. Pilato quiso lavar con agua su cobardía y su nombre, para siempre, se quedará como estigma de quien, por temor al mundo, al mismo Dios crucifica. Ahora, frente al Pretorio, la plaza duerme vacía. Un agrio remordimiento en las conciencias vigila. - ¿Resucitará? …Preguntan. Sólo yo sufro tranquila. Sólo yo… Mis compañeras, las dulces, fieles Marías, quieren llevar al sepulcro, el domingo, aceite y mirra. Yo seré, en el mundo a oscuras, la sola luz encendida.

Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, María …

Último Deseo

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Déjanos seguir contigo por el Vía Crucis, Señora, de nuestra vida doliente, sin tu amor más angustiosa. Podemos ser los Pilatos; los Cirineos, las Verónicas, los ladrones, los soldados, los fariseos, las llorosas, mujeres, el populacho voluble como las olas; podremos ser Judas, Pedro… Tú sabes bien nuestra historia. Mas, eres dulce refugio, Madre de Misericordia. Déjanos seguir contigo fieles hoy y hasta la hora sorpresiva de la muerte. ¡Amén Madre Dolorosa! ¡Amén por esa alegría que ya te anuncia la aurora!


Madre llena de dolores, acuérdate que en la Cruz te nombró Jesús Madre de los pecadores.


Dios te salve, Reina y Madre, de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra…

Viernes Santo

Autor: Teresa Fernández | Fuente: Catholic.ent
Viernes Santo
Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario. Cómo rezar el Via Crucis. La Virgen de la Soledad
 
Viernes Santo
Viernes Santo
En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. El sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Ese día no se celebra la Santa Misa.

En las iglesias, las imágenes se cubren con una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.

El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su Hijo.

Podemos recordar leyendo el Evangelio de San Juan, capítulo 18, versículos 1-19, 42.

¿Cómo podemos vivir este día? 

Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

¿Cómo se reza un Via Crucis?

Esta costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

El Via Crucis es una manera de recordar la pasión de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.

Se divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta que es colocado en el sepulcro.

El Via Crucis se reza caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de los participantes lleva una cruz grande y es el que preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante alguna lectura específica.

Si se desea, después de escuchar con atención la estación que se medita y al final de cada una, se puede rezar un Padrenuestro, mientras se camina hasta la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la puede pasar a otra persona.

Via Crucis para jovenes

1.- Jesús es condenado a muerte

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, te han condenado a muerte. ¿Estás triste? ¿ Estás asustado?
En tu lugar yo me sentiría así. Yo quiero quedarme junto a ti para que no te sientas sólo.
Ayúdame, Jesús, a tener fuerzas para quedarme junto a ti.

2.- Jesús es cargado con la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús mío, te han cargado con la cruz. La veo muy grande y seguramente te pesa mucho. Yo quiero ayudarte.

Dios mío, ayúdame a portarme muy bien y así ayudar a Jesús, tu Hijo, para que la cruz le pese un poco menos este Viernes Santo.

3.- Jesús cae por primera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Te has lastimado, mi buen Jesús, pero te vuelves a levantar. Sabes que debes seguir adelante. Yo quiero seguir contigo.
Dios mío, dame fuerzas para levantarme cuando me caiga y así seguir adelante, como lo hizo Jesús.

4.- Jesús encuentra a María.

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, ves pasar a tu Hijo y te duele mucho verlo así. Te duele más que a todos nosotros. Pero tú confías en Dios y Él te hace fuerte y mantiene viva tu esperanza en la resurrección.

María, déjame estar contigo acompañándote y ayúdame a parecerme cada día más a ti.

5.- Jesús es ayudado por el Cireneo

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Cireneo te ayuda a cargar la cruz. Yo también quiero ayudarte cada vez que te vea cansado.

Dios mío, ayúdame a ser generoso y servicial. En mi casa, en la escuela y en todo lugar para así parecerme al Cireneo y ayudar a tu Hijo a cargar la cruz.

6.- La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una mujer se ha acercado a ti, mi buen Jesús y te ha limpiado la cara. Tú la miras con mucho amor. Así quieres que tratemos a nuestros semejantes.

