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El estupor, la sorpresa, la admiración de un Dios que ama a los hombres y se hace hombre como ellos al enviarnos a su Hijo Jesucristo, llega a su punto culminante en el Sacramento de la Eucaristía. Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. El amor de Cristo a los hombres crecía y crecía medida que los entendía en su indigencia y en su necesidad. Y llegó el momento de gran tensión, pues quería quedarse con los suyos, con los que el Padre le había confiado. Pero también quería irse, debía marcharse, porque como Cabeza de la humanidad, tendría que estar cerca de su Padre, encabezando la procesión hasta que toda la humanidad pudiera estar con él, con el Padre y con el Espíritu Santo. Nuestra capacidad humana no alcanza a comprender la grandeza de un Dios, creador del Universo entero, que quiere quedarse para siempre con los hombres, y decide meterse en la humildad de un poco de pan y de vino para ser el PAN DE VIDA, y la alegría de los hombres. El quería quedarse para siempre con los suyos, como la gallina quiere retener a sus polluelos bajo sus alas, y como podía hacerlo, se quedó para siempre con ellos. Nunca podríamos comprender ese misterio admirable de Dios, si no tomamos como guía y como modelo a una mujer que supo escuchar los misterios del Amor de Dios y guardarlos en corazón: MARÍA, la Madre de Jesús. Ella es maestra en la fe, pues comprendió que si su hijo había convertido el agua en vino, ahora podría convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre, entregando a los creyentes la memoria viva de su Pascua, convirtiéndose en Pan de vida y de salvación. Ella fue gestando el mismo sacramento del amor de Dios, cuando aceptó complacida en su seno al Salvador de todas las naciones, cuando con su FIAT, “hágase en mí según tu palabra”, hizo posible la presencia del mismísimo Hijo de Dios entre nosotros y nos está impulsando a que cada vez que podamos encontrarnos frente a las especies sacramentales del Cuerpo y la Sangre de Cristo, nosotros podamos decir: AMÉN, AMÉN, y recibir reverentemente, con ternura y con adoración, el Cuerpo del Señor, como ella contemplaba COMPLACIDA Y EXTASIADA AL NIÑO RECIÉN NACIDO que era su hijo pero era al mismo tiempo el Hijo del Dios Altísimo. Y María se fue preparando para el momento de la entrega sacrificial de su hijo en la cruz, para acompañarlo en la entrega, en el sacrificio, en la donación de sí mismo a la voluntad del Padre por la salvación de todos los hombres. desde que lo recibe en su seno, y desde cuando escuchó de labios del Anciano Simeón: “este niño está puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, y a ti una espada te atravesará el alma”. JUNTO A LA CRUZ, ella queda como custodia y sostén de la naciente Iglesia, hasta que él vuelva triunfante y glorioso para llevarnos a todos a la mansión eterna, donde reinaremos con Cristo, cabeza de la humanidad. María fue testigo de cómo, después de la multiplicación de los panes y los pescados, las gentes acudieron al día siguiente en grandes cantidades a buscar a su Hijo. Éste ya no les dio pan como el día anterior. Aprovechó la ocasión para anunciarles otro pan y otra bebida, pero muy especial. Una bebida con la cuál no tendrían más sed, y un alimento que comido no volverían a tener hambre. Todos estaban asombrados ante tal revelación. Y entonces fue el gran anuncio: “el pan que les voy a dar en mi propio Cuerpo y la bebida que les voy a dar en mi propia Sangre”. Las gentes entendieron perfectamente lo que Cristo les dijo. Se les hizo monstruoso, pero Cristo no rectificó sus palabras, no dio marcha atrás, sino que continuó afirmando: el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Las gentes se le fueron, pero Cristo no las retuvo, no las obligó a creerle ni a seguirle. Los mismos apóstoles fueron invitados a tomar partido, y se quedaron. Por eso, la noche del jueves santo, en cumplimiento de su promesa, Jesús se reunió con los doce aldeanos que habían sido sus discípulos pero sobre todo sus amigos y sus confidentes para una cena ritual. Era la fiesta de la Pascua. Sus discípulos estaban frente a los restos de un cordero que les recordaba la alianza de Dios con su pueblo, estaban ante a la sangre, memorial del día en que Dios se decidió por su pueblo frente a los atónitos egipcios. Las hierbas amargas que habían comido, les recordaban los años de esclavitud en Egipto, y la salsa roja con la que habían bañado el cordero, los ladrillos que habían tenido que fabricar en la esclavitud para los amos. Pero ahora estaban también ante el Nuevo Cordero que los hombres sacrificarían al día siguiente. Los apóstoles sentían el ambiente de despedida, de sangre y de duelo, atisbaban que algo grandioso ocurriría era noche. Jesús les había hablado con hechos, como siempre, les había lavado los pies, les había dicho que tendrían que amarse unos a otros como distintivo de ser sus discípulos y sus seguidores. Y efectivamente ocurrió algo extraordinario, que Cristo ya había anunciado. Y ahora era el gran momento, el cumplimiento de la promesa. María no estaba en el cenáculo. Era una cena demasiado íntima. Las mujeres nunca podían sentarse a la mesa junto con los hombres. Pero nada nos impide pensar que María confeccionaría con sus propias manos el pan que su Hijo iba a repartir entre los suyos esa noche. Y desde el fondo de la cocina, entre las mujeres silenciosas, como un suave murmullo alcanzaría a oír a su Hijo, que repartía el pan eucarístico por primera vez: “Tomen, coman, esto es mi Cuerpo”, y luego escucharía también a su Hijo que repartía el vino: Tengan, beban, éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la nueva alianza y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”. Y María escuchó cómo su Hijo elevaba la voz de una manera muy especial: “Hagan esto en memoria mía”. María no lo sabía, pero presentía que su Hijo estaba ordenando a los primeros sacerdotes, para que cada día pudieran hacerlo presente entre todos los hombres, en la espera gloriosa de su segunda venida, para llevarnos a todos a la presencia del Padre. ¡María no pudo comulgar esa noche en la primera Eucaristía! Pero con cuánta emoción, alegría y fe recibió el mismísimo Cuerpo de su Hijo y su preciosa Sangre de manos de los apóstoles en aquellos días en que en gran espíritu de oración esperaban la manifestación visible del Espíritu Santo que Jesús les daría para el perdón de los pecados. Y hoy con María también queremos alabar al Señor por la dimensión escatológica de la Eucaristía, pues cada vez que el hijo de Dios se presenta bajo la pobreza de las especies sacramentales, pan y vino, se pone en el mundo el germen de la nueva historia, en la que se “derriba del trono a los poderosos” y se “enaltece a los humildes”, y se participa anticipadamente del banquete eterno. La Eucaristía nos habla del banquete eterno, al que estamos llamados a participar. Si queremos ser fieles a la Iglesia, servidora del Señor, tenemos que apurar el paso, desentumecer nuestras rodillas, acicatear el corazón, para anunciarle a todos los hombres que Cristo vive, y vive en su comunidad, en su Iglesia y que quiere que todos los hombres participen en el banquete del amor, presagiando el banquete de todos los hijos en el Reino. Cada vez que celebramos la Eucaristía, en la majestuosa Catedral, o en las parroquias, o en las mas apartadas y sencillas capillitas tendremos que prorrumpir en un eterno MAGNIFICAT por las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo, tendremos que exclamar llenos de gozo: FIAT, FIAT, hágase, Señor tu voluntad, y aclamar con todos los pueblos: AMEN, AMEN, porque con Cristo, el nuevo Moisés, seremos introducidos a la nueva Jerusalén, a la Jerusalén de los cielos, para darle gloria a Dios, al Padre, al Cordero sacrificado y al Santo Espíritu de Dios. |
jueves, 28 de marzo de 2013
La institución de la Eucaristía
miércoles, 27 de marzo de 2013
La fe cristiana ante el espiritismo
Reproducimos a continuación un interesante e iluminador artículo titulado “La fe cristiana ante el espiritismo", cuyo autor es el sacerdote uruguayo Miguel Pastorino, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y que ha sido publicado en el quincenario arquidiocesano de Montevideo Entre Todos (22/11/12).
En los orígenes
La creencia en la comunicación con los muertos es muy antigua. De ello da testimonio la amplia documentación de la historia de las religiones, y hasta aparece condenada en la Biblia. Sin embargo, el espiritismo que hoy conocemos se origina en tiempos más recientes, en Hydesville (Nueva York), con las hermanas Katherine y Margaret Fox, en 1848. Eran dos niñas que se convirtieron en las creadoras del tablero Ouija (en su versión popular, “juego de la copa”), y a partir de su propia experiencia de “comunicación con difuntos", son citadas como las fundadoras del espiritismo.
Muy pronto el fenómeno comenzó a manifestarse en muchas personas, multiplicándose las sesiones espiritistas y en 1851 se extendió en Europa. Entonces supuestos espíritus famosos de la historia comenzaron a dar clase de espiritualidad, moral y ciencia, a través de los “mediums” que los incorporaban. Aunque las hermanas Fox confesaron en 1888 que había sido un fraude de su adolescencia, y década tras década se han desenmascarado engaños del espiritismo, la credulidad en estos temas no paró de crecer en el siglo XX, convirtiéndose en un fenómeno de masas.
Con Allan Kardec el espiritismo fue sistematizado en una suerte de verdadero catecismo revelado por los “espíritus". Como novedad doctrinal es introducida por él la reencarnación en clave evolucionista.
La moda espiritista
En los últimos años, el movimiento de la Nueva Era viene incorporando las mismas creencias espiritistas, pero con términos renovados. Hablan, por ejemplo de “canalización” (channeling) de entidades, a las que ahora se agregan los extraterrestres, como en el Libro de Urantia o en versiones gnósticas como “Un Curso de milagros". “La Casa Redención", remitiéndonos a un fenómeno local, mezcla el espiritismo de Kardec con los OVNIS y los santos católicos, y hasta un Jesús convertido en un comandante intergaláctico.
A través del cine y la televisión, asistimos en los últimos años a una profunda “catequesis” kardecista, que propone la creencia en espíritus que vagan por el mundo y que procuran comunicarse a través de un “medium” o incluso de una TV o un celular. Populares películas como Ghost, Sexto sentido, La Llamada, La Maldición, Barco Fantasma, Los Otros, Voces del más allá, La Libélula, Actividad Paranormal, El Ojo, y el crecimiento de series televisivas de este género, son ya un verdadero adoctrinamiento espiritista en el mundo juvenil, que acrítica e inocentemente asume la supuesta intervención de espíritus de muertos en nuestra vida cotidiana.
