miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Qué tenemos que pensar del “Gran Aviso de Dios” de la vidente Maria Divine Mercy? Las supuestas revelaciones privadas recibidas por la supuesta vidente no tienen el respaldo de la Iglesia y contienen errores teológicos

1. En cuatro años escasos, se han difundido a nivel mundial las supuestas revelaciones privadas recibidas por alguien conocido como Maria Divine Mercy (MDM).

Entre la multitud de supuestas revelaciones que circulan por el mundo, están teniendo una extraordinaria difusión por Internet las que se engloban bajo el título genérico de “el Gran Aviso de Dios”, tras las cuales está una supuesta vidente que se esconde tras el pseudónimo de Maria Divine Mercy o María de la Divina Misericordia (MDM). Se presenta como “profetisa y visionaria católica romana europea, por el momento oculta”, y asegura que los más de 650 mensajes que publica le han sido revelados “por la Santísima Trinidad y la Madre de Dios” desde noviembre de 2010.

En cuanto al contenido de los mensajes, puede resumirse así: nos encontramos en los tiempos anteriores a la Segunda Venida de Cristo y Dios Padre, Jesucristo y la Virgen María le cuentan a la supuesta vidente los “acontecimientos mundiales” que están por venir. Hay una llamada a la conversión y a la oración, imprescindibles ante la amenaza que se cierne sobre una humanidad pecadora. Los mensajes originales son en inglés, pero están traducidos a más de 20 idiomas en páginas de Internet publicadas con este fin. Además, ha publicado una obra tituladaThe Book of Truth (El Libro de la Verdad, que ya va por su segundo volumen) y también difunde “El Sello del Dios Vivo”, un documento que garantiza a su poseedor la protección divina frente al Anticristo.

 
2. Varios autores, entre ellos teólogos, han indicado las barbaridades y los errores doctrinales en los cientos de mensajes presuntamente recibidos del cielo por MDM.

Junto a contenidos pertenecientes a la fe y la doctrina cristiana, perfectamente asumibles por cualquier creyente, en los mensajes presuntamente divinos aparecen errores de importancia. Además de que, en su globalidad, plantea unos añadidos importantes a la revelación divina tal como la entiende la Iglesia. Como afirma Benedicto XVI en la exhortación Verbum Domini, una revelación privada “se manifiesta como creíble precisamente cuando remite a la única revelación pública” (n. 14).

El popular apologista católico Jimmy Akin ha detallado algunos elementos que llevan a desechar los mensajes de MDM: además del carácter anónimo de la vidente, destaca su pretensión de ser “el séptimo ángel” del Apocalipsis y la profetisa del fin de los tiempos. Los juicios de MDM sobre los papas Benedicto XVI y Francisco son muy significativos: del primero dice que es el último pontífice, que guiará a la Iglesia en los últimos días, será obligado a salir de la Santa Sede y será objeto de una conspiración para asesinarle, mientras que el obispo de Roma actual es un antipapa, llamado también “el falso profeta”. En cuanto a la lectura de los signos de los tiempos, en los mensajes observamos que ya nos encontramos en el período de la gran tribulación, que el Anticristo está al llegar –y, junto con Francisco, creará la nueva religión mundial–, que tendrá lugar muy pronto el Gran Aviso –un acto de la misericordia de Dios–, que justo después volverá Cristo y que vendrán los mil años de paz y de destierro del Diablo (un milenarismo rechazado por la Iglesia, cf.Catecismo de la Iglesia Católica n. 676). Además, las profecías de MDM están ligadas a fechas concretas, lo que va engrosando una lista de anuncios fallidos.

Por eso Akin llega a afirmar directamente que “adherirse a sus profecías puede resultar pecado grave y delito canónico de cisma”, por considerar al sucesor de Benedicto XVI en la sede romana un falso profeta (cf. Código de Derecho Canónico, c. 751). Otros autores han señalado errores teológicos de importancia, como la afirmación de que Dios Padre viene en el nombre de Jesús y otras formulaciones que desvirtúan la doctrina de la Santísima Trinidad.

Jimmy Akin, “9 things you need to know about ‘Maria Divine Mercy’”National Catholic Register.
 
3. La Iglesia católica tiene una normativa y unos criterios para discernir la verdad o no de las revelaciones privadas, y las de MDM no superan el más mínimo examen.

En 1978 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó, con la aprobación expresa de Pablo VI, las Normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones, un documento redactado en latín que quedó reservado para los obispos hasta su publicación oficial en las principales lenguas en 2011. En la brevedad del texto encontramos los criterios fundamentales para valorar estas revelaciones privadas y que son, básicamente, la plena comunión con la Iglesia y los buenos frutos. De ello se siguen unas normas prácticas que deben tener en consideración los obispos a la hora de juzgar sobre el hecho concreto, antes de pasar a la aprobación o no.

¿Cuáles son esos criterios? Vamos a verlos y a aplicarlos al caso concreto de las revelaciones de MDM. El primero es “la certeza moral o, al menos, una gran probabilidad acerca de la existencia del hecho, adquirida gracias a una investigación rigurosa”. En el caso que nos ocupa no puede comprobarse esto, ya que se trataría de una experiencia individual de visiones o locuciones, sin posibilidad de contar con testigos externos. Después el documento habla de varias circunstancias particulares, empezando por las “cualidades personales del sujeto o de los sujetos (principalmente equilibrio psíquico, honestidad y rectitud de vida, sinceridad y docilidad habitual hacia la Autoridad eclesiástica, capacidad para retornar a un régimen normal de vida de fe, etc.)”. Algo que tampoco puede aplicarse aquí, porque nadie sabe quién es la vidente ni cómo es su vida, ni, por supuesto, su obediencia o no a los pastores de la Iglesia –aunque puede sospecharse por lo que dice– en el caso de alguna medida pública de corrección.

En cuanto al contenido de la revelación, se pide “doctrina teológica y espiritual verdadera y libre de error”, algo que tampoco se cumple en lo dicho por MDM, tal como han indicado diversos autores. El otro criterio positivo es la “sana devoción y frutos espirituales abundantes y constantes”. Algunos defensores de la presunta vidente afirman que se han dado conversiones, pero es imposible comprobarlo y más bien parece que se da un distanciamiento de la Iglesia y de sus pastores bajo la capa de una obediencia “directa” y sin intermediarios a Dios, a Jesucristo y a la Virgen María, en una suerte de individualismo y desinstitucionalización radical. Junto a estos criterios, la Congregación para la Doctrina de la Fe señala otros de carácter negativo que hay que tener en cuenta: el error del hecho, los errores doctrinales, el afán de lucro, los actos inmorales y la presencia de enfermedades psíquicas, elementos ciertamente difíciles de valorar en este caso, por lo oscuro y desconocido de las revelaciones y de la misma vidente.

Joseph Ratzinger, “Comentario teológico”al Tercer Secreto de Fátima.
 
4. Varios obispos de países diversos se han pronunciado públicamente sobre las revelaciones de MDM, prohibiendo su difusión en sus Diócesis respectivas, y a día de hoy no se conoce ninguna declaración oficial favorable. 

El documento recién citado de la Congregación para la Doctrina de la Fe es claro cuando dice que las autoridades eclesiásticas deben intervenir si se dan circunstancias graves, que ejemplifica así: “para corregir o prevenir abusos en el ejercicio del culto y de la devoción, para condenar doctrinas erróneas, para evitar el peligro de misticismo falso o inconveniente, etc.”. Esto es, justamente, lo que han hecho varios obispos recientemente: prohibir en sus Iglesias locales la difusión de las revelaciones de MDM, interviniendo así “pronto y prudentemente”. Por otro lado, ningún pastor de la Iglesia ha emitido pronunciamiento favorable alguno desde el comienzo del caso, ni tampoco se conoce que la supuesta vidente haya solicitado aprobación eclesiástica. Esta solicitud legítima a la jerarquía es señal, según la normativa vaticana, de estar “en comunión con los Pastores y no movidos por un espíritu sectario”, lo que da idea de lo que sucede realmente en este tema de MDM.