Dios mío, así como la Verónica se acercó con tu Hijo, yo también quiero hacerlo con mis hermanos.

7.- Jesús cae por segunda vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Otra vez te has caído, mi buen Jesús. Es que el camino es muy largo y difícil. Pero nuevamente tú te has levantado. Tú sabes que es necesario levantarse y seguir adelante hasta el final.

Jesús, ayúdame a levantarme igual que tú, para poder seguir adelante en mi camino hacia ti.

8.- Jesús consuela a las santas mujeres

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Hay unas mujeres en el camino del calvario y tú te has detenido a saludarlas. Es tan grande tu corazón que las consuelas, en lugar de recibirlo. Quieres darles la esperanza de la Resurrección.

Dios mío, ayúdame a tener el corazón tan grande como el de tu Hijo Jesús, para ayudar siempre a mis hermanos.

9.- Jesús cae por tercera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una vez más, mi buen Jesús, una vez más has caído. Y una vez más te has levantado. Tú sabes que es necesario llegar hasta el final para así poder salvarnos del pecado.

Gracias, mi buen Jesús, porque te levantaste y así me salvaste. Ayúdame a mí a levantarme cada vez que me caiga.

10.- Jesús es despojado de sus vestidura

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús. Te quitan la única túnica que tienes y los soldados la juegan a los dados. Vas a morir pobre, como también naciste pobre. Pero tú nos dijiste una vez que tu Reino no es de éste mundo, y son las puertas del cielo las que quieres abrir para nosotros.

Gracias, mi buen Jesús, gracias por querer salvarme.

11.- Jesús es clavado en la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Has llegado a la parte alta del monte, mi buen Jesús. Y te clavaron en la cruz como si fueras el peor de los ladrones. Pero tú sabes perdonar a quienes lo hicieron. Y también nos perdonas nuestras faltas.

Jesús mío, también perdóname a mí. Yo te quiero mucho y no me gusta verte así.

12.- Jesús muere la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, viniste al mundo a salvarnos y ahora lo has logrado. Con tu muerte en la cruz, con tu obediencia a tu Padre nos has abierto las puertas del cielo.

Gracias, mi buen Jesús, gracias. Ahora ayúdame para que yo me gane el Cielo.

13.- Jesús es bajado de la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, tu Madre, te detiene entre sus brazos. Está muy triste, pero sigue confiando en Dios. Ella sabe que este no es el final.

María, tú te convertiste en mi Madre desde la cruz. Jesús nos ha querido hacer ese regalo.Ayúdame a estar muy cerca de ti y de tu hijo toda mi vida.

14.- Jesús es colocado en el sepulcro

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Ahora todo ha terminado. La gente vuelve a su casa. Pero a nosotros nos queda la esperanza de la resurrección.

Sabemos que tú vivirás siempre. En el Cielo, en el Sagrario y también en nuestro corazón.
Ayúdame, mi buen Jesús, ayúdame a resucitar contigo cada día, y a vivir con la alegría de la resurrección.

Vía Crucis para niños

Primera estación: Jesús es condenado a muerte

Jesús mío, tu silencio me enseña a llevar las contradicciones con paciencia.
Padrenuestro.

Segunda estación: Jesús va cargado con la Cruz

Esta Cruz, ¡Jesús mío! Debiera ser mía; mis pecados te crucificaron. Padrenuestro.

Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la Cruz

¡Jesús mío! Por esta primera caída, no me dejes caer en pecado mortal. Padrenuestro.

Cuarta estación: Jesús encuentra a su Madre

Que ningún afecto humano, ¡Jesús mío!, me impida seguir el camino de la cruz. Padrenuestro.

Quinta estación: Simón, el cirineo, ayuda a Jesús a llevar la cruz

Jesús, amigo mío, que yo acepte con resignación cualquier prueba que sea tu Voluntad enviarme. Padrenuestro.

Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Imprime, Jesús, tu sagrado rostro sobre mi corazón y concédeme que nunca lo borre el pecado. Padrenuestro.

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez

Jesús mío, déjame ayudarte a levantarte, y cuando yo me caiga, me ayudas tú. Padrenuestro.