Muchas personas afectadas por la pérdida de algún familiar, son víctimas del engaño y el proselitismo solapado de supuestos “contactos” con el más allá.
¿Ciencia, fraude o superstición?
El espiritismo se presenta como “ciencia". En realidad se trata de un uso caprichoso del término. No existe ninguna prueba científica de contacto con personas que han muerto. Los avances de la medicina, la psicología y la física, han puesto en evidencia una y otra vez la ingenuidad de las tesis espiritistas. Muchas investigaciones como las del P. González Quevedo sj, han tirado por tierra, en todo Brasil, las supuestas evidencias de “fantasmas” en las casas, y los lugares “embrujados".
Todos los que han querido investigar seriamente los supuestos efectos físicos de los “espíritus” se han encontrado con fraudes conscientes o inconscientes generados por la misma sugestión, en el 98% de los casos (Heredia, Amadou, Levington, Quevedo). Ya a finales del siglo XIX, el científico ruso Mendeleiev, que dirigió una comisión científica para estudiar a los mediums más famosos de su tiempo, al concluir la investigación, expresó: “Los fenómenos mediánicos (=de los mediums) son el producto de movimientos inconscientes o de un engaño consciente, y en su conjunto el espiritismo es una superstición”.
El Lic. José María Baamonde, uno de los mayores expertos en el tema de las sectas, hablando de las supuestas “incorporaciones” espiritistas y de los estados de trance, escribía: “es obviamente inconveniente fomentar estos estados alterados de conciencia, por el riesgo implícito de generar serias perturbaciones psíquicas a raíz de personificaciones y automatismos inconscientes que, en ciertos casos, asumirán el carácter de delirios sistematizados”.
A la luz de la fe cristiana
La Palabra de Dios es clara: “No practiques la adivinación o la magia… No acudas a los que invocan a los muertos, ni consultes adivinos, pues se harán impuros. Yo soy el Señor, tu Dios” (Lev 19,26.31).
“Si alguno acude a nigromantes y recurre a los adivinos prostituyéndose con ellos, yo me volveré contra él y lo extirparé del pueblo. Santifíquense y sean santos, porque yo soy el Señor, su Dios” (Lev 20,6).
“Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no aprenderás a cometer las abominaciones como las de esas naciones. No ha de haber en medio de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia, ningún encantador, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para el Señor tu Dios” (Dt 18,9-11).
La Iglesia se pronuncia claramente sobre la incompatibilidad espiritual, doctrinal y moral de estas prácticas con la fe en Jesucristo, pero no sobre la naturaleza de los “fenómenos espiritistas".
La relación cristiana con los difuntos es a través de la oración, y en la Eucaristía, en comunión de amor. Pero es ajena a toda invocación morbosa, no pretende recibir verdades del más allá por medio de ellos, ya que todo lo necesario para nuestra salvación ya ha sido revelado en Jesucristo. Y nosotros confiamos a nuestros seres queridos en las manos misericordiosas de Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: “Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (2115-2116).
viernes, 1 de marzo de 2013
¿Mensajes, videntes, fenómenos extraordinarios? Estos son los criterios para distinguir los errores
Rafael de la Piedra
- Hay visiones llenas de errores históricos; otras veces el vidente no comprende el mensaje recibido; a veces es el secretario, el que escribe la revelación, el que introduce errores. Incluso algunos santos fueron engañados. Aquí les comparto un buen artículo sobre este actual tema.
En los años 70, el padre Felix Bourdier publicó en francés una guía de criterios sobre fenómenos extraordinarios en la vida de fe, recordando que “los errores son posibles y reales. Afloran menos frecuentemente en los casos de santos que en la gente ordinaria que no están muy avanzados en la virtud; pero la gente debería saber que los errores pueden suceder aún con los santos. El Padre Poulain nombra a 32 santos que fueron engañados, en las páginas 355 y 356 en su Tratado sobre “las Gracias de la oración”.
Recogemos aquí algunas de las consideraciones del padre Bourdier sobre visiones, revelaciones y mensajes divinos o celestiales.
1. Cinco causas de errores
(a) Una revelación puede a veces ser interpretada incorrectamente por la persona que la recibe, porque es oscura, ya sea porque Dios no la hace completamente conocida, o a causa de las condiciones en las que está implicada en la profecía o la revelación (Ver San Juan de la Cruz, Ascensión, Libro 2, cap. 19). Tal fue el caso con San Pedro, quien al escuchar una voz que le decía tres veces: “levántate, mata y come”, (Hech 10:13), pensó que era cuestión de su comida y no una orden para bautizar a los paganos.
(b) Cuando las visiones representan escenas históricas, muy a menudo lo que representan es solamente aproximado y probable. Por lo tanto, uno se equivocaría al atribuirles una exactitud absoluta, pero Dios no nos engaña cuando Él modifica ciertos detalles. Él hace esto por una razón, a saber, para que comprendamos mejor el pensamiento secreto que ha ocultado en el misterio.
En efecto, ha habido revelaciones, hechas a personas santas y aprobadas por la Iglesia, que se contradicen una con otra. Esto demuestra la falta de prudencia que es el intentar reconstruir la historia por medio de las revelaciones hechas a los santos.
(c) Puede ocurrir que durante una visión, el espíritu humano mantenga su poder de mezclar su propia acción en cierto modo con la acción divina; en tales ocasiones será autoengaño atribuirle puramente a Dios el conocimiento que es así obtenido. En una ocasión será el poder de invención el que está en juego, y en otras serán hechos o imágenes recogidas de la memoria.
Aún aquellos que a menudo tienen verdaderas revelaciones pueden volverse negligentes en el cuidado del discernimiento y de allí que puedan transmitir una profecía falsa.
Además, los videntes a menudo son llevados a atribuir falsamente a la influencia divina, durante el éxtasis o los momentos de intensa unión con Dios, aquellas ideas que tienen que ver con sus propios deseos e ideas preconcebidas en cuestiones de doctrina y de historia. La actividad del propio espíritu de los videntes es una de las principales causas de error. Encontramos ejemplos de visiones llenas de errores históricos en los casos de Santa Isabel de Schoenau, el Beato Hermann Josef, Santa Hildegarda, Santa Catalina de Ricci y María de Ágreda, etc.
(d) Puede ocurrir que una revelación verdadera pueda ser involuntariamente alterada, luego del acontecimiento, por el mismo vidente; este peligro es muy grande cuando la revelación escrita es muy larga, y, sin embargo, fue recibido en un modo casi instantáneo. En tales casos no es excesivo decir que no sólo no fueron dadas todas las palabras por la revelación sino que como el pensamiento en la revelación no fue detallado, el vidente, por sí mismo, lo desarrolló posteriormente.
(e) Es también muy posible que secretarios alteren el texto, sin mala intención, y en buena fe inserten sus propias elecciones de expresión en él.
2. Las cinco causas de la falsedad de un mensaje
Es posible que un mensaje no sólo contenga errores por las cinco causas que hemos listado arriba sino que también puede ser falso en sí mismo por las siguientes causas:
(a) Puede ocurrir que la persona que dice que ha recibido revelaciones sea un mentiroso y lo haga de mala fe.
(b) Una persona puede inventar cosas en buena fe, o como resultado de una ilusión, o proviniendo de un cierto desorden de la memoria que consiste en creer y recordar ciertos hechos aún cuando tales hechos nunca han ocurrido.
(c) Una persona puede ser engañada por su propia imaginación o por su propio espíritu si ellos son muy vívidos.
(d) El demonio puede dar revelaciones o visiones falsas, como en el caso de Nicolás de Rheims en el siglo XVII. También puede el demonio producir una alineación de los sentidos de la persona en un intento de fraguar un éxtasis divino. Pero este caso es extremadamente raro y casi no conocido y ciertos ejemplos pueden ser citados.
(e) Una revelación puede ser la invención de fraguadores. Las profecías políticas a menudo pueden ser obra de ellos, estando motivados por intereses políticos o de dinero, o por el deseo de mofarse del público. Tales profecías abundan en épocas de revueltas políticas o religiosas.
Una característica sospechosa, que es notable en las modernas profecías políticas, es que nunca instan a las personas a luchar contra la perversión y no indican ningún medio serio para resistirlos; en cambio dicen que el mundo cambiará de improviso, por un milagro, sin una anterior conversión de corazón y moral.
Vamos a estudiar qué acciones deben tomarse.
3. Estudiar si la persona da signos divinos
Esto significa que es necesario examinar si el vidente está absolutamente seguro de la naturaleza sobrenatural de sus revelaciones, y si él o ella obra milagros o da profecías.
Si la respuesta es afirmativa las revelaciones vienen de Dios y no del maligno o la naturaleza. Veremos abajo si la estigmatización puede ser un signo divino.
Pero las revelaciones van en realidad raramente acompañadas por tales signos divinos decisivos; por lo tanto es necesario llegar a un juicio siguiendo las reglas de prudencia, y luego de analizar las razones a favor y en contra. Para hacer esto, uno debe estudiar al individuo, la razón de ser de las revelaciones y sus circunstancias concomitantes, y los efectos de la revelación.
Algunas personas proponen que debería probarse que ni el demonio ni nuestras ideas personales han tenido influencia en la acción de Dios, pero este procedimiento sólo difiere del anterior que hemos esbozado en el modo en que se clasifica la información y en que se sacan las conclusiones.
4. Estudiar a la misma persona
(a) En primer lugar, ¿cuáles son sus cualidades y defectos? ¿Es la persona sincera, desde el punto de vista físico, intelectual y moral? ¿Está mentalmente equilibrada? ¿Dotada de sano juicio? ¿Exagera o inventa? Está debilitada por enfermedad, vigilias o ayunos?
Si las respuestas son favorables es probable que no exista razón para temer las principales causas de error.
(b) ¿Qué tipo de instrucción ha recibido esta persona? ¿Qué lecturas ha hecho? Es necesario asegurarse que el conocimiento que se dice ha sido revelado no haya sido extraído de libros o conversaciones de teólogos, como fue el caso de Santa Hildegarda.
