domingo, 13 de enero de 2013

¿Qué es la wicca?

 



El numeroso correo de jóvenes influenciados por la Wicca me llevó a escribir este artículo para alertar sobre la influencia de esta religión. Sus adherentes se enorgullecen de que la Wicca sea un renacer del paganismo, la "Antigua Religión" del mundo anglosajón. Entre sus miembros hay mujeres que profesan ser brujas o wicca. Alegan que el cristianismo ha dado un mal nombre al paganismo y buscan reivindicarlo. Se trata de una corriente de pensamiento que, sin necesidad de un compromiso particular, incluye elementos esotéricos y supersticiosos.

-No creen en la revelación cristiana sino en un dios y una diosa

-Divinizan la naturaleza y le rinden culto

-No creen en el demonio ni en la tentación

-Siguen el lema: "Haz lo que quieras mientras no dañes a nadie" (concepto peligroso cuando no se tiene una conciencia bien formada en la moral)

-Creen en la Reencarnación

-La superstición: Usan amuletos y talismanes pensando que las piedras y otros elementos naturales tienen poderes sobre sus vidas

Los sitios de Internet dedicados a la wicca revelan claramente la naturaleza neo-pagana de esta religión. Rezan a divinidades paganas, abundan en ellos las invitaciones a consultas psíquicas (adivinación), encantaciones (ofrecen encantaciones para todo: amor, dinero, salud, protección, suerte...), el voodoo y la magia. Los practicantes de la wicca proponen que con estas prácticas se pueden conseguir fines buenos, tales como evitar el divorcio, reunificar familias, conseguir trabajo, etc. Proponen sus enseñanzas y prácticas como una alternativa mas eficaz que el cristianismo para resolver los problemas de la vida. 




Las "iglesias" wicca

Existen "iglesias" wicca. Una de estas es la "Universal Life Church" (Iglesia Vida Universal -wicca) de Modesto, California, que se describe así misma de esta manera:

"La Iglesia Vida Universal incluye a todas las personas pacíficas. Tenemos una doctrina muy simple: "Haz solo aquello que es correcto". Mientras no viole los derechos de otros, entendemos que es el derecho y la responsabilidad del individuo determinar pacíficamente lo que es correcto. Nosotros estamos a favor de la libertad religiosa, que incluye ser libres de la autoridad de la Iglesia como también de la autoridad del gobierno".

"La Iglesia Vida Universal incluye personas de todas las tradiciones y caminos espirituales. No excluimos a nadie. Entre nuestros ministros se incluyen paganos, neo-paganos, Wicca, cristianos, budistas, taoístas, hindúes, judíos y muchos otros cuyas creencias individuales no conforman nítidamente con las enseñanzas de ninguna otra iglesia. Nuestra doctrina nos permite dar la bienvenida a todos, y para todas las personas que pacíficamente compartan en hermandad y espiritualidad, sin consideración de que divergentes puedan ser nuestros caminos."


Análisis


- La seducción de una falsa libertad

La wicca propone libertad absoluta, salvaguardando tan solo que "no violen los derechos de otros". No toma en cuenta que Dios se ha revelado en la Historia de la Salvación, culminando en la revelación de Jesucristo. Según lo que vemos en la literatura Wicca, solo el hombre debe decidir lo que es correcto para si mismo. Rechazan así toda autoridad de cualquier iglesia y del gobierno. Nada nuevo hay en esto. Se trata de la antigua rebelión de Lucifer quien proclamó: "No serviré" y quiso hacerse el mismo dios.


- La relatividad religiosa

La literatura wicca suele afirmar que se puede practicar la wicca y ser cristiano, pero al mismo tiempo se presentan como alternativa a todas las religiones y creencias, las cuales quedan relegadas a la nada. Entonces, la única manera en que se pueda ser practicante wicca y cristiano al mismo tiempo es si el cristianismo ya no significa nada en práctica.

Pretenden aglutinar a todos los hombres y todas las tradiciones bajo su tutela, pero al precio de renunciar al Dios verdadero. Al retornar al paganismo, la Wicca contradice radicalmente la fe de todas las religiones monoteístas (creyentes en un solo Dios).

Solo Jesucristo puede unificar a la humanidad porque El, siendo Dios, es El Camino, La Verdad y La Vida. Es para eso que murió en la Cruz y estableció Su Iglesia, la cual se llama Católica (Católica = Universal).


- El ansia de adquirir poderes

La wicca ofrece poder para lograr lo que se quiere por una vía fácil. Se trata de una tentación siempre actual de lograr de una forma mágica lo que requiere esfuerzo, compromiso y perseverancia.


Conclusión

Un discípulo de Cristo podrá discernir que la Wicca se aparta del Camino. Pero con frecuencia nos encontramos con jóvenes que no están bien formados y tienen muchas presiones. Por eso el Papa nos exhorta a una nueva evangelización. No podemos permanecer indiferentes mientras tantos se adentran en este mundo tenebroso. El amor de Dios nos debe mover a buscarlos.

La Iglesia enseña que los derechos humanos no deben subordinarse a leyes cambiables de la sociedad civil sino que están vinculados a principios fundamentales, con la ley moral, que está fundada en el mismo ser y es inmutable. Es decir, la Iglesia defiende la ley natural, que es asequible a todo ser humano, creyente o no, tan solo con el uso de la razón. El derecho a la vida y a la identidad propia no admiten excepciones. Esta es una verdad muy difícil para nuestra cultura hedonista.

