jueves, 28 de marzo de 2013

Viernes Santo

Autor: Teresa Fernández | Fuente: Catholic.ent
Viernes Santo
Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario. Cómo rezar el Via Crucis. La Virgen de la Soledad
 
Viernes Santo
Viernes Santo
En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. El sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Ese día no se celebra la Santa Misa.

En las iglesias, las imágenes se cubren con una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.

El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su Hijo.

Podemos recordar leyendo el Evangelio de San Juan, capítulo 18, versículos 1-19, 42.

¿Cómo podemos vivir este día?

Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

¿Cómo se reza un Via Crucis?

Esta costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

El Via Crucis es una manera de recordar la pasión de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.

Se divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta que es colocado en el sepulcro.

El Via Crucis se reza caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de los participantes lleva una cruz grande y es el que preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante alguna lectura específica.

Si se desea, después de escuchar con atención la estación que se medita y al final de cada una, se puede rezar un Padrenuestro, mientras se camina hasta la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la puede pasar a otra persona.

Via Crucis para jovenes

1.- Jesús es condenado a muerte

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, te han condenado a muerte. ¿Estás triste? ¿ Estás asustado?
En tu lugar yo me sentiría así. Yo quiero quedarme junto a ti para que no te sientas sólo.
Ayúdame, Jesús, a tener fuerzas para quedarme junto a ti.

2.- Jesús es cargado con la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús mío, te han cargado con la cruz. La veo muy grande y seguramente te pesa mucho. Yo quiero ayudarte.

Dios mío, ayúdame a portarme muy bien y así ayudar a Jesús, tu Hijo, para que la cruz le pese un poco menos este Viernes Santo.

3.- Jesús cae por primera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Te has lastimado, mi buen Jesús, pero te vuelves a levantar. Sabes que debes seguir adelante. Yo quiero seguir contigo.
Dios mío, dame fuerzas para levantarme cuando me caiga y así seguir adelante, como lo hizo Jesús.

4.- Jesús encuentra a María.

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, ves pasar a tu Hijo y te duele mucho verlo así. Te duele más que a todos nosotros. Pero tú confías en Dios y Él te hace fuerte y mantiene viva tu esperanza en la resurrección.

María, déjame estar contigo acompañándote y ayúdame a parecerme cada día más a ti.

5.- Jesús es ayudado por el Cireneo

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Cireneo te ayuda a cargar la cruz. Yo también quiero ayudarte cada vez que te vea cansado.

Dios mío, ayúdame a ser generoso y servicial. En mi casa, en la escuela y en todo lugar para así parecerme al Cireneo y ayudar a tu Hijo a cargar la cruz.

6.- La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una mujer se ha acercado a ti, mi buen Jesús y te ha limpiado la cara. Tú la miras con mucho amor. Así quieres que tratemos a nuestros semejantes.

Dios mío, así como la Verónica se acercó con tu Hijo, yo también quiero hacerlo con mis hermanos.

7.- Jesús cae por segunda vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Otra vez te has caído, mi buen Jesús. Es que el camino es muy largo y difícil. Pero nuevamente tú te has levantado. Tú sabes que es necesario levantarse y seguir adelante hasta el final.

Jesús, ayúdame a levantarme igual que tú, para poder seguir adelante en mi camino hacia ti.

8.- Jesús consuela a las santas mujeres

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Hay unas mujeres en el camino del calvario y tú te has detenido a saludarlas. Es tan grande tu corazón que las consuelas, en lugar de recibirlo. Quieres darles la esperanza de la Resurrección.

Dios mío, ayúdame a tener el corazón tan grande como el de tu Hijo Jesús, para ayudar siempre a mis hermanos.

9.- Jesús cae por tercera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una vez más, mi buen Jesús, una vez más has caído. Y una vez más te has levantado. Tú sabes que es necesario llegar hasta el final para así poder salvarnos del pecado.

Gracias, mi buen Jesús, porque te levantaste y así me salvaste. Ayúdame a mí a levantarme cada vez que me caiga.

10.- Jesús es despojado de sus vestidura

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús. Te quitan la única túnica que tienes y los soldados la juegan a los dados. Vas a morir pobre, como también naciste pobre. Pero tú nos dijiste una vez que tu Reino no es de éste mundo, y son las puertas del cielo las que quieres abrir para nosotros.

Gracias, mi buen Jesús, gracias por querer salvarme.

11.- Jesús es clavado en la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Has llegado a la parte alta del monte, mi buen Jesús. Y te clavaron en la cruz como si fueras el peor de los ladrones. Pero tú sabes perdonar a quienes lo hicieron. Y también nos perdonas nuestras faltas.

Jesús mío, también perdóname a mí. Yo te quiero mucho y no me gusta verte así.

12.- Jesús muere la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, viniste al mundo a salvarnos y ahora lo has logrado. Con tu muerte en la cruz, con tu obediencia a tu Padre nos has abierto las puertas del cielo.

Gracias, mi buen Jesús, gracias. Ahora ayúdame para que yo me gane el Cielo.

13.- Jesús es bajado de la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, tu Madre, te detiene entre sus brazos. Está muy triste, pero sigue confiando en Dios. Ella sabe que este no es el final.

María, tú te convertiste en mi Madre desde la cruz. Jesús nos ha querido hacer ese regalo.Ayúdame a estar muy cerca de ti y de tu hijo toda mi vida.

14.- Jesús es colocado en el sepulcro

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Ahora todo ha terminado. La gente vuelve a su casa. Pero a nosotros nos queda la esperanza de la resurrección.

Sabemos que tú vivirás siempre. En el Cielo, en el Sagrario y también en nuestro corazón.
Ayúdame, mi buen Jesús, ayúdame a resucitar contigo cada día, y a vivir con la alegría de la resurrección.

Vía Crucis para niños

Primera estación: Jesús es condenado a muerte

Jesús mío, tu silencio me enseña a llevar las contradicciones con paciencia.
Padrenuestro.

Segunda estación: Jesús va cargado con la Cruz

Esta Cruz, ¡Jesús mío! Debiera ser mía; mis pecados te crucificaron. Padrenuestro.

Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la Cruz

¡Jesús mío! Por esta primera caída, no me dejes caer en pecado mortal. Padrenuestro.

Cuarta estación: Jesús encuentra a su Madre

Que ningún afecto humano, ¡Jesús mío!, me impida seguir el camino de la cruz. Padrenuestro.

Quinta estación: Simón, el cirineo, ayuda a Jesús a llevar la cruz

Jesús, amigo mío, que yo acepte con resignación cualquier prueba que sea tu Voluntad enviarme. Padrenuestro.

Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Imprime, Jesús, tu sagrado rostro sobre mi corazón y concédeme que nunca lo borre el pecado. Padrenuestro.

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez

Jesús mío, déjame ayudarte a levantarte, y cuando yo me caiga, me ayudas tú. Padrenuestro.

Octava estación: Jesús consuela a las santas mujeres

Mi mayor consuelo, ¡Jesús mío!, sería oírte decir: muchos pecados te son perdonados, porque has amado mucho. Padrenuestro.

Novena estación: Jesús cae por tercera vez

Jesús, cuando me sienta cansado en el camino de la vida, sé Tú mi apoyo y mi perseverancia en los trabajos. Padrenuestro.

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

Despójame, Jesús, del afecto de las cosas terrenas y revísteme de la túnica del arrepentimiento y penitencia. Padrenuestro.

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

Enséñame, amado Jesús mío, a perdonar las injurias y olvidarlas. Padrenuestro.

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz

Ya estás en la agonía, Jesús mío, pero tu Sagrado Corazón late de amor por los pobres pecadores. Haz que te ame. Padrenuestro.

Décimo tercera estación: Jesús es bajado de la cruz

Tu cruz se ha quedado vacía y nosotros, tristes. Ayúdanos a saber esperar la alegría de la resurrección. Padrenuestro.

Décimo cuarta estación: Jesús es colocado en el sepulcro

Cuando yo, Jesús, te reciba en mi corazón en la sagrada Eucaristía, haz que halles digna morada, para Ti. Padrenuestro.

El sermón de las Siete Palabras

Esta devoción consiste en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús en la cruz, antes de su muerte.

Primera Palabra

"Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen". (San Lucas 23, 24)

Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, ya que a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar. Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba de amor.

Segunda Palabra

"Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso". (San Lucas 23,43)

Estas palabras nos enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.

Tercera Palabra

"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre". (San Juan 19, 26-27)

La Virgen es proclamada Madre de todos los hombres.
El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.