(c) ¿Qué progreso ha hecho la persona en virtud desde las revelaciones? El punto más importante a saber es si la persona ha progresado mucho, luego de las revelaciones; si es así, entonces hay una gran probabilidad a favor de lo sobrenatural; de lo contrario, las revelaciones deben ser consideradas como sospechosas.
El demonio no puede llevar a las almas a practicar virtudes sólidas de una manera verdadera y duradera. Por engaño él puede fingir alentarlos por un tiempo pero terminará en exageraciones y peculiaridades; bajo su influencia, las penitencias serán incrementadas hasta el punto de arruinarle la salud, y serán acompañados de desobediencia; la pureza de conciencia degenerará en escrúpulos, la humildad en desaliento; el celo se volverá indiscreto, y seducirá al alma sacándola del estado presente y la lanzará a aventuras que terminarán en un callejón sin salida.
(d) ¿Ha hecho la persona predicciones y todas han sido claramente expresadas y hechas realidad sin tener que invocar a sutilezas de interpretación? Cuando una sola predicción aislada se ha hecho realidad, existe una sola probabilidad de que es divina ya que pudo haber sido lanzada al azar, y el demonio puede conjeturar muchos eventos futuros a la luz del patrón usual marcado por las voluntades divinas y humanas en circunstancias similares.
Si las profecías no se cumplen y no hay serias razones para creer que son condicionales, se presumirá que no son divinas. “y si dices en tu corazón:¿cómo reconoceremos la palabra que no ha dicho Yahvé? Si el profeta habla en nombre de Yahvé, y no sucede ni se cumple la palabra, es que Yahvé no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le tengas miedo” (Dt 18:21-22).
(e) ¿Qué gracias extraordinarias de unión con Dios cree esta persona que recibió previamente y cuál es su juicio acerca de ellas? Aparte de los casos excepcionales, estas gracias son sólo concedidas cuando la persona está avanzada en la maneras de orar.
(f) ¿Le han sido enviadas grandes pruebas antes o después de las revelaciones? Por ejemplo, enfermedad, contradicciones, fracaso, y retrasos en llevar a cabo ciertos emprendimientos en los cuales la persona tenía puesto su corazón. Si la respuesta es afirmativa, es un buen signo porque la vida de los santos está llena de estas pruebas, y es imposible que las gracias extraordinarias no sean acompañadas por cruces; son una marca de la amistad con Dios. Si no hay cruces, la revelación es sospechosa.
La prueba más común de estos favores extraordinarios es que la gente, si escucha acerca de ellos, adopta una actitud escéptica u hostil. Las críticas y dudas son una excelente ocasión de prueba para juzgar la humildad del vidente, su paciencia y su confianza.
(g) ¿Ha tomado la persona las tres precauciones indispensables para evitar ilusiones? A saber: el miedo a ser engañado, apertura a un director espiritual y no haber deseado las revelaciones.
Está claro que creerse preservado de las ilusiones es justo la disposición necesaria para tenerlas. Asimismo, no estar dispuesto a estar abierto y considerarse un buen juez en la materia es favorable a las trampas del enemigo, quien no quiere que se le descubran sus trampas. Finalmente, una revelación debería ser generalmente considerada como sospechosa si ha sido deseada.
5. El estudio de la revelación en sí
(a) ¿Es el texto verdaderamente auténtico? ¿O ha habido algunas correcciones o aún supresiones de ciertas expresiones y de ciertos pasajes, como inexactos u oscuros?
(b) ¿Concuerda totalmente la revelación con el dogma y con las enseñanzas del la Iglesia, así como también con las afirmaciones ciertas de la historia y de la ciencia?
“Yo no considero una revelación como verdadera a menos que no haya absolutamente nada en contra de la Sagrada Escritura y de las leyes de la Iglesia que estamos obligados a seguir”, dice santa Teresa en su “Vida” (cap. 32, pág. 354).
(c) ¿Contiene alguna enseñanza o es acompañado de alguna acción contraria a la decencia o a la moral? San Juan de la Cruz dijo: “Una de las trampas del mal espíritu es divulgar los pecados de otro con tanta falsedad como aparente luz. Su fin es difamatorio”.
(d) ¿Es la revelación útil bajo el punto de vista de la salvación eterna? Se puede estar seguro de que las revelaciones no son de origen divino cuando el objetivo es simplemente hacer conocer temas vulgares que no tienen utilidad alguna para el bien de las almas. Dios no dará lugar a una revelación para satisfacer la curiosidad, sino sólo por un motivo grave.
Por lo tanto, y a pesar de sus escenarios aparentemente religiosos, se debe tener como cuenteras aquellas personas que, en el nombre de algún espíritu celeste, están prontas a responder cualquier consulta que se les haga a cualquier hora y en cualquier lugar, sobre temas tales como nacimientos, casamientos, juicios, enfermedades y resultados de acontecimientos políticos.
Una revelación también debería considerarse sospechosa cuando su único fin es aclarar una cuestión disputada de teología, historia o astronomía. Debería comprenderse claramente que la salvación eterna es lo único importante a la vista de Dios. San Juan de la Cruz dice que “por el resto, su intención es que los hombres recurran a medios humanos” (Ascenso, Libro 2, cap. 22).
La revelación debería también considerarse sospechosa si, aunque muy buena, es lugar común y puede ser encontrada en libros de ascética. En tal caso es probable que el vidente, sin darse cuenta, esté repitiendo lo que ha aprendido en su lectura, o aún está siendo abusado por el demonio, que quiere ganar su confianza para conducirlo en una de sus audaces trampas.
Si las revelaciones o las visiones son muy numerosas, esta circunstancia, tomada en sí misma, no es signo desfavorable, porque considerarla desfavorable sería condenar a un montón de santos.
Por otra parte, si las revelaciones son largas y numerosas y no contienen nada falso, deshonesto o fútil, puede concluirse, con probabilidad, que no vienen del demonio, porque de otro modo él estaría fracasando en su objetivo ya que no es posible que el demonio se oculte por mucho tiempo.
(e) Cuando las actitudes, gestos, palabras y circunstancias que acompañan a la visión son examinados en detalle, aún en el caso de personas que son muy razonables y de buena educación ¿es la revelación conforme a aquella dignidad y seriedad que es apropiada a la Divina Majestad, o contrariamente está caracterizada por peculiaridades, comportamiento grotesco, convulsiones,…?
Muchos autores aseguran que el demonio nunca tendría permiso para tomar la forma de una paloma o de un cordero en sus apariciones porque estos son los símbolos del Espíritu Santo y de Cristo. Pero esta doble aserción está contradicha por los hechos. Así, santa Francisca Romana vio un día al demonio que tomaba la forma de un cordero, el cual se llegó hasta ella y se echó suavemente a los pies de la santa; ella lo reconoció y el demonio se transformó en un lobo furioso.
En otra ocasión vio siete demonios que aparecieron como siete corderos blancos, declarando que simbolizaban los siete dones del Espíritu Santo; pero nuevamente los reconoció y se cambiaron en lobos intentando atacarla.
La celebrada Magdalena de la Cruz, que obró prodigios por medio de la acción del espíritu del mal, un día vio al diablo aparecérsele en la forma de una paloma.
(f) Durante y después de la revelación, ¿qué paz o qué inquietud experimenta la persona? Éste es uno de los más importantes medios de discernimiento. Con personas de buena voluntad la acción del buen espíritu se caracteriza por dar paz, gozo, seguridad y valor, excepto, quizás, en el primer instante.
La acción del demonio, por lo contrario, produce efectos diametralmente opuestos: cuando actúa sobre personas de buena voluntad produce, excepto, quizás, en el primer instante, inquietud, tristeza, desaliento, agitación y oscuridad.
Por consiguiente, se sigue que el estado de paz o de falta de ella de la persona da un medio incuestionable para distinguir las verdaderas revelaciones de las falsas, cuando una de estas características está bien definida.
Sin embargo, hay que considerar también la acción del propio espíritu: es posible que este espíritu pueda introducirse en una revelación cuando tiene lugar durante un período de profundo recogimiento y de gran paz que viene de Dios. Consecuentemente, el sentido de paz no es suficiente por sí mismo, para probar que todo es divino; sólo lo hace probable.
(g) ¿Conmina la revelación a empresas específicas como una nueva devoción, la construcción de un santuario, la creación de una obra para la que no hay suficientes recursos, una nueva congregación?
Si éste es el caso, la obra debería ser examinada para ver si es buena en sí misma, en conformidad con el pensar de la Iglesia; útil, y de una utilidad que explique la necesidad para que se haya usado un medio tan excepcional como una revelación; oportuna, es decir, si responde a una nueva necesidad, y si puede causar daño a cualquier otra obra que sería mejor apoyar.
A este respecto, el Cardenal Pitra ha dicho: “Está totalmente permitido desechar tales revelaciones, aún si han sido aprobadas, cuando se hace por razones sólidas y cuando sobre toda la doctrina contraria está establecida por documentos y experiencia incuestionable”.
Se debería advertir que las revelaciones de mujeres son probablemente falsas cuando, a través de este medio, buscan dirigir a clérigos y jerarcas y enseñarles cuando hablan sobre autoridad.
(h) Finalmente, ¿han sido las revelaciones expuestas a la prueba del tiempo y de discusión? Sin esta condición ninguna revelación puede ser considerada como fuera de cuestión, a pesar que no haya recibido ningún juicio desfavorable.
6. ¿Es la estigmatización un signo divino?
La respuesta debe ser afirmativa si los estigmas son duraderos,
incorruptibles y sin supuración o infección; si no pueden ser
curados con medicación y apósitos, aún cuando a veces sanan; si
sangran abundantemente y periódicamente a las horas, días o fiestas
litúrgicas de la Pasión de Cristo; si son producidas en personas de
virtudes heroicas; y si muestran todas las características de su
origen sobrenatural cuando sus efectos y distintas circunstancias son
examinados.Pero la respuesta podría ser negativa si las heridas no poseen las garantías arriba enumeradas; porque la autosugestión, el fraude y el demonio pueden a veces producir heridas que son aparentemente y superficialmente similares a un verdadero estigma.
Sin embargo, tales casos son muy raros y no soportan un examen crítico y el paso del tiempo, que resulta en ser rápidamente desenmascarados y condenados.
