jueves, 28 de marzo de 2013

LA PASIÓN DEL SEÑOR O Las Siete Palabras de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz

Fr. Antonio Royo Martín O. P

ÍNDICE
 
Al lector
 
Introducción
Primera palabra: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»
Segunda palabra: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso»
Tercera palabra: «Mujer, ahí tienes a tu hijo... ahí tienes a tu
Madre»
Cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?
Quinta palabra: «Tengo sed»
Sexta palabra: «Todo se ha consumado;todo está cumplido»
Séptima palabra: «Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu»
  
LAS SIETE PALABRAS

INTRODUCCIÓN
¡Viernes Santo!.., ¡Sermón de las Siete Palabras.,.!
En tal día como hoy, el más grande de los oradores sagrados que
ha conocido España, fray Luis de Granada, subió al pulpito para
explicar al pueblo cristiano los dolores inefables del Redentor del
mundo clavado en la cruz. Comenzó su discurso con estas palabras:

«Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan». Y no dijo
mas. Una emoción indescriptible se apoderó de todo su ser; sintió
que la voz se le anudaba en la garganta, estalló en un sollozo
inmenso... y con el rostro bañado en lágrimas hubo de bajarse del
pulpito sin acertar a decir una sola palabra más.
Ningún otro sermón de cuantos pronunció en su vida causó, sin
embargo, una impresión tan profunda en su auditorio. Todos
rompieron a llorar, y, golpeando sus pechos, pidieron a Dios, a
gritos, el perdón de sus pecados.
No exageraron. ¡No exageraron! porque es preciso tener el
corazón muy duro o muy amortiguada la fe para no conmoverse
profundamente ante el solo anuncio del sermón de los dolores que
Nuestro Señor Jesucristo padeció por nosotros en la cruz.
¡Viernes Santo! ¡Sermón de las Siete Palabras!...

Contemplemos rápidamente, en sintética mirada retrospectiva, los
acontecimientos que precedieron a la crucifixión.
* * *
Jerusalén. Jueves Santo de la primera Pascua cristiana. Alrededor delas siete de la tarde, Jesucristo, que había amado apasionadamente alos suyos, en la víspera de su muerte los amó hasta elfin, hasta nopoder más: «Hijitos míos: un nuevo mandamiento os doy. Que os améis los unos a los otros como yo os he amado»* Y volviéndose loco de amor cogió un trozo de pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio asus discípulos diciendo: «Tomad y comed, porque esto es mi Cuerpo». Y en seguida: «Bebed todos de este cáliz: porque esta esmi Sangre que será derramada por la salvación del mundo». Y cuando San Juan, aquel jovencito que se sentía amado por su Maestro con particular predilección, hubo tomado aquel bocado divino y aplicado sus labios sedientos al cáliz de vida eterna, sintió que sus fuerzas desfallecían por momentos y reclinó suavemente su cabeza sobre el pecho de su divino Maestro para descansar en Él su éxtasis de amor...
Ha terminado la Cena.
Salen a la calle. La luz plateada de la luna el
Jueves Santo coincide siempre con el plenilunio del mes de Nisán
ilumina suavemente las callejuelas de Jerusalén, Pasan junto al
templo. Descienden por el camino escalonado hasta el torrente
Cedrón, cruzan el puentecito y llegan a la entrada del huerto de
Getsemaní, Jesucristo recomienda a sus apóstoles que permanezcan en oración a la entrada del huerto.