La clonación viola los derechos fundamentales del niño no nacido:

Los genes son afectados por el medio ambiente. El adulto de quien se tomarían los genes ha estado expuesto a radiación, a substancias químicas y muchos otros factores. Los genes además tendrían que hacerse receptivos a la transferencia. Hay muy grandes posibilidades de mutaciones y serios trastornos a la integridad de la persona.
Al niño se le impone artificialmente su composición genética. Los clones serían mas oprimidos que esclavos pues el esclavo al menos tiene exclusiva de su propia identidad genética.
Se viola el derecho a la vida. En el caso de la oveja clonada se lograron 29 embriones de los cuales solo uno sobrevivió. Un experimento similar con seres humanos llevaría a la muerte a muchos embriones humanos, pequeños seres humanos dotados de un alma eterna. Además la experiencia con el experimento de niños probeta demuestra que muchos embriones son desechados en el proceso hasta que se logra el resultado deseado. Debemos recordar que la vida comienza en el momento de la concepción.
La clonación requiere que el niño sea concebido en probeta.
Algunos de los embriones extras son utilizados para hacer experimentos. Esto se razona alegando que de otro modo serían simplemente desechados y mejor es usarlos para encontrar la cura de enfermedades y traer grandes beneficios a la humanidad.
Desde la fe

Hasta aquí hemos tratado sobre lo que podemos deducir por el uso de la razón y por lo tanto lo que debería tomarse en cuenta en las leyes civiles. Veamos ahora el tema desde la perspectiva de la fe. ¿Es la clonación una válida aplicación del dominio sobre la creación que Dios nos delegó? La Iglesia consistentemente ha enseñado que la procreación de seres humanos debe ocurrir solo dentro del matrimonio y como resultado de la unión amorosa del esposo y la esposa. Los hijos deben ser aceptados amorosamente como un don de Dios, sin pretender determinarlos según expectaciones preconcebidas. Deben ser amados como personas únicas, según Dios los creó.

El Padre Gino Concetti, en un editorial de L'Observatore Romano, periódico del Vaticano, respondió al anuncio de la clonación diciendo que los niños "tienen derecho a nacer en una manera humana y no en un laboratorio. La oposición a estos principios debe interpretarse no como oposición a la ciencia o como un freno al progreso, sino como cuidado de aquellos valores que constituyen al ser humano y a su existencia". Esta "manera humana" de nacer comienza con la concepción dentro de los vínculos matrimoniales y no en un laboratorio.

Debemos recordar que Dios creó el hombre a imagen y semejanza. Dios es el Padre sobre todo Padre. Cada persona le pertenece. Los padres humanos cooperan con Dios, no los sustituyen. La clonación es rebelión contra el orden y los derechos divinos.

No se puede equiparar la producción de clones y los gemelos naturales. Estos últimos no son producto de manipulación alguna. Su gran parecido es un don de Dios, el único que tiene potestad para formar al hombre a su imagen y semejanza, el único que lo puede hacer solo por amor perfecto. Los gemelos resultan una sorpresa para los mismos padres, aunque los descubran ya desde el tiempo de gestación. Los gemelos tienen la originalidad precisamente de ser lo que son sin que nadie los pueda (o deba) duplicar.

El Magisterio de la Iglesia

Los argumentos morales que aplican a la clonación se pueden deducir de las enseñanzas sobre la manipulación genética en general. La Iglesia ya ha impartido directrices claras sobre la reproducción humana. En febrero de 1987 la Congregación para la Doctrina de la Fe promulgó "Donum Vitae" (Instrucción sobre el Respeto a la Vida Humana en sus Orígenes y sobre la Dignidad de la Procreación). En este documento la Iglesia da las razones fundamentales por las que tanto la clonación como la fertilización en probeta que utiliza son inmorales.

Para respetar la moral sobre la procreación humana debemos tener en cuenta tres condiciones fundamentales:

Los padres debe estar casados entre si
El acto marital debe ocurrir en una forma moralmente aceptable, esto incluye el libre consentimiento de los esposos.
La fertilización, la gestación y el parto deben ocurrir en la misma mujer. El niño tiene el derecho de crecer en el vientre materno, no en un laboratorio.
Una vez ocurrida la fertilización, ha comenzado una nueva vida que es sagrada. Esta verdad no depende en la viabilidad del embrión. Cuando un ser humano comienza a existir ya tiene ciertos derechos por el hecho de ser humano. Es por eso inmoral procrear seres humanos para ser utilizados como "material biológico". Es también inmoral destruir voluntariamente los embriones "sobrantes" que normalmente se producen en la fertilización de probeta o imponer riesgos desproporcionados a sus vidas. El investigador no tiene potestad sobre el destino de los embriones humanos para decidir quién vivirá y quién no.

La clonación en si misma es inmoral porque se opone a la dignidad de la procreación humana y de la unión conyugal. El niño tiene el derecho ser concebido por medio del acto conyugal por ser este un acto verdaderamente humano, o sea físico y espiritual. En el acto conyugal el proceso físico debe expresar el amor espiritual entre los esposos. Separar lo físico de lo espiritual es actuar de forma impersonal e inhumana que degrada a la pareja. También es una ofensa a la dignidad del niño que en vez de ser la imagen y el fruto del amor de sus padres se reduce al "objeto de la tecnología científica"(II,4).

Es cierto que el respeto al amor conyugal y plan divino para la procreación humana son frecuentemente violados sin necesidad de recurrir a la clonación, pero eso nada justifica. Mas bien nos debe hacer pensar como el mal se propaga y la necesidad de volver al camino de Dios.