Andreas Laun, obispo auxiliar de Salzburgo (Austria), publicó un artículo en julio de 2012 haciendo algunas precisiones interesantes (sobre la no confirmación celestial de esta revelación privada, o el uso de la expresión “Iglesias cristianas”, que en el lenguaje católico se reserva al catolicismo y a la ortodoxia oriental), y señalando que algunas cosas del Gran Aviso, como la lucha de Dios Padre y de las jerarquías celestes en la batalla de Harmagedón “suenan como ‘El Señor de los Anillos’ y no a una revelación privada que reconocerá la Iglesia”. Dice que es confuso lo que se afirma acerca del nuevo sufrimiento de Cristo, cuando creemos que ahora reina a la derecha del Padre.

También critica todo lo relativo a la preparación para la segunda venida de Jesús, y afirma que lo que hay de verdadero en estas profecías ya lo conocemos, mientras que lo demás podemos ignorarlo. Por eso monseñor Laun dice “avisar sobre el aviso”. Si Dios quiere decirnos algo importante en la actualidad, lo hará sin necesidad de jugar al escondite o enviar pistas, como parece aquí. “Si yo quisiera también podría inventar ‘revelaciones’ así todos los días”, concluye.

Štefan Sečka, arzobispo de Spišská (Eslovaquia), escribió una carta a sus fieles en noviembre de 2012, con un pronunciamiento claro: “he hallado que se trata de una enseñanza herética, que no está de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia y que está dando muestras de sectarismo”. Aunque los mensajes coinciden en muchos puntos con la doctrina católica, en ellos “las citas de la Escritura son comentadas y explicadas arbitrariamente y en sentido contrario a las enseñanzas de la Iglesia Católica”.

Y aprovecha para recordar que ya en los comienzos del cristianismo pasó esto, como señala San Pedro en su segunda carta: “ninguna profecía de la Escritura puede ser interpretada por cuenta propia” (2 Pe 1, 20). Además, monseñor Sečka advierte a los sacerdotes de que no deben cooperar con este invento bendiciendo el “Sello del Dios Vivo” (un documento que el movimiento de la falsa vidente manda imprimir y rezar). Y dice: “a todos los creyentes que quizás por ignorancia comenzaron a creer en los mensajes mencionados, por favor, les urjo a dejar estas enseñanzas heréticas y a no difundirlas”.

Mark Coleridge, arzobispo de Brisbane (Australia), escribió en mayo de 2013 una carta dirigida a todos los fieles de su Archidiócesis. En ella afirma: “he examinado algunos de estos mensajes y los he hallado evidentemente fraudulentos y corrosivos de la verdadera fe cristiana tal como la enseña la Iglesia Católica. La supuesta receptora de los mensajes opera anónimamente y rechaza identificarse y presentarse a la autoridad local de la Iglesia para un examen teológico del contenido de sus mensajes”.

Monseñor Coleridge continúa diciendo: “los mensajes contienen algunos errores teológicos e históricos, de los cuales algunos caen en la categoría de un falaz milenarismo, y es más probable que provoquen temor más que la paz del Espíritu. Juegan con elementos de la fe católica sólo para socavarla en su núcleo. Además, son escandalosos en sus afirmaciones contra el Papa Francisco”. Conclusión de la carta: “los mensajes de Maria Divine Mercy no han de tomarse en serio, ni discutirse ni distribuirse en la Archidiócesis de Brisbane”.

Richard J. Malone, obispo de Buffalo (Nueva York), en calidad de administrador apostólico de la Diócesis de Portland (Maine), escribió el 27 de agosto de 2013 una carta a los sacerdotes de Portland señalando que como algunos de los mensajes de MDM “promueven actitudes negativas contra las enseñanzas del Concilio Vaticano II y del papado” –cosas que ciertamente no son optativas o de libre elección para los católicos–, se ha puesto a investigar. Y preguntando a las Conferencias Episcopales de los EE.UU. (de la que forma parte) y de Irlanda (ya que se dice que la supuesta señora vive en Dublín), nadie dice saber nada.

La técnica del pseudónimo, afirma, hace difícil la investigación. Por lo que cita a monseñor Coleridge para concluir que “dado el hecho de que la Iglesia no se ha pronunciado aún sobre la autenticidad de estas ‘revelaciones’, y dado el hecho de que más de un obispo las ha juzgado como algo que socava la fe de la Iglesia en su mismo núcleo, por la presente prohíbo la difusión o promoción de los materiales de Maria Divine Mercy en la Diócesis de Portland. Si alguien se te acerca o te enteras de que alguien en tu parroquia habla sobre ello o promueve estos materiales, por favor adviértelo de esta prohibición. Esta prohibición estará en vigor hasta el momento en el que las ‘revelaciones’ sean autentificadas por la Iglesia”.


NOTA DE TOTUS TUUS: Esperemos que se sigan desenmascarando estas personas que fomentan confusión y ponen en riesgo la fe de personas buenas que buscan seguir honestamente a Dios, un caso muy parecido es el de otra falsa vidente, Luz de María Bonilla, tambien muy difundida por internet, tambien de corte milenarista solo que ella en lugar de hablar mal del papa, usa y pone en boca de Nuestro Señor, la Virgen y Santos términos propios de la nueva era como es el creer en "el cosmos", la madre tierra, abrir las conciencias o "bendecir el ser", es importante hermanos no dejarnos engañar y pedir disernimiento al Espiritu Santo ya que el maligno se viste de ángel de luz para engañar y entre muchas verdades oculta grandes engaños en sus palabras, creamos solo en lo que la Santa Iglesia aprueba y estudia, y en lo que nos dice la Revelación de la Palabra de Dios, ya que ahí eata la totalidad de lo que debemos saber y seguir para nuestra salvación y la de nuestros hermanos en Cristo. Paz y bien.

viernes, 11 de octubre de 2013

Halloween, peligro para los cristianos

HALLOWEEN

Octubre es un mes que se caracteriza por un festival llamado HALLOWEEN. Muchos de nosotros lo celebramos, sin embargo, ¿sabemos que cosa significa Halloween? ¿Sabes tú que ocurre en esa fecha?

 

Esta festividad parece ser algo de niños, inofensivo. Te pregunto de nuevo, ¿es en realidad inofensivo? ¿Dejarías tu hijo o niño salir solo esa noche…? ¿Le permitirías comer los caramelos y golosinas que le da un extraño? Hermano, no nos engañemos, Halloween no es una fiesta tan inofensiva y te lo voy a explicar.

 

ORIGEN

 

El origen de Halloween se remonta a un festival religioso de origen pagano, celebrado por los Celtas antes del Cristianismo. En sus creencias, ellos pensaban que en la noche del 31 de Octubre el Dios Samhain liberaba a los espíritus de los muertos haciendo que fueran de casa en casa a visitar los parientes. Si estos no le presentaban ofrendas, eran hechizados y castigados por los espíritus. Mas tarde, los sacerdotes de este dios eran los que recogían las ofrendas y se eran satisfactorias, les dejaban una luz, o linterna, en la puerta que le llamaban la "Jack-o-Lantern". Durante estas fiestas sacrificaban muchas personas al dios Celta por medio del fuego, y de acuerdo a la forma en que resultaban quemadas, pronosticaban la buena y la mala suerte.

 

Con la llegada del Cristianismo, todas estas fiestas paganas de muerte y destrucción fueron abolidas. Los primeros cristianos, y la misma Iglesia, hicieron frente a estas celebraciones, aunque subsistieron en las montañas del norte de Escocia.

 

Desde el siglo VII, el Papa Bonifacio IV trasladó la fiesta de todos los santos para el primero de Noviembre con la idea de Cristianizar esta tradición y darle un sentido de luz a una fiesta satánica. En este día se celebran todos aquellos que desde los primero días del Cristianismo dieron su vida por proclamar que JESÚS es el SEÑOR y no ningún otro. Este es un día para meditar en que nosotros no somos diferentes de ellos, y tenemos la obligación de proclamar el SEÑORÍO de JESÚS sobre toda la creación.