Cuarta Palabra

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (San Marcos 15, 34)

Es una oración, un salmo. Es el hijo que habla con el Padre.
Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.

Quinta Palabra

"¡Tengo sed!" (San Juan 19, 28)

La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar vida y por eso muere.
Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.

Sexta Palabra

"Todo está consumado". (San Juan 19, 30)

Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo. Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces cada día.

Séptima Palabra

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". (San Lucas 23, 46)

Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.
Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.

La Virgen de la Soledad

Bajo el título de la Virgen de la Soledad, se venera a María en muchos lugares y se celebra el viernes santo.

El Viernes Santo se acompaña a María en la experiencia de recibir en brazos a su Hijo muerto con un sentido de condolencia. Se dice que se le va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen se viste de negro ese día, como señal de luto.

Acompañamos a María en su dolor profundo, el dolor de una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado la muerte más atroz e injusta que se haya realizado jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.
María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo comprendamos.

Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su fe nos da fuerza en los momentos del dolor, en los sufrimientos diarios y pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de ella y comprendamos que en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces de amarlo con mayor intensidad.

La imagen de la Virgen dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.

Se le puede cantar a la Virgen la siguiente canción:

En el sufrimiento
supiste callar,
y junto a tu hijo
enseñas a amar.
Un Viernes Santo, con gran dolor,
sufre en silencio junto al redentor;
desde esa hora, hora de cruz,
es nuestra Madre, nos la dio Jesús.

Sugerencias para vivir la fiesta:

Guía para hacer la Visita a las 7 casas, El Jueves Santo.

Esta práctica nos recuerda los siete principales recorridos que hizo Cristo en su Pasión y las siete efuciones de su Sangre.

 

 PRIMERA VISITA
Se hace en recuerdo del camino que recorrió Jesús desde el lugar de la Ultima Cena hasta el Monte de los Olivos.
¡ Enséñame Jesús a acompañarte siempre
Por la Señal de la Santa Cruz….
Pasaje Evangélico
Mientras estaba comiendo, tomó Jesús pan y pronunciada la bendición, lo partió, y dándoselo sus discípulos, dijo: “Tomad y comed, este es mi cuerpo”.
Tomó luego un cáliz y, dadas las gracias, se los dio diciendo: “Bebed de él todos, porque esta es mi sangre de la alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados”.
Y, cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos, a una propiedad llamada Getsemaní, (Mt. 26, 26-28,30,36).
reflexión
Este recorrido del Cenáculo al monte de los Olivos constituye, para Jesucristo, un acto solemne de obediencia al mandato del Padre en su obra Redentora.
En el Cenáculo entregó a los hombre todo lo que podía darles: su cuerpo y su sangre en la Eucaristía. Ahora va a ser visible esa entrega en manos de sus enemigos para la salvación de los hombres. Se entrega voluntariamente él mismo a la Pasión.
Meditar la Pasión de Jesucristo debe ser para nosotros la devoción más grata y más querida, porque nosotros somos la causa, el fin y el fruto de ella.
Cristo va a la Pasión por nosotros, Va a ella para liberarnos del pecado.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Oh Jesús, yo te adoro y te doy mil gracias por la sangre que derramaste desde niño y por los pasos tan dolorosos que diste por mi salvación, especialmente por ese recorrido que hiciste desde el Cenáculo hasta el Huerto de Getsemaní para empezar tu Pasión.
Yo te ruego que a mí y a todos los cristianos nos concedas la virtud de la mortificación y el don del temor de Dios. Amén.

SEGUNDA VISITA
Recuerda que Jesús fue conducido desde el Huerto de los Olivos a la casa de Anás.
¡Señor que nunca deje de hacer oración.!
Por la señal de la Santa Cruz….
Pasaje Evangélico
Se fue, según costumbre, al monte de los Olivos… y dijo a sus discípulos: “Oren para que no caigan en tentación”. Se apartó de ellos, y puesto de rodillas oraba diciendo: “Padre, si quieres aparta de Mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Lleno de angustia oraba con más insistencia, y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra, luego se apoderaron de Él y le ataron.
De allí le condujeron primeramente a la casa de Anás. (Lc. 22,39-54; Jn. 18, 13)
Reflexión
Dios es mi Padre, aunque me envíe sufrimiento. Me ama, con ternura, aún hiriéndome. Jesús sufre, por cumplir la voluntad del Padre. Y yo, que quiero cumplir también La Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, ¿Podré quejarme si encuentro como compañero de camino al sufrimiento?
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Señor mío Jesucristo, yo te adoro y te doy gracias por el doloroso viaje que hiciste por mi salvación, cuando habiendo sido apresado en el Huerto de los Olivos, después de haber sudado sangre, fuiste conducido a la casa de Anás.
Te suplico me concedas llevar con amor y paciencia tal adversidades y saberme siempre hijo tuyo. Amén.
 

TERCERA VISITA
Con ella se recuerda que Jesús fue llevado de la casa del Anás a la de Caifás.
¡Jesús que yo aprenda a saber hablar y a saber callar!.
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Los que aprendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás. A pesar que se presentaron varios testigos, no se pusieron de acuerdo, Jesús permaneció callado ante las falsas acusaciones. Caifás entonces le dijo: “Yo te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el hijo de Dios”. Respondió Jesús: “Si, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y venir sobre las nubes del cielo”. Dijo Caifás: “Ha blasfemado ¿qué necesidad tenemos ya de castigos? Reo es de muerte.”
Algunos se pusieron a escupirle, le cubrían la cara y le daban bofetadas, mientras le decían: “¿Adivina quién te ha pegado?” ( Mt. 26, 57-68).
Reflexión
Jesús asumió sobre sí los dolores del mundo, por eso no podemos reducir el misterio de nuestra redención a una simple meditación. Exige de nosotros una respuesta vital de fe para unir nuestras penas a los sufrimientos salvíficos de Jesús, y para solidarizar nuestros sentimientos de hermano con la humanidad doliente de hoy.
Padre Nuestro…Ave María… Gloria…
Oración
Señor nuestro Jesucristo, te adoro y alabo por la mansedumbre y docilidad con que te comportaste al ser llevado a la casa de Anás, a la de Caifás y por la Preciosa Sangre que derramaste en la flagelación. Te ruego que nos concedas la virtud de la castidad y el don de mirar las cosas creadas con la luz de la fe. Amén
.

CUARTA VISITA
Se conmemora el recorrido que hizo Jesús de la casa de Caifás al pretorio de Pilato.
Mis pecados fueron la causa de tu Pasión :
¡Ayúdame Señor, a nunca más ofenderte!
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Llevaron después a Jesús desde la casa de Caifás al pretorio. Era temprano, y ellos no entraron en el pretorio, por no contaminarse, a fin de poder comer las víctimas de la pascua.
Por eso Pilatos salió y les dijo: “¿Qué acusación traes contra este hombre?”. Respondieron y le dijeron: “Si éste no fuera malhechor, no le hubiéramos puesto en tus manos”.
Les replicó Pilato:”Pues tómenlo ustedes y juzgándolo según su ley”. Los judíos le dijeron: “A nosotros no nos es permitido matar a nadie”.
Con lo que vino a cumplirse lo que Jesús dijo, indicando el género de muerte de que había de morir(Jn.18,28-32).
Reflexión
La Pasión de mi Corazón no ha terminado: Aquí no han concluido ni los clavos, ni las espinas, ni la Cruz… y no revienta de amor este Corazón, porque las ingratitudes de los hombres lo detienes… Sufría durante mi vida porque veía a través de los siglos pisotear la gracia que tanto me costaba comprar… y hoy sufro igualmente, y lloro sobre muchas almas muertas que están para perderse (Concepción Cabrera).
Oración
Jesús, te adoro y doy mil gracias por el penoso viaje que hiciste de la casa de Caifás a la de Pilatos por mi salvación, y por la Preciosa Sangre que derramaste en la coronación de espinas. Te pido para todos los que sufren, el consuelo y que me concedas la virtud de la generosidad y del don de ser acertado en mi vida. Amén.

