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lunes, 24 de noviembre de 2014

Porqué tantas imágenes que lloran?

Hermanos, me permití tomar un artículo de nuestro blog hermano www.nuevaeravsbuenanueva.blogspot.com escrito por nuestro apreciable hermano en la fe Jaime Duarte Martinez sobre este tema, y al mismo tiempo agrego un video del padre Juan Rivas, donde explica porque tanta violencia en México, como debemos desagraviar a la Santísima Virgen y Nuestro señor por tanta ofensa cometida contra ellos con leyes terribles como el aborto, como la aceptación del ¨Matrimonio¨homosexual, y ahora de la ley absurda que quieren implantar sobre ¨derechos de identidad sexual en niños y jovenes¨la realidad es que Dios está siendo gravísimamente ofendido en un país que es privilegiado porque aquí vive María, y El nos escogió para dejar a Su madre Santísima aquí, todo esto que está sucediendo en el DF es una verdadera burla a la Virgen de Guadalupe y al niñito Dios que lleva en su Vientre, hermanos, mientras no dejemos de aceptar estas aberraciones como válidas, como ¨derechos¨, derecho a matar a un bebe inocente, derecho a tener desviaciones sexuales condenadas por Dios y a que estas personas que desgraciadamente estan afectadas de su espíritu adopten niños inocentes y los contaminen de este demonio de la homosexualidad, derecho incluso a que un niño de 12 años que ni siquiera tiene conciencia de su propia sexualidad ¨decida¨si es mujer, hombre o desviado, las imágenes seguirán llorando sangre, porque como Dios mismo dijo si éstos callan, las piedras clamarán¨(Lc 19, 40). Muchos estamos callando hermanos, y las piedras de las que estan hechas estas imágenes, están CLAMANDO, CLAMANDO JUSTICIA PARA LOS BEBITOS MUERTOS A MANOS DE SUS PROPIAS MADRES, POR LA INOCENCIA ARREBATADA A TANTOS NIÑOS Y JOVENES QUE PIENSAN QUE SER LO QUE NO SON ES ALGO BUENO Y JUSTO, CLAMANDO DEL DOLOR QUE DIOS Y LA VIRGEN SIENTEN POR TANTA OFENSA, PORQUE EL DIABLO SE LLEVA TANTAS ALMAS TODOS LOS DÍAS. Asi que diganme hermanos? van a seguir callando? o por lo menos vamos a salir a las calles a rezar el rosario y a decirle a los demás que todas estas conductas son condenadas por Dios y llevan a las almas a su condenación, que se ama al pecador y se le acepta y se le da comprensión y orientación, pero JAMAS se acepta el pecado como algo bueno y válido, hagamos oracion hermanos recemos el rosario diario vivamos una vida de gracia demos testimonio, y sobre todo no vayamos con la corriente ¨moderna¨porque la ley de Dios es eterna, esa no se acomoda ni cambia, somos guerreros de Dios....vamos a limpiarle las lágrimas a María Santísima y a Jesús Crucificado, demosles consuelo, con nuestra conversion, y con nuestra oración potente, la oracion mueve montañas y podemos lograr que esto cambie, que haya paz, y que la moral vuelva a reinar en el mundo, que nuestros hijos sean buenos y santos, volvamos a enseñar el valor de la vida, de la castidad y del AMOR DE DIOS.

Aquí el artículo de Jaime Duarte Martínez, director de CISNE:


¿Por qué lloran imágenes y efigies sangre en Guadalajara?

Por Jaime Duarte Mtz.
Director del CISNE

El pasado mes de octubre de 2014 en el templo 
de la Inmaculada
zona centro en Guadalajara, se dio a conocer
 que una efigie de 
la Virgen María comenzó a llorar lágrimas de sangre.

De acuerdo con fuentes consultadas por un servidor, 
la estatua llevaba al menos un par de semanas 
"llorando", ¡pero no era la única! 
Dicho fenómeno también se presentó 
en otras imágenes (como se muestran aquí), tales como 
un medallón de los Sagrados Corazones, y un 
Cristo crucificado, 
del cual emanó sangre de su costado.

La noticia corrió como pólvora y los 
medios de comunicación 
corrieron a buscar al Cardenal Mons. Francisco Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara y presidente de la Conferencia del 
Episcopado Mexicano (CEM), para interrogarle al respecto del suceso.
 En el siguen video declaró "prudencia":


La efigie citada fue retirada del templo -bajo el cuidado del padre exorcista Jesús Ceja-
 y llevada al
 Arzobispado donde está hoy siendo investigada. 
Y según fuentes -no oficiales- 
¡hay allí otras 30 imágenes exudando sangre! 
Algo verdaderamente insólito de ser cierto.


Mientras las autoridades eclesiásticas esperan confirmar
 la autenticidad de estos fenómenos a través del 
análisis científico, 
a fin de expresar una posición formal, prudente
 y responsable, 
me permito a continuación expresar libremente 
una opinión 
a manera de hipótesis acerca del origen que 
podrían motivar 
tan impactante acontecimiento, en el contexto 
de nuestra realidad nacional actual:

Cuando se han registrado casos similares a este en otras 
partes del mundo, los fenómenos místicos se acompañan 
simultáneamente de aroma a rosas, escarcha y milagros, 
como también de revelaciones privadas que Nuestro 
Señor o la Virgen María misma dan a conocer a almas
 privilegiadas o 
instrumentos místicos, y que explican con más exactitud la(s) 
causa(s) de la extraordinaria manifestación. Así, entre otras 
"razones" divinas, tenemos:

1. Profundo dolor de María Santísima por los pecados del 
mundo (y de una comunidad en particular) cometidos contra 
su Hijo y el Padre Dios. Violación masiva a la Ley de Dios.

2. Pecados graves que "claman justicia al Cielo", 
especialmente los propiciados por el crimen abominable 
del aborto.

3. Sufrimiento de la Madre de Dios por sus hijos amados 
quienes, habiendo pecado, se condenan irremediablemente 
en el Infierno. 

4. La aflicción de la Virgen (expresada en lágrimas humanas
 y de sangre) precede la escenificación de eventos
 calamitososseñal de advertencia para lograr un cambio 
real de vida en las personas. Así lo demuestran los
 mensajes recibidos por los 
videntes en las apariciones marianas de La Salette, Akita y
 Fátima, reconocidas por Roma.

Ahora bien, si a lo anterior añadimos el caso de los exorcismos
 de Ángel, tema aquí ya comentado (leer) y los recientes 
milagros eucarísticos (como el de Tixtla, Guerrero, y otros
 más bajo 
investigación), considero que Nuestro Señor Dios está 
buscando más formas -ciertamente extraordinarias e impactantes-
 de llamar la atención de los Obispos, de los laicos y de todos 
los mexicanos.

Un análisis de nuestra difícil realidad política, económica, 
social y culturalnos llevaría a concluir que, en efecto, 
le estamos dando la espalda a Dios. Algunos ejemplos: 

  • Aborto: 120 mil bebés asesinados legalmente en el vientre 
  • de su madre
  • Disfunción familiar: "unión libre", divorcio en aumento, 
  • separación, abandono del hogar, violencia intrafamiliar, "sociedades de convivencia" (uniones homosexuales)
  • Desigualdad, pobreza y miseria extremas: 50 millones de 
  • compatriotas viviendo en condiciones deplorables (pésima 
  • asistencia de salud y de educación). Crisis de migración
  • Estancamiento económico, informalidad y desempleo. Próxima crisis del dólar
  • Medios de comunicación que manipulan la verdad y mal informan; presas de intereses y 
  • negados a evangelizar
  • Delincuencia organizada, injusticia e impunidad: robo, secuestro, crímenes, narcotráfico, 
  • trata de blancas, tráfico de niños, etc. (Caso: 43 desaparecidos de Ayotzinapa)*
  • Destrucción del medio ambiente
  • Autoridades y clase política: corruptas, incompetentes, abusivas, insensibles y en contubernio con mafias delincuenciales. Dispendio de recursos y falta de representatividad democrática
  • Alejamiento de la fe y de la Iglesia: ateísmo, secularismo, esoterismo, gnosticismo  sincretismo, 
  • ocultismo (New Age), relativismo...
  • Apatía, indiferencia cívica, bullying, desinterés político de la sociedad, deshumanización
  • Desestabilización nacional: intento de grupos guerrilleros, auto defensas, carteles de la droga 
  • y criminales por detonar, con sus actos violentos, una rebelión o insurrección armada en Guerrero, 
  • Michoacán, Oaxaca, y en todo el País
* A propósito, le invito a leer el documento del Episcopado Mexicano: ¡Basta ya! (aquí).