 

Con la llegada de los emigrantes ingleses descendientes de los Celtas a los Estados Unidos, a comienzos del Siglo XV, se introdujeron estas costumbres paganas en nuestro país y fueron duramente reprimidas por los primeros padres de la nación. No fue hasta el siglo pasado cuando ciertos comerciantes en la ciudad de New York idearon reavivar la antigua tradición pagana con el fin de incrementar sus ventas en esta época del año.

 

SIGNIFICADO ACTUAL

 

 Esta festividad ha estado ligada desde sus albores en la Edad Media con la brujería y el satanismo. Actualmente confrontamos en este país una intensa actividad satánica con templos y con sacerdotes que se presentan en show nacionales y en cadenas de televisión, los cuales son amparados por la Enmienda #1 de la Constitución, y llevan toda una secuela de asesinatos rituales que hemos visto con horror en los noticieros.

 

Halloween no es una fiesta inocente. El año pasado una cadena nacional dio la noticia que estaba prohibido adoptar gatos negros durante el mes de octubre en los albergues de animales, debido al alto por ciento de reclamos para presuntos sacrificios durante este mes.

 

Los símbolos de Halloween son símbolos de muerte y de horror. El ambiente que rodea esta fiesta es de temor. Ese día grandes contingentes de policías tienen que patrullar las calles mientras escuchamos las restantes semanas, noticias de terribles dramas ocurridos ese día.

 

Las iglesias satánicas celebran grandes cultos de sacrificios ese día, ya que es la fiesta más grande e importante de todo el año para ellos. Inclusive por televisión y radio, conocidos astrólogos hablan de la fecha.

 

Hermanos, esto no es de DIOS. El mismo nombre original de día ha cambiado de "All Hallows Eve" (Víspera de todos los Santos) A "Halloween", un nombre de terror. En nuestras escuelas, donde no se permite orar ni darle sentido Cristiano a las Navidades, fiestas verdaderamente Cristianas, si se celebra Halloween con gran publicidad y entusiasmo. No te hace esto pensar…?

 

La Palabra de DIOS nos habla claramente cuando no dice en Deuteronomio 18,9: "cuando hayas entrado en la tierra que Yahvé Dios te de, no imites las abominaciones de esas naciones." Halloween no es una fiesta Cristiana.La Iglesia Católica la trató de suprimir desde el siglo VII. Diferentes denominaciones la han condenado. La Iglesia no celebra esta fiesta en ningún país del mundo, a excepción de este. Escuchemos la voz del profeta guiado por DIOS: "No adoptes las malas costumbres de la tierra donde llegues." En 2 Reyes 17,15 dice: "Fueron tras dioses vanos y se volvieron vanos ellos mismos."

 

Es cierto que hay excusas. Siempre hay excusas. "Hermano, yo no participo de nada satánico, solamente me disfrazo y me divierto." "A los niños le gusta, y ellos no entienden." Es nuestra obligación delante de DIOS como cristianos enseñar a nuestros hijos desde temprano a no participar de la maldición y la maldad y a no comprometer la Palabra de DIOS.


El significado oculto

Halloween

La fiesta de Halloween, es decir “el festival de Samhain”, todavía es hoy celebrado oficialmente por los satanistas, ocultistas, y adoradores del diablo como la víspera del año nuevo de la brujería. El mismo Antón Lavey, autor de la “biblia satánica" y sacerdote alto de la iglesia de Satán, dice que hay tres días sumamente importantes para todo satanista y el día más importante de todos es HALLOWEEN.La iglesia satánica asume como suya esta fiesta.

Desde el 5 de septiembre  la iglesia satánica cumple las siguientes celebraciones, que se mezclan y aplican a los festejos del halloween:

  • Ayunan para buscar la voluntad de Satanás.
  • Elección de sacerdotes confesores para escritos en el libro del “macho cabrío”.
  • Ritual para maldecir el cuerpo de Cristo.
  • Reunión para preparar el día del Samhain.
  • Reflexión, disciplina, ayunos y mantras.
  • Ritos tradicionales.
  • Confesión de los pecados contra Satanás.
  • Bendicen a los integrantes de los grupos musicales y de artistas satánicos.
  • Ordenan a los ministros del rock, músicos, “managers”, promotores, etc. involucrados en el satanismo.
  • Ritos bautismales, maldicen cualquier contacto que hallan tenido con cualquier cristiano, luego se bautizan con agua de alcantarilla, sangre de niños y de adultos sacrificados.
  • Octubre 31: Inscripción en el libro del macho cabrío, comienza para ellos el año satánico, se invoca el poder total de Belcebú, Nostradamus y otros demonios.

El 31 de octubre, Halloween, es la víspera del Año Nuevo para la brujería. La enciclopedia del “Libro del mundo de lo oculto” dice que es el principio de todo lo “frío, oscuro y muerto“. Cuando usted envía a sus pequeños niños hacia fuera para ir a hacer el “trick or treat”, a pedir “calaverita” o Halloween, usted realmente les estáenviando a festejar todo lo frío, oscuro, y muerto, en el mismo contexto satánico y oculto.Según la enciclopedia de Collier, “el tema de la celebración de las fiestas modernas de Halloween, viene de las viejas festividades druidas y los festivales romanos en el honor de Pomona, diosa de la fruta, que fueron llevados de la Gran Bretaña durante la ocupación romana”.

miércoles, 9 de octubre de 2013

No al Halloween



Te invitamos a estos dos enlaces. Es importante. El halloween no es una inocente celebración. Entérate del fondo de la misma que intentan permanezca oculto. Que tus hijos no sean manipulados por los convencionalismos  sociales, házlos reflexionar con afecto y explícales los motivos; ofréceles permutar esa mala costumbre por algo atractivo que les agrade y no sea contrario a nuestras convicciones y tradiciones católicas. ¡Qué no te gane el tiempo!



y


Te regalamos una serie de imagenes para que las imprimas o vompartas u nos ayudes a hacer conciencia contra esta festividad aparentemente inofensiva... Que es terriblemente maligna y daña tanto a Dios y las almas, no participemos de ella. Paz y bien








domingo, 29 de septiembre de 2013

ORACIONES AL ANGEL CUSTODIO

 [Angel de J. M. Strudwick]

Ángel 
de J. M. Strudwick, 1895
Roy Miles Gallery, Londres
Carol Gerten's Fine Art

HIMNO DE LAUDES 
AL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA

Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.

En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.


__________

ANGEL DE DIOS

Angel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén.

__________

ORACIÓN AL ANGEL DE LA GUARDA
(Macario, El Egipcio)

Angel santo, que velas por mi pobre alma y por mi vida, no me dejes - soy pecador - y no me desampares a causa de mis manchas. No dejes que se me acerque el mal espíritu. Y dirígeme poderoso preservando mi cuerpo mortal.

Toma mi mano débil y condúceme por el camino de la salvación.

__________

DEVOCIÓN AL SANTO ANGEL DE LA GUARDA
(San Juan Berchmans)

Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda, jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo te venero como a protector, te amo como a custodio; me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti. Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico, que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme; antes al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enséñame, si soy ignorante; levántame, si he caído; sosténme, si estoy en peligro y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna. Amén.

__________

ORACIÓN AL ANGEL DE LA GUARDA

[Ángel de la guarda. Estampa de finales del siglo XIX]Angel de la paz, Angel de la Guarda, a quien soy encomendado, mi defensor, mi vigilante centinela; gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste; al oído, con santas inspiraciones me avisaste.

Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial. En mis desobediencias, vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.

Padrenuestro y Avemaría.


sábado, 28 de septiembre de 2013

San Francisco de Asís y la Virgen María

San Francisco y la Virgen María
por Martín Steiner, o.f.m.