QUINTA VISITA
Se hace en recuerdo de cuando Jesús fue llevado e la casa de Pilato ante el rey Herodes.
¡ Haz Señor, que nunca me avergüence de mostrarme como discípulo tuyo!.
Por la señal e la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
“Pilato, al enterarse de que pertenecía Jesús a la jurisdicción de Herodes, se lo remitió a éste,que precisamente estaba en Jerusalén por aquellos días. Herodes al ver a Jesús, se puso muy contento; hacía ya tiempo que estaba deseoso de verlo por lo que oía de El, y esperaba verlo hacer algún milagro. Le hizo numerosas preguntas, pero Jesús no le contestó palabra. Estaban allí los sumos sacerdotes y los letrados acusándolo con vehemencia. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio, y por burla le vistió una vestidura blanca y se lo devolvió a Pilato” (Lc.23, 6-11).
Reflexión
En esta visita acompañamos a nuestro Divino Maestro en el camino que hizo de la casa de Pilato al palacio del rey Herodes, otro más de los siete viajes que trazó con su propia sangre, para llevar a cabo la obra encomendada por su Padre Celestial, la redención del género humano.
Consideramos las afrentas y humillaciones de que fue objeto, para aprender nosotros a sobrellevar los desprecios e incomprensiones.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Oh Jesús te adoro y doy gracias por este penoso viaje que hiciste de la casa de Pilato al palacio del rey Herodes por mi salvación, y por la Preciosa Sangre que derramaste en la crucifixión al ser clavadas tus manos.
Te pido humildemente por la conversión de los pecadores, y también, te dignes concedernos la virtud de la diligencia y el don de la fortaleza. Amén.

SEXTA VISITA
Se hace en recuerdo e cuando Jesús fue llevado por segunda vez ante Pilato.
¡ Jesús: Dame sinceridad para no buscar en los demás la excusa de mis pecados!
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: ” me habéis traído a este hombre como perturbador el pueblo, y ves que yo, después de haberlo examinado delante de vosotros, no he encontrado en El ninguna culpa de las que le acusas. Ni tampoco Herodes, pues nos lo ha remitido.
Por lo tanto, nada hecho digno de muerte”. Pero ellos gritaban diciendo: crucifícale,…y sus gritos se imponían.
Viendo Pilato que no adelantaba nada, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: ” Soy inocente e la sangre de este justo. Vosotros veréis (Lc.23,13-23; Mt. 27,34)
Reflexión
” Se dan, a veces algunas actitudes, que son producto de no saber penetrar en ese misterio de Jesús. Por ejemplo, la mentalidad de los que ven el cristianismo como conjunto de prácticas o actos de piedad, sin percibir su relación con las situaciones de la vida corriente, con la urgencia de atender a las necesidades de los demás y de esforzarse por remediar las injusticias, a veces en el mismo hogar.
Diría que quien tiene esa mentalidad no ha comprendido todavía lo que significa que el Hijo de Dios se haya encarnado, que haya tomado cuerpo, alma y voz de hombre, que haya participado en nuestro destino”.

Padre Nuestro… Ave María…Gloria…
Oración
Señor, te adoro y doy gracias por el penoso recorrido que hiciste del palacio de Herodes, para acudir por segunda vez ante Pilato por salvarme y por la Sangre que derramaste al ser clavados tus pies en el madero de la Cruz. Te pido que nos concedas la virtud de la caridad y del don de comprender la profunda verdad de todo lo que nos enseñas en nuestra santa fe.

SEPTIMA VISITA
Conmemora el viaje de Jesús hacia el calvario con la Cruz a cuestas
¡ Hazme Señor, entender que mi cruz está en cumplir bien, por amor, los deberes de cada día!
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Después de que se burlaron de El, lo llevaron a crucificar. Le seguía una gran multitud del pueblo y de las mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por El.
Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas e Jerusalén, no lloren por Mí; lloren más bien, por ustedes y sus hijos. Porque si esto hacen al leño verde ¿qué serán al seco?”.
Conducían también a dos malhechores con El para ejecutarlos. Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús. Jesús decía: ” Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Y se repartieron sus vestiduras a suerte, el pueblo estaba mirando. Los mismos príncipes se burlaban diciendo: ” Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el elegido”.
También los soldados lo escarnecían acercándose a El y dándole vinagre, diciendo: “Si Tú eres Rey de los Judíos sálvate a ti mismo”(Mt.27,42)
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Señor, te ruego me concedas la gracia de no ser engreído para tener una verdadera Sabiduría que consiste en amarte sobre todas las cosas, ahora y por los siglos e los siglos. Amén.
Juan Pablo II, Alocución el 7 IV 82
Os exhorto a vivir íntimamente con gran amor estos días santos y a participar en las funciones litúrgicas, a fin de penetrar cada vez más en el contenido de la fe para sacar de ella propósitos de auténtico compromiso de coherencia y de vida cristiana.
Recorramos con María Santísima el camino de la Pasión de Cristo, Contemplando el Viernes Santo a la luz de la Pascua victoriosa, par aprender que todo sufrimiento debe ser aceptado e interpretado en la perspectiva de la resurrección gloriosa y, sobre todo para encontrarnos con Cristo que nos amó y se entregó por nosotros.( Gal. 2,20).

 

Jueves Santo

Significado de la celebración

El Jueves Santo se celebra:

  • la Última Cena,

  • el Lavatorio de los pies,

  • la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio

  • la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
  • En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

    En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

    a)Lecturas bíblicas:

    Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14; Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26; Evangelio según San Juan 13, 1-15.

    b)La Eucaristía

    Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación.
    Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.

    c)El lavatorio de los pies

    Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros.

    d)La noche en el huerto de los Olivos

    Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42.:

    Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.


    Los monumentos y la visita de las siete iglesias

    Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.
    La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

    En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

    La cena de pascua en tiempos de Jesús

    Hace miles de años, los judíos vivían en la tierra de Canaán, pero sobrevino una gran carestía y tuvieron que mudarse a vivir a Egipto, donde el faraón les regaló unas tierras fértiles donde pudieran vivir, gracias a la influencia de un judío llamado José, conocido como El soñador.

    Después de muchos años, los israelitas se multiplicaron muchísimo en Egipto y el faraón tuvo miedo de que se rebelaran contra su reino. Ordenó matar a todos los niños varones israelitas, ahogándolos en el río Nilo. Moisés logró sobrevivir a esa matanza, pues su madre lo puso en una canasta en el río y fue recogido por la hija del faraón.
    El faraón convirtió en esclavos a los israelitas, encomendándoles los trabajos más pesados.

    Dios eligió a Moisés para que liberara a su pueblo de la esclavitud. Como el faraón no accedía a liberarlos, Dios mandó caer diez plagas sobre Egipto.

    La última de esas plagas fue la muerte de todos los primogénitos del reino.
    Para que la plaga no cayera sobre los israelitas, Dios ordenó a Moisés que cada uno de ellos marcara la puerta de su casa con la sangre de un cordero y le dio instrucciones específicas para ello: En la cena, cada familia debía comerse entero a un cordero asado sin romperle los huesos. No debían dejar nada porque al día siguiente ya no estarían ahí. Para acompañar al cordero debían comerlo con pan ázimo y hierbas amargas. La hierbas amargas ayudarían a que tuvieran menos sed, ya que tendrían que caminar mucho en el desierto. El pan al no tener levadura no se haría duro y lo podían llevar para comer en el camino. Les mandó comer de pie y vestidos de viaje, con todas sus cosas listas, ya que tenían que estar preparados para salir cuando les avisaran.

    Al día siguiente, el primogénito del faraón y de cada uno de los egipcios amaneció muerto. Esto hizo que el faraón accediera a dejar a los israelitas en libertad y éstos salieron a toda prisa de Egipto. El faraón pronto se arrepintió de haberlos dejado ir y envió a todo su ejército para traerlos de nuevo. Dios ayudó a su pueblo abriendo las aguas del mar Rojo para que pasaran y las cerró en el momento en que el ejército del faraón intentó pasar.

    Desde ese día los judíos empezaron a celebrar la pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto.
    Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

    Los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto.

    Las fiesta de la pascua se llamaba “Pesaj” y se celebraba en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. Esto lo hacían al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena.

    Los elementos que se utilizaban en la cena eran los siguientes:
  • El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.


  • Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.


  • Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.


  • Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.


  • Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.


  • Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.


  • Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.


  • Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simbolizan la venida del Mesías, luz del mundo.


  • La cena constaba de ocho partes:

    1. Encendido de las luces de la fiesta: El que presidía la celebración encendía las velas, todos permanecían de pie y hacían una oración.

    2. La bendición de la fiesta (Kiddush): Se sentaban todos a la mesa. Delante del que presidía la cena, había una gran copa o vasija de vino.
    Frente a los demás miembros de la familia había un plato pequeño de agua salada y un plato con matzás, rábano o alguna otra hierba amarga, jaroses y alguna hierba verde.