En conclusión:

Las lágrimas de sangre de la Virgen, como otros sucesos místicos relevantes, SIGNIFICAN no únicamente
 una invitación suplicante a que usted y yo reflexionemos profundamente acerca de nuestra mala actuación, 
a que examinemos con franqueza de cara a Dios nuestra conciencia y a que nos convirtamos con sinceridad 
de nuestros pecados, sino también un grito desesperado que brota del Corazón de María para amarnos como
 hermanos, como Iglesia y como Nación para volver finalmente la mirada a su Hijo Jesús. ¡No existe hoy 
ni habrá ya otro camino fuera de Cristo!

La Aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac en 1531 es un sello de predilección por esta Nación. 
México esta llamado así a cumplir una misión especialísima dentro del Plan de Salvación de Nuestro Señor 
ara la Humanidad en estos últimos tiempos. El Enemigo mortal lo sabe y busca afanosamente impedirlo a 
como dé lugar.

Roguemos a Nuestro Señor aumente nuestra fe, esperanza y caridad, y con ayuda de su Espíritu 
Divino nos dé la gracia de la Sabiduría y la Fortaleza necesarias para enfrentar con valor los difíciles 
acontecimientos que están por venir.

Le invitamos a participar en una jornada de oración por la paz en México, y a sumarse a la Consagración 
del Cardenal, Mons. Norberto Rivera, a los Sagrados Corazones de Jesús y de María el próximo
 12 de diciembre. Ver video de invitación de Mons. Juan Sandoval Íñiguez: https://www.youtube.com/watch?v=5zcAOLIyGaU






GRITARAN LAS PIEDRAS 1






jueves, 1 de noviembre de 2012

Las Santas Hostias de Pézilla-la-Rivière

 

 En Francia se había desencadenado un formidable temporal. Era el año 1793, el año de la Revolución Francesa, y un huracán de impiedad lo destruía y arrasaba todo. La religión y sus ministros eran perseguidos por todas partes y sin compasión, profanadas sacrílegamente las iglesias y proscrito el culto católico, y a los sacerdotes que querían escapar de una muerte segura e inevitable, no les quedaba otra solución que esconderse o emprender el camino del destierro.
A pesar de su celo por las almas confiadas a su pastoral solicitud, el reverendo Jaime Perone, párroco de Pézilla de la Rivière, población situada a unos cuantos kilómetros de Perpiñán, no tuvo otro recurso que dejar, como muchos otros, la parroquia, y esconderse, aunque lo hizo no muy lejos de sus ovejas, para estar al acecho y en espera de que amainase el temporal.
Llegó en efecto, un día en el cual parecía que la tempestad había cesado
y el bueno del sacerdote regresó enseguida a su parroquia y reanudó el ejercicio de su ministerio, como si nada hubiese ocurrido. El domingo siguiente a su regreso que fue el 15 de septiembre celebró la santa Misa delante de un gran concurso de pueblo, y fueron muchos los que se acercaron a recibir la Sagrada Comunión, y aun se hizo por el interior del templo la procesión llamada de la Minerva. Acabada ésta, el sacerdote guardó en el sagrario la Hostia grande de la custodia, juntamente con otras cuatro pequeñas que había reservado por si era necesario administrar el Viático a algún enfermo.
El celo por las almas de sus feligreses había convertido en excesivamente optimista al señor cura, el cual había tomado por señales de bonanza lo que no era más que un compás de espera en la persecución comenzada. Conocida, en efecto, por los revolucionarios de Pézilla y de sus contornos la intrépida osadía del reverendo Jaime Perone, acordaron hacer un escarmiento ejemplar en su persona.
Avisado de ello el señor cura, se marchó precipitadamente de la parroquia, sin acordarse de la Eucaristía, que dejaba en el sagrario de la iglesia. Fue al llegar a Sant Feliu d'Avall, a cuatro kilómetros de Pézilla, cuando se dio cuenta del lamentable olvido; pero ya era tarde. De la honda pena y sentimiento que le atormentaban fueron testimonio elocuentísimo estas palabras, que dijo ante un grupo de personas: ¡Ah! ¡Qué daría yo para poder volver a Pézilla y permanecer allí tan sólo un cuarto de hora!
Oyó estas palabras una feligresa de Pézilla, jovencita de quince años, llamada Rosa Llorens, la cual, conociendo, por el tono y el sentimiento con que fueron pronunciadas, que se trataba de algo muy grave, pensaba en cuál pudiera ser el motivo de una turbación y pena tales.
"No hay duda decía para sus adentros Rosa Llorens- que solamente alguna cosa santa, la Eucaristía tal vez, encerrada en el sagrario y expuesta a indignos sacrilegios y profanaciones, pueden producir un sentimiento tan grande y una tan profunda y cruel angustia".
Mas, ¿cómo salir de dudas? Los revolucionarios eran los dueños de Pézilla, la iglesia estaba cerrada y las llaves estaban en poder del alcalde, Marcos Estrada, y no era fácil que éste quisiera entregarlas a persona alguna, y menos a una beata.
    No le quedó, pues, otro recurso que esperar y encomendar a Dios aquel asunto.  El día 26 de diciembre de aquel mismo año de 1793 tuvo efecto la renovación del Ayuntamiento de Pézilla y dejó de ser Alcalde Marcos Estrada, que fue reemplazado en aquel cargo por Juan Bonafós, mejor dispuesto que su antecesor por las cosas de la religión y de la iglesia.
Rosa Llorens creyó que había llegado la hora de salir de dudas, y, con este objeto, fue a visitar al nuevo alcalde, y le pidió, con todo el interés, que tuviera a bien enterarse de si realmente las Hostias santas estaban o no en el sagrario de la iglesia.
Bonafós, a pesar de las ideas liberales y avanzadas de que hacía alarde, era privadamente un buen cristiano, y accedió fácilmente a los deseos de Rosa.
En el día y hora convenido, el alcalde y Rosa Llorens entraron con la mayor reserva y disimulo en la iglesia: abrieron el sagrario, y efectivamente, encontraron dentro, y en su ostensorio, la Hostia grande que había servido para la procesión del 15 de septiembre, y además, un copón con cuatro Hostias pequeñas, una de ellas partida en dos.

Rosa, con finísima perspicacia, había adivinado la causa de la angustia moral del buen señor Párroco Inmediatamente fue concertada la manera de salvar a aquel tesoro. El alcalde Bonafós quiso encargarse de guardar la Hostia grande con el ostensorio, porque decía: Yo también quiero mi parte de Dios. Rosa Lloréns envolvió respetuosamente las cuatro pequeñas Hostias en un purificador, y se las llevó a su casa.
El Santísimo Sacramento estaba ya al abrigo de toda profanación. Mas ¿de qué manera?
Muy contra la voluntad del alcalde y de la piadosa Rosa, aquellos divinos tesoros hubieron de permanecer escondidos. Dios nos libre de que los revolucionarios hubiesen tenido noticia de la existencia del Santísimo Sacramento en sus casas. La profanación hubiera sido inevitable y sus poseedores severísimamente castigados.
La Hostia grande con el ostensorio fue colocada dentro de un arca de madera, y así estuvo, en este humilde sagrario, desde el 7 de febrero de 1794 hasta el 9 de diciembre de 1800. En este tabernáculo, el Dios de la Eucaristía solamente podía recibir las visitas y las adoraciones de Juan Bonafós y de su cristiana esposa, que no dejaban pasar un solo día sin postrarse delante de aquella arca y sin ofrecer a su divino Huésped sus homenajes de amor y veneración. El mismo alcalde calmó también el ansia del señor párroco, que se había refugiado en Gerona (España), comunicándole que el Santísimo Sacramento estaba bien guardado y custodiado, fuera de todo peligro.