Francisco «rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad» (2 Cel 198).

Esta afirmación de Tomás de Celano nos invita, en primer lugar, a la modestia: si el amor que Francisco profesaba a María es «indecible», quiere decirse que nos hallamos ante un misterio que no podemos llegar a comprender; es imposible abarcarlo con nuestras palabras e ideas. El secreto de Francisco no se deja penetrar fácilmente en ningún sector. Se entra en él poco a poco, sin conseguir nunca la impresión de haberlo descifrado exhaustivamente.

El autor nos indica al mismo tiempo en qué dirección debemos buscar: Francisco ama a María con un «amor indecible» por la relación singular que María mantiene con Aquel a quien se dirige el apasionado amor del Poverello: Cristo. ¡Es la Madre del Hijo de Dios! Francisco va de golpe a lo esencial: María está referida por entero a su Hijo. De ahí que su contemplación y devoción no separen jamás a María de Jesús. Postura tradicional y única base sólida para un amor recto y auténtico a María.

I. CÓMO CONSIDERA FRANCISCO A MARÍA
1. María y la Encarnación

¿Cómo percibía y admiraba Francisco, ya más concretamente, la maternidad divina de María? «Por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad», decía Tomás de Celano (2 Cel 198). Escribe Francisco: «Este Verbo del Padre, tan digno, tan santo y glorioso, anunciándolo el santo ángel Gabriel, fue enviado por el mismo altísimo Padre desde el cielo al seno de la santa y gloriosa Virgen María, y en él recibió la carne verdadera de nuestra humanidad y fragilidad» (2CtaF 4; cf. OfP 15,3). Francisco engloba así a María en su contemplación de la humanidad de la encarnación. Para comprender cómo Francisco pone sus ojos en el misterio de la encarnación, es preciso remontarse a la experiencia de dulzura vivida en el momento de su conversión (1). Experiencia del Altísimo, del Señor de la majestad que se abaja hasta el extremo de hacerse en Jesús nuestro Hermano; del Omnipotente, que viene a compartir en Jesús nuestra fragilidad; del Santísimo, que desciende a ocupar un puesto entre los pecadores; del infinitamente digno, que se humilla en su Hijo hasta el extremo de condividir nuestra abyección. Es la revelación, en Jesús, del ágape divino. Dios manifiesta hasta dónde llega su amor. Había creado al hombre a su imagen y semejanza. El hombre, con su ingratitud, se había apartado de él. Dios muestra entonces que su amor a su criatura es santo, es decir, completamente otro, infinitamente más fiel que el que brota del corazón del hombre: «Al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que Él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen beatísima Santa María...» (1 R 23,3).

María está en el centro de este misterio de humildad y de amor: de ella ha tomado el Hijo de Dios nuestra carne, nuestra debilidad y fragilidad; por medio de ella se ha hecho Hermano nuestro, ese Hermano a quien contempla Francisco extasiándose: «¡Oh, cuán santo y cuán amado es tener un tal hermano y un tal hijo, agradable, humilde, pacífico, dulce, amable y más que todas las cosas deseable!» (1CtaF 13; cf. 2CtaF 56). Se comprende que englobe a María en su amor sin medida a su Señor.

«Por haber nosotros alcanzado misericordia mediante ella» (LM 9,3): por medio de ella ha venido a nosotros, pecadores, el que nos trae la misericordia, la ternura del Padre.

2. La «Paupercula Virgo», la «Virgen pobrecilla»

El misterio de la encarnación es misterio de humildad y también, por tanto, de pobreza. Francisco apenas puede apartar de él su mirada interior (cf. 1 Cel 84-85). Y una vez más asocia a María a su amor a Cristo pobre. «Siendo Él sobremanera rico, quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su Madre, escoger en el mundo la pobreza» (2CtaF 5). Siguiendo pues a san Pablo, Francisco señala expresamente esta opción deliberada, expresión de amor. Una pobreza sólo soportada sería signo del pecado del mundo, que excluye a los pobres del reparto de los bienes.

A más de esto, Celano llama a María: paupercula Virgo, «la Virgen pobrecilla», la «poverella» (2 Cel 200), expresión de la que es muy lógico pensar que se remonta al mismo Francisco. Este poner de relieve la pobreza de María, en unión con la de su Hijo, tiene su explicación en la contemplación intensa del misterio de Navidad: «No recordaba sin lágrimas la penuria que rodeó aquel día a la Virgen pobrecilla» (ibíd.). La pobreza caracteriza la vida de María a lo largo de toda su trayectoria: «Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios vivo omnipotente..., fue pobre y huésped y vivió de limosna tanto Él como la Virgen bienaventurada y sus discípulos...» (1 R 4-5). Este pensamiento conmueve a Francisco: «Una vez que se sentó a comer le dijo un hermano que la Santísima Virgen era tan pobrecilla, que a la hora de comer no tenía nada que dar a su Hijo. Oyendo esto el varón de Dios, suspiró con gran angustia, y, apartándose de la mesa, comió pan sobre la desnuda tierra» (TC 15; cf. 2 Cel 200). En una palabra: «Frecuentemente evocaba -no sin lágrimas- la pobreza de Cristo Jesús y de su Madre» (LM 7,1). Y por eso saca la conclusión de que «la pobreza es la reina de las virtudes, pues con tal prestancia había resplandecido en el Rey de los reyes y en la Reina, su Madre» (ibíd.; cf. 2 Cel 200).

Cristo es «el que ha de vivir eternamente y está glorificado» (CtaO 22). Pero desde el día en que Francisco se solidarizó con los leprosos y «practicó con ellos la misericordia» (cf. Test 2), comprendió que podía seguir encontrando a Cristo pobre en la persona de cualquier pobre. También aquí asocia espontáneamente a María a su Hijo: «Cuando ves a un pobre, ves un espejo del Señor y de su Madre pobre» (2 Cel 85; cf. LM 8,5). Celano comenta: «El alma de Francisco desfallecía a la vista de los pobres...; en todos los pobres veía al Hijo de la Señora pobre llevando desnudo en el corazón a quien ella llevaba desnudo en los brazos» (2 Cel 83). Y cada día se renueva para él en la Eucaristía la maravilla de la encarnación: «Ved que diariamente se humilla (el Hijo de Dios), como cuando desde el trono real descendió al seno de la Virgen; diariamente viene a nosotros Él mismo en humilde apariencia; diariamente desciende del seno del Padre al altar en manos del sacerdote» (Adm 1,16-18).

En resumen, no podremos extrañarnos de verle formular su proyecto de vida: «Yo el hermano Francisco, pequeñuelo, quiero seguir la vida y la pobreza de nuestro altísimo Señor Jesucristo y de su santísima Madre y perseverar en ella hasta el fin; y os ruego, mis señoras, y os aconsejo que viváis siempre en esta santísima vida y pobreza» (UltVol 1-2) (2).

3. María, elegida y consagrada por la Trinidad

María está tan íntimamente vinculada al misterio de la encarnación que Francisco la contempla en el designio eterno de Dios, cuyo centro es la Encarnación. Hay que tener en cuenta al respecto sobre todo las oraciones que le dirige, y que sorprenden por la seguridad teológica de un hombre sin cultura especial. Refiriéndose a ellas, escribe Celano: «Le tributaba peculiares alabanzas, le multiplicaba oraciones, le ofrecía afectos, tantos y tales como no puede expresar lengua humana (2 Cel 198). Reproducimos las dos oraciones que han llegado hasta nosotros.

Saludo a la bienaventurada Virgen María (SalVM)


1¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, virgen convertida en templo (virgen hecha iglesia),
2y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por Él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Paráclito;
3que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia y todo bien!
4¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa de Dios!
5¡Salve, vestidura de Dios!
¡Salve, esclava de Dios!
¡Salve, Madre de Dios!
6¡Salve también todas vosotras, santas virtudes, que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo, sois infundidas en los corazones de los fieles, para hacerlos, de infieles, fieles a Dios!

