lunes, 7 de julio de 2014

Curar la homosexualidad, psicologos Catolicos

La curación de la homosexualidad

La curación de las atracciones y los comportamientos homosexuales

Por Richard Fitzgibbons, M.D.

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Nota: Este escrito es continuación del que aparece en Factores que causan la homosexualidad, en el cual aparecen ejemplos de casos que en esta continuación son resueltos. Por lo tanto, para entender mejor los problemas originales de las personas de esos casos, remitimos al visitante a esa otra ventana.


Introducción


La curación de la homosexualidad consiste en un proceso de descubrir con compasión las heridas emocionales del pasado, resolver el enojo contra aquellos que las han causado a través de un proceso de perdón, utilizar técnicas de conocimiento y de comportamiento, admitir la impotencia ante el sufrimiento emocional y apoyarse en la espiritualidad católica y en los sacramentos.


Aunque cada uno de estos pasos es importante, en mi experiencia clínica de los últimos 20 años con cientos de adolescentes y jóvenes, la clave de su recuperación ha sido el perdón y la espiritualidad. Ninguna medida de perspicacia, amor y afirmación de otros adultos, de auto-determinación, de conocimiento o comportamiento pueden resolver las heridas emocionales tan profundamente grabadas que estas personas arrastran. Sólo el amor de Dios es capaz de superar la dolorosa soledad y tristeza, así como los miedos y las inseguridades al proporcionar un sentimiento de haber sido amado profundamente, de ser especial y de haber sido protegido en todas las etapas de la vida. A medida que las heridas emocionales se curan, las inclinaciones y conductas homosexuales disminuyen y con el tiempo desaparecen.


En cuanto al éxito de la psicoterapia en el tratamiento de la homosexualidad, en 1962, Bieber informó que hubo una tasa de curación del 27% basada en el psicoanálisis. Una encuesta reciente de 285 psicoanalistas que trataron a 1.215 pacientes homosexuales arrojó que el 23% cambió hacia la heterosexualidad. Estos enfoques tradicionales de tratamiento no utilizaron un proceso de perdón para resolver el resentimiento interior ni una espiritualidad cristiana para la tristeza, la baja autoestima y la desconfianza. 
Sin embargo, yo he tenido la experiencia de que cuando el perdón y la espiritualidad cristiana son partes esenciales del tratamiento, la tasa de curación de la homosexualidad es cerca del 100%.


1. Entender


Cada vez más varones homosexuales están recibiendo terapia por miedo al SIDA. Al principio, muchos de ellos se resisten a reconocer que tienen heridas emocionales por miedo a afrontar ese dolor o debido a la influyente cultural actual que no admite la existencia de conflictos emocionales relacionados con la homosexualidad. Sin embargo, la mayoría de los que buscan un tratamiento están abiertos a la verdad y no se niegan a explorar las decepciones que han sufrido en la vida. Su apertura aumenta si el terapista muestra optimismo y confianza en la curación de las heridas emocionales que han causado la homosexualidad.


La identificación y el entendimiento de los conflictos emocionales en las diferentes etapas de la vida son los primeros pasos en el proceso de recuperación. Las heridas ocurren en su mayoría durante la infancia y la primera parte de la adolescencia y surgen de decepciones con padres, hermanos y compañeros. Este dolor normalmente se niega, pero vuelve a surgir con la máscara de tentaciones homosexuales. Sin embargo, para algunos, las atracciones homosexuales puede que no se manifiesten hasta después de los 20 ó 30 años. En esos casos, algún trauma de la vida adulta suscita inconscientemente los traumas no resueltos de la infancia y la adolescencia.


En más del 70% de los varones homosexuales que he tratado, el mayor problema que se identifica en la fase de entendimiento del tratamiento es una débil identidad masculina. Esta inseguridad es, la mayoría de las veces, el resultado de un continuo rechazo de compañeros y ocasionalmente del padre por causa de las limitaciones atléticas. 
La segunda herida más común es la de un padre emocionalmente distante, insensible y poco animador. Mientras que generalmente hay poca resistencia a la hora de reconocer la herida de los deportes, muchos hombres tienen una gran dificultad en admitir cuánto han echado de menos emocionalmente a sus padres y lo muy heridos que se han sentido cuando esas necesidades no fueron satisfechas. Tal resistencia se puede superar en parte si el terapista comparte sus propias luchas a la hora de afrontar las decepciones que tuvo con su padre.


Estas dos áreas de trauma emocional no están siendo identificadas en muchos varones porque los terapistas no reconocen la poderosa influencia de los deportes y la relación con el padre en la formación de la identidad masculina. Por diversas razones ninguno de estos temas tan importantes aparecen en los escritos de psicología.


La desconfianza hacia las personas del sexo opuesto es la causa más común de la homosexualidad. A menudo, esto es el resultado de las heridas en la infancia y en la adolescencia de un padre excesivamente controlador, dependiente, intensamente egoísta, emocionalmente distante o manipulador, ausente, adicto o que no funcionaba como padre/madre. También, un trauma de adulto puede resultar en un gran miedo a ser herido por las personas del sexo opuesto.


En la fase de entendimiento, las mujeres identifican las heridas más comunes que surgen y las predisponen a la homosexualidad como la desconfianza hacia un amor masculino causado por un trauma que tuvieron con un padre o con otros hombres y por una falta de afirmación por parte de sus madres. A diferencia de los hombres, el rechazo por parte de sus compañeras en la infancia y en la adolescencia rara vez causa la homosexualidad femenina.


El narcisismo y el enfado excesivo juegan un papel crucial en la dinámica del comportamiento homosexual compulsivo. Finalmente, los traumas sexuales de la infancia y un excesivo sentido de responsabilidad hacia otros miembros de la familia o asuntos profesionales son las causas menos frecuentes de la homosexualidad. 
A medida que el proceso de entendimiento progresa, ocurren una serie de cambios emocionales. Inicialmente, muchos dicen que sienten alivio, felicidad y agradecimiento porque por primera vez han sido capaces de identificar alguna causa de sus actos y tentaciones homosexuales.


El dolor emocional puede itensificarse por un tiempo a medida que la persona recuerda y revive emocionalmente las heridas del pasado. A menudo esta es la primera vez que siente en toda su profundidad el dolor emocional de la tristeza, la inseguridad, la desconfianza y el enfado. Algunos pacientes pueden necesitar el apoyo de medicamentos durante esta fase de la curación.


2. Perdonar


La resolución de un enojo excesivo es esencial para la curación de varios desórdenes emocionales y adictivos, así como para la curación de la homosexualidad. Las dolorosas decepciones durante la infancia y la adolescencia producen un enfado muy fuerte, así como tristeza, desconfianza y baja autoestima. No es posible resolver la soledad, el miedo, el comportamiento compulsivo y la inseguridad sin eliminar primero el pozo de resentimiento relacionado con estas emociones. Los rechazos de la infancia por parte de los amigos y los padres llevan primero a la tristeza y después al enojo. La emoción del enfado actúa entonces a modo de "cápsula" de la tristeza en las diferentes etapas de la vida. Para desalojar la tristeza, la cápsula de enojo tiene que romperse. Y esto sólo se logra por medio del perdón, porque la sola expresión del enfado no libera en realidad a nadie de un resentimiento o amargura interior.


Desafortunadamente, el campo de la salud mental, todavía incipiente, se ha apoyado casi exclusivamente en la expresión del enfado como el principal mecanismo para tratar esta poderosa emoción. Aunque la expresión del enojo es importante a veces, cuando se usa como único alivio para el enfado, tiene, sin embargo, un valor muy limitado, porque unas meras palabras o comportamientos no pueden compensar por el profundo resentimiento y amargura causados por dolorosas relaciones durante la infancia y la adolescencia que se han negado a través del tiempo.


En el pasado, a los que buscaban terapia para curar la homosexualidad rara vez se les invitaba a resolver los sentimientos de hostilidad hacia el padre y los compañeros, ni tampoco se les daba ningún consejo sobre el perdón. El no enfocar ni recomendar un tratamiento efectivo para el enfado que estaba oculto es una razón fundamental del por qué la terapia tradicional no producía más mejorías clínicas significativas. La otra razón era el no darse cuenta del valor de la espiritualidad en el proceso de recuperación.