La cuestión fue tratada en el Congreso de Avon del 17 al 19 de abril de 1936, y sus discusiones y conclusiones fueron informadas en la entrega de Octubre de 1936 de Carmelite Studies.
Fue también excelentemente resumido en el segundo volumen del P. Garrigou Lagrange, Los Tres Caminos de la Vida Espiritual, de la página 775 y siguientes (de la edición inglesa).
Finalmente, debería advertirse que la gran mayoría de teólogos, psicólogos y doctores, concuerdan todos en la opinión arriba expuesta, y no aceptan argumentos insubstanciales de los pocos doctores que mantienen que es posible producir estigmas por autosugestión.
7. Estudiar los efectos producidos por la revelación
En el volumen II de su trabajo, Los tres edades de la vida espiritual (pp. 325, 796- 798), el Padre Garrigou Lagrange da unas pocas y buenas indicaciones sobre cómo uno debería examinar la cuestión. En la práctica es suficiente formular una sola pregunta:
Sí o no, ¿la revelación ha producido buenos frutos de gracia?
(a) El principio de discernimiento es dado en los Evangelios. Nuestro Señor dice:
“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos (Mt 7:15-18).
A la luz de este principio, que “el árbol debería ser juzgado por su fruto”, podemos juzgar qué espíritu mueve al alma favorecida. Uno debe mirar los resultados de su influencia y compararlos con lo que el Evangelio nos dice sobre las principales virtudes cristianas; si estas virtudes son incrementadas, es un signo de que es un buen espíritu, sobre todo si estos frutos están perdurando; aquellos, ciertamente, quienes están animados por una mala intención no pueden permanecer escondidos por mucho tiempo.
(b) Los verdaderos místicos y los extáticos también producen frutos.
Con ellos, siguiendo las revelaciones u otros fenómenos, hay siempre un desarrollo en su comprensión de los temas divinos, los que tienen que ver con la vida interior, la vida de la Iglesia, y de todo lo que atañe a la salvación o pérdida de las almas; hay también un constante incremento en el amor hacia Dios, y una devoción al prójimo que se evidencia en los trabajos que hacen y que finalizan exitosamente.
Sus fundaciones perduran con frecuencia por siglos; tal fue el caso de San Francisco de Asís, Santa Teresa, y Santa Catalina de Siena quien a pesar de morirse a los 32 años, y de no saber leer ni escribir, no obstante, por un largo tiempo, jugó uno de los papeles más importantes en los asuntos de su tiempo, en particular al proteger el regreso del Papa a Roma.
Con los místicos verdaderos hay una idea dominante que se subordina a las otras, en perfecta armonía con ellas como por ejemplo: el pensamiento de la naturaleza del Todopoderoso y de Su amor, el deseo de responder a Su amor por encima de todo, la pasión por la salvación de las almas, la búsqueda de la unión divina, etc.
En La Psicología de los Místicos, Montmorand, quien es un no creyente, escribe en las páginas 20 y 21:
“Los verdaderos místicos son personas prácticas de acción, no personas de razonamiento y teoría. Saben cómo organizar, y tienen el don de mando. Son muy capaces en resolver asuntos. Las obras que fundaron han sido viables y duraderas; la coronación de su obra maestra parecería tener buen sentido, un buen sentido que no es perturbado por ninguna exaltación mórbida o imaginación desordenada, y la cual es acompañada por una muy rara fuerza de penetración”.
(c) Así es cómo el mismo autor describe los frutos de los falsificadores y especialmente de los histéricos: “con los falsificadores e histéricos en particular, la inestabilidad se incrementa o crece, y con ella el disimulo y la mentira. Finalmente, se vuelven completamente dominados por una sensibilidad caprichosa”.
Trabajos de Referencia
Además de los trabajados ya mencionados en el texto, el autor también enumera las siguientes autoridades que el lector puede consultar sobre el tema. Algunos de ellos, sin embargo pueden estar disponibles en francés.
En primer lugar, hay tratados detallados del Padre Scaramelli; páginas 311 a 418 del libro Gracias de la oración del Padre Poulain (Graces d´Oraison); y las lecciones 24 y 25 del libro Teología Espiritual del Padre Guibert.
Existen también más estudios condensados en Dictionnaire du Catholicisme, cols. 874 to 877; páginas 321 a 328 del libro Iniciación de los Ejercicios del Padre Albert Valensin; y los números 953 al 957 y 1281 a 1285 del Manual de monseñor Tanquerey. Finalmente hay excelentes reglas de San Ignacio en sus Ejercicios y aquellos contenidos en la Imitación de Cristo, libro 3, capítulos 54 y 55.
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domingo, 24 de febrero de 2013
Comunión en la mano : consideraciones históricas y patrísticas - Peligro de Sacrilegio
PELIGRO DE SACRILEGIO
CONSIDERACIONES HISTÓRICAS Y PATRÍSTICAS ACERCA DE LA COMUNIÓN EN LA MANO
¿Fue alguna vez universal?
Cómo se nos ha contado la supuesta historia de la comunión en la mano.
En general, así se nos cuenta la historia de la Comunión en la mano: a partir de la Última Cena y durante el tiempo de los apóstoles, la Santa Comunión se daba, por supuesto, en la mano. Así era también durante la era de los mártires. Y así siguió siendo durante la edad de oro de los Padres y de la liturgia, después de la paz de Constantino.
La Comunión en la mano era dada a los fieles como nosotros hacemos ahora (en los sectores más abiertos y más al día de la Iglesia). Y continuó siendo la práctica común por lo menos hasta el siglo décimo. Por lo tanto, esa fue la norma durante casi la mitad de la vida de la Iglesia.
Una magnífica prueba de ello se encuentra en el texto de San Cirilo de Jerusalén (313-386) donde aconseja a los fieles “haced un trono con vuestras manos donde recibir al Rey (en la Santa Comunión)”. Más adelante, este Padre de la Iglesia aconseja un gran cuidado con cada fragmento que pueda quedar en las manos, así como uno no dejaría caer el oro al piso, así también se debe tomar un gran cuidado cuando se trata del Cuerpo del Señor.
Cómo y cuando se habría pasado de la comunión en la mano a la comunión en la boca. De acuerdo a la historia comúnmente divulgada, el cambio en la manera de recibir el pan consagrado se dio de la siguiente manera: en la Edad Media hubo ciertas distorsiones de la fe y/o en la aproximación a la fe, que se fueron desarrollando gradualmente.
Se desarrolló un excesivo temor de Dios y una correlativa preocupación por el pecado, el juicio y el castigo; un énfasis sobredimensionado en la divinidad de Cristo, que constituía una virtual negación o por lo menos disminución de Su sagrada humanidad; un exagerado énfasis en el papel del sacerdote en la sagrada liturgia; y una pérdida del sentido de comunidad, que de hecho es la Iglesia.
En particular, debido al énfasis excesivo en la adoración a Cristo en la Santa Eucaristía y a una concepción demasiado estricta en lo relativo a las cuestiones morales, la Sagrada Comunión se hizo cada vez menos frecuente. Se consideraba suficiente fijar los ojos en la Sagrada Hostia durante la elevación (de hecho, esta práctica decadente de la “elevación” –porque el desprecio por este período continúa– y la también poco saludable Exposición y Bendición del Santísimo Sacramento, encuentran sus orígenes en esos desafortunados tiempos medievales, un período cuyas prácticas litúrgicas haríamos bien en sacarnos de encima).
Fue en esa atmósfera y bajo esas circunstancias que se comenzó a restringir la práctica de la Comunión en la mano. La práctica de que el celebrante colocara directamente la hostia en la boca del comulgante se desarrolló y, triste es decirlo, se impuso.
La conclusión es muy clara: deberíamos dejar de lado esta costumbre cuyas raíces se encuentran en esa edad obscura. Deberíamos prohibir o al menos desaconsejar esta práctica que no permite a los fieles “tomar y comer”, y volver a los usos prístinos de los Padres y los Apóstoles: la Comunión en la mano.
* * *
¡Qué historia tan conmovedora! Lástima que no sea verdadera.
La verdadera historia.
Los Papas, Santos Padres.
El Sagrado Concilio de Trento declara que es una Tradición Apostólica la costumbre de que sólo el sacerdote que celebra la Misa se dé la Comunión a sí mismo (con sus propias manos) y que los fieles la reciban de él1.
Un estudio más riguroso de las evidencias disponibles en la historia de la Iglesia y de los escritos de los Padres, no apoya la aserción de que la Comunión en la mano era una práctica universal que fue gradualmente suplantada y efectivamente reemplazada por la práctica de la comunión en la mano. Más bien, los hechos parecen apuntar a una conclusión diferente.
El Papa San León Magno (440-461), ya en el siglo V, es un testigo temprano de la práctica tradicional. En sus comentarios al sexto capítulo de San Juan, habla de la Comunión en la boca como del uso corriente: “Se recibe en la boca lo que se cree por la Fe” 2. El Papa no habla como si estuviera introduciendo una novedad, sino como si fuera un hecho ya bien establecido.
Un siglo y medio más tarde, pero todavía tres siglos antes de que la práctica fuera supuestamente introducida (según el relato comúnmente difundido al que antes hicimos referencia) el Papa San Gregorio Magno (590-604) es otro testigo. En sus Diálogos (Roman 3, c. 3) relata cómo el Papa San Agapito obró un milagro durante la Misa, después de haber colocado la Hostia en la lengua de una persona. También Juan el Diácono nos habla acerca de esta manera de distribuir la Santa Comunión por ese Pontífice.
Estos testigos son del siglo V y VI. ¿Cómo se puede razonablemente decir que la Comunión en la mano fue la práctica oficial hasta el siglo X? ¿Cómo alguien puede sostener que la Comunión en la boca es una invención medieval? No estamos afirmando que en ninguna circunstancia los fieles la hayan recibido en sus propias manos. Pero, ¿en qué circunstancias? Parece que desde muy temprano era usual que el sacerdote colocara la Sagrada Hostia en la boca del comulgante.
Excepciones
Sin embargo, en tiempos de persecución, cuando no había sacerdotes disponibles, y los fieles llevaban el Santísimo a sus casas, se daban la Comunión a sí mismos, con sus propias manos. En otras palabras, antes que quedar totalmente privados del Pan de Vida, podían recibirlo en la mano, cuando no hacerlo implicaba quedar privados de este imprescindible alimento espiritual. Lo mismo se aplicaba a los monjes que se habían retirado al desierto, donde no disponían del ministerio de un sacerdote y no querían dejar la práctica de la Comunión diaria.