Antífona del Oficio de la Pasión (OfP Ant)

Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo entre las mujeres ninguna semejante a ti, hija y esclava del altísimo Rey sumo y Padre celestial, madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo: ruega por nosotros, junto con el arcángel san Miguel y todas las virtudes del cielo y con todos los santos, ante tu santísimo Hijo amado, Señor y maestro.

Con palabras sencillas y tradicionales, Francisco expone la síntesis de lo que la fe puede afirmar de María, en base a la Escritura. Destaquemos:

-- en primer lugar, las afirmaciones doctrinales centrales sobre María, Madre de Dios y Virgen, punto de partida de cualquier reflexión sobre María (SalVM 1; OfP Ant 1-2);

-- seguidamente, la insistencia en un doble título derivado de la maternidad divina y que representa también un homenaje: María es Reina (SalVM 1), pues es «hija y esclava del altísimo Rey sumo y Padre celestial» (OfP Ant); María es «Domina», Señora (SalVM 1). Si el primero de estos títulos es tradicional, el segundo refleja un aspecto original de Francisco: como el caballero honra a su Dama y vive para ella, Francisco «ofrecía a María los afectos de su corazón» (offerebat illi affectus -2 Cel 198-);

-- la fe en la elección de María, «elegida por el santísimo Padre del cielo» (SalVM 2); su misión corresponde a su elección por Dios desde toda la eternidad;

-- la certeza de que esta elección ha desembocado en su consagración por toda la Trinidad: «consagrada por Él con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Paráclito» (SalVM 2). La Antífona aclara la relación de María con cada una de las tres divinas personas. María es «hija y esclava del altísimo Rey sumo y Padre celestial, madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo» (OfP Ant 2).

Con el P. Efrén Longpré puede advertirse que Francisco no habla de purificación y de santificación de María, sino únicamente de su consagración; afirma que María tuvo desde siempre la plenitud de la gracia y todo bien (SalVM) y que no ha nacido entre las mujeres ninguna semejante a ella (OfP Ant). Así, ilustres defensores del dogma de la Inmaculada Concepción han podido evocar estos textos como particularmente acordes con dicho dogma (3).

Es menester dejarse impregnar por la mirada de Francisco, que contempla a María en su relación con los Tres que son Dios, y por el clima de infinito respeto que se desprende de estas oraciones, para adivinar a través de palabras tan sencillas la solidez de su doctrina mariana y, a la vez, algo de la profundidad y delicadeza de su amor hacia la Virgen.

En el Saludo a la bienaventurada Virgen María, Francisco despliega su veneración a María en una especie de letanía, de Laudes, en que enumera los atributos de la Madre de Dios. Esta letanía requeriría no pocas observaciones interesantes. Advirtamos simplemente la acumulación de términos que presentan a María como teófora, que lleva y contiene a Dios: Palacio de Dios, Tabernáculo de Dios, Casa de Dios, Vestidura de Dios. La lectura del v. 1 retenida por la última edición crítica: «quae es virgo ecclesia facta», cobra mayor credibilidad: María, «hecha iglesia», elegida y consagrada por Dios, es Palacio, Tabernáculo, Casa, Vestidura de Dios... Además, la enumeración va en el sentido de una humildad creciente y de una ascendente intimidad (¡de Palacio a Vestidura!), para desembocar en el triunfo de la humildad: «Esclava de Dios», convertida en «Madre de Dios». Profundísima expresión poética del lugar de María en este misterio del anonadamiento del Verbo que se hace hombre y permanece entre nosotros.

La parte final del Saludo hace pensar en el Saludo a las Virtudes. Por lo demás, este último escrito lleva en varios de los buenos manuscritos el título de: Las Virtudes (o bien, Saludo de las Virtudes) con las que fue adornada la bienaventurada Virgen María y debe serlo toda alma santa.

II. MARÍA Y LA VOCACIÓN EVANGÉLICA FRANCISCANA


1. Alumbramiento del espíritu del Evangelio por los méritos de María

¿Hasta dónde se remonta en la historia de Francisco su «amor indecible» a la Virgen María? Es imposible determinarlo con precisión absoluta.

Encontramos la primera manifestación en su celo por restaurar la capillita de la Porciúncula. ¿En qué estadio de su evolución se encontraba entonces Francisco? La experiencia de la «dulzura» (Test 3) le había permitido presentir ya el alcance del misterio de la encarnación; posteriormente, la revelación del Crucificado, vinculada a su heroica experiencia con los leprosos (LM 1,5), le había hecho descubrir el amor sin límites del Señor en su pasión; el mandato del crucifijo de San Damián le había confiado una tarea provisional; y el conflicto con su padre había desembocado en su «salida del siglo» (Test 3). Francisco ignoraba todavía cuál sería su vocación definitiva. Ni el servicio a los leprosos, ni la reparación de iglesias le parecía que debían agotar lo que el Señor esperaba de él. En espera de nuevas luces, se consagra sin embargo con entusiasmo a estos cometidos. Después de restaurar la iglesia de San Damián, emprende la restauración de la de San Pedro.

Concluidas dichas obras, Francisco dirige la mirada hacia la capilla de la Porciúncula, en la planicie de Asís. También este antiguo santuario se hallaba en ruinas. «Al contemplarla el varón de Dios en tal estado, movido a compasión, porque le hervía el corazón en devoción hacia la madre de toda bondad, decidió quedarse allí mismo. Cuando acabó de reparar dicha iglesia, se encontraba ya en el tercer año de su conversión» (1 Cel 21; cf. LM 2,8).

De este modo es como aflora la primera manifestación de amor a María en la vida de Francisco: no fija su residencia en San Damián ni en San Pedro, sino en la Porciúncula, revelando así su devoción a Nuestra Señora. Había adquirido la certeza de que la Virgen prefería esa minúscula iglesia entre todas. Y cuando le parece que una certidumbre es inspirada por Dios, habla de ella en términos de «revelación» (cf. Test 14. 23): «El dichoso Padre solía decir que por revelación de Dios sabía que la Virgen Santísima amaba con especial amor aquella iglesia entre todas las construidas en su honor a lo ancho del mundo, y por eso el Santo la amaba más que a todas» (2 Cel 19; cf. TC 56).

Pero volvamos al hilo de los acontecimientos. Francisco repara iglesias durante cerca de tres años, a la vez que atiende también a los leprosos. Es un período de dura prueba, de búsqueda de su propio camino. Tiene que acostumbrarse a su vida tremendamente penosa de pobre desprovisto de todo, abandonado a la benevolencia o a la malevolencia de las gentes a quienes mendiga su subsistencia y los materiales necesarios para llevar a cabo sus obras de reparación (4). Aunque sabe que está en paz, porque ha obedecido a Dios en todo, presiente que su Señor no le ha revelado todavía su vocación definitiva. Es un espacio de tiempo doloroso desde muchos puntos de vista.

Y entonces Francisco se dirige a María: «Mientras moraba en la iglesia de la Virgen, Madre de Dios, su siervo Francisco insistía, con continuos gemidos ante aquella que engendró al Verbo lleno de gracia y de verdad, en que se dignara ser su abogada» (ut fieri dignaretur advocata ipsius) (LM 3,1). Durante este período crucial se encomienda pues a María para que ella sea su «advocata»: la que le proteja y, al mismo tiempo, interceda por él.

San Buenaventura comenta en una magnífica frase el resultado de esta gestión: «Al fin logró -por los méritos de la madre de misericordia- concebir y dar a luz el espíritu de la verdad evangélica» (ibíd.). Por tanto, el autor atribuye a la intervención de María el descubrimiento que Francisco hizo de su vocación, cuando oyó el evangelio de la misión. Todo hace pensar que no traiciona las convicciones del mismo Francisco.