Después de analizar los rechazos específicos de la infancia, la adolescencia y la vida adulta, se recomienda un ejercicio de perdón para las relaciones de esas épocas de la vida. Al principio del tratamiento y regularmente durante el mismo, se les informa a los pacientes que sin la resolución del enfado relacionado con las heridas del pasado es improbable que terminen sus tentaciones o comportamientos homosexuales.


A los pacientes se les da la opción de perdonar en tres niveles: el cognitivo, en el cual se toma la decisión de perdonar aunque el individuo no sienta ganas de hacerlo; el emocional, en el cual se llega a comprender a aquellos que han causado las heridas y en consecuencia el paciente siente ganas de perdonar; y el espiritual, cuando la persona ha sido herida tan profundamente que de hecho no puede perdonar por sí misma, por lo cual le pide a Dios la gracia de perdonar y de llevarse el enfado.


Al principio del proceso del perdón, la persona intenta imaginarse a sí misma durante un episodio doloroso del pasado y toma la decisión de abandonar su enfado hacia quien le causó el dolor. Al mismo tiempo se esfuerza por comprender los motivos de esa persona que le hirió. Este proceso normalmente comienza como un ejercicio intelectual o cognitivo, como una decisión de perdonar para superar el dolor, aunque emocionalmente no se tenga ninguna inclinación de perdonar. Con frecuencia, se gasta una cantidad considerable de tiempo y energías en este nivel del perdón antes de que el paciente sienta verdaderas ganas de perdonar.


A menudo, el ejercicio de perdonar se recomienda para las relaciones en las que la persona no tiene conocimiento consciente, o lo tiene muy limitadamente, de la presencia del enojo. Si la historia del paciente parece indicar que éste es el caso, se le pide que intente perdonar cada día a diferentes miembros de la familia o a amigos por las diferentes ocasiones a lo largo de su vida en puedan no haber respondido a su necesidad de ser aceptado, amado, animado o abrazado.


Este ejercicio produce a menudo un alivio emocional inmediato. Sin embargo, algunos descubren que se pasan semanas, meses e incluso años pensando en ellos mismos como niños o adolescentes perdonando a otros por rechazos específicos. 
En algunos casos, en los que ha habido un serio trauma emocional en la infancia o en la adolescencia, el dolor emocional es tan profundo que el perdón a nivel natural es imposible. En tales casos, lo que se recomienda es el perdón espiritual. El paciente deberá meditar sobre verdades espirituales como, por ejemplo, el perdón de Jesús hacia quienes lo estaban matando: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34) o sobre el hecho de que sólo a Dios corresponde castigar a los culpables (véase Romanos 12:19).


En el caso de los que son católicos, el uso frecuente del Sacramento de la Reconciliación produce un enorme beneficio para los que descubren que tienen una intensa ira interior así como violentos impulsos de venganza, ya que necesitan más gracia para facilitar la resolución de su enojo. Yo regularmente recomiendo este Sacramento para la curación del enfado relacionado con la homosexualidad, particularmente para el enfado hacia padres, amigos o uno mismo.


Los ejercicios de perdón liberan a aquellos que sufren tentaciones homosexuales del sutil control que ejercen sobre ellos ciertas personas del pasado, les ayuda a olvidar las experiencias dolorosas, acelera la resolución de la tristeza y de la soledad, mejora la autoestima a medida que disminuye el enfado, reduce el sentimiento de culpabilidad, produce un alivio de la ansiedad cuando desaparece el enfado, mejora la capacidad para confiar, produce más compasión hacia los que causaron las heridas y contribuye a una mayor aceptación del pasado.


A medida que se comprende mejor a los que causaron el dolor, se desarrolla la percepción de que el comportamiento de muchas personas puede atribuirse a sus heridas emocionales, de que las personas que estaban cerca de uno lo han amado tanto como sus capacidades de amar se las permitieron y que muy raramente el dolor fue infligido deliberadamente.


Con todo, el resentimiento más fuerte y el que he visto más frecuentemente es el de aquellos que fueron víctimas del rechazo y del ridículo, a quienes se les convirtió en chivo expiatorio, usualmente por no ser buenos en los deportes. Las víctimas de tal ridículo a menudo reaccionan desarrollando un intenso enfado consigo mismas, así como violentas fantasías de venganza e, incluso, impulsos asesinos. Yo no he tratado nunca a nadie que llevara a la práctica este último tipo de furia; sin embargo, en la actual cultura de violencia, las inhibiciones ante el desahogo de impulsos hostiles han disminuido y algunos adolescentes llevan armas de fuego a la escuela e incluso han disparado a quienes les atormentaban.


Para quienes albergan impulsos violentos como resultado de haber sido chivos expiatorios, la resolución de su profundo resentimiento puede facilitarse mediante un proceso que empieza con la expresión física de su enfado en formas que no dañen a nadie, por ejemplo, dando puñetazos a un saco de boxeo, rompiendo objetos de poco valor o mediante ejercicios arduos y enérgicos (si no son dañinos para su salud). Esto debe seguirse inmediatamente de ejercicios de perdón intelectual y espiritual que ayuden a la persona a renunciar a sus deseos de venganza. Finalmente, el Sacramento de la Reconciliación es extremadamente útil en la curación de este resentimiento específico causado por el rechazo.


Muchos hombres que se sintieron emocionalmente abandonados por sus padres y que cayeron en la práctica homosexual inconscientemente buscando llenar ese vacío de amor paterno, tienen, al principio, una gran dificultad para perdonar a sus padres. Pero si llegan a comprender cómo fue la infancia que tuvieron sus padres y se dan cuenta de que sus modelos de conducta también fueron a menudo emocionalmente distantes, crece en ellos la capacidad de sentir compasión por sus padres. Uno puede entonces llegar a entender que su padre le amó tanto como pudo y empieza a sentir verdaderos deseos de perdonarle. Sin embargo, los que fueron abandonados por sus padres, normalmente empiezan a experimentar un alivio de su furia mediante ejercicios de perdón espiritual. 
El proceso de perdonar a un padre, tanto en hombres como en mujeres, se facilita a medida que estas personas crecen espiritualmente y desarrollan una relación con Dios Padre como su otro padre atento y amoroso en cada etapa de la vida. El amor de Dios disminuye los sentimientos de haber sido defraudados y facilita muchísimo el renunciar al resentimiento que guardan hacia sus padres.


Algunos se dan cuenta de que el perdón les llevará a considerar la dolorosa realidad de las decepciones en muchas relaciones y no se atreven a perdonar hasta que se les asegura que habrá un amor que les sostendrá, les confortará y les aliviará del dolor que les produce el perdonar. Ese miedo a perdonar es una de las razones por las cuales les comunico a mis pacientes, al comienzo del tratamiento, que el caer en la cuenta de la verdad del amor de Dios Padre como otro padre, de Jesús como el mejor amigo y hermano, y de la Virgen María como otra madre amorosa, es esencial para la curación de las heridas de la infancia, de la adolescencia y de la vida adulta.


3. Espiritualidad católica


Los aspectos principales de la espiritualidad católica que juegan un papel esencial en la curación de la homosexualidad son: la oración de petición, la meditación, la Biblia, el Rosario, las horas santas, la Eucaristía, el Sacramento de la Reconciliación y la dirección espiritual. Una vez que el conflicto básico ha sido identificado y entendido, la mayoría de las personas utilizan regularmente cada uno de estos aspectos de la espiritualidad en su recuperación. Sin embargo, algunos encuentran un método de oración que les ayuda en particular. Por ejemplo, los que fueron rechazados repetidamente por sus compañeros a menudo descubren un particular confort y seguridad al pasar tiempo cada día meditando y visualizando a Jesús a su lado en diferentes momentos de su niñez y adolescencia, siendo su mejor amigo cuando se sentían solos y aislados.