Resumiendo
Para resumir, la práctica era que se podía tocar la Hostia cuando no hacerlo equivalía a quedar privado del Sacramento. Pero cuando había un sacerdote, no se la recibía en la mano. Así, San Basilio (330-379) afirma claramente que sólo está permitido recibir la Comunión en la mano en tiempos de persecución o, como era el caso de los monjes en el desierto, cuando no hubiera un diácono o un sacerdote que pudiera distribuirla. “No hace falta demostrar que no constituye una falta grave para una persona comulgar con su propia mano en épocas de persecución cuando no hay sacerdote o diácono” (Carta 93). Lo que implica que recibirla en la mano en otras circunstancias, fuera de persecución, será una grave falta3. El Santo basa su opinión en la costumbre de los monjes solitarios, que reservaban el Santísimo en sus celdas, y en ausencia de sacerdote o diácono, se daban a sí mismos la Comunión.
En su artículo “Comunión” en el Dictionnaire d’Archéologie Chrétienne, Leclercq afirma que la paz de Constantino llevó la práctica de la Comunión en la mano a su fin. Esto reafirma el razonamiento de San Basilio, que la persecución era la que creaba la alternativa de recibir la Comunión en la mano o verse privado de Ella. Cuando la persecución cesó, evidentemente la práctica de la Comunión en la mano persistía aquí y allí. Era considerada como un abuso por la autoridad de la Iglesia, puesto que era juzgada contraria a la costumbre de los Apóstoles. Así, el Concilio de Rouen que se reunió en el año 650, dice: “No se coloque la Eucaristía en las manos de ningún laico o laica, sino únicamente en su boca”.
El Concilio de Constantinopla, conocido como in trullo (por no ser uno de los concilios ecuménicos realizados allí) prohibía a los fieles darse la Comunión a sí mismos (que es lo que sucede cuando la Sagrada Partícula es colocada en la mano del comulgante). Decretó una excomunión de una semana de duración para aquellos que lo hicieran en la presencia de un obispo, un sacerdote o un diácono.
San Cirilo (siglo IV): un texto dudoso.
¿Y San Cirilo? Por cierto, los promotores de la “comunión en la mano” generalmente no mencionan las evidencias que acabamos de exponer. En cambio, utilizan constantemente el texto atribuido a San Cirilo de Jerusalén, quien vivió en el siglo IV, al mismo tiempo que San Basilio. El Dr. Henri Leclercq resume las cosas como sigue: “San Cirilo de Jerusalén recomendaba a los fieles que cuando se presentaran a recibir la Comunión, debían tener la mano derecha extendida, con los dedos unidos, sostenida por la mano izquierda, con la palma en forma cóncava; y que en el momento en que el Cuerpo de Cristo era depositado en su mano, el comulgante debía decir: “Amén”. Pero el texto continúa. También propone lo siguiente: “Santifica tus ojos con el contacto del Cuerpo Sagrado ... Cuando tus labios estén todavía húmedos, lleva tu mano a tus labios, y pasa tu mano sobre tus ojos, tu frente y tus otros sentidos, para santificarlos”. Esta recomendación bastante original (¿o más bien supersticiosa? ¿irreverente?) llevó a los eruditos a cuestionar la autenticidad de dicho texto. Algunos piensan que tal vez hubo una interpolación, o que fue el sucesor del santo quien escribió tal cosa. No es imposible que este texto fuera realmente del Patriarca Juan, quien sucedió a Cirilo en Jerusalén. Pero este Juan era de dudosa ortodoxia. Sabemos todo esto por la correspondencia de San Epifanio, San Jerónimo y San Agustín.
Por lo tanto, a favor de la Comunión en la mano tenemos un texto de origen dudoso y de contenido cuestionable.
Y por el otro lado, tenemos testigos confiables, incluyendo a dos grandes papas, de que colocar la Sagrada Hostia en la boca del comulgante ya era común y ordinario en el siglo V.
¿Clericalismo?
¿No es una forma de clericalismo permitir al sacerdote tocar la Hostia y prohibírselo a los fieles? De ningún modo, pues a los sacerdotes sólo les estaba permitido tocar el Santísimo Sacramento en casos de necesidad. En efecto, aparte del celebrante de la Misa, nadie que recibiera la Comunión, aunque fuera sacerdote, podía hacerlo en la mano. De tal modo que, en la práctica tradicional del Rito Romano, si un sacerdote estaba oyendo Misa (y no celebrando) y deseaba recibir la Sagrada Comunión, no lo hacía en sus propias manos: la recibía de otro sacerdote, en la lengua. Lo mismo sucedía con un Obispo. Lo mismo si se tratara de un Papa. Cuando San Pío X, por ejemplo, estaba en su lecho de muerte, en Agosto de 1914, y se le administró la Sagrada Comunión como Viático, no la recibió, y no le estaba permitido, recibirla en la mano: la recibió en la lengua de acuerdo a la ley y a la práctica de la Iglesia Católica. Esto confirma un punto fundamental: por principio de reverencia, la Hostia no debe tocarse innecesariamente. Obviamente alguien debe distribuir el Pan de Vida. Pero no es necesario hacer de cada hombre, de cada mujer y de cada niño su propio “ministro de la Eucaristía” y multiplicar la manipulación torpe y chapucera y el peligro de que se caigan y se pierdan Fragmentos eucarísticos. Aún aquellos cuyas manos fueron especialmente consagradas para tocar la Sagrada Eucaristía, particularmente los sacerdotes, no deben hacerlo sin necesidad.
12 OBJECIONES VÁLIDAS
Es tiempo de hacer todo lo razonablemente
posible y lícito para disuadir la práctica de la Comunión en la mano.
En realidad, hace ya bastante tiempo que hemos comenzado a hacerlo. Es mucho mejor recibir la Santa Comunión en la forma tradicional que recibir la Sagrada Hostia en las manos. Es verdad que en Canadá y en los EE.UU. uno puede, con las debidas precauciones, recibirla "en la mano", pero es mejor recibirla en la boca. Expondremos aquí 12 razones que lo justifican.
1. La legalidad de ambos métodos.
Es ley de la Iglesia universal, en el Rito Latino (al que pertenecemos la mayoría de nosotros), que se reciba la Comunión en la forma tradicional. Recibirla en la mano es solamente un "indulto" o concesión que está en vigencia en uno que otro lado, pero que no existe en la mayor parte del mundo. Por ejemplo, se la autorizó por un tiempo en Filipinas, pero luego los obispos cambiaron de parecer y revocaron el permiso. Otra forma de ilustrar este mismo punto es recordar que, en aquellos países en los que la Santa Sede otorgó el indulto para recibir la comunión en la mano, cualquier obispo puede prohibir la práctica. Pero, ningún obispo tiene autoridad para prohibir recibir la comunión en la forma tradicional: en la boca. O sea que, desde el punto de vista de la norma litúrgica, las dos formas están bastante lejos de ser lo mismo. Además, se debe destacar que la legislación pertinente nos "urge y exhorta enfáticamente" a todos a recibir la comunión en la forma tradicional, denominada oficialmente como "la más reverente". Uno podría buscar en vano algún estímulo por parte de la autoridad suprema de la Iglesia para recibir la comunión en la mano. En realidad, del único modo en que se la menciona en documentos oficiales es en forma precautoria. Puede recibirse reverentemente, pero ¡cuidado! En algunos países se ha introducido la práctica habitual de recibirla en la mano.
Esta práctica ha sido solicitada por conferencias episcopales particulares, que han recibido aprobación de la Sede Apostólica. No obstante, se han informado casos de una lamentable falta de respeto hacia las especies eucarísticas, atribuible no sólo a la culpa de las personas sino también a los pastores de la iglesia, quienes no han tenido el celo necesario sobre la actitud de los fieles respecto de la Eucaristía. También sucede que algunas veces no se ha tenido en cuenta la libre opción de los fieles por seguir recibiendo la Eucaristía en la lengua en aquellos lugares en los que se ha autorizado la Comunión en la mano. Por lo tanto, es inevitable mencionar, en el contexto de esta carta, el penoso fenómeno que acabamos de referir. Esto de ninguna forma se aplica a quienes, al recibir a Nuestro Señor Jesucristo en la mano, lo hacen con profunda devoción y reverencia, en aquellos países en que esta práctica ha sido autorizada (Papa Juan Pablo II, Dominicae Coenae, 11). En Memoriale Domini (SS Pablo VI), que otorgó la concesión original, y en la carta a los nuncios que en todos y cada uno de los casos acompañó a ese indulto, la autorización para la comunión en la mano fue resguardada con tantas precauciones que algunos han llegado a la conclusión de que, en realidad, en la gran mayoría de los países en donde parecería ser legal, todavía no está permitida.
La comunión en la mano comenzó a difundirse a principios de la década
de 1960 en los círculos católicos de Holanda. Se trató de un caso de
flagrante desafío y desobediencia a la autoridad eclesiástica y a su ley.
2. Procedencia del uso de la Comunión en la mano.
El origen de la presente práctica de la comunión en la mano en la cristiandad de Occidente puede rastrearse hasta la Revolución Protestante o "Reforma". Algunos dirán que es la reimplementación de una costumbre antiguamente universal y venerable. Nos ocuparemos de este argumento más adelante. Pero aun cuando ése fuera el caso, de que antiguamente hubiera sido una costumbre de la Iglesia Católica, difícilmente pueda considerarse ortodoxa su introducción en el siglo XVI. Más bien, fue una forma de manifestar la negación de la Presencia Real como lo enseñaran Cristo y Su Iglesia y de la autenticidad del Sacerdocio Católico. Es la consecuencia, a nivel litúrgico, de una herejía previa.