El 29 de octubre del 1983, el Papa Juan Pablo II impartió una enseñanza que clarificó aun mas la posición de la Iglesia sobre la manipulación genética:

La Iglesia busca salvar y restaurar al hombre en su integridad, cuerpo y alma. Por esta razón ella defiende los derechos del hombre, los cuales incluyen su integridad física.
Solo Dios es el dueño de la vida humana y de su integridad. La "manipulación genética" presenta una grave cuestión ante la conciencia de todos: como reconciliar dicha manipulación con el reconocimiento de la dignidad innata y la autonomía intocable del hombre?
La naturaleza biológica de cada ser humano es intocable... consecuentemente se trata de salvaguardar esta identidad del hombre quien es uno en cuerpo y alma.
se ha de "respetar la dignidad fundamental y la naturaleza biológica común que forma la base de su libertad, respeto, y ausencia de manipulación".
La manipulación genética se hace arbitraria e injusta cuando reduce la vida a un objeto, cundo se olvida que trata con un sujeto humano, capaz de inteligencia y libertad, digno de respeto, a pesar de cualquier limitaciones que pueda tener, o cuando las manipulaciones genéticas tratan al sujeto humano en términos de criterios no fundados en la realidad integral de la persona humana, con el riesgo de dañar su dignidad. En este caso, al privarlo de su autonomía, expone al hombre al capricho de otros,.
Ante las acusaciones del mundo, el Santo Padre aclaró en aquella ocasión que la Iglesia favorece las "intervenciones saludables dirigidas a la corrección de anomalías como ciertas enfermedades hereditarias" y la "cirugía genética" utilizada para "modificar la naturaleza o favorecer su desarrollo en su propia vida, aquella de la creación deseada por Dios". Pero condena lo que el Santo Padre llama "actividades aventuradas dirigidas a promover no se que tipo de super-hombre"

Todo ser Humano Tiene Dignidad Intrínseca

Del hecho de ser inmoral no se puede deducir que quien naciera por clonación fuese menos humano. A tal persona se le habrían violado sus derechos pero no por eso dejan de existir. Sigue siendo digna de todo respeto. Algunos hablan de clones como si fuesen robots, completamente programados por sus genes. Leemos sobre clones de Lenín y otros dictadores cuyos cuerpos se hayan preservado, conquistando pueblos como sus progenitores; de nuevas Madre Teresas llevando el amor y la paz al mundo entero. La presunción es que los clones se comportarían igual que los primeros.

Esta visión del hombre niega su capacidad de voluntad y pensamiento propio. Estamos viendo que la filosofía anticristiana que pretende liberar al hombre termina en vez haciéndolo esclavo de sus genes. No ve en el hombre posibilidad ninguna de autonomía. Esta degradante visión del hombre está detrás las violaciones de los derechos humanos, tanto en los campos de concentración, como en el aborto, como en la clonación. La tradición Cristiana por el contrario defiende la verdadera libertad del hombre. Hitler y Stalin no fueron malvados por causa de sus genes sino por la decisión que cada uno tomó durante su vida. Tampoco nadie ha nacido santo. Cada santo personalmente dijo "si" a la gracia de Dios cuando podría haber dicho "no".

Cada persona ha sido dotada por Dios con voluntad e intelecto. Dios crea un alma única al momento de la concepción. Esta alma no puede ser sometida a la clonación. Dios no negaría estos dones a los que nacieran por clonación. Serían por lo tanto verdaderas personas. Mas aun, serian inocentes del mal que se utilizo para su nacimiento de igual manera que es inocente el niño nacido por violación.

Nunca Serían "Copias Carbón"

¡Cuántas fantasías hemos escuchado! Nuevos Fidel Castros, Kadafis y Huseins tomando posesión del mundo. Diez Michael Jordans formando dos super equipos de baloncesto para jugar entre si...

Nos imaginamos a los clones idénticos, como archivos de computadora que han sido duplicados. En realidad los clones no son absolutamente idénticos ni siquiera físicamente. Hay muchos factores que contribuyen a la formación del hombre. Por ejemplo, según los expertos, genes localizados en el citoplasma del huevo aportan una pequeña contribución genética. El período de gestación afecta también la formación del bebé. Pero aunque físicamente los clones pudiesen ser idénticos, hay que recordar que el ser humano es mucho mas que un cuerpo.

Robert G. McKinnel, en su libro Cloning--A Biologist Reports, University of Minnesota Press, 1979, señala que aun si estos individuos fuesen genéticamente idénticos al adulto que proveyó el núcleo, aun no serian idénticos en todos los aspectos. Hay que calcular que el donante, siendo adulto, será mucho mayor. Además, ya que el ambiente y la historia en que cada uno se desarrolla es irrepetible, la expresión de los genes sería también muy diferente. Hermanos gemelos, que como los clones son genéticamente idénticos, pueden ser al mismo tiempo muy diferentes psicológicamente. Aun gemelos criados en la misma casa pueden ser muy diferentes. Pueden tener diferente carácter y hacer cosas muy diferentes con sus vidas.

Conclusión

La Iglesia tiene la vocación de guiar al hombre en el campo de la ética y la moral. La Iglesia defiende la dignidad del hombre como también los derechos de Dios sobre la vida.