4. Curación de la herida producida por el rechazo por causa de la poca habilidad deportiva


En los niveles iniciales del tratamiento, los que tienen esta dolorosa herida a menudo sienten tanta furia hacia los que les rechazaron que se ven incapaces de perdonar. Este resentimiento, que principalmente se alberga contra los compañeros, también se dirige contra Dios por no haberles concedido habilidades atléticas. En un intento por resolver este enfado, Lou, víctima del ridículo por parte de sus hermanos y compañeros a causa de su poca habilidad deportiva, y resignado a abandonar la idea del sacerdocio debido a su homosexualidad, le expresó a Dios su profunda decepción por no haberle concedido esa habilidad. Le manifestó a Dios de palabra su fuerte sentimiento de abandono causado por el terrible sufrimiento debido al ridículo que sus compañeros le hicieron sentir, así como la soledad y la profunda inseguridad masculina simplemente porque no había recibido habilidades atléticas.


Lou necesitaba primero liberar su enfado hacia Dios antes de que pudiera abandonar la furia que sentía hacia sus compañeros. Logró ese objetivo a base de llevar frecuentemente su resentimiento al Sacramento de la Confesión. Una vez que aumentó su confianza en Dios, fue capaz de entregarle los múltiples niveles de resentimiento contra sus compañeros reflexionando en que la venganza pertenece a Dios y considerando su impotencia ante el enfado y su deseo de dejarlo en manos de Dios. Estos ejercicios espirituales, con respecto a la furia acerca de su infancia y adolescencia, le proporcionaron un significativo alivio emocional y paulatinamente rompió el control emocional que ejercían sobre su autoestima aquellos que le habían herido.


A medida que su enfado disminuyó, creció la comprensión de Lou hacia los que le habían atormentado, los cuales le tenían envidia por su superior inteligencia debido a que eran a su vez inseguros y provenían de familias con problemas. Ese entendimiento más tarde le permitió sentir compasión hacia ellos y luego le llevó también a querer intentar perdonarlos. 
Los hallazgos preliminares sobre el resentimiento de Lou fueron esenciales en las etapas iniciales de su recuperación. Luego necesitó curar las heridas producidas por el rechazo de sus compañeros, así como la soledad y la inseguridad masculina. Pero esas heridas emocionales no pudieron ser resueltas por medio de la terapia tradicional. Afortunadamente, la espiritualidad católica sí pudo hacerlo mediante un proceso de convencimiento de la presencia real, amorosa y de aceptación del Señor durante los momentos de dolor y aislamiento de su infancia, adolescencia y vida adulta.


El darse cuenta de que Jesús es el mejor amigo de uno empieza por la meditación. La persona intenta imaginar que Jesús está con él (o con ella) en el campo de deportes, en el gimnasio o en el vecindario, aceptándole y reafirmándole. En esa meditación se puede considerar al Señor comunicándole a uno pasajes de la Biblia, como el de Juan 15:9, donde Jesús dice: "Como el Padre me ha amado, yo también os he amado". A veces Lou se imaginaba al Señor entre él mismo y los que le ridiculizaban, diciéndole que le amaba muchísimo y que nunca le traicionaría.


Lou también se dio cuenta de la amistad y del amor especial del Señor hacia él en sus frecuentes horas de oración. Durante ese tiempo le entregaba a Dios su inseguridad masculina y su soledad e intentaba estar abierto para recibir su amor. A medida que veía cómo el Señor había estado con él en su adolescencia, aumentaba su confianza en Jesús, permitiéndole estar más abierto a su presencia amorosa en las etapas anteriores de su vida. Su confianza en el amor de Dios también aumentó al acudir más a menudo a la Eucaristía y pedir allí específicamente la curación de su homosexualidad y del dolor emocional que la causaba. Finalmente, un director espiritual le ayudó de muchas maneras, especialmente a oír cómo el Señor le hablaba por medio de la Biblia.


Poco a poco Lou fue reconociendo, cada vez mejor, cómo el Señor había estado con él cuando era un niño y un adolescente solitario e inseguro. El caudal de amor de Dios que esto suponía reforzaba su identidad masculina y le hacía sentirse muy especial, a pesar de no tener dotes atléticas, y le curaba de su profunda tristeza y le llenaba el vacío de su pasado. A medida que esto iba ocurriendo, sus tentaciones homosexuales disminuyeron gradualmente. Ya no necesitaba involucrarse sexualmente en relaciones sexuales con otros hombres para sentirse aceptado y realizado como hombre joven.


Antes de que las heridas de su infancia y adolescencia fueron curadas completamente, Lou experimentó tentaciones periódicas. Su respuesta fue pedirle al Señor que curara la soledad de su pasado, que le protegiera de la soledad y que le reforzara la confianza en los dones masculinos especiales que le había dado. También descubrió al principio de su curación que rezarle a la Virgen María le ayudaba a la hora de la tentación y se habituó a rezar el Rosario diariamente por su curación.


La curación de Lou duró varios años. Luego fue capaz de dedicarse a la preparación para el sacerdocio. 
En los últimos 20 años, he visto un gran número de hombres solteros y casados, seminaristas, religiosos y sacerdotes que habían sido rechazados en su infancia y en su adolescencia, librarse de su dolor y de su conducta homosexual por medio del perdón y de la espiritualidad católica. La Eucaristía, el Sacramento de la Confesión, la meditación, la dirección espiritual, la Biblia, las horas santas y el Rosario han hecho posible estas curaciones. En su camino hacia la curación, la mayoría experimentan períodos de fuerte desánimo, recaídas, intenso enfado e, incluso, desesperanza. Sin embargo, con la perseverancia y la gracia de Dios se acaban por resolver las heridas emocionales y la homosexualidad.


5. Curación de la herida paterna, así como de la tristeza, la inseguridad y el miedo


La soledad y la falta de afirmación en la relación paterna es la segunda causa más común de la homosexualidad. Para estar psicológicamente sanos, los niños necesitan experimentar un chorro de amor y ánimo de sus padres. Cuando esto no ocurre, desarrollan una tristeza e inseguridad interior. Esto último ocurre porque los niños idealizan a los padres y si sus necesidades emocionales básicas no son satisfechas, entonces tienden a creer que algo anda mal con ellos mismos.


La herida de la inseguridad es particularmente dolorosa en los varones, porque no reciben la valoración necesaria por parte de la persona que debe constituir su modelo de conducta. La herida paterna es muy prevalente, particularmente hoy en día con el colapso de la familia.


La mayoría de los varones cuyos padres han sido emocionalemente distantes no experimentan inclinaciones homosexuales. Esto se debe a que su identidad masculina ha sido valorada mediante la aceptación de sus compañeros en las actividades deportivas. Sin embargo, aún en esas condiciones, algunos hombres experimentan fuertes inclinaciones homosexuales en un intento inconsciente de llenar el vacío que ha dejado un padre iracundo, ausente o negativo.


Al explorar las decepciones que se han llevado algunos hijos con sus padres, a menudo se encuentran mecanismos de defensa muy poderosos, especialmente en los varones. Una forma eficaz de afrontar esta resistencia es que el terapista comparta con su paciente las diversas maneras en que él mismo ha perdonado a su padre por las decepciones del pasado.


Este proceso de perdonar es muy difícil, tan difícil que las personas sienten como si no hubiera forma posible de hacerlo. En tales casos, el perdón espiritual es muy efectivo contra el resentimiento. Aquí también es esencial que en la curación de la herida paterna se quite el enfado, para que la tristeza que hay debajo se pueda resolver.


Muchos hombres se involucran en una conducta homosexual altamente promiscua en un intento inconsciente frustrado de satisfacer el ansia de amor paterno que no experimentaron durante su infancia y adolescencia. En un esfuerzo por ayudar a estos hombres, algunos terapistas sugieren que el adulto intente curar al niño herido que hay dentro de ellos, amándole más. Pero este enfoque no produce un alivio emocional permanente porque el niño que hay dentro ansía el amor de un padre, no un amor propio, y el adulto en que se ha convertido no estaba presente en los momentos en que el niño deseaba ser aceptado y amado por su padre. Sólo un conocimiento de la presencia de Dios Padre durante la infancia y la adolescencia puede llenar el vacío y curar la herida.


El primer paso del enfoque espiritual es sugerirle a la persona que empiece a mejorar su relación con Dios Padre. Puesto que la gracia funciona en base a la naturaleza, la mayoría de los que tuvieron padres distantes o con problemas también tienen una gran dificultad para confiar en Dios Padre. No se sintieron seguros con sus propios padres y, como resultado, tienen que forzar una actitud abierta con Dios Padre. Como el miedo nace de un enfado inconsciente, a medida que perdonan a sus padres disminuye su desconfianza.