    Se servía la primera copa de vino, la copa de acción de gracias, y les daban a todos los miembros de la familia. Todos bebían la primera copa de vino. Después el sirviente presentaba una vasija, jarra y servilleta al que presidía la celebración, para que se lavara sus manos mientras decía la oración. Se comían la hierba verde, el sirviente llevaba un plato con tres matzás grandes, cada una envuelta en una servilleta. El que presidía la ceremonia desenvolvía la pieza superior y la levantaba en el plato.

    3. La historia de la salida de Egipto (Hagadah) Se servían la segunda copa de vino, la copa de Hagadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. Se colocaba delante del que presidía la celebración les preguntaba por el significado de la fiesta de Pesaj. Ellos respondían que era el cordero pascual que nuestros padres sacrificaron al Señor en memoria de la noche en que Yahvé pasó de largo por las casas de nuestros padres en Egipto. Luego tomaba la pieza superior del pan ázimo y lo sostenía en alto. Luego levantaba la hierba amarga.

    4.Oración de acción de gracias por la salida de Egipto: El que presidía la ceremonia levantaba su copa y hacía una oración de gracias. Colocaba la copa de vino en su lugar. Todos se ponían de pie y recitaban el salmo 113.

    5. La solemne bendición de la comida: Todos se sentaban y se bendecía el pan ázimo y las hierbas amargas. Tomaba primero el pan y lo bendecía. Después rompía la matzá superior en pequeñas porciones y distribuía un trozo a cada uno de los presentes. Ellos lo sostenían en sus manos y decían una oración. Cada persona ponía una porción de hierba amarga y algo de jaroses entre dos trozos de matzá y decían juntos una pequeña oración.

    6. La cena pascual: Se llevaba a cabo la cena.

    7. Bebida de la tercera copa de vino: la copa de la bendición.- Cuando se terminaban la cena, el que presidía tomaba la mitad grande de la matzá en medio del plato, la partía y la distribuía a todos los ahí reunidos. Todos sostenían la porción de matzá en sus manos mientras el que presidía decía una oración y luego se lo comían. Se les servía la tercera copa de vino, “la copa de la bendición”. Todos se ponían de pie y tomaban la copa de la bendición.

    8. Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números (6, 24-26).

    Día de la Caridad:

    En México, los obispos, han establecido que el Jueves Santo sea el día de la caridad. El objetivo de esto no es llevar a cabo una colecta para los pobres, sino mas bien el impulso de seguir el ejemplo de Jesús que compartió todo su ser.

    Sugerencias para vivir esta fiesta:
  • Dedicar un tiempo a la adoración a la Eucaristía

  • Hacer la visita de las siete casas.
  • Jueves Santo La Última Cena del Señor

     Jueves Santo se recuerda la institución de la Eucaristía y el Sacerdocio

    Jesús realiza la institución de la Eucaristía, anticipa de forma sacramental –“mi Cuerpo entregado, mi Sangre derramada”- el sacrificio que va a consumar al día siguiente en el Calvario. Jesús se nos da en la Eucaristía para fortalecer nuestra debilidad, acompañar nuestra soledad y como un anticipo del Cielo. Jesús, aquella noche dió a sus Apóstoles y sus sucesores, los obispos y sacerdotes, la potestad de renovar el prodigio hasta el final de los tiempos:Haced esto en memoria mía (Lucas 22,19;1 Corintios 2,24)


    I. Jesús celebra la Pascua rodeado de los suyos. Todos los momentos de esta Última Cena reflejan la Majestad de Jesús, que sabe que morirá al día siguiente, y su gran amor y ternura por los hombres. Jesús encomendó la disposición de lo necesario a sus discípulos predilectos: Pedro y Juan. Los dos Apóstoles se esmeran en los preparativos. Pusieron un especial empeño en que todo estuviera perfectamente dispuesto. Jesús se vuelca en amor y ternura hacia sus discípulos. Es una cena testamentaria; es una cena afectuosa e inmensamente triste, al tiempo que misteriosamente reveladora de promesas divinas, de visiones supremas. Lo que Cristo hizo por los suyos puede resumirse en estas breves palabras de San Juan: los amó hasta el fin (Juan 13, 1). Hoy meditamos en ese amor de Jesús por cada uno de nosotros, y en cómo estamos correspondiendo: en el trato con Él, en los actos de desagravio, en la caridad con los demás, en nuestro amor a la Eucaristía...

    II. Jesús realiza la institución de la Eucaristía, anticipa de forma sacramental –“mi Cuerpo entregado, mi Sangre derramada”- el sacrificio que va a consumar al día siguiente en el Calvario. Jesús se nos da en la Eucaristía para fortalecer nuestra debilidad, acompañar nuestra soledad y como un anticipo del Cielo. Jesús, aquella noche memorable, dió a sus Apóstoles y sus sucesores, los obispos y sacerdotes, la potestad de renovar el prodigio hasta el final de los tiempos: Haced esto en memoria mía (Lucas 22, 19; 1 Corintios 2, 24). Junto con la Sagrada Eucaristía instituye el sacerdocio ministerial. Jesús se queda con nosotros. Jesús es el mismo en el Cenáculo y en el Sagrario. Esta tarde, cuando vayamos a adorarle en el Monumento, nos encontraremos con Él: nos ve y nos reconoce. Le contaremos lo que nos ilusiona y lo que nos preocupa y le agradeceremos su entrega amorosa. Jesús siempre nos espera en el Sagrario.

    III. Jesús habla a sus Apóstoles de su inminente partida, y es entonces cuando enuncia el Mandamiento Nuevo, proclamado, por otra parte, en cada página del Evangelio: Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Juan 15, 12). Hoy, Jueves Santo, podemos preguntarnos si nos conocen como discípulos de Cristo porque vivimos con finura la caridad con los que nos rodean, mientras recordamos, cuando está tan próxima la Pasión del Señor, la entrega de María al cumplimiento de la Voluntad de Dios y al servicio de los demás.

     
    Fuente: Colección "Hablar con Dios" por Francisco Fernández Carvajal, Ediciones Palabra.
    Resumido por Tere Correa de Valdés Chabre

     demás, en el primer día del Triduo Pascual se conmemora la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio. También adquiere un gran simbolismo el lavado de pies que hiciera Jesús a sus apóstoles.
    Según se lee en Juan 13, 1-15, “Jesús se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido”.
    Entonces Jesús dice a sus anonadados seguidores que solo lava los pies porque todo lo demás está limpio. Sin embargo, no todos lo están, agrega en alusión al que lo traicionaría horas después.
    ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”, se lee en la Biblia.
    Por la noche se adorará al Santísimo en el “Altar de la Reserva” celebrándose la llamada Hora Santa en los templos católicos del mundo. La Iglesia llama al Jueves Santo el Día del Amor Fraterno.

    La institución de la Eucaristía

    Autor: P. Alberto Ramírez Mozqueda
    La institución de la Eucaristía
    Cada vez que celebramos la Eucaristía tendremos que prorrumpir en un eterno MAGNIFICAT por las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo.   
     



    El estupor, la sorpresa, la admiración de un Dios que ama a los hombres y se hace hombre como ellos al enviarnos a su Hijo Jesucristo, llega a su punto culminante en el Sacramento de la Eucaristía.

    Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.

    El amor de Cristo a los hombres crecía y crecía medida que los entendía en su indigencia y en su necesidad. Y llegó el momento de gran tensión, pues quería quedarse con los suyos, con los que el Padre le había confiado. Pero también quería irse, debía marcharse, porque como Cabeza de la humanidad, tendría que estar cerca de su Padre, encabezando la procesión hasta que toda la humanidad pudiera estar con él, con el Padre y con el Espíritu Santo.

    Nuestra capacidad humana no alcanza a comprender la grandeza de un Dios, creador del Universo entero, que quiere quedarse para siempre con los hombres, y decide meterse en la humildad de un poco de pan y de vino para ser el PAN DE VIDA, y la alegría de los hombres. El quería quedarse para siempre con los suyos, como la gallina quiere retener a sus polluelos bajo sus alas, y como podía hacerlo, se quedó para siempre con ellos.


    Nunca podríamos comprender ese misterio admirable de Dios, si no tomamos como guía y como modelo a una mujer que supo escuchar los misterios del Amor de Dios y guardarlos en corazón: MARÍA, la Madre de Jesús. Ella es maestra en la fe, pues comprendió que si su hijo había convertido el agua en vino, ahora podría convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre, entregando a los creyentes la memoria viva de su Pascua, convirtiéndose en Pan de vida y de salvación.