Y tomando aparte a Pedro, Santiago y Juan se interna entre los
olivos al mismo tiempo que exclama: «¡Me muero de tristeza, siento una tristeza mortal!».
Y arrancándose todavía de los tres como a la distancia de un tiro
de piedra, cae de rodillas. Y primera, segunda y tercera oración: «Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que Yo lo beba, hágase tu voluntad».
Y cuando primera, segunda y tercera vez escucha en el fondo de su alma la orden terminante de su Padre que le manda subir a la cruz, Jesucristo se desploma ensangrentado: «Vínole un sudor como de gotas de sangre que corrían hasta el suelo...».
Instantes después se presenta Judas acompañado de una turba de
soldados: «Amigo, ¿a qué has venido? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?».
Y
Pedro dese
nvaina su espada y Cristo le im
pide defenderle...
Y atadas las manos, como a un vulgar malhechor, es conducido
a empujones hasta el palacio del Sumo Pontífice Caifás, no sin antes comparecer un momento ante su suegro Anas, que le había
precedido en la suprema magistratura de la Sinagoga.
Y comienza la burda parodia del proceso religioso: «Este ha dicho
que puede destruir el templo y reconstruirlo en tres días». No
concuerdan los testimonios. La situación se hace embarazosa...
De pronto el Sumo Pontífice toma una resolución definitiva.
Poniéndose majestuosamente de pie, con toda la pompa y
solemnidad que correspondía al Jefe supremo del Sanedrín, interroga autoritativamente al detenido: «Por el Dios vivo te conjuro que nos digas de una vez claramente si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios». Y Jesucristo le responde sin vacilar: «Tú lo has dicho: Yo soy. Y os digo, además, que un día veréis al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad».
«¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de nuevos testimonios?
¿Qué os parece?». «¡Reo es de muerte!». Y a empujones y bofetadas le encierran en un calabozo hasta la mañana siguiente en que le presentarán al Procurador romano para exigirle la sentencia capital que merece como blasfemo.
*
* *
Mientras tanto, Pedro niega tres veces a su Maestro, acobardado ante una mujerzuela y un grupo de soldados que se calienta junto al fuego...
*
* *
¿Dónde pasó la noche del Jueves Santo Judas el traidor? No lo dice el Evangelio. Pero sin duda que no pudo conciliar el sueño un solo instante. Corroída su conciencia por los remordimientos, al apuntar el día se presentó en el templo ante los príncipes de los sacerdotes.
Le quemaban el alma aquellas treinta monedas que eran el pre
cio de su vil traición. «¡Devolvedme al Justo! He entregado sangre
inocente». Y al instante, la carcajada sarcástica de los sanedritas;
«¿Y a nosotros qué? ¡Allá te las hayas! ¡Vete de aquí, miserable! No queremos nada contigo».
Y fue y se ahorcó.
¡Cuántos Judas hoy como ayer! Después de la traición, el desprecio, la desesperación y el suicidio: «que el traidor no es menester siendo la traición pasada».
* * *
Ha ido amaneciendo lentamente. A primera hora de la mañana
Jesucristo es conducido, maniatado, ante el Procurador romano, Y
lanzan ante él la primera calumnia:
«Aquí tienes a un agitador que perturba a la nación y prohíbe
pagar los tributos al César, constituyéndose en Mesías y rey de los judíos».
Le interroga Pilatos. Nada malo descubre en ÉL Los sanedritas
insisten enfurecidos: «¡Desde Galilea hasta Judea tiene revolucionado a todo el pueblo!».
Ha sonado una palabra nueva: Galilea, Pilatos pregunta si aquel
hombre es galileo.Y al conocer que pertenecía a la jurisdicción de
Herodes, se lo envía al instante, gozoso de encontrar un me
dio dedesembarazarse de aquel asunto tan desagradable.
Pero Jesucristo, que ha respondido lleno de serena dignidad a las
preguntas del Procurador romano, no se digna abrir los labios
divinos ante el infame Herodes, que, entre otros crímenes
repugnantes que pesaban sobre su conciencia, había mandado
degollar a Juan el Bautista en una noche de crápula, de orgía y de
pecado. Y cubierto de una vestidura blanca, en calidad de loco,
Herodes devuelve el preso a Pilatos, reconciliándose con él, pues
estaban disgustados entre sí.
El Procurador romano le interroga de nuevo. Recibe un mensaje de su mujer recomendándole que no se meta con aquel justo, pues ha padecido mucho en sueños por causa de él. Pero la chusma sigue gritando, azuzada por los jefes de la Sinagoga.
Ya no sabe qué hacer. De pronto se le ocurre una idea luminosa: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o Jesús llamado Cristo?». Yel representante de Roma escucha estupefacto el griterío del pueblo:
«¡Suelta a Barrabás!». «¿Pues qué he de hacer con Jesús, el tituladorey de los judíos?». «¡¡Crucifícale, crucifícale!!...».
Pilatos hace todavía un esfuerzo supremo para salvarle, a costa de
una medida injusta y brutal: «Le castigaré y le pondré después en
libertad». ¡Le declara inocente y ordena castigarle!...
Y viene el tormento espantoso de la flagelación. No emplearon con Él la verga que era el azote más suave reservado a los ciu
dadanos romanos, sino el horrible flagelo formado con largas tiras de cuero, llenas de bolitas de plomo y huesos de animales. Y Cristo, desnudo, atadas sus manos a una columna muy baja para que presentara cómodamente a los verdugos su espalda encorvada, recibe aquella tremenda tempestad de azotes... Carne amoratada, que se vuelve muy pronto rojiza; la piel que salta hecha pedazos y la divina víctima que queda cubierta de sangre... ¡Tenía que expiar en su carne purísima la lujuria desenfrenada de toda la humanidad pecadora!...