Crecer en confianza hacia Dios Padre se facilita pidiéndole a Jesús específicamente ese don. Algunos imploran a Jesús que les ayude a confiar en el amor de Dios "Abba" (Papacito), igual que Él lo hizo. Una vez que la confianza comienza a aumentar, se le pide a la persona que medite durante dos ratos de 15 minutos diariamente sobre Dios Padre como su otro padre amoroso en cada etapa de la vida. A algunos les ayuda imaginarse al Señor llevándoles de la mano como niños o adolescentes hacia una mayor intimidad con el Padre. Otros le piden al Señor simplemente que les ayude a conocer mejor al Padre. Reflexionar a lo largo del día que "Dios es mi padre" constituye un esfuerzo para muchos. Leer la Biblia, rezar despacio el Padre Nuestro y buscar en la Eucaristía la curación le permiten a uno crecer en el conocimiento del amor del Padre. Lo esencial aquí es darse cuenta del amor del Padre hacia uno cuando fue niño y adolescente.


La experiencia del amor de Dios Padre, Abba, entrando a raudales en uno ahuyenta la soledad, la inseguridad y la desconfianza que había adquirido de su padre. Poco a poco las tentaciones homosexuales disminuyen y en último término desaparecen cuando la herida paterna se cura de esta manera. El amor de Dios Padre refuerza a estas personas cuando aparece alguna tentación de actuar homosexualmente y ya no sucumben enseguida como hacían en el pasado. Al contrario, le piden al Señor que les muestre la tensión emocional que está causando la tentación y que la cure. A menudo les sorprende agradablemente la fiel respuesta del Señor a esta oración. La victoria en estas pruebas aumentan su confianza en que el poder de Dios puede realizar la curación completa de su homosexualidad.


Las mujeres que se refugian en la homosexualidad por temor al amor masculino, ocasionado por traumas con sus padres en la infancia y en la adolescencia, crecen espiritualmente a medida que aumenta su sentido del amor del Padre hacia ellas. Cuando por fin pueden sentirse cómodas confiándose al cuidado providencial de Dios Padre, a menudo se encuentran más dispuestas a ser vulnerables ante el amor masculino. Esta etapa es seguida normalmente por sentimientos de atracción y después de amor hacia los hombres.


Los sentimientos homosexuales de Diane eran el resultado directo de una vida familiar con un padre alcohólico y explosivo. Durante años estuvo involucrada emocional y sexualmente con otras mujeres, pero a la vez se sentía muy insatisfecha.


Al principio de su recuperación, Diane tenía grandes dificultades para perdonar a su padre por todas las veces que había herido a su madre y que había creado el caos en sus vidas. Al darse cuenta de que no podía perdonarle, se sentía más cómoda reflexionando sobre las palabras de Cristo en la Cruz, "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). A medida que su enfado disminuía, llegó a conocer a Dios Abba como su otro padre amoroso y protector. Ese amor afectuoso le confortaba y disminuía el control emocional que su padre ejercía dentro de ella sobre sus relaciones con las demás personas. Diane creció en seguridad y en atracción por los hombres y se convenció de que el Padre le protegería y supliría la falta de protección de su propio padre.


Como respuesta al amor de Dios, Diane desarrolló un fuerte deseo de servirle y de hacer su voluntad en todas sus relaciones. También, un mayor conocimiento de su fe le llevó a darse cuenta de lo pecaminoso que era la conducta homosexual y a desear evitar ese pecado. El cuidado providencial de Dios se convirtió en una fuerte base sobre la cual Diane podía comenzar una relación amorosa normal y moralmente sana con un hombre en el futuro.


6. Curación de la herida materna, así como de la tristeza, la desconfianza y la inseguridad


Las heridas en la infancia y en la adolescencia provocadas por madres que eran poco afectuosas, distantes, enfadadas, insensibles, egoístas, controladoras, excesivamente dependientes, emocionalmente enfermas o adictas, llevan a la homosexualidad. Después de reconocer esas heridas y empezar el proceso del perdón, el siguiente paso en el camino de la curación, es pedirle a la persona que considere a la Virgen María como otra madre o amiga amorosa, entregada, alegre y digna de confianza en cada etapa de la vida. La experiencia del amor de María puede llenar el vacío y la soledad de una relación materna defectuosa, llegar a constituir una nueva base para confiar en las mujeres, reforzar la autoconfianza y curar la homosexualidad.


Al principio, Sue tenía una gran dificultad en poner su confianza en la Virgen María como otra madre cariñosa, porque su propia madre había sido muy insensible con ella. Aunque entendía que su madre de pequeña tampoco había sido bien tratada por su propia madre y que el perdonarla la liberaría emocionalmente, todavía seguía teniéndole miedo al amor de María. Le desanimaba saber que sólo el amor de otra madre podría curar la tristeza proveniente de su infancia y el hambre de madre que alimentaban sus tentaciones homosexuales. Pero cuando empezó a pedirle diariamente al Señor que la ayudara a apoyarse en el amor de Su madre, como lo había hecho Él mismo, su capacidad para confiar en María empezó a crecer poco a poco. A Sue le ayudaba meditar frente a una imagen de María sosteniendo al niño Jesús y también el rezo del Rosario. Cuando sentía tentaciones, meditaba acerca de María como la mujer amorosa y alegre de su vida, y no otra.


Al principio, Pete tenía dificultades para confiar en la Virgen María porque temía que iba a ser tan exigente y controladora como lo había sido su madre. Se refugiaba en la homosexualidad porque temía hacerse vulnerable ante una mujer y ser dominado por ella. Pete adelantó muchísimo en su recuperación al intentar imaginarse a María como una madre muy dulce, segura y confiada que no quería dominar su vida y también al meditar sobre el hecho de que nunca le había traicionado. Conforme creció su confianza en María a base de oración, dirección espiritual y el Rosario, sus miedos al amor femenino disminuyeron. María se convirtió para él en una compañera amorosa que le ayudó a abrir su corazón a las mujeres.


La dependencia excesiva que la madre de Ralph tenía en él, debido a que se divorció de su esposo, le produjo por asociación a Ralph una actitud negativa hacia el amor femenino. Aunque se sentía atraído hacia las mujeres y esperaba poder casarse algún día, Ralph veía la intimidad con una mujer en el matrimonio como una carga agotadora.


Para lograr su curación, Ralph meditó primero imaginándose al Señor entre su madre y él retirando de sus espaldas las pesadas cargas que había sentido por asumir la responsabilidad de hacerla feliz. En la Misa ponía a su madre en el altar y consideraba que Jesús la salvaría, no él. Poco a poco el Señor lo liberó de su excesivo sentido de responsabilidad. Después, a Ralph le ayudaba muchísimo meditar que la Virgen María había estado a su lado en el pasado como una madre alegre y entregada. Con esta curación adquirió una mayor apertura en sus relaciones de amistad con las muchachas y un fuerte deseo de casarse.


7. Curación de la herida del enfado


Paul siempre había odiado a su cuerpo porque, desde tercer grado, lo veía pequeño y débil. Le avergonzaba su poca musculatura y su baja estatura. Su enorme necesidad de aceptación lo llevó a la promiscuidad homosexual.


Paul empezó a sentir remordimientos tras darse cuenta de que no había aceptado el cuerpo que Dios le había dado. Su curación progresó a medida que fue más agradecido con su cuerpo, rechazó el deseo de ser otro, consideró que su alma era mucho más importante que su cuerpo y agradeció sus especiales dones masculinos. Cuando meditaba que Jesús había estado con él en cada etapa de su vida, Paul sentía que el Señor le mostraba cuál era la masculinidad verdadera a los ojos de Dios. Esta experiencia del amor afirmativo de Dios hacia él cuando era niño y adolescente lo liberó del odio que sentía hacia sí mismo y del profundo sentimiento que tenía de ser inadecuado como hombre. Finalmente, las gracias de la Eucaristía y del Sacramento de la Confesión fueron de enorme beneficio en su mayor autoaceptación.