Francisco califica como una «revelación» la iluminación súbita que tuvo entonces: «El Altísimo mismo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio» (Test 14). San Buenaventura lo interpreta como una concepción y un alumbramiento paralelos a la concepción del Verbo de Dios en María. La idea no es extraña a Francisco, como lo atestigua su comentario sobre nuestra función maternal en relación a Cristo (cf. 1CtaF 10; 2CtaF 53). Aquí la podemos comprender teniendo en cuenta el paralelismo entre Cristo y Francisco, su más fiel discípulo. Como el Verbo lleno de gracia y de verdad se ha encarnado en María para ser la revelación del amor del Padre, para ser, por tanto, en su Persona la Buena Nueva para los hombres, de igual modo el evangelio va a encarnarse en Francisco sin atenuaciones ni falsificaciones, recobrando en él toda su radical novedad y siendo de nuevo convincente para todos. Esa es la misión de Francisco, quien debe tal descubrimiento a los méritos de María, a quien ha tomado como «advocata».

Se comprende la explosión de júbilo de Francisco, tras tan larga búsqueda de su propio camino: «Al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: "Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica"» (1 Cel 22). ¿Cómo no habría de reforzarse definitivamente su amor a María, a quien le debía tan gran favor? Como auténtico pobre, ¡qué gran sentido tenía Francisco de la gratitud!

2. María, «advocata» de la Orden de los Menores

Francisco sigue confiándose a María, con los hermanos que pronto le ha dado el Señor. «Después de Cristo, depositaba principalmente en la misma su confianza..., por eso la constituyó abogada (advocata) suya y de todos sus hermanos» (LM 9,3). La Orden naciente, por tanto, es puesta bajo el patronazgo de la Virgen María. Impresionado por el rápido y magnífico crecimiento de la Orden (señal de que Dios está actuando poderosamente en dicha obra), san Buenaventura atribuye tal desarrollo prodigioso a la solicitud de María: «Francisco, pastor de la pequeña grey, condujo -movido por la gracia divina- a sus doce hermanos a Santa María de la Porciúncula, con el fin de que allí donde, por los méritos de la madre de Dios, había tenido su origen la Orden de los Menores, recibiera también -con su auxilio- un renovado incremento» (LM 4,5). Y san Buenaventura describe a continuación cómo el «Pregonero evangélico» consigue incrementar la Orden, e incluso suscita las otras dos Ordenes, con sus viajes misioneros a partir de la Porciúncula (LM 4,5-6).

Sin embargo, Francisco espera de María algo más que el simple desarrollo numérico de la Orden. De la misma forma que él había concebido y dado a luz el espíritu de la verdad evangélica por los méritos de María, de igual modo le agrada referirse a ella en los casos en que entra en juego la fidelidad a la inspiración evangélica. Bastarán dos ejemplos para confirmárnoslo.

El primero se refiere a la pobreza evangélica. Afluían de paso tantos hermanos a la Porciúncula que Pedro Cattani, vicario de san Francisco, le pidió permiso para retener parte de los bienes de los novicios y reservarlos para poder atender a las necesidades de dichos huéspedes. «Lejos de nosotros esa piedad, carísimo hermano -respondió el Santo-, que, por favorecer a los hombres, actuemos impíamente contra la Regla». «Y ¿qué hacer?», replicó el vicario. «Si no puedes atender de otro modo a los que vienen -le respondió-, quita los atavíos y las variadas galas de la Virgen. Créeme: la Virgen verá más a gusto observado el Evangelio de su Hijo y despojado su altar, que adornado su altar y despreciado su Hijo. El Señor enviará quien restituya a la Madre lo que ella nos ha prestado» (2 Cel 67; cf. LM 7,4).

El segundo ejemplo apunta al amor a los pobres. Es la célebre historia de la madre de dos religiosos que se hallaba en una necesidad extrema y a quien los hermanos no tenían nada que poderle dar. Francisco ordena: «Da a nuestra madre el Nuevo Testamento para que lo venda y remedie su necesidad. Creo firmemente que agradará más al Señor y a la bienaventurada Virgen, su madre, que demos el Nuevo Testamento que el que leamos de él» (LP 93; 2 Cel 91).

Así pues, en la vida concreta, a Francisco le gustaba asociar a María a Cristo como fuente de inspiración en las decisiones que afectaban a la fidelidad al Evangelio. La contemplación de la «paupercula Virgo», humilde y disponible, le ayudó ciertamente, así nos lo demuestran los ejemplos citados, a captar la revolución que el Evangelio ha aportado en el campo de lo «sagrado» en casos prácticos y cotidianos. Lo más sagrado no es el libro de la Palabra de Dios (¡que él quiere que se venere!), ni cuanto atañe al culto (¡que él quiere que sea decente, suntuoso incluso!), sino el hombre en su indigencia, con el que se solidariza el Dios del Evangelio.

Como puede verse, pues, Francisco asocia por lo general a María a Cristo, cuyas huellas y pobreza quiere seguir. La referencia a María es particularmente explícita en el motivo de la mendicación, la cual es una forma privilegiada de la sequela, seguimiento, de Cristo humilde y pobre; esta referencia, además, está garantizada por un texto de la primera Regla: «Mis queridos hermanos e hijitos míos, no os avergoncéis de ir a pedir limosna, pues por nosotros el Señor se hizo pobre en este mundo. Por eso, a ejemplo suyo y de su santísima Madre, hemos escogido el camino de la auténtica pobreza. Esta es nuestra herencia, que ganó y dejó nuestro Señor Jesucristo para nosotros y para todos los que, siguiendo su ejemplo, quieren vivir en santa pobreza» (LP 51; cf. 1 R 9,4-9).

Efectivamente, la sequela de Cristo pobre, unida a la manera como Francisco contempla la Encarnación (Cristo pobre y «paupercula Virgo»), es la nota característica del evangelismo franciscano. Por eso, en opinión de san Buenaventura, Francisco establece un paralelismo sorprendente entre la encarnación del Hijo de Dios en María, su Madre pobrecilla, y el nacimiento de los hermanos a la vida evangélica en la «paupercula religio» (la Orden pobrecilla): «Nacidos, por virtud del Espíritu Santo, de una madre pobre, a imagen de Cristo Rey, han de ser engendrados en una religión pobrecilla por el espíritu de pobreza» (LM 3,10). Esta afirmación figura sólo en la versión bonaventuriana de la parábola expuesta por Francisco ante el papa, cuando le pidió la aprobación pontificia de su Regla; aunque no aparece en las versiones más antiguas (la de Eudes de Chériton y la de 2 Cel 16), puede observarse con todo que las palabras puestas por Buenaventura en boca de Francisco evocan el pasaje ya mencionado de la Carta a los fieles (1CtaF 10; 2CtaF 53) (5). Las ideas bonaventurianas se acercan aquí al pensamiento de Francisco más de lo que a simple vista pudiera parecer.

Pero con este punto estamos abordando ya la función ejemplar de María.

III. LA FUNCIÓN EJEMPLAR DE MARÍA


1. Para la Orden de los Menores

Para mejor comprender la función ejemplar de María en la vida de la Orden naciente, conviene volver una vez más a la Porciúncula. Una serie de textos nos recuerdan el cometido irreemplazable ejercido por María en el corazón de Francisco y, más en general, en las primeras generaciones de la Orden (2 Cel 18-19; LP 56; TC 56; cf. 1 Cel 106; LM 2,8). Recordando que la capillita restaurada por Francisco era su iglesia preferida, como lo era también, según él pensaba, de María misma, evocan el nacimiento de la Orden bajo la protección de María, incluso su alumbramiento por ella (EP 84). Ponen de relieve la armonía existente entre la pequeñez de la iglesita de la Porciúncula, la humildad de María y la Orden de los Menores.

La pequeña residencia de la Porciúncula se convierte en el centro de la Orden: en ella se acoge a los nuevos hermanos; allí tienen lugar los Capítulos. Según Francisco, su comunidad debía ser el «espejo de la Orden», obligada a mantenerse siempre en la humildad y la pobreza. Poco antes de morir, recomendó de manera especialísima la Porciúncula a los hermanos, prohibiéndoles que jamás la abandonaran e imponiéndoles mantener siempre allí una comunidad modelo (1 Cel 106; EP 83).