    Ella fue gestando el mismo sacramento del amor de Dios, cuando aceptó complacida en su seno al Salvador de todas las naciones, cuando con su FIAT, “hágase en mí según tu palabra”, hizo posible la presencia del mismísimo Hijo de Dios entre nosotros y nos está impulsando a que cada vez que podamos encontrarnos frente a las especies sacramentales del Cuerpo y la Sangre de Cristo, nosotros podamos decir: AMÉN, AMÉN, y recibir reverentemente, con ternura y con adoración, el Cuerpo del Señor, como ella contemplaba COMPLACIDA Y EXTASIADA AL NIÑO RECIÉN NACIDO que era su hijo pero era al mismo tiempo el Hijo del Dios Altísimo.

    Y María se fue preparando para el momento de la entrega sacrificial de su hijo en la cruz, para acompañarlo en la entrega, en el sacrificio, en la donación de sí mismo a la voluntad del Padre por la salvación de todos los hombres. desde que lo recibe en su seno, y desde cuando escuchó de labios del Anciano Simeón: “este niño está puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, y a ti una espada te atravesará el alma”. JUNTO A LA CRUZ, ella queda como custodia y sostén de la naciente Iglesia, hasta que él vuelva triunfante y glorioso para llevarnos a todos a la mansión eterna, donde reinaremos con Cristo, cabeza de la humanidad.

    María fue testigo de cómo, después de la multiplicación de los panes y los pescados, las gentes acudieron al día siguiente en grandes cantidades a buscar a su Hijo. Éste ya no les dio pan como el día anterior. Aprovechó la ocasión para anunciarles otro pan y otra bebida, pero muy especial. Una bebida con la cuál no tendrían más sed, y un alimento que comido no volverían a tener hambre. Todos estaban asombrados ante tal revelación.

    Y entonces fue el gran anuncio: “el pan que les voy a dar en mi propio Cuerpo y la bebida que les voy a dar en mi propia Sangre”. Las gentes entendieron perfectamente lo que Cristo les dijo. Se les hizo monstruoso, pero Cristo no rectificó sus palabras, no dio marcha atrás, sino que continuó afirmando: el que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Las gentes se le fueron, pero Cristo no las retuvo, no las obligó a creerle ni a seguirle. Los mismos apóstoles fueron invitados a tomar partido, y se quedaron.

    Por eso, la noche del jueves santo, en cumplimiento de su promesa, Jesús se reunió con los doce aldeanos que habían sido sus discípulos pero sobre todo sus amigos y sus confidentes para una cena ritual. Era la fiesta de la Pascua. Sus discípulos estaban frente a los restos de un cordero que les recordaba la alianza de Dios con su pueblo, estaban ante a la sangre, memorial del día en que Dios se decidió por su pueblo frente a los atónitos egipcios. Las hierbas amargas que habían comido, les recordaban los años de esclavitud en Egipto, y la salsa roja con la que habían bañado el cordero, los ladrillos que habían tenido que fabricar en la esclavitud para los amos.

    Pero ahora estaban también ante el Nuevo Cordero que los hombres sacrificarían al día siguiente. Los apóstoles sentían el ambiente de despedida, de sangre y de duelo, atisbaban que algo grandioso ocurriría era noche. Jesús les había hablado con hechos, como siempre, les había lavado los pies, les había dicho que tendrían que amarse unos a otros como distintivo de ser sus discípulos y sus seguidores. Y efectivamente ocurrió algo extraordinario, que Cristo ya había anunciado.

    Y ahora era el gran momento, el cumplimiento de la promesa. María no estaba en el cenáculo. Era una cena demasiado íntima. Las mujeres nunca podían sentarse a la mesa junto con los hombres. Pero nada nos impide pensar que María confeccionaría con sus propias manos el pan que su Hijo iba a repartir entre los suyos esa noche. Y desde el fondo de la cocina, entre las mujeres silenciosas, como un suave murmullo alcanzaría a oír a su Hijo, que repartía el pan eucarístico por primera vez: “Tomen, coman, esto es mi Cuerpo”, y luego escucharía también a su Hijo que repartía el vino: Tengan, beban, éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la nueva alianza y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”.

    Y María escuchó cómo su Hijo elevaba la voz de una manera muy especial: “Hagan esto en memoria mía”. María no lo sabía, pero presentía que su Hijo estaba ordenando a los primeros sacerdotes, para que cada día pudieran hacerlo presente entre todos los hombres, en la espera gloriosa de su segunda venida, para llevarnos a todos a la presencia del Padre.

    ¡María no pudo comulgar esa noche en la primera Eucaristía!

    Pero con cuánta emoción, alegría y fe recibió el mismísimo Cuerpo de su Hijo y su preciosa Sangre de manos de los apóstoles en aquellos días en que en gran espíritu de oración esperaban la manifestación visible del Espíritu Santo que Jesús les daría para el perdón de los pecados.

    Y hoy con María también queremos alabar al Señor por la dimensión escatológica de la Eucaristía, pues cada vez que el hijo de Dios se presenta bajo la pobreza de las especies sacramentales, pan y vino, se pone en el mundo el germen de la nueva historia, en la que se “derriba del trono a los poderosos” y se “enaltece a los humildes”, y se participa anticipadamente del banquete eterno.

    La Eucaristía nos habla del banquete eterno, al que estamos llamados a participar. Si queremos ser fieles a la Iglesia, servidora del Señor, tenemos que apurar el paso, desentumecer nuestras rodillas, acicatear el corazón, para anunciarle a todos los hombres que Cristo vive, y vive en su comunidad, en su Iglesia y que quiere que todos los hombres participen en el banquete del amor, presagiando el banquete de todos los hijos en el Reino.

    Cada vez que celebramos la Eucaristía, en la majestuosa Catedral, o en las parroquias, o en las mas apartadas y sencillas capillitas tendremos que prorrumpir en un eterno MAGNIFICAT por las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo, tendremos que exclamar llenos de gozo: FIAT, FIAT, hágase, Señor tu voluntad, y aclamar con todos los pueblos: AMEN, AMEN, porque con Cristo, el nuevo Moisés, seremos introducidos a la nueva Jerusalén, a la Jerusalén de los cielos, para darle gloria a Dios, al Padre, al Cordero sacrificado y al Santo Espíritu de Dios.


    miércoles, 27 de marzo de 2013

    La fe cristiana ante el espiritismo


     Reproducimos a continuación un interesante e iluminador artículo titulado “La fe cristiana ante el espiritismo", cuyo autor es el sacerdote uruguayo Miguel Pastorino, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y que ha sido publicado en el quincenario arquidiocesano de Montevideo Entre Todos (22/11/12).

    En los orígenes
    La creencia en la comunicación con los muertos es muy antigua. De ello da testimonio la amplia documentación de la historia de las religiones, y hasta aparece condenada en la Biblia. Sin embargo, el espiritismo que hoy conocemos se origina en tiempos más recientes, en Hydesville (Nueva York), con las hermanas Katherine y Margaret Fox, en 1848. Eran dos niñas que se convirtieron en las creadoras del tablero Ouija (en su versión popular, “juego de la copa”), y a partir de su propia experiencia de “comunicación con difuntos", son citadas como las fundadoras del espiritismo.
    Muy pronto el fenómeno comenzó a manifestarse en muchas personas, multiplicándose las sesiones espiritistas y en 1851 se extendió en Europa. Entonces supuestos espíritus famosos de la historia comenzaron a dar clase de espiritualidad, moral y ciencia, a través de los “mediums” que los incorporaban. Aunque las hermanas Fox confesaron en 1888 que había sido un fraude de su adolescencia, y década tras década se han desenmascarado engaños del espiritismo, la credulidad en estos temas no paró de crecer en el siglo XX, convirtiéndose en un fenómeno de masas.
    Con Allan Kardec el espiritismo fue sistematizado en una suerte de verdadero catecismo revelado por los “espíritus". Como novedad doctrinal es introducida por él la reencarnación en clave evolucionista.

    La moda espiritista
    En los últimos años, el movimiento de la Nueva Era viene incorporando las mismas creencias espiritistas, pero con términos renovados. Hablan, por ejemplo de “canalización” (channeling) de entidades, a las que ahora se agregan los extraterrestres, como en el Libro de Urantia o en versiones gnósticas como “Un Curso de milagros". “La Casa Redención", remitiéndonos a un fenómeno local, mezcla el espiritismo de Kardec con los OVNIS y los santos católicos, y hasta un Jesús convertido en un comandante intergaláctico.
    A través del cine y la televisión, asistimos en los últimos años a una profunda “catequesis” kardecista, que propone la creencia en espíritus que vagan por el mundo y que procuran comunicarse a través de un “medium” o incluso de una TV o un celular. Populares películas como Ghost, Sexto sentido, La Llamada, La Maldición, Barco Fantasma, Los Otros, Voces del más allá, La Libélula, Actividad Paranormal, El Ojo, y el crecimiento de series televisivas de este género, son ya un verdadero adoctrinamiento espiritista en el mundo juvenil, que acrítica e inocentemente asume la supuesta intervención de espíritus de muertos en nuestra vida cotidiana.
    Muchas personas afectadas por la pérdida de algún familiar, son víctimas del engaño y el proselitismo solapado de supuestos “contactos” con el más allá.