La ciencia y la genética son bienes que necesitan ser guiados por principios de ética para asegurar la protección de la dignidad humana. El Cardenal Ratzinger, entrevistado en referencia al debate sobre la clonación dijo: "no se permite la manipulación de la voluntad de Dios". Pero indicó que debemos de colaborar con El para lograr el bien: "Si la investigación permite la eliminación del hambre o de ciertas enfermedades, eso es bienvenido... ". Pero al mismo tiempo trazó una línea clara: "La santidad de la vida es intocable"

El Santo Padre dice que la Iglesia favorece "intervenciones saludables dirigidas a la corrección de anomalías como ciertas enfermedades hereditarias" o la "cirugía genética" utilizada para "modificar la naturaleza o favorecer su desarrollo en su propia vida, aquella de la creación deseada por Dios" Pero la Iglesia condena lo que el Santo Padre llama "actividades aventuradas dirigidas a promover no se que tipo de super-hombre"

La clonación humana no solo abre posibilidades para abusos sino que ES en si misma un abuso, es intrínsecamente mala. No es el caso de cruzar la línea de la aceptabilidad moral. La línea ya se cruzó hace tiempo con la anticoncepción, se violaron de nuevo las leyes divinas con el aborto y con la fertilización "in vitro". Louise Brown, la primera "bebe de cubeta" fue concebida por la manipulación de los Dr. Steptoe y Edwards en 1978. Aunque la motivación fuese noble -lograr la fertilidad o estudiar el desarrollo humano- tales motivos no justifican la violación de la dignidad y los derechos de un ser humano.

Recordemos las palabras del Santo Padre al despedirse de América en el 1987:

Si queremos igualdad de justicia para todos, libertad y paz duradera, entonces, América, ¡defiende la vida!... Cada persona humana- no importa cuan vulnerable, necesitada o ayuda, no importa que joven o vieja, no importa que saludable, minusválida o enferma, no importa que útil o productiva para la sociedad- es un ser de valor inestimable, creado a la imagen y semejanza de Dios. Esta es la dignidad de América, la razón de su existencia, la condición para su supervivencia--si, la mayor prueba de su grandeza: respetar cada persona humana, especialmente a los débiles a los indefensos, a los aun no nacidos"

AGNOSTICISMO

-Padre Jordi Rivero

Agnosticismo es la posición que limita el conocimiento a la experiencia sensual o empírica verificable. Rechaza la posibilidad de conocimiento sobrenatural y por lo tanto la posibilidad de saber si Dios existe.
Es diferente del ateísmo
El filósofo Kant (1724-1804) preparó el camino a la popularización de esta posición pero la palabra "agnosticismo" es de T.H.. Huxley (1869) para quien significó el rechazo de la metafísica.
Agnosticismo no es lo mismo que ateísmo (negación de la existencia de Dios). Su premisa es que no se puede saber si existe o no. Por eso rechaza cualquier pronunciamiento a favor o en contra de la existencia de Dios.
Algunos cristianos, paradójicamente, toman una posición que parte de los mismos principios del agnosticismo. Como los agnósticos, creen que la existencia de Dios no se puede conocer por la razón y que por lo tanto la fe es irracional. Pero deciden dar un total "salto en fe" (irracional). Por eso rechazan la apologética (el uso de argumentos razonables para explicar y defender la fe). Pretenden creer por la "fe sola", sin ninguna asistencia de la razón. Para ellos la razón es mas bien un obstáculo a la fe.
El Concilio Vaticano I (1869-1870), reafirmó la posición católica: La existencia de Dios se puede conocer por el uso de la sola razón natural.  La razón es un don natural de Dios por el cual El nos ayuda a conocer su existencia. (Cf. Sabiduría 13; Romanos 1:20).
La búsqueda y el conocimiento de la existencia de Dios descubierta por la razón nos disponen a recibir la Revelación divina, necesaria para conocer la esencia de Dios (quién es Dios).
Según el Catecismo, el agnosticismo es una ofensa contra el Primer Mandamiento
El agnosticismo en el Catecismo2127 El agnosticismo reviste varias formas. En ciertos casos, el agnóstico se resiste a negar a Dios; al contrario, postula la existencia de un ser trascendente que no podría revelarse y del que nadie podría decir nada. En otros casos, el agnóstico no se pronuncia sobre la existencia de Dios, manifestando que es imposible probarla e incluso afirmarla o negarla.
2128 El agnosticismo puede contener a veces una cierta búsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida ante la cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico.
 Ver: Encíclica Fe y Razón de Juan Pablo II.

Sobre el gnostisismo.

 
Gnosticismo

Padre Jordi Rivero con aportación del profesor Antonio Lopez
Etim: del griego gnosis (conocimiento)

El gnosticismo es un complejo sistema sincretista de creencias provenientes de Grecia, Persia, Egipto, Siria, Asia Menor, etc. Es de notar la influencia platónica. Por su complejidad, la cantidad de sectas gnósticas y la diversidad de sus creencias, es muy difícil de entender o de sintetizar el gnosticismo.


Se les llama "gnósticos" por la "gnosis" (conocimiento), ya que afirmaban tener conocimientos secretos obtenidos de los apóstoles y no revelados sino a su grupo elite, los iluminados capaces de entender esas cosas. Enseñaban conocimientos secretos de lo divino mientras que la doctrina del cristianismo ortodoxo era asequible a todos.