8. Curación de los desórdenes adictivos


El alcohol, las drogas y las adicciones sexuales a menudo convergen en los que practican la homosexualidad. El comportamiento homosexual del Padre Mike siempre iba precedido de excesos en la bebida como resultado de sus luchas contra la soledad.


El Padre Mike pudo superar completamente su comportamiento homosexual al acudir regularmente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, dejar de beber, hacer uso de la meditación, de la dirección espiritual y de los sacramentos para combatir la soledad.


Para aquellos que son verdaderamente adictos sexuales, los primeros pasos del tratamiento tratan de facilitar que acepten su adicción, que abandonen su impotencia para curarse por ellos mismos en las manos de Dios, que crean que no podrán recuperarse sin el amor y la ayuda de Dios y que participen en un grupo de adicción sexual basado en los Doce Pasos, como por ejemplo el grupo Sexaholics Anonymous. También puede ayudar enormemente la participación semanal en grupos de recuperación para personas con problemas de homosexualidad, tales como Courage ("Coraje), Homosexual Anonymous o Harvest ("Cosecha"). Véase Ayuda para las personas homosexuales.


Los que sienten demasiada vergüenza asistiendo a esos grupos pueden obtener los nombres de las personas que ya han avanzado en su recuperación y que pueden actuar de auspiciadores. De esta manera, si se ven ante una gran tentación, pueden acudir a estos auspiciadores en busca de apoyo, oración y ánimo.


Aunque los grupos de adicción basados en los Doce Pasos ayudan bastante, en mi experiencia clínica he observado que el comportamiento adictivo no se controla del todo hasta que las heridas emocionales que hay en el fondo no se curan.


9. Curación del narcisismo o egoísmo


El narcisismo es un desorden muy poderoso que alimenta el comportamiento homosexual de mucha gente. Esta debilidad personal no se supera fácilmente porque se teme abandonar una vida de hedonismo (búsqueda del placer), caracterizada también por la irresponsabilidad y el descontrol. El narcisismo es el desorden clínico más directamente responsable del fracaso en la curación de la homosexualidad. Muchos comienzan una curación y acaban cayendo en una vida de placer superficial y hedonista.


Si los que padecen este desorden quieren recuperarse de verdad, necesitan comprometerse con un plan de vida espiritual bien disciplinado. Tal plan incluye la confesión semanal, practicar las virtudes de la mortificación y la humildad, la meditación frecuente de la Pasión del Señor, la dirección espiritual, los retiros frecuentes, una relación íntima con la Virgen María, terminar con las amistades que no son sanas, la lectura diaria de la Biblia y la asistencia diaria a Misa.


10. Curación del excesivo sentido de responsabilidad


La conducta homosexual anónima de Jim se desarrolló como un intento de evadir las presiones y exigencias excesivas de su vida personal y profesional. Con la ayuda de la gracia de Dios aprendió a poner al Señor de primero en su vida, no el trabajo, y le entregó sus responsabilidades al Señor cada día. También le pidió que lo curara de su tendencia a sentirse excesivamente responsable. Leía la Biblia cada noche y, lo más importante, intentaba fortalecer una amorosa amistad con su esposa. 
El tomar estos pasos le quitó a Jim el agotamiento y el vacío interior que sentía, y le permitieron a él y a su esposa disfrutar juntos realmente de su vida de casados.


11. Curación de los traumas sexuales de la infancia


Los varones que se sienten confusos con respecto a su identidad sexual, como resultado de los maltratos sexuales sufridos en su infancia, usualmente albergan impulsos violentos inconscientes contra los que los maltrataron. Estos pensamientos de venganza se pueden eliminar al entregarlos diariamente a Dios y al reflexionar que la venganza sólo pertenece al Señor (véase Romanos 12:19).


Los recuerdos específicos de maltratos también pueden atormentar mucho y crear mucha confusión; pero se pueden superar si se entregan diariamente al Señor pidiéndole que cure esas memorias.


La confusión sobre la identidad disminuye a medida que el dolor emocional severo en torno al trauma experimentado también disminuye. La identidad masculina también se fortalece agradeciendo al Señor los dones masculinos que se poseen, creciendo en el sentido de ser hijo de Dios, identificándose con las cualidades positivas del padre de uno o de otros familiares varones y pidiendo la curación en la Eucaristía.


Conclusión


Existe una necesidad urgente de examinar la verdad acerca de la homosexualidad, tanto desde el punto de vista moral como psicológico. Recientemente el Papa Juan Pablo II dijo: "... Necesitamos ahora más que nunca tener la valentía de mirar la verdad cara a cara y de llamar las cosas por su nombre, sin dejarse llevar por la conveniencia o por la tentación del autoengaño". Como maestra de la verdad, la Iglesia afirma en el Catecismo que "los actos homosexuales son actos de gran depravación, intrínsecamente desordenados y bajo ninguna circunstancia aceptables".


Psicológicamente, las atracciones y los actos homosexuales vienen de heridas emocionales muy específicas y de conflictos en la infancia, la adolescencia y la vida adulta. Estas heridas no han sido plena y claramente identificadas en el pasado por los profesionales de la salud mental ni han sido curadas en la mayoría de los casos. Las razones de este fracaso son que el campo de la salud mental está aún en etapa de desarrollo y no ha entendido ni incorporado el perdón como remedio al enfado tan significativo en estas personas, ni ha proporcionado una espiritualidad cristiana para resolver la tristeza, la desconfianza, la baja autoestima y el comportamiento adictivo. Gracias a Dios, la espiritualidad católica, combinada con una buena psicoterapia puede lograr la curación completa de las personas que padecen este desorden.

La Verdad sobre la Homosexualidad en 200 breves frases contundentes


  1. No se nace homosexual. La homosexualidad es un desorden emocional que tiene terapia y por lo tanto sanación.

     

  2. Muchas personas homosexuales están siguiendo la terapia reparativa y están saliendo de la homosexualidad.

     

  3. La homosexualidad es la manifestación de heridas emocionales, necesidades afectivas sin cubrir, traumas vividos, ... por lo que tiene sanación.

     

  4. Si quieres salir de la homosexualidad puedes encontrar orientación y ayuda en:www.esposibleelcambio.com o también en : www.courage-latino.org

     

  5. La sed por el verdadero amor, la verdad, la vida y la libertad es lo que nos mueve a querer salir de la homosexualidad.

     

  6. A través de la comunión y la solidaridad es posible recorrer la terapia reparativa hacia la sanación de la homosexualidad. No se trata solo de salir de la homosexualidad sino de madurar todos los aspectos de nuestra personalidad.

     

  7. El motor de la sanación de la homosexualidad es el deseo de cambiar convertido en decisión y actitud de comunión y solidaridad. Este es el pilar de la terapia.

     

  8.  Aquel que ha descubierto el dolor, el sufrimiento y la soledad de la vida gay podrá entregarse al proceso de cambio y sanación.

     

  9. Si eres joven con tendencias homosexuales te animamos a que descubras en lo profundo de tu corazón que estás llamado a la libertad y al verdadero amor heterosexual. Lucha por tu sanación.

     

  10. Por medio de la terapia reparativa irás descubriendo las causas más profundas de las heridas que producen la homosexualidad, y podrás irlas sanando. Tu tendencia homosexual se disolverá como un azucarillo en el agua.

     

  11. El ir sanando las heridas que causan la homosexualidad es un proceso largo pero cargado de esperanza, amor y solidaridad.

     

  12. Decisión, paciencia, mucho amor y confianza en ti mismo, necesitarás para afrontar la sanación de la homosexualidad.

     

  13. No soy homosexual, soy un heterosexual latente con tendencias homosexuales que son posibles de revertir y sanar.

     

  14. Soy un hombre y como tal nací heterosexual, la homosexualidad es algo que se adquiere y por lo tanto puede revertirse.

     

  15. Curar la homosexualidad puede ser un proceso largo y doloroso pero el resultado final bien vale la pena todo este esfuerzo.

     

  16. El deseo homosexual es el resultado de heridas no sanadas de la niñez y tiene solución.

     

  17. Todas las personas que padecen tendencias homosexuales tienen la capacidad de curarse a sí mismas por medio de la terapia reparativa.