Es bien sabido que la comunión en la mano comenzó a difundirse durante el comienzo de la década de 1960 en los círculos católicos de Holanda. Entonces comenzó como un remedo del uso protestante o, lo que parece más probable, como un falso "arqueologismo", esto es, como una idolatría de supuestas costumbres de la Iglesia antigua. Esto implicó un olvido (¡o una negación!) de la verdad y de la evolución de la doctrina de la Eucaristía Católica hacia una forma más clara e inequívoca. Implicó un rechazo de lo que, en realidad, nos había sido legado con la evolución natural de la Liturgia. Se trató de un caso de flagrante desafío y desobediencia a la autoridad eclesiástica y a su ley. El deseo de esta costumbre no procedió de la autoridad suprema de la Iglesia, que se oponía a ella, ni tampoco de las filas de los fieles de Cristo (quienes, por definición, mantienen su fe en el dogma de la transubstanciación) que jamás solicitaron semejante práctica. Más bien, procedió de los cuerpos intermedios de la Iglesia y del "estamento litúrgico" en particular, y de un modo típicamente revolucionario. Cuando llegó el momento de comenzar a presionar para lograr la práctica en América del Norte, no siempre se recurrió a medios honestos. En realidad, se emplearon formas de engaño o, por lo menos, de "desinformación". Es mejor echar un manto de olvido sobre la sordidez de los detalles, pero si alguien cuestionara que las cosas se hicieron de este modo, se puede conseguir una amplia documentación para atestiguarlo. Podemos resumir que el uso de la comunión en la mano surgió, en épocas modernas, de la herejía y la desobediencia. ¿Es esto lo que nos inspira el Espíritu Santo cuando se trata de efectuar algún cambio litúrgico deseado? Bien cabe pensar que es otro espíritu el que estuvo obrando.
3. LAS PARTÍCULAS.
Si analizamos la costumbre de colocar la Sagrada Hostia en la mano del que comulga, inmediatamente nos viene a la mente un dogma de la Iglesia: la presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y perdura mientras permanezcan las especies eucarísticas. Cristo está presente completo e íntegramente en cada una de las especies y en cada uno de sus fragmentos, de modo tal que partir el pan no fragmenta a Cristo. [Nota 205: Cf. Concilio de Trento: DS 1641.] (CCC, 1377). El Catecismo romano lo establece de esta forma: Cristo, completo e íntegramente, está contenido no solamente en cada una de las especies, sino también en cada una de las partículas de ambas especies. Cada uno, afirma San Agustín, recibe a Cristo, el Señor, y a Él completo en cada porción. El no disminuye al ser dado a muchos, sino que se da completo e íntegramente a cada uno ... el cuerpo de Nuestro Señor está contenido completo e íntegramente hasta en la más mínima partícula del pan. Por lo tanto, debe tenerse gran reverencia, respeto y cuidado con estas partículas. Puesto que de esto se trata, ¿por qué habríamos de multiplicar el número de personas que manipulan la Sagrada Hostia, algunas de las cuales son torpes, o no ven bien, o no se preocupan, o no saben, etc., etc? Para aquellos que creen con una fe viva, la siguiente pregunta bastaría para poner fin a la práctica de la comunión en la mano: "¿Qué pasa con las Partículas?"
4. ¿Quiénes promueven la comunión en la mano?
Quienes pertenecen a la corriente principal del establishment litúrgico (y sus seguidores) y promueven la comunión en la mano son los mismos que, en su mayoría, sienten desagrado, en general, por el culto al Señor en la Santa Eucaristía y, en particular, por la Adoración perpetua. Los liturgistas modernos no se destacan particularmente por otorgar un énfasis firme y merecido a la Presencia Real corporal y personal de Cristo Nuestro Señor en la Santa Comunión. En realidad, inclusive la desalientan. Nuestra atención se centra en la comunidad, dicen. En general, podemos aplicar a los tergiversadores (intencionados o no) de la doctrina y la práctica católicas referidas a la Misa, las palabras de G. K. Chesterton: ellos son culpables "desde la idolatría de lo intermediario hasta el olvido de fin último". Bien, éstos son los que promueven la comunión en la mano. Y son ellos los que tienen aversión y los que desalientan la forma tradicional de recibir la comunión. ¿Por qué?
5. "Comunión en la mano" es un término erróneo.
Colocar la Sagrada Hostia en la mano de una persona no es darle la Santa Comunión. El sacramento de la Santa Comunión consiste en comer el Pan de Vida. En realidad, lo que sucede aquí es que cada persona que recibe la Sagrada Hostia en su mano, se está administrando a sí misma la Santa Comunión. Cada persona se constituye en su propio ministro de la Comunión (lo excepcional pasa a ser la regla). De este modo, el ministerio de los sacerdotes (y de los diáconos) o incluso el de los legítimos ministros extraordinarios de la Santa Comunión, queda eclipsado o incluso anulado. Se ha sugerido que esta práctica debería ser rebautizada como "autocomunión manual ordinaria".
6. La Comunión en la mano es excesivamente informal.
¿Qué clase de alimentos tomamos con las manos? A menudo, en nuestra "cultura", lo hacemos con aquellos alimentos a los que no les prestamos atención. Comemos pochoclo con las manos, al que no prestamos la mínima atención, mientras nuestros ojos están fijos en la pantalla del cine. Nos llevamos a la boca bocados crocantes mientras conversamos. Especialmente con los niños, pero no solamente con ellos, parece bastante necio asociar esto con la Santísima Eucaristía.
7. Por sus frutos ...
Debemos ser rigurosamente honestos con nosotros mismos. Esta práctica, ¿ha fortalecido y clarificado realmente nuestra fe en la Presencia Real?
¿Ha producido una mayor devoción a la oración, más amor y más caridad fraterna? ¿Mostramos un mayor temor reverente al tomar el Cuerpo de Nuestro Señor en nuestras manos? Existe por lo menos un fruto que no proviene obviamente de la introducción de esta práctica; y es un rasgo también de la reforma general más
amplia de la liturgia: se ha dañado la unidad.
Es también opinión del autor que, por lo menos, la comunión en la mano debe compartir la culpa por la pérdida de fe de los católicos en la Presencia Real de Cristo.
8. ¿Fue alguna vez universal?
Para demostrar que la Comunión en la mano fue universal alguna vez, suele citarse un texto particular de San Cirilo de Alejandría, en el que explica cómo debemos hacer un trono de nuestras manos para recibir al Rey. Sin embargo, lo que habitualmente no se observa es lo que cualquier patrista confiable podría verificar: que el texto en cuestión es de origen dudoso. En realidad, es más factible que proceda de un obispo X, nestoriano. Además, contamos con los textos de San León Magno, San Gregorio el Grande ... y los de San Basilio, etc.
9. La Última Cena. ¿Recibieron realmente los apóstoles la Comunión en la mano en la Última Cena?
En general se supone que sí. Pero aunque así hubiera sido debe tenerse presente que los propios Apóstoles eran sacerdotes o, incluso, obispos. Pero no debemos olvidar la costumbre hospitalaria del Medio Oriente, que se practicaba en tiempos de Jesús y que todavía subsiste: se alimentaba a los propios huéspedes sirviéndoles con la mano, colocando un bocado simbólico en la boca del convidado. Tenemos prueba de esto en las Escrituras: Nuestro Señor embebió un trozo de pan en vino y se lo ofreció a Judas. ¿Colocó el bocado mojado en la mano de Judas? Habría resultado algo engorroso. ¿Acaso no se dirigió a aquél más tarde en el Monte de los Olivos llamándolo "amigo" en el gesto de hospitalidad que hemos mencionado? Y entonces, ¿por qué no haberlo hecho con su Santa Comunión, "dándose a Sí Mismo con Su propia mano?".
10. Consideraciones a partir de las Escrituras.
En la Santa Comunión recibimos la Palabra hecha carne. Cuando Ezequiel recibió la palabra de Dios, en forma maravillosa, pero inferior a como la recibimos nosotros, fue así: "Y [el Señor] me dijo: ... 'Pero tú, hijo de hombre, escucha lo que te digo; no te rebeles como la casa rebelde; abre tu boca, y come de lo que Yo te doy'. Y cuando miré, he aquí que una mano estaba extendida a mí, ¡he aquí!, en ella, un rollo escrito ... Y Él me dijo, 'Hijo de hombre, come lo que te he ofrecido; come este rollo, y ve a hablar a la casa de Israel'. Así que abrí mi boca, y Él me dio a comer el rollo ['Y abrí mi boca, y Él me hizo comer aquel libro' = 97 Vulgata]. Y me dijo, 'Hijo de hombre, come este rollo que te doy y llena tu estómago con él. Entonces lo comí, y en mi boca supo dulce como la miel" (Ez. 2:1,8,9; 3:13, RSV). No dice que el profeta extendiera su propia mano, sino que abrió su boca. ¿Y no es esto acaso lo adecuado, puesto que hemos de recibir la palabra como niños pequeños, sea ésta el pan de la doctrina o el Pan bajado del Cielo? En otra parte, en un salmo con evidente profecía, con alusiones a la Eucaristía y que se emplea en el oficio de Corpus Christi, el Señor nos dice: "Yo soy el Señor tu Dios, que te trajo de la tierra de Egipto. Abre bien tu boca que la llenaré ... Pero Yo alimentaré a Israel con el trigo más fino y Yo la llenaré con miel de la roca". Dice "Yo la llenaré", y no "llenadla vosotros mismos". Admitamos que esto no constituye una prueba, pero apunta en una dirección determinada.
11. Verdaderas consideraciones ecuménicas y entre uno y otro rito.
Si dirigimos una mirada al mundo católico, a los veintiún ritos de la Iglesia verdadera, debemos preguntar: "Ellos, ¿cómo reciben la Comunión?" Si el autor no está equivocado, difícilmente o jamás reciben la Comunión en la mano. Y en las circunstancias excepcionales en las que lo hacen, o en días especiales, la reciben de una manera muy distinta a la que nosotros lo hacemos, esforzándose en purificar sus manos antes y después de recibir la Comunión. Además, debemos preguntarnos si la propaganda a favor de la comunión en la mano por parte de los liturgistas modernos no resulta profundamente ofensiva para nuestros hermanos católicos de los otros ritos, así como cuando se dice que recibir la Santa Comunión en la forma tradicional es algo "infantil". Y si miramos a aquellos hermanos separados que comparten con nosotros una fe explícita y ortodoxa en la Santa Eucaristía, debemos también preguntarnos:
"Ellos, ¿cómo reciben la Comunión?" Además, ¿puede promover una verdadera unidad cristiana el actual estado de decadencia de nuestra práctica eucarística, debida en gran parte a la comunión en la mano?