Muchos grupos gnósticos se tenían por cristianos, por lo que causaban una enorme confusión. Es por eso que la Iglesia tuvo que confrontar los errores del gnosticismo y diferenciarlos del cristianismo auténtico. Desde sus orígenes, las creencias gnósticas fueron rechazadas por los cristianos por ser una peligrosa falsificación del Evangelio. Entre los numerosos escritores cristianos de los primeros siglos que combatieron el gnosticismo están: San Ireneo, Orígenes, Justino, Hipólito y San Agustín.

Los "evangelios" gnósticos más tarde se llamaron “evangelios apócrifos”. Entre ellos: el “Protoevangelio, de Santiago", “Evangelio de primera infancia, de Tomás", que contiene las supuestos milagros de Jesús en su infancia. Estos textos tienen algunos relatos semejantes a los cristianos pero suelen contener fantasías que no concuerdan con la fe cristiana. Tienen poca o ninguna narrativa sobre la vida de Jesús.  No fueron aceptados por la Iglesia como parte de las Sagradas Escrituras.

El descubrimiento en 1945-1947 de textos gnósticos en Nag Hammadi, Egipto hizo posible un mayor conocimiento de sus creencias. Casi todos estos textos eran desconocidos hasta entonces. (No están relacionados con los “manuscritos del Mar Muerto” que son textos judíos).

En la actualidad los escritos gnósticos son objeto de gran interés. Su antigüedad y la pretensión de representar una corriente alternativa al cristianismo ortodoxo ha servido los intereses de novelas como "El Código Da Vinci" que buscan eliminar las doctrinas cristianas. Esta novela, aunque cita fuentes gnósticas, suplanta las fe cristiana con creencias paganas que son muy diferentes a las gnósticas. De la misma manera, algunas feministas pretenden justificarse con usando fuentes gnósticas, cuando en realidad el gnosticismo concibe a la mujer como un ser inferior al hombre.

 

Las creencias generalmente sostenidas por los gnósticos:

1- La posibilidad de ascender a una esfera oculta por medio de los conocimientos a los que sólo una minoría selecta puede acceder por vía de una iluminación no asequible a otros. Conocer esas creencias sería suficiente para salvarse, sin necesidad de una práctica de moral.  Cree en revelaciones secretas y en el esoterismo.

2- Mezcla las doctrinas de diversas religiones, cambiando el significado que tenían originalmente según la iluminación gnóstica.  Así pretende poseer un conocimiento intuitivo de los misterios divinos superior a la doctrina de la Iglesia Católica. El gnosticismo se parece al New Age moderno en que abarca creencias que van cambiando y aumentando según salen nuevos escritos formando una amalgama con poca coherencia. Tiene gran popularidad porque hoy no menos que en la antigüedad, a muchos les interesa la novedad y no la verdad.

3- Hay dos principios: el buen dios que creó el mundo espiritual y el perverso el cual es responsable por la creación del mundo (la materia y el cuerpo).

Nuestro cuerpo, como en el pitagorismo heredado por Platón, era, para los gnósticos, la cárcel en la que estaba presa nuestra alma como consecuencia de una caída original del ámbito del pleroma del que realmente procede nuestra alma. En nuestra liberación de la materia, la iluminación gnóstica era necesaria para lograr la salvación.

Yahvé es un Dios del mal, culpable por haber realizado la creación del mundo material.

4- Existe una enorme jerarquía de seres. Las Personas de la Trinidad serían diferentes seres de relativo bajo rango en dicha jerarquía. La divinidad esta compuesta de una multitud de seres espirituales.

El tiempo gnóstico estaba marcado por los envíos de eónes, y gran variedad de niveles cósmicos, muchos de ellos generalmente correspondientes a las esferas celestiales, típicas de la cosmología de aquel entonces.

5- Al creer que la materia es una prisión, la procreación es también vista como algo perverso. Atrapa a las almas inmortales en la cámara de tortura que es el universo. El matrimonio es también perverso porque conduce al sexo.

6- Las mujeres, por su propia naturaleza, son formas de vida espiritualmente inferiores porque son ellas las que encuban a los prisioneros. Ellas cooperan con una diosa que atrapa a las almas inmortales para encarcelarlas en cuerpos humanos. El evangelio gnóstico de Tomás, por ejemplo, dice que las mujeres no pueden salvarse si no llegan a ser como hombres.

7- Jesús no es ni dios ni hombre sino un ser espiritual que solo aparentó tomar cuerpo y vivir entre nosotros para darnos los conocimientos secretos necesarios para liberarnos de la prisión que es nuestro cuerpo.  Por lo tanto, nos salvamos al adquirir conocimiento y no por la obra de redención de Cristo. Se trata de auto-divinización.

Jesús estaba asociado al dios bueno. La mayoría creían que Jesús era un auténtico mediador entre nosotros y nuestra verdadera vida, más allá de la materia, en el dios bueno.

8- Niegan la muerte expiatoria de Jesús (ya que no tenía verdadero cuerpo propio y porque no hace falta la redención cuando se tienen los conocimiento gnósticos). Rechazan la resurrección del cuerpo.

9- Rechazo a las tradiciones y Biblia judía 

¡Cuanta verdad en las enseñanzas de San Pablo!:

"Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades;  apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.  Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio" -II Timoteo 4, 2-5

viernes, 11 de enero de 2013

CARDENAL CAÑIZARES CELEBRA MISA CON EL RITO ANTIGUO PARA HACER ENTENDER QUE ES NORMAL USARLO

"Celebro con el rito antiguo para hacer entender que es normal usarlo".