Francisco quiere pues que aquí florezca un cierto número de virtudes, actitudes y estilo de vida propio que, a través de ese «espejo», se deben refractar sobre toda la Orden. Hace gran hincapié en la minoridad: humildad, pobreza, trabajo con los pobres en los campos; recuérdese cómo Francisco quiso oponerse a la construcción por el municipio de Asís de una casa para el Capítulo (LP 56). A pesar de la función un poco particular de la Porciúncula como centro de la Orden, Francisco quiere que en ella reine un clima de silencio y de recogimiento protegido por la clausura, y una oración continua sostenida por el canto del Oficio. Es el programa de vida establecido en la Regla para los eremitorios, reforzado incluso con prescripciones sobre el ayuno y las vigilias. Varios pasajes de los textos sobre la Porciúncula son claramente eco de preocupaciones ulteriores. Pero si se lee el conjunto con un espíritu sanamente crítico, no puede evitarse la impresión de hallarnos ante un estilo de vida marcado todo él por actitudes marianas: oración, recogimiento, humildad, caridad. La Virgen es, tal vez más de lo que a veces se subraya, inspiradora de la conducta de Francisco. Y esto daría mayor crédito aún al título que algunos manuscritos dan al Saludo a las Virtudes: «Saludo de las virtudes con las que fue adornada la bienaventurada Virgen María y debe serlo toda alma santa».

2. Para los hermanos sacerdotes

Hay una categoría de hermanos a quienes Francisco propone más directamente a María como modelo: los hermanos sacerdotes. Conocida es la veneración de Francisco a los sacerdotes y la razón única de este respeto: son ministros de las Palabras, del Cuerpo y de la Sangre del altísimo Señor Jesucristo. Francisco ve en ellos a Cristo, por muy pecadores que sean, puesto que Cristo habla y actúa en ellos (Test 6-13).

Ahora bien, él compara directamente el ministerio del sacerdote en la celebración eucarística a María, en cuyo seno se encarnó el Hijo de Dios (Adm 1,16-18). Y en la Carta a toda la Orden propone en consecuencia a María como modelo de los hermanos sacerdotes: «Escuchad, hermanos míos: si la bienaventurada Virgen es tan honrada, como es justo, porque lo llevó en su santísimo seno..., ¡cuán santo, justo y digno debe ser quien toca con las manos, toma con la boca y el corazón y da a otros no a quien ha de morir, sino al que ha de vivir eternamente y está glorificado y en quien los ángeles desean sumirse en contemplación! Considerad vuestra dignidad, hermanos sacerdotes, y sed santos, porque Él es santo. Y así como os ha honrado el Señor Dios, por razón de este ministerio, por encima de todos, amadle, reverenciadle y honradle. Miseria grande y miserable flaqueza que, teniéndolo así presente, os podáis preocupar de cosa alguna de este mundo» (CtaO 21-25).

¡Magnífico llamamiento a la humildad de la fe y a la santidad!

3. Para todos los fieles

Más allá de la Orden, Francisco propone a María como modelo a todos los fieles, al menos a aquellos que de alguna manera se sentían vinculados a él: «A todos los cristianos, religiosos, clérigos y laicos, hombres y mujeres, a cuantos habitan en el mundo entero, el hermano Francisco, su siervo y súbdito» (2CtaF 1). Conocido es el célebre texto en que Francisco pone de manifiesto las maravillas de la vida cristiana: «Nunca debemos desear estar sobre otros, sino, más bien, debemos ser siervos y estar sujetos a toda humana criatura por Dios. Y sobre todos aquellos y aquellas que cumplan estas cosas y perseveren hasta el fin, se posará el Espíritu del Señor y hará en ellos habitación y morada. Y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras realizan. Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo. Somos esposos cuando el alma fiel se une, por el Espíritu Santo, a Jesucristo. Y hermanos somos cuando cumplimos la voluntad del Padre, que está en el cielo; madres, cuando lo llevamos en el corazón y en nuestro cuerpo por el amor y por una conciencia pura y sincera; lo damos a luz por las obras santas que deben ser luz para ejemplo de otros» (2CtaF 47-53; cf. los versículos siguientes). Dos puntos interesan especialmente a nuestro tema.

a) Francisco describe de manera admirable la función maternal del fiel respecto a Cristo (v. 53). Hagamos la transposición de esta doctrina: De la misma forma que María, la humilde sierva, permitió al Señor de la gloria hacerse en ella nuestro hermano, por el poder del Espíritu que se posó sobre ella, así también, por el poder del mismo Espíritu que se posa sobre él (vv. 48-50), quien sigue el camino de la minoridad (v. 47) puede llevar en sí, mediante el amor y la pureza y sinceridad de corazón, al Señor Jesús y alumbrarlo en los demás mediante su vida santa, que es obra del Espíritu en él (v. 53; cf. 2 R 10,9). Francisco expone aquí la vida cristiana de manera propiamente mariana: en cuanto a su naturaleza, es la vida de un ser que lleva en sí a Cristo; en cuanto a su eficacia, da a luz a Cristo en los demás. Con términos sencillos y luminosos Francisco describe todo el misterio de la Iglesia y de su maternidad, cuya figura es María.

b) Para definir la relación con Dios de quien se compromete en el camino de la minoridad, cumple con rectitud la voluntad de Dios y permanece unido al Señor Jesús con un amor sincero, Francisco emplea los mismos términos que utiliza para expresar, con toda la tradición, la unión de María con Dios: el Espíritu se posa sobre él y hace en él su morada; es hijo del Padre celestial; es esposo, y hermano, y madre de Cristo. Lo que vale por excelencia de María, «que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia y todo bien» (SalVM 3), vale también igualmente de cualquier fiel que toma en serio su vocación evangélica.

Sí, María es verdaderamente la figura de la Iglesia. Y cualquiera que tome el camino que Francisco le traza, con fidelidad al Evangelio, está configurado a imagen de María, sea cual fuere su estado de vida, su misión, su profesión, su edad, su sexo... No hay diferencia esencial entre el fiel más humilde y la Virgen María.

CONCLUSIÓN

Expresiones del amor de Francisco a María

Su profundísima comprensión del cometido llevado a cabo por la «paupercula Virgo» en el designio de salvación, condujo a Francisco, como hemos podido constatar, tanto a la contemplación admirativa de María consagrada por la Trinidad, como a recurrir a ella lleno de confianza a lo largo de todo su itinerario espiritual. No es, pues, extraño cuanto relata Tomás de Celano: «Le tributaba peculiares alabanzas, le multiplicaba oraciones, le ofrecía afectos, tantos y tales como no puede expresar lengua humana» (2 Cel 198).

De sus «Laudes», sólo ha llegado hasta nosotros el maravilloso Saludo. Al igual que otros fragmentos, nos demuestra la influencia de la liturgia en Francisco y, sobre todo, cómo su amor filial sabía también traducir en imágenes poéticas, sencillas y apropiadas, el Misterio de María, de manera que se sintiese impregnado por él incluso el hombre más rudo.

De sus oraciones, ha quedado la Antífona del Oficio de la Pasión, presentada anteriormente junto con el Saludo. María es invocada también en el «confiteor» de la Carta a toda la Orden (CtaO 38) y en la petición de perdón de la Paráfrasis del Padrenuestro (ParPN 7). Esto es tradicional. Pero ya sabemos la intensidad de la oración de Francisco: ¡Reconocerse también pecador ante María, contar también con sus méritos para obtener perdón, no podían ser fórmulas recitadas distraídamente por Francisco!