    ¿Ciencia, fraude o superstición?
    El espiritismo se presenta como “ciencia". En realidad se trata de un uso caprichoso del término. No existe ninguna prueba científica de contacto con personas que han muerto. Los avances de la medicina, la psicología y la física, han puesto en evidencia una y otra vez la ingenuidad de las tesis espiritistas. Muchas investigaciones como las del P. González Quevedo sj, han tirado por tierra, en todo Brasil, las supuestas evidencias de “fantasmas” en las casas, y los lugares “embrujados".
    Todos los que han querido investigar seriamente los supuestos efectos físicos de los “espíritus” se han encontrado con fraudes conscientes o inconscientes generados por la misma sugestión, en el 98% de los casos (Heredia, Amadou, Levington, Quevedo). Ya a finales del siglo XIX, el científico ruso Mendeleiev, que dirigió una comisión científica para estudiar a los mediums más famosos de su tiempo, al concluir la investigación, expresó: “Los fenómenos mediánicos (=de los mediums) son el producto de movimientos inconscientes o de un engaño consciente, y en su conjunto el espiritismo es una superstición”.
    El Lic. José María Baamonde, uno de los mayores expertos en el tema de las sectas, hablando de las supuestas “incorporaciones” espiritistas y de los estados de trance, escribía: “es obviamente inconveniente fomentar estos estados alterados de conciencia, por el riesgo implícito de generar serias perturbaciones psíquicas a raíz de personificaciones y automatismos inconscientes que, en ciertos casos, asumirán el carácter de delirios sistematizados”.

    A la luz de la fe cristiana
    La Palabra de Dios es clara: “No practiques la adivinación o la magia… No acudas a los que invocan a los muertos, ni consultes adivinos, pues se harán impuros. Yo soy el Señor, tu Dios” (Lev 19,26.31).
    “Si alguno acude a nigromantes y recurre a los adivinos prostituyéndose con ellos, yo me volveré contra él y lo extirparé del pueblo. Santifíquense y sean santos, porque yo soy el Señor, su Dios” (Lev 20,6).
    “Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no aprenderás a cometer las abominaciones como las de esas naciones. No ha de haber en medio de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia, ningún encantador, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para el Señor tu Dios” (Dt 18,9-11).
    La Iglesia se pronuncia claramente sobre la incompatibilidad espiritual, doctrinal y moral de estas prácticas con la fe en Jesucristo, pero no sobre la naturaleza de los “fenómenos espiritistas".
    La relación cristiana con los difuntos es a través de la oración, y en la Eucaristía, en comunión de amor. Pero es ajena a toda invocación morbosa, no pretende recibir verdades del más allá por medio de ellos, ya que todo lo necesario para nuestra salvación ya ha sido revelado en Jesucristo. Y nosotros confiamos a nuestros seres queridos en las manos misericordiosas de Dios.

    El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: “Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (2115-2116).

    viernes, 1 de marzo de 2013

    ¿Mensajes, videntes, fenómenos extraordinarios? Estos son los criterios para distinguir los errores