¿Y cuál fue la suerte de las cuatro pequeñas Hostias confiadas a la piedad de Rosa Llorens?
Cuando ésta llegó a su casa con tan rico presente habló con su madre de la mejor manera de guardar el divino Tesoro. Entre los varios utensilios que poseían, ninguno les pareció más digno y a propósito para guardar la divina Eucaristía que un frasco de cristal, y éste fue, durante la revolución, el tabernáculo y el palacio del Rey de los cielos y tierra. Más adelante, este frasco fue cubierto con una especie de conopeo de seda.
Faltaba, con todo, encontrar un lugar a propósito donde colocar ese copón improvisado, y a falta de un sagrario mejor, escogieron un armario abierto dentro de la pared, lo arreglaron y adornaron convenientemente y trasladaron a él el frasco con las cuatro Hostias y el purificador.
Vuestra habitación,     ¡oh Señor!, es sencilla y humildísima, pero no os faltarán las adoraciones de esta cristiana y piadosísima familia y las invisibles de los ángeles del cielo, que rodean vuestro tabernáculo, donde esté.
Para que el Dios Eucaristía no echase de menos, en la medida de lo posible el sagrario de la iglesia, aquellas buenas mujeres colgaron delante del armario una lamparilla que hiciese incesantemente compañía al Dios del Amor.

Por razones facilísimas de entender, fueron muy pocas las personas que tuvieron noticia de la existencia del Sacramento en casa de Juan Bonafós. No ocurrió lo mismo en la de Rosa Llorens, la cual, recomendando


la más impenetrable reserva, comunicó el secreto a algunas personas piadosas del pueblo y fueron éstas las que se constituyeron en guardias de honor del Santísimo Sacramento.
He aquí algunas de las estratagemas de que echaron mano para poder visitar al divino Prisionero de amor, sin llamar la atención de nadie. Al entrar las mujeres en casa de Rosa Llorens, le preguntaban si tenía un poco de fuego, una brizna de perejil o bien alguna otra cosa referente a la comida y los hombres preguntaban por cualquier herramienta de trabajo. Si la respuesta era afirmativa, era señal de que podían entrar a visitar a Nuestro Señor, sin ningún temor. Si la respuesta era negativa, era señal de que existía algún peligro, y entonces renunciaban a sus piadosos deseos.
Todos los años, el día de Jueves Santo, aquellas piadosas almas organizaban solemnes homenajes a su Dios Eucaristía. Con este objeto, arreglaban un altarcito con profusión de flores y de luces, y pasaban largos ratos en fervorosísima y devota adoración. Finalmente, con velas encendidas, todos los concursantes recorrían en devota procesión la pequeña sala donde se hospedaba el divino Sacramento.
A pesar de éstas y otras muchas precauciones, fue imposible evitar que se entreviera algo de lo que ocurría en aquella casa. Más de una vez, la familia Llorens estuvo a punto de que le hiciesen un registro domiciliario. Fue éste, en cierta ocasión, tan inminente, que, sorprendidos por la noticia, corrieron a esconder su divino Tesoro dentro de un saco de harina. En otras dos ocasiones, la familia Llorens se vio en el trance de tener que confiar la guarda del Sacramento a una virtuosísima viuda, llamada Ana Duchamp, la cual, una vez pasado el peligro, devolvió el sagrado depósito a los primeros guardadores.
Un día, uno de los revolucionarios de Pézilla, llamado Godail, intrigado por ciertos indicios, quiso averiguar el misterio en que vivía envuelta aquella, familia. Ya de noche, se encaramó al tejado de la casa Lloréns, y acercándose al orificio de la chimenea, que daba precisamente a la habitación donde se guardaban las sagradas Hostias, oyó perfectamente toda la conversación de la familia, la cual, como de costumbre, versaba sobre el inestimable Tesoro. Según todas las previsiones humanas, aquella familia estaba perdida. Pero Dios vela por los suyos, pues ocurrió que, habiendo encontrado Godail, pocos días después a Rosa Llorens, le dijo estas palabras: Sé con certeza que guardáis en vuestra casa las sagradas Hostias, pero os juro que no lo diré a nadie.
Finalmente, después de siete años de tempestad, el horizonte de la Iglesia de Francia se serenó y volvió a lucir un sol espléndido, el sol de la libertad religiosa. Las iglesias se abrieron nuevamente al culto, los sacerdotes volvieron del destierro, y la vida religiosa comenzó, otra vez, en las parroquias. Ocurría esto en 1800. El primer sacerdote que entró en Pézilla, después de la revolución, fue el reverendo Honorato Siuroles, vicario de la parroquia. Su primera diligencia fue hacerse cargo de las sagradas Hostias Con este fin, el 5 de diciembre del mencionado año 1800, se presentó en casa de la familia Llorens, para examinar las sagradas Especies y devolverlas al sagrario de la iglesia. Mas, ¡oh prodigio! al abrir el armario y quedar visibles las sagradas Hostias, vieron todos los presentes, con inefable estupefacción, que el frasco, antes sencillo y sin ningún adorno, estaba todo dorado, a manera de granitos de oro introducidos en el cristal.
¿No era este prodigio una demostración divina y sobrenatural del agradecimiento que el Dios del Sagrario sentía por aquella familia, que tan de buen grado y tan piadosamente le había acogido durante aquellos siete años de proscripción y de destierro del sagrario de la iglesia?
Porque el dorado del frasco es algo que no explica la ciencia. En diferentes ocasiones ha sido examinado por entendidos en la materia, y nunca se ha encontrado una explicación satisfactoria. Por otra parte, la ejecución de aquel dorado es tan perfecta, que los más hábiles doradores no se atreverían a hacer otra igual. El frasco así dorado, con las cuatro Hostias y el purificador, fue trasladado al sagrario de la iglesia parroquial.
El 9 de diciembre del mismo año de 1800, habiendo regresado de su destierro el párroco Jaime Perone, se procedió al traslado de la Hostia grande con el ostensorio, que durante siete años, había sido guardada en la casa del señor alcalde.
Fue aquel día de gran fiesta para todo el pueblo de Pézilla. Con el retorno de su Dios al sagrario de la iglesia, celebraba también el retorno de su amado pastor, y un aire de misterio y de sobrenaturalismo penetraba todos los corazones, porque, ¿no era acaso, un milagro evidentísimo, la conservación de las especies sacramentales durante siete años? ¿No lo era, y tal vez mayor, el dorado milagroso del frasco? ¿Y no había sido también una especial providencia de Dios la tranquilidad que, durante siete años de revolución, disfrutó la villa de Pézilla, en medio de las convulsiones que agitaron toda Francia?
Hace más de doscientos años que las sagradas Hostias de Pézilla fueron devueltas al sagrario de la iglesia parroquial. Colocadas en una custodia construida ex profeso, con cinco viriles uno en el centro, para la Hostia grande, y cuatro pequeños, a los lados, para las Hostias pequeñas , conservan todavía la misma incorruptibilidad, la misma blancura y consistencia del primer día.
La manera providencial como fueron guardadas durante los años de la Revolución Francesa, y más aún, el milagro perpetuo y constante de su incorruptibilidad, después de mucho más de una centuria, han hecho que el pueblo cristiano haya visto en estas sagradas Hostias una demostración manifiesta del poder y bondad del Dios de la Eucaristía. Desde entonces, la devoción a las sagradas Hostias de Pézilla de la Rivière ha ido creciendo extraordinariamente. En homenaje al Dios de la Eucaristía, se ha levantado en Pézilla un suntuosísimo templo de estilo románico, donde se guardan y reciben una continua adoración las cinco Hostias y el frasco dorado. Este templo fue bendecido e inaugurado por el señor Obispo de Perpiñán, el día 30 de abril de 1893.

viernes, 27 de julio de 2012

El milagro de O Cebreiro

Milagro Eucarístico de CebreiroO Cebreiro (El Cebrero en español) es una aldea ubicada en la provincia de Lugo en Galicia (España) situada a 1293 metros de altitud.