12. El Papa y la Madre Teresa de Calcuta.
Es bien sabido que el Santo Padre no es un entusiasta de la comunión en la mano. En su Polonia natal, esta costumbre es todavía ilegal, como lo es ciertamente en el plano de la Iglesia Universal. Hasta hace poco, tampoco estaba permitida en la Basílica Vaticana. Todas las religiosas de la Madre Teresa están unidas, tanto por medio de las muchas horas de oración que pasan frente al Santísimo Sacramento, como por su forma de recibir la Santa Comunión: en la boca. Y nunca se ha negado, sino que ha sido implícitamente confirmado, que cuando la Madre Teresa fue interrogada sobre lo que más le preocupaba de este mundo, contestó: "la comunión en la mano."
Conclusión.
Santo Tomás de Aquino nos recuerda que la veneración debida requiere que el Santísimo Sacramento sólo sea tocado por lo que ha sido consagrado. El cristiano, mediante el bautismo, ha sido consagrado para recibir al Señor en la Santa Comunión, pero no para distribuir la Sagrada Hostia a otros ni para tocarla si no hay necesidad. "Tocar las sagradas especies y distribuirlas con sus propias manos es un privilegio del que ha sido ordenado, de quien denota una participación activa en el ministerio de la Eucaristía" (Juan Pablo II, "Dominicae Coenae", 11).
Notas:
1. El Sagrado Concilio de Trento declaró que es de Tradición Apostólica la costumbre de que sea solamente el sacerdote que celebra la Misa quien se administre a sí mismo la Comunión (con sus propias manos) y que los laicos la reciban de él (ses. 13, c. 8): "En cuanto a la recepción del Sacramento, siempre ha sido la costumbre de la Iglesia de Dios, que los laicos reciban la Comunión de los sacerdotes; pero que los sacerdotes celebrantes se den la comunión a sí mismos; tal costumbre, en cuanto a que ha sido legada por la tradición apostólica, debe, por razón y justicia ser mantenida" (In sacramentale autem sumptione semper in Ecclesia Dei mos fuit, ut laici a Sacerdotibus communionem acciperent; Sacerdotes autem celebrantes seipsos communicarent: qui mos, tamquam ex traditione Apostolica descendens, jure, ac merito retinere debet).
2. El Papa San León Magno (440461), ya en el s. V, es un testigo inicial de la práctica tradicional. En sus comentarios sobre el capítulo sexto del Evangelio según San Juan se refiere a la comunión en la boca como el uso habitual: "Se recibe en la boca lo que se cree por la fe" ("Hoc enim ore sumiter quod fide creditur", Serm. 91.3). El Papa no habla como si se refiriera a una novedad, sino como de un hecho bien establecido.
3. Cuando hay sacerdote, no se la recibe en la mano. Así, San Basilio (330379) dice claramente que recibir la comunión en la propia mano debe estar permitido sólo en tiempos de persecución o, como es el caso de los monjes en el desierto, cuando no hay diáconos ni sacerdotes que puedan administrarla. "No hace falta demostrar que no constituye una falta grave que una persona comulgue con la mano en tiempos de persecución, cuando no hay ni sacerdotes ni diáconos " (Carta 93, el énfasis es del autor). El texto implica que, recibir la comunión en la mano en otras circunstancias, a excepción del caso de persecución, constituiría una falta grave. Sería exactamente como si yo dijese, "Faltar a la Misa del domingo no constituye una falta grave si uno debe cuidar a un enfermo". Esto implica que (algo que ya sabemos), cuando no existe esa causa que la excuse, perder la Misa sería una falta grave.
R. P. Paul McDonald (Cura Párroco)
St. Patrick's Church
123 King Street, Pt. Colborne, Ontario
(L3K 4G3) Canada
Tel (905) 834-6426 / fax (905) 834-1215
martes, 19 de febrero de 2013
«Marianismo» New Age

En ese tránsito hábil, consistente y agresivamente elaborado, en un contubernio diabólico entre el marxismo, la teología de la liberación, el nuevaerismo, el indigenismo y el eco-feminismo, que en una desconstrucción de la mariología buscan en definitiva sacar de escena a la Santísima Virgen, el movimiento Nueva Era ha desplazado sutil y efectivamente sus nefandas hebras.
Mientras que la mariología consiste en el estudio teológico de la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra según las fuentes de la Revelación: Sagrada Escritura y Tradición- según lo enseña la Iglesia, la liturgia y el culto o devoción, las corrientes teosóficas / New Age incluyen a la Señora y Maestra Ascendida, la Madre María, quien proviene del reino angélico y fue elegida por el Padre-Madre Dios para dar a luz al Cristo. Una distorsionada devoción a María Santísima establece todo un conjunto doctrinal marianista en contraposición a la piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen (que) es un elemento intrínseco del culto cristiano (Marialis cultus); mariología que según dicha corriente exalta lo femenino y maternal, pero lo subordina al factor masculino.
Fuerzas ocultas de la maldad que buscan seducir a la mujer para conseguir sus propósitos de división y perdición.
Desde sus primeros gateos en los 1960, el fenómeno New Age propició el relanzamiento del paganismo, respecto de lo cual lo había advertido Jean Danielou, S.J.:
No es el ateísmo el problema que interesa al mañana; será en vez un nuevo paganismo a la búsqueda de sí mismo… El ateísmo representa sólo un pasaje de un paganismo de ayer, típico de la civilización campesina, al paganismo de mañana, por el que se caracterizará la civilización industrial. El paganismo de mañana constituirá el problema religioso del hombre moderno (Christianisme et religions non chrétienes).A inicios de 1900, mucho antes de la manifestación de la corriente New Age, el exoterismo europeo dio a luz una sub cultura a la que convergieron varias corrientes desde el vegetarianismo hasta el culto del sol. Los exotéricos habían incoado el sueño de una religiosidad anti-autoritaria individualista; el retorno a una “teofanía telúrica”, la veneración de la “madre tierra” (Gaia), considerada como religiosidad “anti-industrial” y liberadora.
Charlene Spretnak, activista eco-feminista, una de las protagonistas del movimiento Verde, ha propiciado el retorno a las divinidades de la naturaleza, consigna consistente en un retorno a las divinidades paganas para salvar el cosmos. De frente a la crisis del ambiente hay que retornar a una religión de la agricultura, la cual ofrece además las bases ideológicas del empeño ecológico.
De la veneración de la fertilidad de la madre tierra (Gaia) al redescubrimiento de las tradiciones chamanistas, de los oráculos pre-colombinos a la antigua religión céltica, el espectro de las prácticas neo paganas es infinito. La entera naturaleza es encantada; Dios se encuentra en los árboles, en los espíritus de la naturaleza, en los cielos de la fecundidad.
En este avasallador retorno a las tradiciones pre-cristianas se manifiesta el deseo de vivir una religión
incontaminada por el sistema patriarcal de la tradición judeo-cristiana y de presumidas “extrañaciones” de la Iglesia que habrían suprimido la religiosidad vital.Otra de las aberrantes versiones interpretativas de grupos nuevaeristas es la condición de extraterrestre que le asignan a la Santísima Virgen, en un proyecto de preparación de la llegada de la Nueva Era de Acuario. Los expertos metafísicos no trepidan en utilizar las apariciones marianas (reconocidas o no por la Iglesia), como Guadalupe y Fátima, entre muchas otras, y las devociones marianas como el Santo Rosario para extender su marianismo nuevaerista, de desconstrucción de la verdadera devoción a María, que
más que una práctica religiosa es un estereotipo cultural que dota a hombres y mujeres de determinados atributos y conductas, operando conjuntamente con el machismo… desde esta óptica, María tomada como símbolo se vuelve en contra de las propias mujeres, como una imagen, aparentemente dignificadora, pero real y esencialmente opresora (Sonia Montecino, El marianismo y la cultura latinoamericana, Cons-pirando 9, 1994, pág. 29).Otrora, los enemigos de la Iglesia, desparramaron su veneno respecto de las apariciones de la Santísima Virgen atribuyendo éstas a histerias colectivas, manipulaciones y cosas por el estilo, pero he aquí que, ahora para los mismos cristofóbicos la sagrada imagen de Nuestra Señora de Guadalupe no es ni siquiera una pintura común y corriente hecha por algún cura español que quiso atraer a la Fe Católica a los indígenas mexicanos, sino obra de extraterrestres, de maestros ascendidos. Manipulación cósmica, de una Nueva Era de ladrones de almas, de piratas marianistas que llevan adelante, perversamente la desconstrucción de la mariología sabiendo que al quitar del alma católica la verdadera devoción a María, camino seguro a Jesús, se abre el espacio para rendir culto a cualquier cosa.
De: INFOCATOLICA
Del "mesías extraterrestre" al "nuevo jesucristo", más engaños New Age
Jaime Duarte Mtz.
Director del CISNE
Tras sobrevivir al "fin del mundo" el
pasado 21-12-12 y a la colisión ayer del asteroide "2012 DA14", los
terrícolas y católicos no paramos de sorprendernos por la vasta imaginación que
para el fraude algunos "iluminados" o lunáticos emplean para
manipular a la gente.
Me refiero a los casos recientes, registrados en
las últimas semanas, en los cuales observamos como común denominador: La
usurpación del nombre de Cristo, el empleo de métodos de "lavado de
cerebro" psicológico, la avaricia de grupos sectarios, abusos sexual en
las "iniciadas" y la detención de miembros y líderes afines al
movimiento New Age. ¿Algo más?
1. "Mesías extraterrestre".
Conocido también como el "extraterrestre de Sirius",
Konstantín Rudnev fue detenido, juzgado y condenado el pasado 7 de febrero por
las autoridades de Rusia a 11 años de prisión por atentar contra la integridad
de sus adeptos, abuso sexual y tráfico de drogas.
Rudnev fundó la secta "Ashram Shambala"
en 1989 y se creía el "salvador del mundo". Según la agencia de
noticias RIA Novost, reclutaba a sus seguidores en clases de yoga,
donde la mayoría eran jóvenes entre los 18 y 30 años de edad. Logró reunir en
más de dos décadas entre 10 mil y 30 mil personas. Practicaban orgías. Asimismo,
abrían escuelas de masaje erótico, de danza y yoga.