    Rafael de la Piedra
    Newspaper_fatima
    • Hay visiones llenas de errores históricos; otras veces el vidente no comprende el mensaje recibido; a veces es el secretario, el que escribe la revelación, el que introduce errores. Incluso algunos santos fueron engañados. Aquí  les comparto un buen artículo sobre este actual tema. 
    http://www.religionenlibertad.com
    En los años 70, el padre Felix Bourdier publicó en francés una guía de criterios sobre fenómenos extraordinarios en la vida de fe, recordando que “los errores son posibles y reales. Afloran menos frecuentemente en los casos de santos que en la gente ordinaria que no están muy avanzados en la virtud; pero la gente debería saber que los errores pueden suceder aún con los santos. El Padre Poulain nombra a 32 santos que fueron engañados, en las páginas 355 y 356 en su Tratado sobre “las Gracias de la oración”.
    Recogemos aquí algunas de las consideraciones del padre Bourdier sobre visiones, revelaciones y mensajes divinos o celestiales.
    1. Cinco causas de errores
    (a) Una revelación puede a veces ser interpretada incorrectamente por la persona que la recibe, porque es oscura, ya sea porque Dios no la hace completamente conocida, o a causa de las condiciones en las que está implicada en la profecía o la revelación (Ver San Juan de la Cruz, Ascensión, Libro 2, cap. 19). Tal fue el caso con San Pedro, quien al escuchar una voz que le decía tres veces: “levántate, mata y come”, (Hech 10:13), pensó que era cuestión de su comida y no una orden para bautizar a los paganos.
    (b) Cuando las visiones representan escenas históricas, muy a menudo lo que representan es solamente aproximado y probable. Por lo tanto, uno se equivocaría al atribuirles una exactitud absoluta, pero Dios no nos engaña cuando Él modifica ciertos detalles. Él hace esto por una razón, a saber, para que comprendamos mejor el pensamiento secreto que ha ocultado en el misterio.
    En efecto, ha habido revelaciones, hechas a personas santas y aprobadas por la Iglesia, que se contradicen una con otra. Esto demuestra la falta de prudencia que es el intentar reconstruir la historia por medio de las revelaciones hechas a los santos.
    (c) Puede ocurrir que durante una visión, el espíritu humano mantenga su poder de mezclar su propia acción en cierto modo con la acción divina; en tales ocasiones será autoengaño atribuirle puramente a Dios el conocimiento que es así obtenido. En una ocasión será el poder de invención el que está en juego, y en otras serán hechos o imágenes recogidas de la memoria.
    Aún aquellos que a menudo tienen verdaderas revelaciones pueden volverse negligentes en el cuidado del discernimiento y de allí que puedan transmitir una profecía falsa.
    Además, los videntes a menudo son llevados a atribuir falsamente a la influencia divina, durante el éxtasis o los momentos de intensa unión con Dios, aquellas ideas que tienen que ver con sus propios deseos e ideas preconcebidas en cuestiones de doctrina y de historia. La actividad del propio espíritu de los videntes es una de las principales causas de error. Encontramos ejemplos de visiones llenas de errores históricos en los casos de Santa Isabel de Schoenau, el Beato Hermann Josef, Santa Hildegarda, Santa Catalina de Ricci y María de Ágreda, etc.
    (d) Puede ocurrir que una revelación verdadera pueda ser involuntariamente alterada, luego del acontecimiento, por el mismo vidente; este peligro es muy grande cuando la revelación escrita es muy larga, y, sin embargo, fue recibido en un modo casi instantáneo. En tales casos no es excesivo decir que no sólo no fueron dadas todas las palabras por la revelación sino que como el pensamiento en la revelación no fue detallado, el vidente, por sí mismo, lo desarrolló posteriormente.
    (e) Es también muy posible que secretarios alteren el texto, sin mala intención, y en buena fe inserten sus propias elecciones de expresión en él.
    2. Las cinco causas de la falsedad de un mensaje
    Es posible que un mensaje no sólo contenga errores por las cinco causas que hemos listado arriba sino que también puede ser falso en sí mismo por las siguientes causas:
    (a) Puede ocurrir que la persona que dice que ha recibido revelaciones sea un mentiroso y lo haga de mala fe.
    (b) Una persona puede inventar cosas en buena fe, o como resultado de una ilusión, o proviniendo de un cierto desorden de la memoria que consiste en creer y recordar ciertos hechos aún cuando tales hechos nunca han ocurrido.
    (c) Una persona puede ser engañada por su propia imaginación o por su propio espíritu si ellos son muy vívidos.
    (d) El demonio puede dar revelaciones o visiones falsas, como en el caso de Nicolás de Rheims en el siglo XVII. También puede el demonio producir una alineación de los sentidos de la persona en un intento de fraguar un éxtasis divino. Pero este caso es extremadamente raro y casi no conocido y ciertos ejemplos pueden ser citados.
    (e) Una revelación puede ser la invención de fraguadores. Las profecías políticas a menudo pueden ser obra de ellos, estando motivados por intereses políticos o de dinero, o por el deseo de mofarse del público. Tales profecías abundan en épocas de revueltas políticas o religiosas.
    Una característica sospechosa, que es notable en las modernas profecías políticas, es que nunca instan a las personas a luchar contra la perversión y no indican ningún medio serio para resistirlos; en cambio dicen que el mundo cambiará de improviso, por un milagro, sin una anterior conversión de corazón y moral.
    Vamos a estudiar qué acciones deben tomarse.
    3. Estudiar si la persona da signos divinos
    Esto significa que es necesario examinar si el vidente está absolutamente seguro de la naturaleza sobrenatural de sus revelaciones, y si él o ella obra milagros o da profecías.
    Si la respuesta es afirmativa las revelaciones vienen de Dios y no del maligno o la naturaleza. Veremos abajo si la estigmatización puede ser un signo divino.
    Pero las revelaciones van en realidad raramente acompañadas por tales signos divinos decisivos; por lo tanto es necesario llegar a un juicio siguiendo las reglas de prudencia, y luego de analizar las razones a favor y en contra. Para hacer esto, uno debe estudiar al individuo, la razón de ser de las revelaciones y sus circunstancias concomitantes, y los efectos de la revelación.
    Algunas personas proponen que debería probarse que ni el demonio ni nuestras ideas personales han tenido influencia en la acción de Dios, pero este procedimiento sólo difiere del anterior que hemos esbozado en el modo en que se clasifica la información y en que se sacan las conclusiones.
    4. Estudiar a la misma persona
    (a) En primer lugar, ¿cuáles son sus cualidades y defectos? ¿Es la persona sincera, desde el punto de vista físico, intelectual y moral? ¿Está mentalmente equilibrada? ¿Dotada de sano juicio? ¿Exagera o inventa? Está debilitada por enfermedad, vigilias o ayunos?
    Si las respuestas son favorables es probable que no exista razón para temer las principales causas de error.
    (b) ¿Qué tipo de instrucción ha recibido esta persona? ¿Qué lecturas ha hecho? Es necesario asegurarse que el conocimiento que se dice ha sido revelado no haya sido extraído de libros o conversaciones de teólogos, como fue el caso de Santa Hildegarda.
    (c) ¿Qué progreso ha hecho la persona en virtud desde las revelaciones? El punto más importante a saber es si la persona ha progresado mucho, luego de las revelaciones; si es así, entonces hay una gran probabilidad a favor de lo sobrenatural; de lo contrario, las revelaciones deben ser consideradas como sospechosas.
    El demonio no puede llevar a las almas a practicar virtudes sólidas de una manera verdadera y duradera. Por engaño él puede fingir alentarlos por un tiempo pero terminará en exageraciones y peculiaridades; bajo su influencia, las penitencias serán incrementadas hasta el punto de arruinarle la salud, y serán acompañados de desobediencia; la pureza de conciencia degenerará en escrúpulos, la humildad en desaliento; el celo se volverá indiscreto, y seducirá al alma sacándola del estado presente y la lanzará a aventuras que terminarán en un callejón sin salida.
    (d) ¿Ha hecho la persona predicciones y todas han sido claramente expresadas y hechas realidad sin tener que invocar a sutilezas de interpretación? Cuando una sola predicción aislada se ha hecho realidad, existe una sola probabilidad de que es divina ya que pudo haber sido lanzada al azar, y el demonio puede conjeturar muchos eventos futuros a la luz del patrón usual marcado por las voluntades divinas y humanas en circunstancias similares.
    Si las profecías no se cumplen y no hay serias razones para creer que son condicionales, se presumirá que no son divinas. “y si dices en tu corazón:¿cómo reconoceremos la palabra que no ha dicho Yahvé? Si el profeta habla en nombre de Yahvé, y no sucede ni se cumple la palabra, es que Yahvé no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le tengas miedo” (Dt 18:21-22).
    (e) ¿Qué gracias extraordinarias de unión con Dios cree esta persona que recibió previamente y cuál es su juicio acerca de ellas? Aparte de los casos excepcionales, estas gracias son sólo concedidas cuando la persona está avanzada en la maneras de orar.
    (f) ¿Le han sido enviadas grandes pruebas antes o después de las revelaciones? Por ejemplo, enfermedad, contradicciones, fracaso, y retrasos en llevar a cabo ciertos emprendimientos en los cuales la persona tenía puesto su corazón. Si la respuesta es afirmativa, es un buen signo porque la vida de los santos está llena de estas pruebas, y es imposible que las gracias extraordinarias no sean acompañadas por cruces; son una marca de la amistad con Dios. Si no hay cruces, la revelación es sospechosa.
    La prueba más común de estos favores extraordinarios es que la gente, si escucha acerca de ellos, adopta una actitud escéptica u hostil. Las críticas y dudas son una excelente ocasión de prueba para juzgar la humildad del vidente, su paciencia y su confianza.
    (g) ¿Ha tomado la persona las tres precauciones indispensables para evitar ilusiones? A saber: el miedo a ser engañado, apertura a un director espiritual y no haber deseado las revelaciones.
    Está claro que creerse preservado de las ilusiones es justo la disposición necesaria para tenerlas. Asimismo, no estar dispuesto a estar abierto y considerarse un buen juez en la materia es favorable a las trampas del enemigo, quien no quiere que se le descubran sus trampas. Finalmente, una revelación debería ser generalmente considerada como sospechosa si ha sido deseada.
    5. El estudio de la revelación en sí
    (a) ¿Es el texto verdaderamente auténtico? ¿O ha habido algunas correcciones o aún supresiones de ciertas expresiones y de ciertos pasajes, como inexactos u oscuros?
    (b) ¿Concuerda totalmente la revelación con el dogma y con las enseñanzas del la Iglesia, así como también con las afirmaciones ciertas de la historia y de la ciencia?
    “Yo no considero una revelación como verdadera a menos que no haya absolutamente nada en contra de la Sagrada Escritura y de las leyes de la Iglesia que estamos obligados a seguir”, dice santa Teresa en su “Vida” (cap. 32, pág. 354).
    (c) ¿Contiene alguna enseñanza o es acompañado de alguna acción contraria a la decencia o a la moral? San Juan de la Cruz dijo: “Una de las trampas del mal espíritu es divulgar los pecados de otro con tanta falsedad como aparente luz. Su fin es difamatorio”.
    (d) ¿Es la revelación útil bajo el punto de vista de la salvación eterna? Se puede estar seguro de que las revelaciones no son de origen divino cuando el objetivo es simplemente hacer conocer temas vulgares que no tienen utilidad alguna para el bien de las almas. Dios no dará lugar a una revelación para satisfacer la curiosidad, sino sólo por un motivo grave.
    Por lo tanto, y a pesar de sus escenarios aparentemente religiosos, se debe tener como cuenteras aquellas personas que, en el nombre de algún espíritu celeste, están prontas a responder cualquier consulta que se les haga a cualquier hora y en cualquier lugar, sobre temas tales como nacimientos, casamientos, juicios, enfermedades y resultados de acontecimientos políticos.
    Una revelación también debería considerarse sospechosa cuando su único fin es aclarar una cuestión disputada de teología, historia o astronomía. Debería comprenderse claramente que la salvación eterna es lo único importante a la vista de Dios. San Juan de la Cruz dice que “por el resto, su intención es que los hombres recurran a medios humanos” (Ascenso, Libro 2, cap. 22).
    La revelación debería también considerarse sospechosa si, aunque muy buena, es lugar común y puede ser encontrada en libros de ascética. En tal caso es probable que el vidente, sin darse cuenta, esté repitiendo lo que ha aprendido en su lectura, o aún está siendo abusado por el demonio, que quiere ganar su confianza para conducirlo en una de sus audaces trampas.
    Si las revelaciones o las visiones son muy numerosas, esta circunstancia, tomada en sí misma, no es signo desfavorable, porque considerarla desfavorable sería condenar a un montón de santos.
    Por otra parte, si las revelaciones son largas y numerosas y no contienen nada falso, deshonesto o fútil, puede concluirse, con probabilidad, que no vienen del demonio, porque de otro modo él estaría fracasando en su objetivo ya que no es posible que el demonio se oculte por mucho tiempo.
    (e) Cuando las actitudes, gestos, palabras y circunstancias que acompañan a la visión son examinados en detalle, aún en el caso de personas que son muy razonables y de buena educación ¿es la revelación conforme a aquella dignidad y seriedad que es apropiada a la Divina Majestad, o contrariamente está caracterizada por peculiaridades, comportamiento grotesco, convulsiones,…?
    Muchos autores aseguran que el demonio nunca tendría permiso para tomar la forma de una paloma o de un cordero en sus apariciones porque estos son los símbolos del Espíritu Santo y de Cristo. Pero esta doble aserción está contradicha por los hechos. Así, santa Francisca Romana vio un día al demonio que tomaba la forma de un cordero, el cual se llegó hasta ella y se echó suavemente a los pies de la santa; ella lo reconoció y el demonio se transformó en un lobo furioso.
    En otra ocasión vio siete demonios que aparecieron como siete corderos blancos, declarando que simbolizaban los siete dones del Espíritu Santo; pero nuevamente los reconoció y se cambiaron en lobos intentando atacarla.
    La celebrada Magdalena de la Cruz, que obró prodigios por medio de la acción del espíritu del mal, un día vio al diablo aparecérsele en la forma de una paloma.
    (f) Durante y después de la revelación, ¿qué paz o qué inquietud experimenta la persona? Éste es uno de los más importantes medios de discernimiento. Con personas de buena voluntad la acción del buen espíritu se caracteriza por dar paz, gozo, seguridad y valor, excepto, quizás, en el primer instante.
    La acción del demonio, por lo contrario, produce efectos diametralmente opuestos: cuando actúa sobre personas de buena voluntad produce, excepto, quizás, en el primer instante, inquietud, tristeza, desaliento, agitación y oscuridad.
    Por consiguiente, se sigue que el estado de paz o de falta de ella de la persona da un medio incuestionable para distinguir las verdaderas revelaciones de las falsas, cuando una de estas características está bien definida.
    Sin embargo, hay que considerar también la acción del propio espíritu: es posible que este espíritu pueda introducirse en una revelación cuando tiene lugar durante un período de profundo recogimiento y de gran paz que viene de Dios. Consecuentemente, el sentido de paz no es suficiente por sí mismo, para probar que todo es divino; sólo lo hace probable.
    (g) ¿Conmina la revelación a empresas específicas como una nueva devoción, la construcción de un santuario, la creación de una obra para la que no hay suficientes recursos, una nueva congregación?
    Si éste es el caso, la obra debería ser examinada para ver si es buena en sí misma, en conformidad con el pensar de la Iglesia; útil, y de una utilidad que explique la necesidad para que se haya usado un medio tan excepcional como una revelación; oportuna, es decir, si responde a una nueva necesidad, y si puede causar daño a cualquier otra obra que sería mejor apoyar.
    A este respecto, el Cardenal Pitra ha dicho: “Está totalmente permitido desechar tales revelaciones, aún si han sido aprobadas, cuando se hace por razones sólidas y cuando sobre toda la doctrina contraria está establecida por documentos y experiencia incuestionable”.
    Se debería advertir que las revelaciones de mujeres son probablemente falsas cuando, a través de este medio, buscan dirigir a clérigos y jerarcas y enseñarles cuando hablan sobre autoridad.
    (h) Finalmente, ¿han sido las revelaciones expuestas a la prueba del tiempo y de discusión? Sin esta condición ninguna revelación puede ser considerada como fuera de cuestión, a pesar que no haya recibido ningún juicio desfavorable.
    6. ¿Es la estigmatización un signo divino?
    La respuesta debe ser afirmativa si los estigmas son duraderos, incorruptibles y sin supuración o infección; si no pueden ser curados con medicación y apósitos, aún cuando a veces sanan; si sangran abundantemente y periódicamente a las horas, días o fiestas litúrgicas de la Pasión de Cristo; si son producidas en personas de virtudes heroicas; y si muestran todas las características de su origen sobrenatural cuando sus efectos y distintas circunstancias son examinados.
    Pero la respuesta podría ser negativa si las heridas no poseen las garantías arriba enumeradas; porque la autosugestión, el fraude y el demonio pueden a veces producir heridas que son aparentemente y superficialmente similares a un verdadero estigma.
    Sin embargo, tales casos son muy raros y no soportan un examen crítico y el paso del tiempo, que resulta en ser rápidamente desenmascarados y condenados.
    La cuestión fue tratada en el Congreso de Avon del 17 al 19 de abril de 1936, y sus discusiones y conclusiones fueron informadas en la entrega de Octubre de 1936 de Carmelite Studies.
    Fue también excelentemente resumido en el segundo volumen del P. Garrigou Lagrange, Los Tres Caminos de la Vida Espiritual, de la página 775 y siguientes (de la edición inglesa).
    Finalmente, debería advertirse que la gran mayoría de teólogos, psicólogos y doctores, concuerdan todos en la opinión arriba expuesta, y no aceptan argumentos insubstanciales de los pocos doctores que mantienen que es posible producir estigmas por autosugestión.