El Cardenal Cañizares explica por qué aceptó presidir en San Pedro la misa del sábado para los fieles del peregrinaje “Una cum Papa nostro”

Fuente: VATICAN INSIDER
ANDREA TORNIELLI
Ciudad del Vaticano


«He aceptado de buen grado celebrar la misa del próximo sábado para los peregrinos que vienen a agradecer al Papa por el don del motu proprio “Summorum Pontificum”: es una forma para hacer entender que es normal usal la forma extraordinaria del único rito romano...». El cardenal Antonio Cañizares Llovera, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, respondió de esta forma a la pregunta de Vatican Insider sobre el significado de la celebración del próximo sábado, 3 de noviembre (a las 15 horas), en el altar de la C’atedra de la Basílica de San Pedro. Hoy por la mañana, el vocero del peregrinaje “Una cum Papa nostro” anunció la presencia del arzobispo Augustine Di Noia, vicepresidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, en la ceremonia.


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¿Cuál es el significado de este peregrinaje?

Agradecer a Dios y agradecer al Papa por el motu proprio de hace cinco años, que reconoce el valor de la liturgia celebrada según el Misal del Beato Juan XXIII, subrayando la continuidad de la tradición en el rito romano. Al reconocer la liturgia anterior, se comprende que con la reforma no se niega lo que se usaba anteriormente.

¿Por qué aceptó celebrar la misa para los peregrinos que siguen el rito preconciliar?

Acepté porque es una forma para hacer entender que es normal el uso del Misal de 1962: existen dos formas del mismo rito, pero es el mismo rito y, por ende, es normal que se use en la celebración. Ya he celebrado en diferentes ocasiones con el Misal del Beato Juan XXIII, y lo haré de buen grado tambi’en en esta ocasión. La Congregación, de la cual el Papa me ha llamado a ser Prefecto, no tiene nada en contra del uso de la liturgia antigua, aunque la verdadera tarea de nuestro dicasterio es la de la profundización del significado de la renovación litúrgica según las directrices de la Constitución Sacrosanctum Concilium y de seguir la estela del Concilio Vaticano II. Para ello hay que decir que incluso la forma extraordinaria del rito romano debe ser iluminada por la Constitución conciliar, que en los primeros diez párrafos detalla el verdadero espíritu de la liturgia, por lo que vale para todos los ritos.

¿Qué le parece, a cinco años de distancia, la aplicación del motu proprio “Summorum Pontificum”?

No conozco los detalles de lo que sucede en el mundo, sobre todo porque la competencia sobre este aspecto la tiene la Comisión Ecclesia Dei, pero creo que poco a poco se empieza a comprender que la liturgia es fundamental en la Iglesia y que nosotros debemos volver a dar vida al sentido del misterio y de lo sagrado en nuestras celebraciones. Además, me parece que a cinco años de distancia se puede comprender mejor que no se trata solo de algunos fieles que viven en la nostalgia del latín, sino que se trata de profundizar el sentido de la liturgia. Todos somos Iglesia, todos vivimos la misma Comunión. El Papa Benedicto XVI lo ha explicado muy bien, y en al primer aniversario del motu proprio recordó que nadie está de más en la Iglesia.

LA DEVOCION POR LA EUCARISTIA

 

La devoción por la Eucaristía, ¿oscurantismo?

Entrevista a monseñor Angelo Comastri, vicario del Papa para el Estado de la Ciudad del Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 20 octubre 2005 (ZENIT.org).-¿Es una convención o un hecho real la presencia real del cuerpo y sangre de Cristo en la Eucaristía? Los milagros eucarísticos ¿son acontecimientos probados científicamente o invenciones de ingenuos y visionarios?

El arzobispo Angelo Comastri, vicario general del Papa para el Estado de la Ciudad del Vaticano, se ha hecho en su vida estas preguntas, y las responde en esta entrevista.

«Hace algunos años, publiqué una investigación sobre milagros eucarísticos pero, para mi sorpresa, recibí una carta que impugnaba la documentación recogida porque sostenía que el fenómeno de la sangre eucarística era fruto de una época ingenua y predispuesta con facilidad a construir prodigios», confiesa.

«Me hizo sufrir esta afirmación. Y el motivo era muy sencillo: no era así, los hechos hablan de manera inequívoca», añade monseñor Comastri.

--¿Qué piensa del oscurantismo que se atribuye a quienes tienen devoción a la Eucaristía?

--Angelo Comastri: La devoción a la Eucaristía es irrenunciable, mucho más que importante. No hay Iglesia si no hay Eucaristía. Por otra parte, no debemos escuchar lo que escriben los periódicos o lo que se le ocurre al primero que pasa. Debemos escuchar a Jesús que ha regalado la Eucaristía a la Iglesia como el mayor don de este tiempo de camino hacia la eternidad, hacia los cielos nuevos y la tierra nueva.

Jesús esperó el momento más emocionante, cuando se preparaba a subir hacia la Cruz, hacia el Calvario, el momento del mayor amor. En ese momento, Jesús puso en las manos de los apóstoles este inmenso don, en el que ha encerrado el acto de amor que es la raíz de toda la salvación que existe en la historia; porque la Eucaristía no es alternativa a la Cruz, la Eucaristía es la Cruz presente en la historia. Es la Cruz que, por un prodigio que sólo Dios puede hacer, se hace presente en todo el tiempo, se fracciona en el tiempo, se hace presente en el tiempo y lo salva.