     

  18. Gracias a las personas que estuvieron dispuestas a recorrer este camino conmigo, hoy estoy saliendo de la homosexualidad.

     

  19. La persona con tendencias homosexuales puede luchar con paciencia y esperanza para salir de ese estado porque el cambio es posible!

     

  20. La homosexualidad es curable por medio de la terapia reparativa afrontada con una actitud de amor, esperanza y solidaridad.

     

  21. La sanación de la homosexualidad implica una sanación íntegra que incluye la sanidad del cuerpo, de la mente y del espíritu.

     

  22. La terapia reparativa es un medio ampliamente reconocido y comprobado para sanar la homosexualidad.

     

  23. Las heridas que provocan la homosexualidad están relacionadas directamente con nuestra infancia y con la relación con los padres.

     

  24. La persona homosexual no gay es aquella que no acepta su tendencia y busca cambiar por medio de la terapia reparativa.

     

  25. La tendencia homosexual es la manifestación, el síntoma de heridas emocionales y sicológicas muy profundas y arraigadas.

     

  26. La sanación de la homosexualidad resulta de la comunión entre el Amor de Dios y la responsabilidad del hombre (trabajo).

     

  27. El objetivo de la terapia reparativa es ayudarnos a salir de la homosexualidad hacia una heterosexualidad madura y responsable,

     

  28. La terapia reparativa no trata solo de sanar la homosexualidad, sino forjar una nueva persona capaz de vivir en comunión y solidaridad.

     

  29. La página www.esposibleelcambio.com ofrece la terapia reparativa para sanar la homosexualidad, en defensa de la dignidad humana.

     

  30. Todo homosexual tiene instintos heterosexuales que suelen ser bloqueados por su convencimiento homosexual.

     

  31. Quien de verdad se empeña en luchar contra sus tendencias homosexuales, en uno o dos años puede sanar sus tendencias y obsesiones.

     

  32. La homosexualidad se caracteriza por una inmadurez emocional que lleva a depresiones, problemas relacionales y psicosomáticos.

     

  33. Gracias al avance de la medicina, la homosexualidad se puede superar con la terapia adecuada y el consentimiento de la persona.

     

  34. La idea de que el homosexual no puede cambiar responde a una reivindicación de grupo más que a una realidad orgánico-fisiológica.

     

  35. Aquellos que lo desean y se esfuerzan pueden desterrar sus obsesiones homosexuales, aumentar su alegría de vivir y su bienestar.

     

  36. Dejarse llevar por la tendencia homosexual lleva con el tiempo a una vida de profundos desequilibrios afectivos y emocionales.

     

  37. La actividad homosexual termina conduciendo a una mayor desesperanza y daño psíquico porque es contraria a la naturaleza.

     

  38. En los jóvenes homosexuales se afianzan los sentimientos de no pertenencia y de ser diferentes a los de su propio sexo.

     

  39. La homosexualidad es el síntoma de una herida muy profunda dentro del alma, es solo la punta del iceberg.

     

  40. Las relaciones homosexuales son inestables y frustrantes por su propia naturaleza, lográndose solo una mayor insatisfacción.

     

  41. Hace más de un siglo se busca un origen genético a la homosexualidad y los avances científicos indican que no lo hay.

     

  42. La homosexualidad no es genética sino sobrevenida, por lo que son exitosas las terapias reparativas para su curación total.

     

  43. Abandonarse a las tendencias homosexuales no es un estilo de vida recomendable porque lleva a una inestabilidad emocional.

     

  44. Si las tendencias homosexuales estuviesen determinadas genéticamente no habría posibilidad de cambiar, pero esto no es así.

     

  45. La homosexualidad no es una condición estable y satisfactoria, no es libertad sino una adicción emocional.

     

  46. La estabilidad emocional y la felicidad no se logran a través de las relaciones homosexuales.

     

  47. Aceptar el dogma de que la homosexualidad es innata e inmutable es un error que puede producir daño a mucha gente.

     

  48. La terapia reparativa es la herramienta para alcanzar la estabilidad emocional al revertir las tendencias homosexuales.

     

  49. Las relaciones homosexuales son objetivamente desordenadas por lo que no llevan a la persona a la verdadera libertad y la verdadera felicidad.

     

  50. En las relaciones homosexuales se entra en un círculo vicioso pues las necesidades sexuales y afectivas quedan insatisfechas.

     

  51. La mayoría de las personas desconoce acerca de las causas emocionales de la inclinación y conducta homosexual.

     

  52. Las tendencias homosexuales son alteraciones del desarrollo sicológico que se originan en las experiencias de la primera infancia.

     

  53. El síntoma más común de la homosexualidad es el sentirse diferente del progenitor y de los compañeros del mismo sexo.

     

  54. La tendencia homosexual no es algo que la persona elija, por lo que puede prevenirse y tratarse con gran éxito.

     

  55. La tendencia homosexual, especialmente en varones, va acompañada frecuentemente por la adicción sexual.

     

  56. Debemos esforzarnos por fomentar el tratamiento reparativo paras las personas que padecen tendencias homosexuales.

     

  57. En la década de 1960 la comunidad siquiátrica había revelado los factores que conducen a la homosexualidad, y su tratamiento.

     

  58. La homosexualidad es esencialmente un estado de desarrollo sicológico y emocional incompleto que es posible revertir.

     

  59. Estudios científicos han establecido y demostrado la inexistencia de una base genética para la atracción homosexual.

     

  60. Desórdenes sicológicos y experiencias traumáticas han llevado a muchos hombres y mujeres a padecer tendencias homosexuales.

     

  61. La homosexualidad es reversible. Existen muchos casos avalados por la medicina y la siquiatría que confirman esta verdad.

     

  62. La homosexualidad puede prevenirse conociendo y satisfaciendo las necesidades emocionales y de desarrollo del niño en la familia.

     

  63. Estudios han demostrado que los niños que sufrieron abusos sexuales pueden exhibir síntomas de desórdenes en su identidad sexual.

     

  64. Con el apoyo de terapeutas experimentados una persona con tendencias homosexuales puede revertir exitosamente su condición.

     

 

 


 


SERIE B                                                                                                               

1-       En la homosexualidad, la búsqueda desordenada del amor llega a provocar personalidades obsesivas, dependientes y depresivas.  

 

 

2-       En las últimas décadas numerosos estudios han demostrado con pruebas, que la tendencia homosexual puede ser modificada

 

 

3-       El estilo de vida homosexual trae consigo grandes dosis de culpa, en parte por la promiscuidad sexual que se alcanza.

 

 

4-       El Dr. Van den Aardweg demuestra que la homosexualidad es una de las patologías a las que todos estamos expuestos.

 

 

5-       El tener atracción hacia las personas del propio sexo es un indicador de heridas sin cerrar y de necesidades sin satisfacer.

 

 

6-       La mayor parte de la gente no ha comprendido que la homosexualidad es un desorden del afecto hacia las personas del mismo sexo.

 

 

7-       La homosexualidad es siempre un síntoma. representa un trauma sin resolver y una falta de identificación de género.

 

 

8-       La persona que experimenta atracción hacia las personas de su propio sexo ha sido lastimada y necesita curarse.

 

 

9-       cuando se logre tener vínculos seguros hacia las personas del mismo sexo, los deseos homosexuales se desvanecerán naturalmente.

 

 

10-   Es fundamental establecer amistades sanas con personas del propio sexo para curarse de la homosexualidad.

 

 

11-   NARTH es una organización científica de terapeutas profesionales dedicados a la investigación y a la terapia de la homosexualidad.

 

 

12-   El origen de la homosexualidad radica en la forma en que somos educados y en diversas experiencias de nuestra vida.

 

 

13-   Como cualquier otra patología, podemos entender a la homosexualidad y curarnos de ella.

 

 

14-   Los homosexuales que han sanado su tendencia sirven de modelo de fortaleza y esperanza para aquellos que quieren salir.

 

 

15-   Las consecuencias neuróticas de la autocompasión se enfocan como núcleo de la sicología de la persona homosexual.

 

 

16-   La homosexualidad es un trastorno emocional que se manifiesta en la niñez y en la adolescencia.

 

 

17-   Las personas homosexuales pueden llevar a cabo un profundo cambio a mejor, con paciencia, dedicación y buena voluntad.