En un día de invierno del año 1300 en el que nevaba abundamente, un vecino de la localidad de Barxamaior, llamado Juan Santín, labriego, se dirigió hacia el Monasterio de Cebreiro para oir misa, sin importarle el tiempo tan adverso que hacía y el difícil camino de subida. Por fin llega al templo, cansado y empapado, sin apenas aliento.



Un sacerdote benedictino que no esperaba que en un día tan desapacible, con tanta nieve y viento fuera alguien a Misa, menosprecia el sacrificio del campesino y le dice que una Misa no merece tanto esfuerzo. La falta de

fe, caridad y tacto del monje no obtiene respuesta alguna por parte del labriego.



Comienza la Santa Misa. Cuando llega el momento de la Consagración, el sacerdote percibe cómo la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el cáliz con el vino en sangre, que hierve y tiñe los corporales. El sacerdote, sorprendido, cae en la cuenta de su falta de fe y exclama al estilo de Santo Tomás: "¡Señor mío y Dios mío".

Jesús quiso premiar de esta forma el enorme esfuerzo del labriego, al mismo tiempo que afianzar no sólo la fe de aquel sacerdote, sino la de todos los hombres. La noticia del milagro se propagó por todas partes propiciando así una gran devoción a Cristo en la Eucaristía. A pesar del tiempo transcurrido, a pesar de las guerras e incendios, el milagro llega a nuestro siglo XXI tan carente de fe, como signo poderoso de la verdad: Cristo está vivo, resucitado, Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en la Eucaristía.

Los protagonistas de la historia, el monje y el campesino Juan Santín, tienen sus modestos mausoleos en la iglesia, cerca del lugar del milagro Eucarístico.

En el año 1486 llegaron a O Cebreiro, de camino hacia Santiago de Compostela en peregrinación, los Reyes Católicos, hospedándose en el monasterio. Querían conocer de primera mano qué había sucedido en aquella Santa Misa, querían saber del prodigio. Los monjes les mostraron los corporales con la sangre que había quedado en el Cáliz y la Hostia en la patena. Como recuerdo de la visita donaron el relicario donde se ha guardado el milagro hasta nuestros días. El cáliz de Cebreiro es el mismo que figura en el escudo de Galicia.

En el siglo XXI, Cebreiro sigue siendo una pequeña aldea que tiene, sin embargo, un gran tesoro: La Iglesia del milagro Eucarístico, de construcción prerrománica, del siglo IX, con tres sencillas naves de ábsides rectangulares y una torre. Preside en el presbiterio la imagen de un Cristo Gótico.

Los monjes benedictinos levantaron y custodiaron este templo desde el año 836 a 1853, año en que se vieron obligados a abandonar O Cebreiro como consecuencia de la desamortización de Mendizábal. La iglesia quedó en ruinas hasta su restauración en 1962. Los peregrinos del Camino de Santiago suelen parar en Cebreiro para acudir a la iglesia benedictina y contemplar la urna blindada con el cáliz, la patena y el relicario.







El milagro eucarístico de Siena

El milagro eucarístico permanente de Siena se manifiesta en la prodigiosa conservación contra toda ley física, química o biológica de 223 hostias frágiles, consagradas el 14 de agosto de 1730 en la basílica de San Francisco de Siena y en la misma noche, sacrílegamente profanadas por ladrones desconocidos, ávidos del sagrado vaso de plata que las guardaba.




Gracias a la diligentísima búsqueda realizada por las autoridades religiosas y civiles, las sagradas Partículas fueron encontradas, casualmente, la mañana del 17 de agosto en el vecino santuario de Santa María de Provenzano, donde los sacrílegos ladrones las habían echado dentro de una caja de limosnas.

Caídas en medio del polvo, de las telarañas y del dinero de la caja, fueron piadosamente recogidas, cuidadosamente examinadas y debidamente identificadas. Tributado un homenaje de adoración y reparación por el pueblo, con una solemnísima procesión, fueron llevadas a San Francisco, en una apoteosis de cantos y de oraciones.



Para satisfacer las demostraciones de fe y de amor por parte de los fieles que habían acompañado aquellas Partículas, los religiosos Menores conventuales no las consumieron. El tiempo pasaba, pero en ellas no se apreciaba ningún signo de alteración, como se hubiera podido esperar. Evidentemente, en los designios de la Providencia, aquella sacrílega profanación debía quedar, a través de los siglos, como un apologético testimonio de la presencia real de Jesús en la Santísima Eucaristía.

Muchas veces, hombres ilustres las han examinado con los medios que el progreso ponía a su disposición, multiplicando, en el tiempo, causas y elementos que hubieran favorecido la corrupción (contactos, polvo, humedad). Pero la ciencia ha concluido siempre su examen afirmando: Las sagradas partículas están todavía frescas, intactas, físicamente incorruptas, químicamente puras, y no presentan principio alguno de corrupción.

Este fue el veredicto de la Comisión compuesta por eminentes profesores de física, higiene, química y farmacia, que realizó el gran examen científico del 10 de junio de 1914. Constataciones directas e inmediatas se renovaron en 1922, cuando el cardenal Juan Tocci puso las Santas Formas en un cilindro de cristal puro de roca.

En 1950, las Hostias Milagrosas fueron cambiadas de ostensorio y puestas en uno más atractivo y rico que llamó la atención de otro ladrón. Éste, durante la noche del 5 de agosto,de 1951, cometió otro sacrilegio en contra de las hostias, pero esta vez solo se llevó el ciborio dejando las hostias en una esquina del tabernáculo. Después de contar 133 hostias, el Arzobispo las guardó selladas en un ciborio de plata. Fueron fotografiadas y colocadas en un relicario en el cual se encuentran hoy.

Los Obispos y oficiales de la Iglesia fueron, solemnemente, en procesión con las Hostias a través de la ciudad, y las tuvieron expuestas por un tiempo.

Las hostias milagrosas son expuestas públicamente en varias ocasiones, pero especialmente el 17 de cada mes, que conmemora el día que fueron encontradas en el año 1730. En la fiesta de Corpus Christi, las hostias sagradas son llevadas en una triunfante procesión a través de las calles de Siena.

Las hostias milagrosas han sido visitadas y adoradas por San Juan Bosco , el Papa Juan XXIII y Juan Pablo II.

El milagro eucarístico permanente de Siena, para el cual el tiempo se ha parado, ofrece a todos desde el más excéptico al más distraído la posibilidad de ver con los propios ojos y de tocar con las manos una de las más grandes maravillas de Cristo sobre la tierra, ante la cual la ciencia ha doblado la frente.

El milagro que continúa, suscita en todos los hijos de Dios un deseo más ardiente del Pan vivo bajado del Cielo y un mayor amor hacia Aquel que se ha hecho nuestro compañero de viaje hasta la consumación de los siglos: por el hombre, por la vida y por la salvación del mundo.


Revista El Granito de Arena , octubre 1984.





domingo, 8 de julio de 2012

Milagro Eucarístico de Lanciano

Por SCTJM


 LANCIANO, ITALIA - AÑO 700




Lanciano es una pequeña ciudad medieval, que se encuentra en la costa del Mar Adriático de Italia, en la carretera entre San Giovanni Rotondo y Loreto. Lanciano significa - "Lanza". Se trata de la antigua Anxanum, de los pueblos Fretanos. Aquí se conserva desde hace más de 12 siglos el primero y más grande de los milagros Eucarísticos.