Como creyentes, estas cosas las comprendemos inmediatamente. ¿Qué podemos necesitar si no es la Cruz de Cristo? ¿Qué nos puede salvar si no es la Cruz de Cristo? ¿Qué nos puede liberar si no es Jesucristo? En la Eucaristía, se hace presente aquél acto salvífico que es el bien más grande, el único verdadero bien en la historia de la humanidad.

--¿Qué puede decir de los milagros eucarísticos, son quizá pruebas para hombres de poca fe?

--Angelo Comastri: Justo porque la Eucaristía es el don más precioso, en torno a la Eucaristía suceden muchos milagros por misericordia de Dios. La Eucaristía es la presencia de Cristo Salvador. Me sorprendería si no surgieran milagros.

Los más grandes milagros son los de la conversión, el cambio del corazón, la curación de la desesperación. Grandes milagros que se producen en tantas personas que toman contacto con la Eucaristía.

Junto a esto, el Señor quiere por su misericordia crear, producir, otros milagros que nos confirman en la fe y nos hacen comprender que las palabras de Jesús son palabras absolutamente verdaderas.

Son muchísimos los milagros eucarísticos. Por ejemplo, Marthe Robin, milagro eucarístico viviente, se alimentó durante más de cuarenta años sólo de Eucaristía. Teresa Neumann, en Alemania, durante más de 36 años se alimentó sólo de Eucaristía.

El padre Pio de Pietralcina, era un hombre que tenía marcado en su cuerpo el milagro de la Eucaristía. Se puede decir que en su cuerpo se reflejaba, como en un espejo, el misterio que celebraba en el altar para decir: «Creed en lo que sucede». Sólo por citar tres grandes milagros contemporáneos, pero hay muchísimos.

Lo que pasa es que muchos no tienen la humildad de mirar a los hechos, de inclinarse ante la historia y afrontar estos milagros. Tenía razón Blaise Pascal, cuando decía: «En el mundo hay luz suficiente para quien quiere creer, pero hay sombra suficiente para quien no quiere creer».

La responsabilidad está en no querer ver, porque la Eucaristía está plena de luz y si se quiere ver, si se quieren abrir los ojos y aceptar la luz, uno no puede evitar caer de rodillas y dar gracias a Dios.

LOS CUATRO TORMENTOS

 
Del: "Dialogo de la Divina Providencia" de Santa Catalina de Siena
Hija mía, la lengua humana no basta para describir las penas de estas pobres almas. Lo mismo que hay tres pecados principales esto es, el amor propio de donde procede el segundo, que es la vanagloria, y de ésta el tercero, que es la soberbia con falsa injusticia, crueldad y otras maldades y pecados inmundos que le siguen. Por eso te digo que en el infierno los condenados sufren cuatro tormentos principales, a los que siguen todos los demás.

El primer tormento es verse privados de Mí, lo cual es tan doloroso que, si fuera posible, antes que estar libres de las penas y de no verme, elegirían el fuego y atroces tormentos con tal de verme.

Este dolor revive en ellos el segundo, que es el dolor producido por el gusano de la conciencia, que roe constantemente, pues, por su propia culpa se ven privados de Mí y de la comunicación con los ángeles y a través del pecado se hicieron dignos del trato con los demonios y de su visión.

La visión del demonio, que es el tercer tormento, les redobla todos sus sufrimientos. Es más, los santos siempre exultan mi visión pensando con gozo el fruto de los sacrificios que soportaron con grandísimo amor y desprecio de sí mismos; por el contrario, estos desventurados, en la visión de los demonios..., viéndolos, se conocen más a sí mismos; esto es, conocen que por culpa suya son dignos de ellos de tal manera que el gusano de la conciencia les roe cada vez más y nunca les da tregua el fuego ardiente de este conocimiento. (cfr Isaías 66, 24)

Pena todavía mas grande se deriva en que ven su propia figura tan horrible, que el corazón humano no la puede imaginar. Si bien recuerdas, yo te mostré el demonio en su propia forma y por un pequeño espacio de tiempo, apenas un momento; tú, después de haber regresado en sí, elegiste mejor caminar sobre una calle de fuego que durara hasta el Día del Juicio, dispuesta a pisar con tus pies las llamas del fuego, que volver a verlo de nuevo. Pero, como sea que lo hayas visto, todavía no sabes cuán horrible es, porque por divina justicia, él se muestra todavía más repulsivo al alma que se ha privado de Mí de modo más o menos grave según la gravedad de las culpas cometidas.

El cuarto tormento es el fuego, que arde, que quema el alma y no la consume, porque no es algo material que el fuego pueda consumir. Pero Yo, por justicia divina, he permitido este tormento de fuego para que atormente a algunos sin consumir según la diversidad de sus pecados y la gravedad de su culpa.

De estas cuatro clases de tormentos proceden los demás, como frío, calor, rechinar de dientes. Así, de modo miserable reciben la muerte eterna, porque no se convirtieron después de haberles dirigido mis reproches por su vida, por su falso juicio y por su injusticia, sin haberse corregido en ocasión de esa primera reprensión, ni de la segunda, es decir, en el momento de su muerte, cuando no tuvieron esperanza, ni se afligieron por la ofensa hacia Mí, sino que se angustiaron solamente por su propio dolor.

Un cristiano debe creer en el horóscopo?

 


De P. Daniel G.


Mucha gente vive pendiente de las predicciones del horóscopo, en sus distintas variantes: el zodiacal, el chino… Los medios de comunicación suelen incorporar una sección con lo que “los astros dicen” que va a sucedernos en cuanto a salud, dinero y amor. ¿Un cristiano puede creer en estas predicciones?