Octava estación: Jesús consuela a las santas mujeres

Mi mayor consuelo, ¡Jesús mío!, sería oírte decir: muchos pecados te son perdonados, porque has amado mucho. Padrenuestro.

Novena estación: Jesús cae por tercera vez

Jesús, cuando me sienta cansado en el camino de la vida, sé Tú mi apoyo y mi perseverancia en los trabajos. Padrenuestro.

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

Despójame, Jesús, del afecto de las cosas terrenas y revísteme de la túnica del arrepentimiento y penitencia. Padrenuestro.

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

Enséñame, amado Jesús mío, a perdonar las injurias y olvidarlas. Padrenuestro.

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz

Ya estás en la agonía, Jesús mío, pero tu Sagrado Corazón late de amor por los pobres pecadores. Haz que te ame. Padrenuestro.

Décimo tercera estación: Jesús es bajado de la cruz

Tu cruz se ha quedado vacía y nosotros, tristes. Ayúdanos a saber esperar la alegría de la resurrección. Padrenuestro.

Décimo cuarta estación: Jesús es colocado en el sepulcro

Cuando yo, Jesús, te reciba en mi corazón en la sagrada Eucaristía, haz que halles digna morada, para Ti. Padrenuestro.

El sermón de las Siete Palabras

Esta devoción consiste en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús en la cruz, antes de su muerte.

Primera Palabra

"Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen". (San Lucas 23, 24)

Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, ya que a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar. Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba de amor.

Segunda Palabra

"Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso". (San Lucas 23,43)

Estas palabras nos enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.

Tercera Palabra

"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre". (San Juan 19, 26-27)

La Virgen es proclamada Madre de todos los hombres.
El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.

Cuarta Palabra

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (San Marcos 15, 34)

Es una oración, un salmo. Es el hijo que habla con el Padre.
Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.

Quinta Palabra

"¡Tengo sed!" (San Juan 19, 28)

La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar vida y por eso muere.
Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.

Sexta Palabra

"Todo está consumado". (San Juan 19, 30)

Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo. Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces cada día.

Séptima Palabra

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". (San Lucas 23, 46)

Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.
Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.

La Virgen de la Soledad 

Bajo el título de la Virgen de la Soledad, se venera a María en muchos lugares y se celebra el viernes santo.

El Viernes Santo se acompaña a María en la experiencia de recibir en brazos a su Hijo muerto con un sentido de condolencia. Se dice que se le va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen se viste de negro ese día, como señal de luto.

Acompañamos a María en su dolor profundo, el dolor de una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado la muerte más atroz e injusta que se haya realizado jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.
María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo comprendamos.

Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su fe nos da fuerza en los momentos del dolor, en los sufrimientos diarios y pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de ella y comprendamos que en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces de amarlo con mayor intensidad.

La imagen de la Virgen dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.

Se le puede cantar a la Virgen la siguiente canción:

En el sufrimiento
supiste callar,
y junto a tu hijo
enseñas a amar.
Un Viernes Santo, con gran dolor,
sufre en silencio junto al redentor;
desde esa hora, hora de cruz,
es nuestra Madre, nos la dio Jesús.

Sugerencias para vivir la fiesta:

Visita de las siete casas en jueves Santo

La Visita de las 7 Casas
Jueves, 05 de abril de 2012 16:00 hrs
P. José de Jesús Aguilar
• Con esta devoción los fieles intentan acompañar espiritualmente a Cristo durante su recorrido desde el lugar de la Última Cena hasta el Calvario •
Después de la celebración de la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo por la tarde, las Hostias Consagradas se depositan en un lugar especial llamado “monumento”, adornado para que los creyentes hagan oración de acción de gracias a Cristo presente en la Eucaristía. Como todas las iglesias ponen este monumento, los creyentes visitan varios templos (siete, por lo general), no sólo para ver en cuál de ellos se ha adornado mejor el monumento, sino para obtener la Indulgencia Plenaria concedida por el Papa Pío VII a los fieles que dediquen una hora de oración delante del monumento con el Santísimo. Es importante aclarar que las personas no deben permanecer una hora en cada templo, sino que se deben organizar para que en la última iglesia puedan participar de la Hora Santa. Para obtener la Indulgencia a través de esta práctica se necesita estar en estado de gracia, haber comulgado y pedir por las intenciones y necesidades del Papa.