Descripción del Milagro

La parte de la Hostia en el centro del círculo de carne, aunque era verdaderamente la Carne de Jesucristo, siguió teniendo los accidentes de pan sin levadura después del milagro, tal como ocurre en cada Consagración. Se mantuvo por muchos años, pero se desintegró porque la luneta que la contenía no había sido herméticamente cerrada.

La Carne y la Sangre actualmente visibles no solo son la Carne y la Sangre de Jesús como en toda Hostia consagrada, sino que mantiene hasta la actualidad los accidentes propios de carne y sangre humana. La Carne, desde 1713, se conserva en un artístico Ostensorio de plata, de la escuela napolitana, finamente cincelado.
La Sangre está contenida en una rica y antigua ampolla de cristal de Roca.La Hostia-Carne aún se conserva muy bien. El tamaño de la hostia es como las hostias que el sacerdote eleva en las misas hoy día. Es ligeramente parda y adquiere un tinte rosáceo si se ilumina por el lado posterior. La sangre coagulada tiene un color terroso que tiende al amarillo ocre.
El Milagro de Lanciano es un continuo milagro. La Hostia convertida en Carne y el Vino convertido en Sangre, sin el uso de ningún preservativo, están aún presentes en el relicario.


Historia del Milagro Eucarístico:

Un monje de la Orden de San Basilio, sabio en las cosas del mundo, pero no en las cosas de la fe, pasaba un tiempo de prueba contra la fe. Dudaba de la presencia real de Nuestro Señor Jesús en la Eucaristía. Oraba constantemente para librarse de esas dudas por miedo de perder su vocación. Sufría día tras día la duda. ¿Está Jesús realmente y substancialmente presente en la Eucaristía? Dudaba sobre el misterio de la transubstanciación. Su sacerdocio se convirtió en una rutina y se destruía poco a poco. Especialmente la celebración de la Santa Misa se convirtió en una rutina más, un trabajo más.

La situación en el mundo no le ayudó a fortalecer su fe. Había muchas herejías surgiendo durante esta época. Sacerdotes y obispos eran víctimas de esas herejías, las cuales estaban infestando a la Iglesia por todas partes. Algunas de estas herejías negaban la presencia real de nuestro Señor en la Eucaristía. El sacerdote no podía levantarse de esta oscuridad que envolvía su corazón. Cada vez estaba más convencido, por la lógica humana, de esas herejías.


El Milagro

Una mañana del año 700, mientras celebraba la Santa Misa, estaba siendo atacado fuertemente por la duda y después de haber pronunciado las solemnes palabras de la consagración, vio como la Santa Hostia se convirtió en un círculo de carne y el vino en sangre visible. Estaba ante un fenómeno sobrenatural visible, que lo hizo temblar y comenzó a llorar incontrolablemente de gozo y agradecimiento.

Estuvo parado por un largo rato, de espaldas a los fieles, como era la misa en ese tiempo. Después se volteó despacio hacia ellos, diciéndoles: ¡Oh, afortunados testigos a quienes el Santísimo Dios, para destruir mi falta de fe, ha querido revelárseles El mismo en este Bendito Sacramento y hacerse visible ante nuestros ojos! Vengan, hermanos y maravíllense ante nuestro Dios tan cerca de nosotros. Contemplen la Carne y la Sangre de Nuestro Amado Cristo.

Las personas se apresuraron a ir al altar y, al presenciar el milagro, empezaron a clamar, pidiendo perdón y misericordia. Otras empezaron a darse golpes de pecho, confesando sus pecados, declarándose indignas de presenciar tal milagro.

Otros se arrodillaban en señal de respeto y gratitud por el regalo que el Señor les había concedido. Todos contaban la historia por toda la ciudad y por todos los pueblos circunvecinos.

La carne se mantuvo intacta, pero la sangre se dividió en el cáliz, en 5 partículas de diferentes tamaños y formas irregulares. Los monjes decidieron pesar las partículas y descubren fenómenos particulares sobre el peso de cada una de ellas. Inmediatamente la Hostia y las cinco partículas fueron colocadas en un relicario de marfil.


Significado Espiritual de este milagro:


Como ha sido comprobado, la Hostia que fue milagrosamente convertida en Carne, está compuesta del tejido muscular del corazón humano (miocardio). Nuestro Señor muestra su Corazón Eucarístico, traspasado por los pecados de la humanidad. Corazón que se deja traspasar por amor. Corazón humano y divino, que sufre y ama. De tantas maneras Jesús nos tiene que recordar que está vivo, que su Corazón arde de amor por los hombres, que su Corazón es de carne, con sentimientos, deseos, ansias por salvarnos y que todavía sufre por tantos desprecios, blasfemias e indiferencias de nosotros pecadores.




Su Corazón es fuente abierta de gracia y misericordia. De este Corazón fluyó sangre y agua, símbolo de liberación y purificación para nuestros corazones. Este Milagro Eucarístico de Lanciano nos llama a la reparación, a ser almas de oración constante, en reparación por tantos pecados, por los nuestros y por los del mundo entero.



Parece que Jesús hoy nos dice - ( Habrá alguien que tenga compasión de Mí, que viva con amor, que cumpla con virtud y perfección su vocación, para que la Sangre Preciosa de Nuestro Señor no se derrame en vano...)



Este Milagro Eucarístico es un llamado urgente a la conversión, a reflexionar sobre nuestras vidas, pasadas y presentes. A tomar en serio la vida espiritual, y emprender el camino estrecho que nos lleva a la santidad, a la vida de virtud y perfección. Es una llamada de Dios a dejarnos purificar por el crisol del sufrimiento en nuestras vidas.



Además de que es muy significativo que este milagro sucediera en la ciudad llamada por el nombre de Longinos, el que traspasa el corazón de Jesús, y existe otro paralelo con lo que pasó con Longinos: El sacerdote al contemplar el Corazón Eucarístico de Jesús y su sangre, recibió la gracia de la conversión.



Otro detalle importante es que en este milagro eucarístico Jesús permitió ser crucificado de nuevo. Después del milagro, la Hostia fue clavada a un pedazo de madera, para que al secarse no se enrollara como le sucede a la carne. Aquí estaba El otra vez con clavos en Su Cuerpo, clavado a un pedazo de madera.





Frutos del Milagro:



El milagro que ocurrió en el año 700 fue solo el comienzo. Eso fue hace más de 1250 años. Si después del milagro, la carne y la sangre se hubieran desintegrado, como esperaban muchos, de todas maneras ya en sí mismo era un milagro espectacular. Además de la renovación de la fe del sacerdote y de todos los testigos, Lanciano ha sido un lugar donde muchos han encontrado la fe en la Eucaristía, y otros han aumentado en esa fe.



De inmediato la noticia del Milagro Eucarístico y el testimonio de la transformación del sacerdote se extendió por toda la ciudad y el país. Todas las personas hablaban del milagro. Los peregrinos concurrían a Lanciano para venerar la Hostia convertida en carne y el vino en sangre. Aumentó la fe y devoción al Corazón Eucarístico de Jesús, y se extendió por todo el país. Desde el principio, la Iglesia local aceptó este milagro como un verdadero signo del cielo, y veneró el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor en la Eucaristía en varias procesiones. Especialmente el día de su fiesta, que es el último domingo de octubre.



La fama del santuario se propagó rápidamente a través de la región y muy pronto toda Italia comenzó a hacer peregrinaciones a la Iglesia. Estas peregrinaciones no han sido solo locales, de todo el mundo llegan personas a venerar el Corazón de Jesús revelado en la Eucaristía.