Por último, volvemos a encontrar a María en un aspecto original de la piedad de Francisco. Él es el pobre que se sabe constantemente colmado inmerecidamente por Dios, Soberano Bien y Autor de todo bien. De ahí su actitud fundamental de agradecimiento. Pero se siente, a la vez, tan indigno e incapaz de dar gracias por todo lo que Dios ha realizado y no cesa de realizar por los hombres y por él, Francisco, en particular, que ruega al Hijo amado que Él mismo, junto con el Espíritu Santo, dé gracias al Padre como a Él le agrada. Luego dirige la misma petición a María (y a todos los ángeles y santos) (1 R 23,5-6). ¡Admirable hallazgo: pedir a María que dé gracias a Dios por nosotros, pues nosotros nos reconocemos incapaces de hacerlo! (6).

La piedad mariana de Francisco es fruto de la historia personal del Poverello, iluminada por la mejor doctrina tradicional, tomada sobre todo de la liturgia, y vivida con su personal sensibilidad hacia un determinado número de valores centrales del Evangelio. Por ello, y por su contenido, sigue siendo ejemplar.

1) TC 7. Francisco no aclara el contenido de esta experiencia mística. Se puede deducir por los efectos que produjo en él: mayor acercamiento a los pobres, beso al leproso, etc. Cf. TC 8-11.

2) De todos los textos en que Francisco formula su proyecto de vida, éste es el único en que asocia la pobreza de María a la de Cristo. No carece de interés advertir que Francisco se dirige aquí a Clara, quien considera de buen grado la pobreza de María unida a la de Cristo; cf. 2 R 6,6 y RCl 8,2; 2 R 12,4 y RCl 12,2; 1 R 9,1 y TestCl 13. ¿Se sentiría Francisco más cómodo con sus hermanas para explicitar el componente mariano de su orientación de vida?

3) Cf. Ephrem Longpré, François d'Assise et son expérience spirituelle, París 1966, pág. 63.

4) El relato de TC 22-24 no deja lugar a dudas sobre este rudo aprendizaje de la pobreza.

5) Cf. EP 84: «La Madre de Dios tuvo aquí el doble y glorioso alumbramiento de los hermanos y las señoras, por los que volvió a derramar a Cristo por el mundo».

6) A la oración, Francisco añadía el ayuno en honor de María, habitualmente desde la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo hasta la fiesta de la Asunción (LM 9,4), e incidentalmente en otros períodos (LP 118 presenta el caso en que, un año, ayunó desde la fiesta de la Asunción a la de san Miguel).

[Selecciones de Franciscanismo, vol. X, n. 28 (1981) 53-65]

Frases de los Santos a la Santísima Virgen

VIRGEN MARIA


Santos

“No eres más santo porque no eres más devoto de María”
(San Bernardo)
“Tú eres pecador, y María es esa escala misteriosa por la cual los pecadores suben al cielo cuyas entradas ellos mismos se habían cerrado. Pecador como tú, yo todavía estoy lleno de confianza porque en Ella encuentro los más poderosos motivos para confiar así.”(San Bernardo)

“Cristo, el sol divino, estaba protegido por la nube, la Virgen María, y emitía sus rayos de oro, a través de los ojos y del semblante de su Madre. Sí, el semblante de María está lleno de todas las gracias, grato a los ojos de Dios y espejo para todos los hombres.”
(San Antonio de Padua)

“María es como el arco-iris, señal de reconciliación entre Dios y los hombres. Es como un capullo de rosa que abre sus pétalos en pleno invierno; como un lirio que crece junto a la corriente de las aguas; como un incienso que esparse suaves aromas. Ella es un cáliz de oro cubierto de piedras preciosas, un olivo que jamás pierde su follaje, un ciprés que se eleva sobre todos los árboles del bosque.”(San Antonio de Padua)

“María es como la estrella de la mañana en medio de la oscuridad de las nubes, y el curso de su vida brilló como resplandece la luna en la plenitud de su luz. Como el sol, envía también ella fúlgidos resplandores.”(San Antonio de Padua)

"La humildad y el amor de la Virgen Inmaculada penetró mi alma. Cuanto más imito a la Santísima Virgen, tanto más profundamente conozco a Dios."
(Santa Faustina)

“Lo esencial no es actuar según nuestras ideas, sino de ponernos entre sus manos. Ella es quien mejor puede realizar la gloria de Dios, mientras que nosotros echamos a perder muchas cosas. Todo depende de nuestra perfecta docilidad hacia Ella.”
(San Maximiliano Kolbe)

"Jesucristo, luego de habernos dado todo aquello que podía darnos, nos hizo incluso herederos de lo más precioso que tenía, es decir a su Santa Madre.(Santo Cura de Ars)


“Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: Te saludo, Maria. Saluda a Jesús de mi parte." (San Pio de Pietrelcina)

"Mira: por un sí, por un solo sí, fiat secundum verbum tuum, por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo." (San Pío de Pietrelcina)

“La grandeza de María reside en su humildad. Jesús, quien vivió en estrechísimo contacto con ella, parecía querer que nosotros aprendiéramos de Él y de ella una lección solamente: ser mansos y humildes de corazón.”
(Beata Madre Teresa de Calcuta)

“María es la esperanza de aquellos a los que no les queda ninguna”
(San Efrén)

“Ya estamos en el mes de mayo. Yo pienso, pienso a todas las horas en los grandes beneficios recibidos de mi Mamá, desde mis primeros años, y toda me corro de haber mirado con tan poco cariño aquel tierno corazón y aquella mano tan bondadosa que me los concedían; y mucho más me avergüenzo de haber pagado con ingratitudes y pecados tales favores. ¡Oh sí… cuántas veces depositando ante la imagen de mi Mamá las penosas ansias de mi corazón agitado, ella me consolaba! Sí Padre mío. ¿Por qué no decirlo? Yo recuerdo que hallándome en las mayores angustias, huérfana de madre en la tierra, me tendió cariñosamente los brazos la Madre del Cielo.” (Santa Gema Galgani)

“Cierta noche dormía yo tranquila cuando vino el demonio con una instigación; yo instaba en la oración, santiguábame, etc., hasta que con sólo invocar a la Inmaculada Concepción quedé libre.” (Santa Gema Galgani)


“Modelo de cooperación: María como Madre no quiere condecoraciones ni honras, sino prestar servicios.”(San Alberto Hurtado)


“En todos los peligros invoquen a María, y les aseguro que serán librados.” (San Juan Bosco)

“En el cielo nos quedaremos gratamente sorprendidos al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra.” (San Juan Bosco)

“Para obtener una gracia especial, la jaculatoria más eficaz es ésta: "María Auxiliadora, ruega por nosotros".” (San Juan Bosco)

“Con María, ser un canal de gracias para cada alma. María a través de mí.” (Venerable Edel Quinn)

“Puesto que Dios nos dio a su Hijo por Ella, ir a El por Ella.” (Venerable Edel Quinn)

“María, nuestra Madre, este título es más significativo que el de Nuestra Señora.”( Venerable Edel Quinn)

“Si no hay unión íntima con la Reina de la Legión, nuestro trabajo no dará frutos.” (Alfonso Lambe)

"Mi espejo ha de ser María. Puesto que soy su hija, debo parecerme a Ella y así me pareceré a Jesús"
(Santa Teresa de los Andes)

“Así como la respiración es señal cierta de que el cuerpo no está muerto, así el pensar a menudo e invocar amorosamente a María es señal cierta de que el alma no está muerta por el pecado.”
(San Germán)

“Como quiera que toda nuestra perfección consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de las devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, nos une y nos consagra lo más perfectamente posible a Jesucristo. Ahora bien, siendo María, de todas las criaturas, la más conforme a Jesucristo, se sigue que, de todas las devociones, la que más consagra y conforma un alma a Jesucristo es la devoción a María, su Santísima Madre, y que cuanto más consagrada esté un alma a la Santísima Virgen, tanto más lo estará a Jesucristo.” (San Luis María Grignon de Montfort)

“Cuanto más el Espíritu Santo encuentra a María en un alma, más se vuelve operante y poderoso para reproducir a Jesucristo en esa alma, y esa alma en Jesucristo.” (San Luis Grignon María de Montfort