Con esta devoción los fieles intentan acompañar espiritualmente a Cristo durante su recorrido desde el lugar de la Última Cena hasta el Calvario.
Oración inicial 

Señor Nuestro Jesucristo, al recordar tu camino hacia el Calvario, quiero agradecer tu gran amor, que llegó al grado de morir por mí para librarme de mis pecados. Que este recorrido espiritual que realizo en este Jueves Santo, me ayude a ser mejor cristiano para cumplir con mis responsabilidades en el mundo y amar a mis hermanos. Te ofrezco particularmente esta oración por mi familia, mis seres queridos, por aquellos que están alejados de ti y para que al terminar mi recorrido en esta vida, pueda participar de tu presencia eternamente. Amén.
(Después de cada estación se reza un Padre Nuestro y Gloria)
1ª ESTACIÓN: DEL CENÁCULO AL MONTE DE LOS OLIVOS.

En esta primera estación recordamos que, el Jueves Santo por la noche, Nuestro Señor Jesucristo durante la Ultima Cena les enseñó el mandamiento de amor a sus discípulos lavando humildemente sus pies. También instituyó la Eucaristía (Santa Misa)  consagrando el pan y el vino. Después de haber cenado con sus discípulos salió del cenáculo (lugar de la cena) y se dirigió con sus apóstoles al monte de los Olivos para orar antes de ser entregado. Pidamos que el Señor nos ayude a hacer siempre oración en los momentos difíciles. 
2ª ESTACIÓN: DEL HUERTO DE LOS OLIVOS A LA CASA DE ANÁS

Judas, el traidor, llevó a los soldados de los judíos para que apresaran a Cristo. Le saludó con un beso porque esa era la señal para que los soldados pudieran capturarlo. Llevaron a Jesús a la casa de Anás, suegro del sumo sacerdote Caifás. Pidamos al Señor que nunca traicionemos el amor que Dios nos tiene, ni la religión que él nos dejó como herencia, ni el amor de padres y amigos.
3ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE ANÁS A LA DE CAIFÁS

Después de que Anás interrogó a Jesús, consideró que debería llevarlo ante el sumo sacerdote Caifás, quien había dicho que convenía que Jesús muriera para que el pueblo se salvara. Pidamos para que el Señor nos ayude a defender la vida desde el vientre materno.
4ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE CAIFÁS AL PRETORIO DE PILATO

Caifás llevó a Cristo ante Poncio Pilato que representaba al César, en aquella región, tratando de aprovecharse del poder de Pilato para conseguir lo que quería: Matar a Jesús. Pidamos para que no utilicemos el poder en perjuicio de los demás.
5ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE PILATO ANTE EL REY HERODES

Pilato, sabiendo que Cristo pertenecía al territorio de Herodes, lo mandó con él, para librarse de su responsabilidad y poner así su responsabilidad en otra persona. Pidamos a Dios que nos ayude a afrontar con valentía los retos que la vida nos presenta. 
6ª ESTACIÓN: DE HERÓDES A PILATO

Herodes no aceptó la responsabilidad que Pilato le enviaba pero  quiso ver a Jesús solo por curiosidad, para que hiciera algún milagro. Cuando Herodes vio que Jesús no cumplía su capricho lo regresó con Pilato. Pidamos para que no busquemos a Jesús solo por conveniencia, ni por sus milagros, sino por su gran amor y con deseo de responder a lo que nos pide.
7ª ESTACIÓN: DE LA CASA DE PILATO AL CALVARIO

Pilato, se lavó las manos y mandó crucificar a Cristo. Para no perder su cargo, condenó al inocente haciendo caso a los injustos. Pidamos a Dios que no nos dejemos llevar por falsos que nos alejan de la justicia y la verdad.
Oración final 


Te doy gracias, Señor por la oportunidad que hoy me has dado, de acercarme a la Pasión Salvadora de tu Hijo. Te pido que por sus méritos me llenes de bendición, me ayudes a soportar mis sufrimientos  y me hagas participar de su Resurrección. Amén.