Manuscritos



A través de los años se han escrito muchos relatos para mostrar la autenticidad del Milagro Eucarístico y milagros espirituales como físicos que se han dado en este lugar. Por haber sido este un milagro tan importante, los antecedentes y la historia de los hechos fueron cuidadosamente registrados.

Hubo un manuscrito en Griego y Latín que confirma el milagro y que fue escrito y certificado en la misma época del milagro. En una cronología de la Ciudad de Lanciano, un historiador escribió que a principios de 1500, dos monjes de San Basilio vinieron a la Iglesia, la cual estaba bajo la custodia de los Franciscanos y pidieron pasar la noche allí. También pidieron ver el pergamino que tenía la historia del Milagro Eucarístico de Lanciano. Los Franciscanos les dejaron estudiar el pergamino durante la noche. Pero a la mañana siguiente los monjes de San Basilio se fueron muy temprano antes de que los Franciscanos se despertaran y se llevaron el manuscrito.

Se cree que el motivo fue que los Monjes Basilianos estaban avergonzados de que uno de los suyos hubiera perdido la fe en la Eucaristía. El hecho es que nunca se recuperó dicho manuscrito.





La Iglesia del Milagro:



La Iglesia donde se encuentra el Milagro Eucarístico de Lanciano está en el centro de la ciudad. Lo que es el centro de la ciudad hoy en día era el suburbio de la ciudad en el Siglo Ocho, cuando ocurrió el Milagro Eucarístico. En este tiempo se llamaba la Iglesia de los Santos Longinos y Domiciano, y estaba bajo la custodia de los monjes de San Basilio del Rito Griego Ortodoxo. Esto fue antes del Gran Cisma de 1054.



Esta iglesia del milagro permaneció bajo la custodia de los monjes de San Basilio hasta 1176, que fue cuando los Benedictinos llegaron. El edificio se había deteriorado mucho y los Benedictinos no estaban muy animados a cuidar de él. Los Frailes Menores Conventuales (Franciscanos), sin embargo, querían custodiar el Relicario.

Uno de sus benefactores, el Obispo Landulfo, fue nombrado Obispo de Chieti y les dio el Santuario. En 1252 los Benedictinos se fueron y los franciscanos se hicieron cargo de todo con Bula pontificia del 12/5/1252. En 1258 los franciscanos edificaron la iglesia actual en el lugar de la Iglesia original de San Legonciano. Esta fue transformada en 1700 del estilo románico-gótico al barroco.



En 1515, el Papa Leo X hizo de Lanciano una Sede Episcopal bajo la responsabilidad directa de Roma. En 1562 el Papa Pío IV escribió una Bula Papal elevándola a la Sede Arzobispal. En 1666 los franciscanos se encontraron en medio de una batalla legal con los Raccomandati, un grupo "selecto" de la ciudad, que pensaban que eran mejores que todo el mundo. Trataron de quitarle la Iglesia a los Franciscanos, poniéndole una demanda a la iglesia original de San Longinos, sobre la cual fue edificada la iglesia franciscana. Si hubiera ganado, hubieran tenido las dos Iglesias.

El 25 de junio, de 1672, el Papa Clemente X declaró el altar del Milagro Eucarístico como un altar privilegiado en el octavo día de los difuntos y en todos los lunes del año. El Señor intervino por medio del Cardenal Giannetti de la Sagrada Congregación de Obispos y Religiosos, y los franciscanos ganaron el caso. Inmediatamente aplicaron para obtener el escrito oficial, y 18 años más tarde en 1684, se le concedió. Durante el tiempo de Napoleón en 1809, los franciscanos fueron arrojados de la ciudad. Pero volvieron con un triunfo solemne el 21 de junio, de 1953.





Diferentes lugares de veneración dentro de la iglesia:



A través de los años el Milagro Eucarístico fue colocado en diferentes lugares en la Iglesia de San Francisco. En 1566 la amenaza de los turcos se hizo dominante a través de la Costa Adriática. Por medidas de seguridad el Milagro Eucarístico fue sacado de su capilla y fue guardado en el otro lado de la Iglesia.



El 1 de agosto de ese año , un fraile, Giovanni Antonio de Mastro Renzo, perdió la fe, no en la Eucaristía, sino en la habilidad o deseo de Dios para salvarlo a él y a su pequeño grupo de franciscanos, de la embestida de los turcos. El fraile, viendo la necesidad de salvar el Milagro Eucarístico de los turcos, cogió el relicario que contenía la Carne y la Sangre del Señor y con sus frailes desapareció de la ciudad. Caminaron toda la noche.

Antes del amanecer, el Fraile Giovanni sintió que ya había suficiente distancia entre ellos y el enemigo, y le ordenó a sus frailes que descansaran. Al salir el sol se dieron cuenta de que estaban de nuevo a la entrada de la ciudad. Creyeron que el Señor había intervenido porque quería que el Milagro Eucarístico de Lanciano fuera un signo de seguridad para las personas de la ciudad, un signo de que Dios no los había abandonado. Los frailes quedaron llenos del Espíritu Santo y ofrecieron permanecer en la iglesia y proteger el Milagro Eucarístico con sus vidas.

Según esto ocurría, el Señor los protegía del mal, igual que a la ciudad de Lanciano y al Milagro Eucarístico. La Carne y la Sangre de Nuestro Señor permanecieron guardadas hasta 1636, a pesar de que la amenaza de invasión de los turcos había desaparecido. En este tiempo el Milagro Eucarístico fue transferido al lado derecho del altar, encerrado en un tabernáculo de hierro. Había cuatro llaves para la bóveda, cada una guardada por diferentes personas de la ciudad. Esta fue llamada la Capilla Valsecca, en honor de su benefactor.



En 1713 el relicario de marfil fue reemplazado por el que hoy exhibe las dos reliquias. Es de plata y cristal. La hostia está expuesta como regularmente se hace en una custodia y las partículas de sangre en un cáliz de cristal, que muchos creen es el cáliz original donde se dio el milagro. En 1887, el Arzobispo de Lanciano, Monseñor Petarca, obtuvo del Papa León XIII, una indulgencia plenaria perpetua para los que veneraran el Milagro Eucarístico durante 8 días después del día de fiesta.



La Carne y Sangre Milagrosa estuvieron guardadas en esa capilla hasta 1902. Los fieles solo podían venerar el Milagro Eucarístico en ocasiones especiales, el lunes después de Pascua y la última semana de octubre, la semana de la fiesta. La indulgencia plenaria estaba disponible para las personas durante la fiesta. En 1902 se determinó que la Capilla Valsecca era inadecuada para el Milagro Eucarístico. El Obispo Petrarca, con el apoyo de los Lancianenses, le construyó un hermoso altar monumental donde está actualmente. Se puede subir a contemplar de cerca el milagro, por una escalera detrás del altar mayor. El tabernáculo está abierto por detrás para que se pueda ver el relicario que contiene la preciosa Sangre y Carne de Nuestro Señor.



Lanciano fue escogido como el lugar para el Primer Congreso Eucarístico de la región de Abruzzi del 23 al 25 de septiembre, de 1921.





Investigaciones científicas



En 1574 se hicieron pruebas de la Carne y la Sangre y se descubrió un fenómeno inexplicable. Las cinco bolitas de Sangre coagulada son de diferentes tamaños y formas. Pero cualquier combinación pesa en total lo mismo. En otras palabras, 1 pesa lo mismo que 2, 2 pesan lo mismo que 3, y 3 pesan lo mismo que 5. Este resultado está marcado en una tabla de mármol en la Iglesia. A través de los años se han hecho muchas investigaciones. Nuestro Señor se ha permitido ser pinchado y cortado, examinado a través de microscopio y fotografiado.



A las distintas investigaciones eclesiásticas siguieron las científicas, llevadas a cabo desde 1574, en 1970-71 y en 1981. En estas últimas, el eminente científico Profesor Odoardo Linoli docente en Anatomía e Histología Patológica y en Química y Microscopía Clínica, con la colaboración del Profesor Ruggero Bertelli de la Universidad de Sena, utilizó los instrumentos científicos más modernos disponibles.