 

 

18-   La mayoría de los homosexuales están insatisfechos y desearían cambiar si fuera posible. Ahora sabemos que este cambio es posible.

 

 

19-   La homosexualidad considerada una variante, una preferencia, una condición constitutiva del hombre, es una concepción errónea.

 

 

20-   Las personas inclinadas a la homosexualidad nacen con las mismas características físicas y psíquicas que las demás personas.

 

 

21-   No hay pruebas de que exista una naturaleza innata diferente que predisponga al desarrollo de las tendencias homosexuales.

 

 

22-   La homosexualidad considerada una variante de la especie humana, es una concepción totalmente errónea.

 

 

23-   La naturaleza es sexuada y como tal heterosexual, no existe la homosexualidad como una variante más de esta condición natural.

 

 

24-   Los hombres con tendencias homosexuales que tengan conductas poco viriles o afeminadas pueden revertirse ya que no son innatas.

 

 

25-   Las mujeres con tendencias lésbicas no lo son por disposición natural sino por hábitos y complejos de inferioridad adquiridos.

 

 

26-   Por constitución natural una persona no es homosexual sino heterosexual, prescindiendo de las conductas personales.

 

 

27-   Los homosexuales no existen, tampoco en el reino animal, sí existen personas con tendencias homosexuales que pueden revertirse.

 

 

28-   La prepubertad y pubertad son etapas cruciales en donde se desarrolla la homosexualidad, que con la terapia adecuada puede sanarse.

 

 

29-   Freud afirmó que en personas con tendencias homosexuales siempre se encuentran trazos de una disposición heterosexual normal.

 

 

30-   Una relación homosexual leal y duradera es extremadamente rara, si es posible en algún caso.

 

 

31-   La palabra homosexual da nombre a un aspecto de la condición sicológica de la persona que se ve atraída por su mismo sexo.

 

 

32-   La terapia reparativa permite revertir la condición sicológica que lleva a la persona a sentirse atraído por el mismo sexo.

 

 

33-   Los tres grandes pioneros de la siquiatría (Freud, Jung y Adler) veían a la homosexualidad como una patología tratable.

 

 

34-   Hoy la homosexualidad no es un desorden mental, sin embargo no hay investigaciones serias que avalen esta afirmación.

 

 

35-   En 1952 la Asociación de Psiquiatría Americana listaba a la homosexualidad entre los desórdenes de personalidad socio-páticas.

 

 

36-   El problema no se encuentra en la actitud de la persona hacia su homosexualidad sino en la homosexualidad en sí.

 

 

37-   Sectores políticos e ideológicos propiciaron la eliminación de la homosexualidad del catálogo de las enfermedades patológicas.

 

 

38-   La eliminación de la homosexualidad del catálogo de patologías frenó la investigación y el posible tratamiento de la misma.

 

 

39-   Conociendo las causas psico-dinámicas de la homosexualidad es posible efectuar un tratamiento razonablemente efectivo.

 

 

40-   El homosexual desde una visión diferente del todo personal, puede buscar crecer y cambiar a través de la ayuda de la psicoterapia.

 

 

41-   Es irresponsable no facilitar tratamiento adecuado a aquellos que libremente deciden crecer hacia fuera de la homosexualidad.

 

 

42-   En la literatura psicoanalítica, la homosexualidad se ha entendido como un reflejo de un déficit en la identidad de género.

 

 

43-   De las diversas psicoterapias existentes, la terapia reparativa se destaca en el tratamiento satisfactorio de la homosexualidad.

 

 

44-   El tratamiento psicoanalítico y la terapia reparativa han permitido revertir las tendencias homosexuales en muchas personas.

 

 

45-   La curación del paciente homosexual necesitado de una conexión íntima masculina, empieza a través de la relación con el terapeuta.

 

 

46-   En la terapia reparativa de la homosexualidad, la relación terapéutica es un factor central en el tratamiento.

 

 

47-   Las relaciones de confianza e intimidad no eróticas con personas del mismo sexo, aceleran la sanación de la homosexualidad.

 

 

48-   La persona con tendencia homosexual siempre posee una heterosexualidad latente sobre la cual es posible edificar el cambio.

 

 

49-   En la terapia reparativa, el paciente homosexual puede recuperar su identidad de género y su sentido de la masculinidad.

 

 

50-   Un tratamiento exitoso de la homosexualidad se basa en la decisión de la persona de crecer en su identidad de género.

 

 

51-   Según la psicología, toda persona homosexual, independientemente de cómo se sienta, es un heterosexual latente.

 

 

52-   La psicoterapia ayuda a reinterpretar los sentimientos homo-eróticos como la necesidad de sana intimidad con el propio sexo.

 

 

53-   La persona homosexual solo a través de la intimidad no erótica con el propio sexo podrá recuperar su identidad de género latente.

 

 

54-   Llegar al origen de la homosexualidad en la persona es el comienzo de la recuperación de su autoestima, confianza y masculinidad.

 

 

55-   Las relaciones homosexuales dependientes e insatisfactorias, y la baja autoestima se basan en una identidad de género incompleta.

 

 

56-   Por medio de la terapia reparativa el persona homosexual logrará reunificar su sexualidad con su identidad de género.

 

 

57-   La psicoterapia de la homosexualidad debe ser un proceso continuado de crecimiento que alimente las esperanzas de cambio futuro.

 

 

58-   Muchos personas aturdidas por sus tendencias homosexuales no aceptadas han encontrado una gran esperanza en la terapia reparativa.

 

 

59-   El sentimiento de inferioridad y desplazamiento de la sociedad es un síntoma de la neurosis que acompaña a la homosexualidad.

 

 

60-   Si sientes un interés real por tu propio sexo, es un asunto de inmadurez emocional y no de naturaleza, ya que eres heterosexual.

 

 

61-   Lo que hay que tratar en una persona con tendencias homosexuales es su problema de personalidad y su complejo de inferioridad.

 

 

62-   Los jóvenes con tendencias homosexuales creen que comprometerse en una relación homosexual será la solución a todos sus problemas.

 

 

63-   Toda relación homosexual acaba, tarde o temprano, en un modo de vida desordenado, neurótico de hecho.

 

 

64-   Luego de muchas investigaciones quedó claro que el estilo de vida homosexual no lleva a una felicidad íntegra y duradera.

 

 

65-   Según estudios realizados, los vínculos homosexuales empiezan y acaban con el sexo, no hay nada más que eso.

 

 

66-   Una persona con tendencias homosexuales está empujada a una existencia neurótica y conflictiva disfrazada de felicidad

 


 



SERIE C                                                                                                                

 

1.       Hay un mayor riesgo de desarrollo homosexual si se da la presencia de una madre posesiva y dominante y un padre distante y frío.

 

2.       La combinación de una figura materna dominante y una figura paterna distante predispone al desarrollo del complejo homosexual.

 

3.       Somos en parte responsables de la tendencia homosexual al consentir nuestras debilidades y hábitos emocionales distorsionados.

 

4.       Siempre hay algo "automático" en la neurosis homosexual por lo que la persona no puede ser totalmente responsable de sus actos.

 

5.       El investigador y terapeuta Bieber afirmó que ninguno de sus pacientes homosexuales había tenido una relación normal padre-hijo.

 

6.       El hombre que desarrolla una tendencia homosexual no ha tenido la oportunidad de conocer a su padre como auténtico padre.

 

7.       Los problemas afectivos en el seno de la familia están entre las causas más comunes de la homosexualidad.

 

8.       Lo normal es aquello cuyo desempeño es conforme al diseño natural, en este sentido la homosexualidad no puede ser normal.

 

9.       Un niño necesita relacionarse con su padre para desarrollar su identidad masculina y así sentirse atraído por las mujeres.

 

10.    Una niña necesita de una unión emotiva con su madre para desarrollar su feminidad y así poder sentir atracción hacia los hombres.

 

11.    La homosexualidad es intrínsecamente desordenada y contraria a la verdadera identidad del individuo.

 

12.    La mayor parte de los sufrimientos de la persona homosexual se deben a la naturaleza desordenada de la homosexualidad.

 

13.    Muchos estudios demuestran que los homosexuales son más infelices, depresivos y predispuestos a intentos de suicidios.