    7. Estudiar los efectos producidos por la revelación
    En el volumen II de su trabajo, Los tres edades de la vida espiritual (pp. 325, 796- 798), el Padre Garrigou Lagrange da unas pocas y buenas indicaciones sobre cómo uno debería examinar la cuestión. En la práctica es suficiente formular una sola pregunta:
    Sí o no, ¿la revelación ha producido buenos frutos de gracia?
    (a) El principio de discernimiento es dado en los Evangelios. Nuestro Señor dice:
    “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos (Mt 7:15-18).
    A la luz de este principio, que “el árbol debería ser juzgado por su fruto”, podemos juzgar qué espíritu mueve al alma favorecida. Uno debe mirar los resultados de su influencia y compararlos con lo que el Evangelio nos dice sobre las principales virtudes cristianas; si estas virtudes son incrementadas, es un signo de que es un buen espíritu, sobre todo si estos frutos están perdurando; aquellos, ciertamente, quienes están animados por una mala intención no pueden permanecer escondidos por mucho tiempo.
    (b) Los verdaderos místicos y los extáticos también producen frutos.
    Con ellos, siguiendo las revelaciones u otros fenómenos, hay siempre un desarrollo en su comprensión de los temas divinos, los que tienen que ver con la vida interior, la vida de la Iglesia, y de todo lo que atañe a la salvación o pérdida de las almas; hay también un constante incremento en el amor hacia Dios, y una devoción al prójimo que se evidencia en los trabajos que hacen y que finalizan exitosamente.
    Sus fundaciones perduran con frecuencia por siglos; tal fue el caso de San Francisco de Asís, Santa Teresa, y Santa Catalina de Siena quien a pesar de morirse a los 32 años, y de no saber leer ni escribir, no obstante, por un largo tiempo, jugó uno de los papeles más importantes en los asuntos de su tiempo, en particular al proteger el regreso del Papa a Roma.
    Con los místicos verdaderos hay una idea dominante que se subordina a las otras, en perfecta armonía con ellas como por ejemplo: el pensamiento de la naturaleza del Todopoderoso y de Su amor, el deseo de responder a Su amor por encima de todo, la pasión por la salvación de las almas, la búsqueda de la unión divina, etc.
    En La Psicología de los Místicos, Montmorand, quien es un no creyente, escribe en las páginas 20 y 21:
    “Los verdaderos místicos son personas prácticas de acción, no personas de razonamiento y teoría. Saben cómo organizar, y tienen el don de mando. Son muy capaces en resolver asuntos. Las obras que fundaron han sido viables y duraderas; la coronación de su obra maestra parecería tener buen sentido, un buen sentido que no es perturbado por ninguna exaltación mórbida o imaginación desordenada, y la cual es acompañada por una muy rara fuerza de penetración”.
    (c) Así es cómo el mismo autor describe los frutos de los falsificadores y especialmente de los histéricos: “con los falsificadores e histéricos en particular, la inestabilidad se incrementa o crece, y con ella el disimulo y la mentira. Finalmente, se vuelven completamente dominados por una sensibilidad caprichosa”.
    Trabajos de Referencia
    Además de los trabajados ya mencionados en el texto, el autor también enumera las siguientes autoridades que el lector puede consultar sobre el tema. Algunos de ellos, sin embargo pueden estar disponibles en francés.
    En primer lugar, hay tratados detallados del Padre Scaramelli; páginas 311 a 418 del libro Gracias de la oración del Padre Poulain (Graces d´Oraison); y las lecciones 24 y 25 del libro Teología Espiritual del Padre Guibert.
    Existen también más estudios condensados en Dictionnaire du Catholicisme, cols. 874 to 877; páginas 321 a 328 del libro Iniciación de los Ejercicios del Padre Albert Valensin; y los números 953 al 957 y 1281 a 1285 del Manual de monseñor Tanquerey. Finalmente hay excelentes reglas de San Ignacio en sus Ejercicios y aquellos contenidos en la Imitación de Cristo, libro 3, capítulos 54 y 55.


    -