Los análisis, realizados con absoluto rigor científico y documentados por una serie de fotografías al microscopio,


dieron los siguientes resultados:

*La Carne es verdadera Carne. La Sangre es verdadera Sangre.

*La Carne y la Sangre pertenecen a la especie humana.

*La Carne está constituida por el tejido muscular del corazón. En la Carne están presentes, en secciones, el miocardio, el endocardio, el nervio vago y, por el relevante espesor del miocario, el ventrículo cardiaco izquierdo.

*La Carne es un CORAZON completo en su estructura esencial.

*La Carne y la Sangre tienen el mismo grupo sanguíneo (AB).

*En la Sangre se encontraron las proteínas normalmente fraccionadas, con la proporción en porcentaje, correspondiente al cuadro Sero- proteico de la sangre fresca normal.

*En la Sangre también se encontraron estos minerales: Cloruro, fósforo, magnesio, potasio, sodio y calcio.

*La conservación de la Carne y de la Sangre, dejadas al estado natural por espacio de 12 siglos y expuestas a la acción de agentes atmosféricos y biológicos, es de por sí un fenómeno extraordinario.

Conclusión:

Se puede decir que la ciencia ha dado una respuesta segura y exhaustiva acerca de la autenticidad del Milagro Eucarístico de Lanciano. Jesús nos da, otra vez, Su Corazón por medio de este Milagro Eucarístico. El mismo que fue traspasado por Longinos en el Calvario. El mismo que está en cada Eucaristía en cada Tabernáculo. Es un Corazón traspasado de amor por los hombres, y que solo recibe desprecios, indiferencias, blasfemias, sacrilegios de los mismos hombres. Es manifestación de amor, amor más sublime no existe. Solo Nuestro Señor nos ama de esta forma. Cada Misa, cada Eucaristía es un acto de amor de nuestro Señor. En cada Eucaristía se derraman gracias de salvación para la humanidad.

El Señor nos sigue dando Su Sangre, Su Cuerpo todos los días en la Eucaristía para sanarnos, liberarnos y sustentarnos. Que cada Eucaristía sea un encuentro único con el Corazón de Jesús, encuentro con el Dios de Amor, el Dios que se manifiesta misericordioso, compasivo, y a la misma vez con un Corazón traspasado por los pecados nuestros y de la humanidad.

Qué podemos hacer nosotros, sino consolar al Corazón traspasado de Jesús, no permitiendo que su preciosa sangre sea derramada en vano en nuestras vidas, sino más bien, apropiarnos de las gracias que brotan de su costado abierto, abierto todavía, para que podamos ir a la fuente abierta de salvación que es su Corazón.

Cristo está vivo entre nosotros, cada milagro Eucarístico es una prueba más de esto. "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". San Juan 6:54-56

¡Bendito y alabado sea Jesús Sacramentado, por siempre sea amado su Corazón traspasado!


Para mas información, libros, folletos, videos, etc: Santuariodel Miracolo Eucaristico

Frati Minori Conventuali.

Corso Roma, 66034 Lanciano (Italy)

Tel +39 0872 7131899


Investigación científica del Milagro.>>>

Historia de San Longinos (para entender el trasfondo del milagro)>>>













lunes, 2 de julio de 2012

! SI O NO LA EUCARISTIA EN LA MANO.¡

! SI O NO LA EUCARISTIA EN LA MANO.¡


Ante el debate que se ha suscitado en torno a si se debe de comulgar en mano, para ilustrar al lector citamos las siguientes declaraciones de algunos Papas, Santos y Concilios.


San Sixto I ( a.115) "Las Sagradas Especies no son para ser manipuladas por otros que no estén consagrados al Señor".

Papa San Eutychian (275-283) "Prohiban a los creyentes tomar la Sagrada Hostia en la mano".

San Basilio el Grande, Doctor de la Iglesia (330-379) "El derecho de recibir la Santa Comunión en la mano es permitida solamente en tiempos de persecución". San Basilio el Grande consideraba la Comunión en la mano tan irregular que no vaciló en considerarlo una grave falta.

El Concilio de Zaragoza: (a.380) "Excomúlguese a cualquiera que ose recibir la Sagrada Comunión en la mano." El Sínodo de Toledo: Confirma esta sentencia.

El Papa San León el Grande (440-461): "Enérgicamente defendemos y requerimos a los creyentes obediencia en cuanto a la practica de administrar la Sagrada Comunión en la lengua del creyente."

Sínodo de Rouén: (a.650) "Condenamos la comunión en la mano para poner un limite a los abusos que ocurren a causa de esta práctica, y como salvaguarda contra sacrilegios."

El sexto Concilio Ecuménico en Constantinopla: (680-681) "Prohíbase a los creyentes tomar la Sagrada Hostia en sus manos, excomulgando a los transgresores".

Santo Tomas de Aquino:(1225-1274) "Para reverenciar este Santo Sacramento (La sagrada Eucaristía), nada lo toque, salvo lo que está consagrado; así como la Hostia y el Cáliz están consagrados, así lo están las manos consagradas de los sacerdotes, para tocar este Sacramento". Summa Theológica, Parte III; Q.82, art3, Rep Obj 8).

Concilio de Trento: (1545-1565): "El hecho de que sólo el sacerdote da la sagrada Comunión con sus manos consagradas es una Tradición Apostólica".

Papa Pablo VI (1963-1978): "Este método (en la lengua) debe ser continuado".(Memoriale Domini).

Papa Juan Pablo II: "Tocar las Sagradas Especies y distribuirlas con sus propias manos es un privilegio de los ordenados"(Dominicae Cenae,11).

"No está permitido que los creyentes puedan tomar por si mismos el Pan Consagrado y el Sagrado Cáliz, ni mucho menos que se los dé a otro".(Inaestimabile Donum, 17 de abril de 1980,sec9)


Para los que apoyan la comunión en la mano, éstas son las consideraciones históricas que normalmente se expresan:

Desde la última Cena y durante el tiempo de los Apóstoles, la Sagrada comunión fue, por supuesto, dada en la mano. Así fue durante la época de los mártires. Y así continuó durante la época de oro de los Padres y la Liturgia, después de la paz de Constantino, la comunión en la mano fue dada a los creyentes así como ahora lo hacemos (tal y como se afirma en sectores progresistas de la Iglesia). Y así continuó como práctica continua hasta por lo menos el siglo décimo. Entonces, la mitad de la cronología de la iglesia tuvo esta practica por norma. Una prueba maravillosa de lo anteriormente dicho se encuentra en las palabras de San Cirilo de Jerusalén (313-386), en la cuales aconseja "hacer un trono con sus manos en el cual recibir al Rey" . Este Padre de la Iglesia aconseja también tener mucho cuidado de que ningún fragmento pueda quedar en las manos, como si evitáramos que un poco de polvo de oro cayera al piso, o más, como si estuviéramos tirando el Cuerpo del Señor. De acuerdo con los relatos populares, el cambio en la manera de recibir el sacramento se sucedió de la siguiente forma: durante la Edad media hubo ciertas distorsiones en la manera de recibir la fe, la cual tomo lugar y gradualmente se desarrolló. Esto incluyó un excesivo temor de Dios y su consiguiente temor al pecado, juicio y castigo, y un excesivo énfasis en la Divinidad de Cristo, el cual fue en cierto modo, en detrimento de su Sagrada humanidad; una exageración del papel del sacerdote en la Sagrada Liturgia, y una pérdida de sentido de la comunidad, la cual, de hecho, es la Iglesia. En particular, a causa de ese excesivo énfasis de adoración de Cristo en la Sagrada Eucaristía, y una estricta aproximación a los asuntos morales, la sagrada Comunión llegó a ser más y más inusual. Fue considerado suficiente con mirar a la Hostia durante la elevación. (De hecho, esta decadente práctica de la elevación continuó, e igualmente la poco saludable Exposición y Bendición encontró sus orígenes durante los infortunados días de la Edad Media, un período cuyas prácticas litúrgicas haríamos bien en alejarlas de nosotros).