 

14.    La homosexualidad n es un fenómeno individual limitado a quien es afecto, sino también un síntoma de desequilibrio familiar.

 

15.    Factores como la autopercepción de ser feo y débil, y las bromas y burlas de otras personas predisponen al desarrollo homosexual.

 

16.    Un paso decisivo en el desarrollo del complejo homosexual es la autocompasión del niño con sus compañeros de su misma edad y sexo.

 

17.    Muchas mujeres con tendencias lésbicas sintieron durante su infancia una falta de comprensión por parte de su madre.

 

18.    En las mujeres homosexuales no existió en su infancia una participación en los intereses femeninos por la relación distante con la madre.

 

19.    El comportamiento excesivamente masculino en mujeres lésbicas es casi siempre signo de su gran complejo de inferioridad.

 

20.    El factor principal en el desarrollo de una orientación lésbica  es la comparación que la niña hace con chicas de su misma edad.

 

21.    Al igual que en el caso de los niños, el factor crucial en el lesbianismo es el subjetivo: la percepción de la chica sobre sí misma.

 

22.    Si la niña carece del afecto y comprensión de su madre se puede "enamorar" de una mujer que posea las características de la madre.

 

23.    El lamento de muchas lesbianas es que no tuvieron amigas verdaderas en su adolescencia.

 

24.    Un homosexual padece los mismos sentimientos que tuvo en su juventud: inferioridad, soledad, autocompasión y un deseo insaciable.

 

25.    Los terapeutas tienden a ver a la homosexualidad como una interrupción o bloqueo en el desarrollo psicosexual del individuo.

 

26.    Los intereses artísticos de los varones homosexuales se explican mejor por la educación recibida y por los factores ambientales.

 

27.    La teoría hereditaria sobrevive por al apoyo de grupos homófilos militantes a pesar de las evidencias que demuestran lo contrario.

 

28.    La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no solo en su faceta sexual sino en todo su mundo emotivo.

 

29.    La homosexualidad es un fenómeno puramente sicológico y no puede deberse al accionar anormal de las hormonas endócrinas.

 

30.    Al menos 6 estudios consultados no han encontrado valores hormonales anormales en personas homosexuales.

 

31.    Las pequeñas diferencias hormonales encontradas en algunos homosexuales son el resultado y no la causa de la orientación sexual.

 

32.    Sentimientos de inferioridad en la juventud debido a la apariencia física pueden motivar el desarrollo de tendencias homosexuales.

 

33.    Las hormonas sexuales de las personas con tendencias homosexuales indican un funcionamiento normal de los cromosomas sexuales.

 

34.    Estudios constatan que las personas homosexuales tienen cromosomas sexuales en óptimas condiciones funcionales.

 

35.    Homosexuales y heterosexuales son idénticos en lo que respecta a órganos y centros cerebrales conectados con la sexualidad.

 

36.    La sexualidad en un homosexual es normal por herencia, por lo que se descarta la teoría de una sexualidad desviada innata.

 

37.    Ningún factor genético se ha descubierto como elemento diferenciador entre personas homosexuales y heterosexuales.

 

38.    Los homosexuales son hombres y mujeres por determinación genética y tienen tendencias homosexuales por preferencia aprendida.

 

39.    Los factores genéticos, hereditarios, constitucionales y hormonales no tienen ninguna importancia como causas de la homosexualidad.

 

40.    En la actualidad podemos afirmar que no hay motivos para admitir la existencia de una homosexualidad transmitida por herencia.

 

41.    En desarrollo corporal, glandular, estructura de órganos y cerebro, las personas homosexuales no difieren de las heterosexuales.

 

42.    Las personas con sentimientos homosexuales tienen invariablemente complejos de inferioridad en su masculinidad o feminidad.

 

43.    Stekel, discípulo de Freud, fue el primero en clasificar la homosexualidad como neurosis, desestimando el factor hereditario.

 

44.    Una serie de errores en la educación del niño podrían ser las causantes más firmes de la neurosis homosexual.

 

45.    El estilo de vida homosexual está intrínsecamente ligada a sentimientos de infelicidad, insatisfacción y co-dependencia.

 

46.    Se entiende a la homosexualidad como un infantilismo síquico debido al carácter infantil de la vida interior de estas personas.

 

47.    La persona homosexual no es feliz, se siente condenada al sufrimiento. Es un eterno niño que lucha con el adulto.

 

48.    La neurosis homosexual está dominada por el sentimiento infantil de la autocompasión.

 

49.    La disminución de los hábitos emocionales infantiles de autocompasión y queja, es la manera de ir superando la homosexualidad.

 

50.    Lo más característico de la conducta homosexual es el egocentrismo, del cual la autocompasión es quizás el rasgo más sobresaliente.

 

51.    Ganar en madurez emocional equivale a disminuir el egocentrismo de la tendencia homosexual y favorecer así su recuperación.

 

52.    Se logra superar la neurosis homosexual cuando se rompen los lazos de la autocompasión infantil hacia una madurez emocional.

 

53.    En las últimas décadas la actitud frente a la imposibilidad del cambio de la homosexualidad ha sido más injustificada que nunca.

 

54.    Según terapeutas especializados, la mejor interpretación de la homosexualidad es la que la considera una neurosis emocional.

 

55.    Entender la naturaleza de la homosexualidad como una neurosis autocompasiva es un gran avance hacia un tratamiento satisfactorio.

 

56.    La autocompasión es la reacción emocional al complejo de inferioridad que padece una persona con tendencias homosexuales

 

57.    Los deseos, impulsos, sensaciones, luchas y modos de pensar infantiles permanecen en el adulto homosexual acomplejado

 

58.    La madurez de la personalidad homosexual se interrumpe seriamente solo en las áreas donde operaron las frustraciones infantiles.

 

59.    La autocompasión y sentimientos de inferioridad de la neurosis homosexual se originan en traumas ocurridos en la infancia.

 

60.    La homosexualidad es un tipo de neurosis y la persona con este complejo abriga una autocompasión infantil específica.

 

61.    La autoconfianza, la seguridad y la alegría de vivir están muy debilitados en la persona con tendencias homosexuales.

 

62.    El adolescente con tendencias homosexuales sufre sentimientos de inferioridad al no identificarse con su identidad de género innata.

 

63.    El complejo de inferioridad homosexual es una sensación adquirida de no pertenecer a la identidad de género innata y natural.

 

64.    Conscientes o no, las personas con neurosis homosexual sufren mucho a causa del sentimiento de inferioridad y no pertenencia.

 

65.    El sentimiento de inferioridad y la distorsión de la propia identidad sexual se origina en la niñez y adolescencia.

 

66.    El sentimiento de inferioridad homosexual lleva a idealizar e idolatrar conductas y comportamientos en personas del mismo sexo.

 

67.    Quienes de verdad se empeñan en luchar contra la neurosis homosexual, en uno o dos años acaban con sus obsesiones.

Fuentes: Richard P. Fitzgibbons, Médico Psiquiatra, "Los orígenes y curación de atracciones y comportamiento homosexuales," Digesto Familiar 224-226 (1997): 23-24, 44-52, 24-32. La revista Digesto Familiar es publicada por el Instituto de Ciencias Familiares (CENAPLANF) que dirige el Padre Pedro Richards, gran defensor de la vida y la familia. Instituto de Ciencias Familiares, Pablo de María 1362, Montevideo, Uruguay. Tel.: (5982) 40-3251. Fax: (5982) 40-9049. Estos artículos son traducción del Apéndice I del mismo autor y que forma parte del libro del Padre John F. Harvey, O.S.F.S., S.T.D., The Truth About Homosexuality (San Francisco, Ignatius Press, 1996). Este libro se puede conseguir en las oficinas centrales de Human Life International, 4 Family Life, Front Royal, Virginia, 22630, U.S.A., Tel.:1-800-549-5433. Fax: (540) 636-7363. E-mail: hli@hli.org. Página Web: http://www.hli.org. El Padre Harvey dirige la organización Courage ("Coraje"), que se dedica a la atención pastoral de las personas homosexuales y a ayudarlos a vivir una vida casta y según la enseñanza de la Iglesia Católica. Para más información véase: Ayuda para las personas homosexuales.

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