Respuesta: No, un cristiano no debe creer en el horóscopo. Aunque se trata de una de las prácticas supersticiosas más difundidas en nuestra sociedad, los horóscopos de ningún modo pueden servir para predecir los actos futuros libres de los hombres. Por otra parte, los hechos futuros de los hombres no son efecto de los movimientos o posiciones de los astros.

Referencias

1. El Catecismo de la Iglesia Católica dice tajantemente que los horóscopos deben ser rechazados.

Sí, el Catecismo de la Iglesia Católica señala que «todas las formas de adivinación deben rechazarse». Pues bien, entre las variadas formas de adivinación, el Catecismo cita las siguientes: «el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf. Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “médiums”».


El Catecismo continua explicando que todas estas acciones «encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos». Además, estas prácticas «están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios» (n. 2116). Querer saber el futuro es querer ser iguales a Dios, pretensión tan soberbia como absurda. Debemos confiar a la Providencia divina nuestra vida, confiar en Dios como Padre que es.


2. Pero el recurso a los horóscopos no hay que rechazarlo sólo “porque lo dice la Iglesia”: existen otros motivos.


Primero, digamos lo siguiente: la creencia en los horóscopos es peligrosa. Casi es como creer en otra religión. Hay personas que intentan hacernos creer que no somos libres, sino que estamos determinados en todo por nuestro signo zodiacal. No sería yo quien realiza su propia vida, sino que todo mi obrar estaría dirigido por una extraña fuerza proveniente de las estrellas. Pero nada de lo que dicen los horóscopos está científicamente fundado. Lo que afirman sobre Sagitario hoy, lo dirán mañana de Piscis y viceversa. Es un triste problema que los horóscopos sigan haciéndose y, peor aún, que haya quienes se creen todo lo que leen.


3. En el campo de la educación, particularmente en la formación en la fe, hay que instruir primero la inteligencia y la conciencia.

El horóscopo es efecto de la antigua astrología, no de la astrología natural, que es madre de la astronomía científica, sino de la astrología judiciaria, que se empeñaba en descubrir la influencia de los astros sobre el destino de los hombres y de las cosas. En este sentido, hay que colocarlo dentro del fenómeno más amplio de las «artes adivinatorias», entre las que la adivinación de lo que iba a pasar cada hora tenía mucho peso entre los persas y los egipcios (oros-scopeo, significa horas-mirar). Los antiguos astrólogos observaban cada hora, cada día, cada periodo, el universo, esperando encontrar allí desde el pronóstico del tiempo climático hasta las causas o los avisos de los acontecimientos sociales, bélicos, religiosos o sanitarios.

En segundo lugar, se deben analizar los rasgos históricos de la astrología y reconocer sus efectos históricos. La astrología judiciaria se ha dividido a veces en varios sectores: la mundial, para ver los procesos en la historia y en la política; la genética o individual para predecir los acontecimientos personales; la horaria o de consultorio, que pretende la respuesta, mediante consulta, a preguntas concretas de personas interesados.

Es evidente que la predicción prospectiva, el análisis de los resultados que dependen de variables observables, más que adivinación es predicción y previsión, con más o menos grado de probabilidad. Así acontece con el tiempo atmosférico o con la evolución de una enfermedad. Pero la predicción de lo que acontece de causas libres es evidentemente que no es más que un engaño, o lo que es lo mismo una predicción jugando al azar, es decir al cálculo de probabilidades, que es lo que acontece en las loterías y en la mayor parte de los pronósticos humanos.

Y en tercer lugar conviene también enseñar a cada persona inteligente a deshacer supersticiones y creencias que pueden perjudicar la convivencia. Tal puede ser el cultivo de actitudes deterministas o fatalistas, sean teológicas, (Dios todo lo decide sin nosotros), biológicas (el cuerpo tiene mecanismos ciegos e irresistibles) o sociológicas (el hombre depende de sus circunstancias).

Evitar eso es también ayudar a luchar por la libertad en la vida y, por lo tanto, trabajar por la conquista del amor, don que los hombres pueden tener. Por eso conviene ayudar a todos a defenderse de los horoscoperos, esos adivinos y astrólogos que pretenden vivir explotando la credulidad de los ingenuos y buscando rentabilidades a cuenta de explotar de forma desaprensiva y astuta a débiles mentales, morales o afectivos.


4. La actitud de la Iglesia ante los horóscopos ha sido siempre de condena sin paliativos.

La Iglesia condenó y rechazó siempre todo lo relativo a la adivinación, al espiritismo, al cultivo de vanas creencias. Recordó siempre que el mundo ha sido creado por Dios y se rige por las leyes naturales y los cuidados especiales de la Providencia. En tiempos antiguos ya hubo sínodos y concilios, como el de Toledo del año 400 o el Concilio de Braga del 561, que rechazaron frontalmente el culto o cultivo de la astrología.

Los hombres, para vivir, necesitan esperanza, serenidad, algo en lo que apoyarse. Los que creen que Dios es Providente y admiten que todo lo que pasa o lo quiere o lo permite, no necesitan otros apoyos. Los que no tienen ese eje fundamental en su pensamiento, buscan con más o menos afán, según su cultura y su sensibilidad, los caminos del azar, de la aventura, para esconder sus desventuras, sobre todo si tienen ante sí peligros o desconfianzas. «Mundus vult decipi», decían los antiguos. Es decir: «El mundo quiere ser engañado».