Un dato curioso adicional: El tal
"mesías" luce en su atuendo tres puntos rojos, cuyo diseño es el
mismo que usa la llamada "bandera de la paz" (ONG de la ONU),
"símbolo Universal que representa la Unidad en la Diversidad para lograr
un mundo mejor". ¿Qué le parece? Suena a broma, ¿no? Su origen viene de
Nicolás Roerich (quien sus esposa Helena fue la primera traductora del libro La
Doctrina Secreta de la rusa oculista M. Blatavsky). Tristemente grupos
Scouts promueven este mismo logotipo.
Pues la competencia en el mercado de la sectas post
soviéticas y apocalípticas está dura: Recordemos que ya existe un tipo llamado
"Visarion" (era policía, le fue mal en la chamba) y hoy es el
"Cristo siberiano". Sus seguidores celebran el día de su cumpleaños
como la "Navidad", en enero.
2. El “nuevo Jesucristo"
El fundador de los “Defensores de Cristo”, Ignacio
González de Arriba (sic), fue capturado con sus cómplices el 25 de enero por la
policía luego de haber sido denunciado por “Ariel” (nombre ficticio de una ex
adepta) ante la Fiscalía Especializada en Delitos contra ls Mujeres y Trata de
Personas (Fevimtra) de la PGR.
Fue acusado de haber comotido abusos
sexuales, robos, fraudes. Llegó a obligar a sus seguidoras a comer vísceras de
animales con la promesa de alcanzar milagros.
La secta operaba en Coahuila, Tamaulipas y Nuevo
León, en México y llegó a reunir a cerca de 10 mil seguidores en países como
Argentina, Colombia y Perú.
“Ariel” brinda el siguiente relato, como publicó el diario Vanguardia:
“Fue Ignacio González de
Arriba, quien introdujo la religión al Centro de Bioprogramación que instaló
con su esposo, el venezolano José Losanger Arenas Segovia, en 2007, primero en
la colonia Paseo de la Rosita, después en el centro de Torreón. Apoyado siempre
de Arenas Segovia, y Shoucri Elmernessi, crearon una red de adeptos que se
expandió a través de Internet en distintos lugares de Latinoamérica, hasta
acumular cerca de 10.000 seguidores en países como Argentina, Colombia y Perú,
según explicó Olivia Castillo, otra de las denunciantes.
“¡Claro que nos hacían
acostarnos entre mujeres!”, denunció, “él decía que dentro de sus preceptos
estaba permitida la poligamia, pero solo de hombres. Las mujeres tenían que ser
bisexuales. Ellos podían verte, más no tocarte. Ignacio disfrutaba viendo
orgías de mujeres”. Defensores de Cristo prometía la vida eterna, riquezas y el
don de hacer milagros, porque aseguraban que Ignacio González había muerto y
resucitado; en España se hacía llamar Maestro Fénix.
“González les decía que
necesitaba tener sexo con tres mujeres al día, pues eso le daba magia, razón
por la que pedía a sus seguidoras tener relaciones con él, o que le consiguiera
prostitutas. “Papá Dios me dijo que promovamos la poligamia como algo bendito a
los ojos de Dios, y la riqueza económica como algo importante”, argumentaba el
hombre actualmente detenido.”
Como puede usted apreciar,
estos casos y muchos más son pruebas evidentes del terrible peligro que el movimiento New
Age representa para la sociedad actual. Por ende, requiere ser investigado y
denunciado por sus trampas, errores y falacias, a fin de prevenir tanto daño y
dolor.
No puedo dejar de advertir, también, la profunda
ignorancia, sumisión y candidez de aquellas personas que fueron víctimas de
timadores e impostores "profesionales", lo cual denota la necesidad
urgente, una vez más, de impulsar la Nueva Evangelización -con la fe y la
razón- a todo el orbe.
Una buena formación cristiana actúa como blindaje y
antídoto eficaz contra este tipo de abusos.
¡No se deje engañar!
CUARESMA: CUARENTA DÍAS DE TRABAJO
1. Cuaresma significa "cuarenta" y se aplica a los 40 días de intensa preparación a la fiesta de PASCUA.
2. Jesús se retiró durante 40 días. Moisés aguardó 40 días antes de subir al Sinaí. Elías caminó durante 40 días hacia el Horeb. Y la marcha de los judíos por el desierto duró 40 años.
3. "40" es pues, un número simbólico que expresa víspera, "preparación" intensa de algo importantísimo que, para nosotros, es la PASCUA
4. No se entiende la Cuaresma si no es en función de la PASCUA.
5. El tiempo de Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza y acaba el Jueves Santo. En ese período no se canta el "Aleluya" ni se recita el "Gloria".
6. En los primeros tiempos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la noche de Pascua.
7. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad.
2. Jesús se retiró durante 40 días. Moisés aguardó 40 días antes de subir al Sinaí. Elías caminó durante 40 días hacia el Horeb. Y la marcha de los judíos por el desierto duró 40 años.
3. "40" es pues, un número simbólico que expresa víspera, "preparación" intensa de algo importantísimo que, para nosotros, es la PASCUA
4. No se entiende la Cuaresma si no es en función de la PASCUA.
5. El tiempo de Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza y acaba el Jueves Santo. En ese período no se canta el "Aleluya" ni se recita el "Gloria".
6. En los primeros tiempos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la noche de Pascua.
7. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad.
¡SOLO SON 40 DIAS!
TIEMPO DE CAMBIO
1. El Miércoles de Ceniza se nos dice: "Convertíos y creed en el Evangelio". La Cuaresma es pues, un tiempo de conversión.
2. Convertirse significa "volver", "cambiar", "corregir el camino" "Renovarse".
3. El cambio que queremos es pasar del "hombre viejo" al "hombre nuevo".
4. "Hombre viejo" es el que vive a espaldas de Cristo y del Evangelio. "Hombre nuevo" es el que sigue a Jesús y vive según el Evangelio.
5. ¿Tú eres un "hombre viejo" o un "hombre nuevo"? Piénsalo bien, ¡hombre!
6. Algunos cristianos creen que la conversión es sólo para los paganos y herejes.. Y, claro, no necesitan la Cuaresma.
7. Otros piensan que con no comer carne los viernes o dejar de fumar ya han cumplido... ¡No! Si no hay cambio, no hay Cuaresma.
8. Cuaresma es cambiar de vida.
2. Convertirse significa "volver", "cambiar", "corregir el camino" "Renovarse".
3. El cambio que queremos es pasar del "hombre viejo" al "hombre nuevo".
4. "Hombre viejo" es el que vive a espaldas de Cristo y del Evangelio. "Hombre nuevo" es el que sigue a Jesús y vive según el Evangelio.
5. ¿Tú eres un "hombre viejo" o un "hombre nuevo"? Piénsalo bien, ¡hombre!
6. Algunos cristianos creen que la conversión es sólo para los paganos y herejes.. Y, claro, no necesitan la Cuaresma.
7. Otros piensan que con no comer carne los viernes o dejar de fumar ya han cumplido... ¡No! Si no hay cambio, no hay Cuaresma.
8. Cuaresma es cambiar de vida.
CAMBIAR EL CORAZÓN
1. El Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia. Los Viernes de Cuaresma son días de abstinencia.
2. Ayunar por ayunar no tiene sentido y no hace a la gente mejor, sobre todo en un mundo en que muchos ayunan, no porque es Cuaresma, sino porque no tienen qué comer.
3. Abstenerse de comer carne es un signo que tiene su importancia por lo que significa.
4. El ayuno y la abstinencia son "signos de conversión". No son "la conversión".
5. El ayuno es signo de que tú:
- quieres "ayunar de pecados"
- te solidarizas con los hambrientos
- prefieres el pan de la Palabra
- frenas el consumismo
- quieres compartir lo tuyo.
6. La abstinencia es signo de que tú:
- quieres abstenerte del pecado
- no te comes el pan de los pobres
- te "mantienes en forma" por dentro.
7. Lo que interesa es cambiar el corazón.
2. Ayunar por ayunar no tiene sentido y no hace a la gente mejor, sobre todo en un mundo en que muchos ayunan, no porque es Cuaresma, sino porque no tienen qué comer.
3. Abstenerse de comer carne es un signo que tiene su importancia por lo que significa.
4. El ayuno y la abstinencia son "signos de conversión". No son "la conversión".
5. El ayuno es signo de que tú:
- quieres "ayunar de pecados"
- te solidarizas con los hambrientos
- prefieres el pan de la Palabra
- frenas el consumismo
- quieres compartir lo tuyo.
6. La abstinencia es signo de que tú:
- quieres abstenerte del pecado
- no te comes el pan de los pobres
- te "mantienes en forma" por dentro.
7. Lo que interesa es cambiar el corazón.
"CONVERTÍOS Y CREED EL EVANGELIO"
1. La Cuaresma es un tiempo de renovación para la comunidad. O la hacemos todos juntos o no es Cuaresma.
2. Hace Cuaresma: la pareja, la familia, el grupo, la parroquia, la comunidad. Nadie hace la Cuaresma solo
3. Si los creyentes de este país cambian, todo el país hará el cambio. La Cuaresma ayuda a cambiar la sociedad.
4. El modelo del cambio está en el Evangelio, la Palabra de Dios. Cuaresma es un tiempo favorable para el anuncio y la escucha de la Palabra.
5. San Jerónimo decía: "Ignorar el Evangelio es ignorar a Cristo".
6. Jesús decía: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de mi Padre".
7. La lectura del Evangelio en familia, las convivencias, los Ejercicios Espirituales, los cultos de las Hermandades... son momentos privilegiados para escuchar la Palabra de Dios. No cierres tus oídos a la Palabra.
LA CUARESMA Y EL HOMBRE DE HOY
1. El hombre de hoy es un poco autosuficiente y algo olvidado de Dios. Confía demasiado en la razón y, a veces se cierra a la fe, ¿no te parece?
2. El hombre de hoy piensa que la Cuaresma es para los "carrozas" y los "carcas": "ya no se estila".
3. Dicen que el hombre de hoy ha perdido la conciencia de pecado. ¿Será verdad que ya no hay pecados?
4. ¿O será que el hombre de hoy necesita más que ningún otro convertirse?
5. Lo que pasa es que convertirse es algo complicado.
6. Cuando el hombre de hoy comprenda lo serio que es cambiar de vida y poner en cuarentena el corazón, entonces se dará cuenta que necesita la Cuaresma.
7. El hombre de hoy es el hombre del evangelio, porque el evangelio siempre es de hoy.
8. Todos somos hombres de hoy, que necesitamos una Cuaresma de "hoy".
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