Es en esta atmósfera y bajo estas circunstancias fue donde se comenzó a impedir la comunión en la mano.

La conclusión es bien clara; debemos alejarnos de esta costumbre - de comulgar en la lengua - cuyas raíces se encuentran en los años oscuros. Debemos prohibir o por lo menos desalentar esta práctica de no poder los creyentes "tomar y comer", y retornar a la usanza prístina de los Padres y de los Apóstoles: Comunión en la mano".

Lo descrito anteriormente es un compendio de historia, que por supuesto NO ES LA REALIDAD.

El Sacro Concilio de Trento declaró que es una Tradición Apostólica la costumbre de que sólo el sacerdote que está celebrando la misa puede darse la Comunión a sí mismo (o sea, con sus propias manos), y los laicos recibiéndola de él.

Un estudio más riguroso de la evidencia disponible de la Historia de la Iglesia y de los escritos de los Padres, no soporta la aserción de que la Comunión en la mano fuera una práctica universal la cual fuera suplantada y reemplazada por la Comunión en la lengua. Por el contrario, los hechos apuntan a una conclusión muy diferente.

El Papa San León el Grande, (440-461) ya en el siglo quinto, fue un testigo de su práctica tradicional. En sus comentarios del sexto capítulo de la Palabra de Dios según San Juan, habla de la comunión en la boca como una práctica común:"uno recibe en la boca lo que cree por Fe" El papa no habla como si estuviera introduciendo una novedad, sino como si esto fuera un hecho ya establecido.

Un siglo y medio después, pero todavía TRES SIGLOS antes de lo que se establece como "introducción de esta práctica", San Gregorio el Grande (590-604), es otro testigo. En sus Diálogos (Roman 3,c.3), relata como el Papa San Agapito recibió un milagro durante la Misa, luego de colocar el Cuerpo de Cristo en la boca de un creyente. Esto fue también comentado por el Diácono Juan sobre la forma en la que el Papa daba la Santa Comunión.

Estos testigos son de los siglos quinto y sexto de la Era Cristiana. Cómo alguien puede decir que la Comunión en la mano fue utilizada "hasta el siglo décimo?" ¿Cómo alguien puede decir que la Comunión en la boca fue un invento medieval?


No estamos diciendo que nunca los creyentes la recibieran en la mano. Pero... bajo cuáles condiciones esto alguna vez sucedió? Parece que durante los tiempos de persecución, cuando los sacerdotes no estaban tan al alcance, y cuando los creyentes debían llevar el Sacramento a sus casas, se daban la comunión a sí mismos, en la mano. En otras palabras; antes de ser privados totalmente del Pan de Vida, ellos podían recibirla de sus propias manos. Lo mismo podáa decirse de los monjes que debían partir al desierto, en donde obviamente no gozaban de los servicios de un sacerdote, y no querían suspender la práctica de la comunión diaria.

Para resumir, la práctica de la Comunión en la mano sólo se estableció cuando había peligro de ser privados de ella; pero cuando el Sacerdote está disponible, no está permitida en la mano.

Así, San Basilio (330-379) dice claramente que recibir la Comunión en la mano SOLO ESTÁ PERMITIDO EN TIEMPOS DE PERSECUCIÓN, o en el caso de los monjes del desierto, CUANDO NO HAY SACERDOTE DISPONIBLE PARA DARLA.

"No es necesario mostrar que no constituye una grave falta para una persona que comulga por sí misma en sus manos en un tiempo de persecución o cuando no hay sacerdote disponible o diácono".(Carta 93)

El texto implica que recibir la Sagrada Comunión en la mano bajo otras circunstancias es una falta grave.

En su artículo de Comunión en el diccionario de Arqueología, Leclerq declara que la paz de Constantino trajo el fin de la práctica de la Comunión en la mano. Esto reafirma el razonamiento de San Basilio en el sentido de que fue la persecución la que creó el dilema de no recibirla, o el mal menor de recibirla en la mano.

El Concilio de Constantinopla prohibió a los creyentes darse la Comunión a sí mismos . Se decretó la excomunión por una semana para aquellos que lo hicieran en la presencia de un Obispo, de un sacerdote o de un diácono.

Hay quienes se preguntan si no es una forma de clericalismo permitir a los sacerdotes tocar la Hostia consagrada y no permitir a los laicos hacer lo mismo. Pero los sacerdotes no están tampoco autorizados a tocarla a no ser un caso de necesidad. En realidad, otro que no sea el celebrante, aunque sea sacerdote también, no puede hacerlo. Si uno de ellos es asistente (ayudante) a la Misa tradicional del Rito Romano, si quiere comulgar, debe recibirla en la boca y de manos del celebrante, como cualquier parroquiano. Lo mismo se aplica a un Obispo, y aún al Papa.

Pongamos un ejemplo: cuando el Papa San pío X, por ejemplo, se hallaba en su lecho de muerte, y se le facilitó la Hostia como "viáticum", el no recibió, ni le fue permitido, recibir la Sagrada Forma en la mano: lo hizo en su lengua, de acuerdo a la ley y práctica prescrita por la Iglesia Católica. Esto confirma el punto básico: no se puede tocar innecesariamente la Hostia. Obviamente, alguien tiene que distribuirla; pero no ser tocada y manipulada por todos, con el consiguiente riesgo de caerse al piso, o perder fragmentos, o ser "raptada" para misas negras.

Madre Teresa de Calcuta:cual es a su criterio,acerca de la eucaristia en la mano.

"VAYA DONDE VAYA, EN EL MUNDO ENTERO, LO QUE MAS TRISTE ME PONE ES VER A LA GENTE RECIBIENDO LA COMUNION EN LA MANO".

FUENTE: http://ministeriocaminandoconjesus.ning.com/profiles/blogs/si-o-no-la-eucaristia-en-la-mano

lunes, 18 de junio de 2012

MILAGRO EUCARÍSTICO DE MOGORO


MILAGRO EUCARÍSTICO DE MOGORO


Mogoro - Italia, 1604.

En Mogoro, Cerdeña, el lu...nes de Pascua, en abril de 1604, don Salvador Spiga, párroco de la iglesia de San Bernardino, estaba celebrando la Misa. Luego de la consagración comenzó a distribuir la Comunión a los fieles. En ese momento se acercaron dos hombres, conocidos por todos a causa de la vida disoluta que llevaban y que estaban en pecado mortal. Cuando el párroco les dio la Comunión, ambos la escupieron inmediatamente sobre la piedra del balaústre. Explicaron lo sucedido diciendo que las Hostias hervían como carbones encendidos y que les había quemado la lengua. Luego, sintiendo remordimiento por no haberse confesado antes, escaparon. Don Salvador hizo que se recogieran las sagradas Hostias y vio que en la piedra habían quedado como esculpidas las huellas de las dos Partículas. Ordenó que se lavase cuidadosamente la piedra, esperando que las huellas fuesen canceladas. Pero todo intento resultaba inútil.



Numerosos historiadores, entre ellos el sacerdote Pedro Cossu y el Padre Casu, describen las pruebas de veracidad realizadas por el Obispo, Monseñor Antonio Surredo, y por sus sucesores.



Entre los documentos más importantes que confirman el Milagro, tenemos el acto público depuesto por el Notario Pedro Antonio Escano, el 25 de mayo de 1686, con el que el Rector de Mogoro estipuló un contrato para la construcción de una pequeña urna de leño dorado en la parte superior del altar mayor y, en cuya base, debería contener una cavidad para acoger la “piedra del milagro”. Esta debía ser conservada dentro de una caja decorosa y colocada en modo que sea vista por los fieles. La piedra presenta aún hoy las huellas circulares de las dos Hostias.