Pero era preciso llevar hasta el colmo la burla y el escarnio, ¡Van a
coronarle Rey de los judíos! Y las espinas rasgan su cabeza, no en
forma circular o de guirnalda, sino a modo de casco, capacete o
celada que la cubría y atormentaba por entero. Y la vestidura regia, y el cetro de caña en las manos, y las burlas y blasfemias del
populacho. ..
Jesucristo quedó hecho una lástima. Inspiraba compasión. Al
contemplarle Pilatos en aquella forma lo presenta al pueblo para ver si le queda todavía un poco de corazón: «¡Ecce homo!».
Y la chusma asalvajada, como una fiera instigada por la fusta del
domador, lanza de nuevo, más estentóreo que nunca, el grito de su
reprobación definitiva: ¡ ¡ Crucifícale, crucifícale!!...
¡Pobre pueblo judío! Cinco días antes, el domingo de Ramos, había aclamado frenéticamente a Cristo en su entrada triunfal en Jerusalén:
«¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las
alturas!». Y ahora reclama a gritos su muerte. La historia se repite
todavía. El populacho grita siempre ¡viva! o ¡muera! al dictado
caprichoso de los jefes que le manejan y engañan.
Y Pilatos, el político cobarde, símbolo de la debilidad en el ejerciciode un poder que no era digno de administrar, se lavó las
manos en vez de lavarse la conciencia y entregó a la ferocidad de los judíos al divino preso para ser crucificado.
*
* *
«Y llevando sobre sus hombros su propia cruz, salió hacia la colina del Calvario».
*
* *
Mientras tanto, en un rincón de Jerusalén ocurría una escena
impresionante. San Juan, el discípulo amado, lo había presenciado
todo. Y cuando oyó la sentencia final y vio a su divino Maestro
cargado con la cruz, se creyó en el deber de comunicárselo a la
Madre de Jesús. Y corrió hacia Ella. No se daba cuenta de que estaba siendo en aquellos momentos instrumento de la voluntad del Padre.
María tenía que presenciar la crucifixión de su divino Hijo en
calidad de Corredentora de la humanidad. Y San Juan, en medio de un sollozo inmenso, le da la terrible noticia: «¡Señora!... ¡condenado a muerte!». Debió lanzar María un grito desgarrador y acompañada del discípulo virgen se echó a la calle en busca de su divino Hijo. Y, de pronto, al doblar de una esquina.,. ¡Oh Virgen de los Dolores, qué caro te costamos!... Renuncio» señores, a describir la escena.
Y Jesucristo se cae con la cruz a cuestas. Se ve claramente que no
podrá llegar al Calvario. Un hombre que regresa del campo es
requerido para que le ayude. «¿Yo?, ¿por qué?, ¿qué tengo yo que
ver con éste?»
. Y como se resiste a cumplir la orden, le agarran por
el cuello y...: «¡Coge la cruz, si no quieres que te clavemos en ella a ti también!». Y a pesar de cogerla a regañadientes, Jesucristo le mira agradecido. Y se lo pagará espléndidamente. Aquel hombre
dice San Marcos era Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, dos excelentes cristianos de la Iglesia primitiva que aparecen en las epístolas de San Pablo, Un momento de vergüenza y de dolor llevando la cruz del Maestro... ¡y la fe cristiana y la felicidad eterna de toda su familia! Espléndida recompensa la de Jesucristo, a los que le ayudan a llevar su cruz.
* * *
Han llegado a la cumbre del Calvario. Jesucristo tiene que pasar por la inmensa vergüenza de la desnudez total. ¡Tenía que reparar la inmensa desvergüenza de los que, llamándose cristianos, se
desnudan sin rubor en las playas y en las calles de nuestras ciudades!
Le ofrecen un calmante para atontarle: vino mirrado con hiel.
Jesucristo, fino y agradecido, lo prueba un poquito, pero no quiere
beberlo. Lo dice expresamente el Evangelio. Quiere apurar hasta las heces el cáliz del dolor.
«¡Échate sobre el madero!», le dicen brutalmente los soldados. Y,
obediente hasta la muerte, Jesucristo se tiende con los brazos
extendidos sobre la cruz, Y al instante el primer clavo, de un golpe
seco, cose su mano derecha al madero de nuestra redención.
Señores: en la Iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, en Roma, se
conserva uno de los clavos auténticos de la cruz de Nuestro Señor.
Es imposible contemplarlo sin un estremecimiento de horror. No es un clavo liso, pulimentado; es un clavo de forja, cuadrilátero,
desigual, con aristas y rugosidades. Estremece pensar el desgarro
que aquel clavo debió causar en la carne divina de
Jesús.
Debió retorcerse de dolor la divina Víctima (¿Te dolió mucho,
Señor? ¡Yo te clavé ese clavo con mis pecados!). Pero los soldados continuaron su tarea impertérritos. Unos cuantos golpes más... y las manos y los pies quedan fuertemente sujetas al madero.
¡Arriba la cruz, para que todo el mundo la contemple! Y al dejarla
caer de golpe sobre el agujero preparado de antemano para recibirla, debió lanzar un gemido de dolor, que sólo María recogió en su corazón y que se perdió en un clamoreo de blasfemias y de burlas.
¡Ya está levantado sobre el mundo el primer Crucifijo! ¡Ya está la augusta Víctima en lo alto de la cruz!
¡Cristianos! Caigamos de rodillas ante Él, golpeemos nuestro pecho y dispongámonos a oír su sublime, su divino, su maravilloso sermón de las Siete Palabras.

Continua aquí...
 
 

Rosario a María Dolorosa


ROSARIO DE NUESTRA MADRE SANTÍSIMA DE LOS DOLORES.



PROPIO DE CUARESMA Y PARTICULARMENTE DEL VIERNES DE DOLORES
(Texto de la Orden de los Siervos de María)
D: Ave María Purísima…etc.
TODOS: Por la Señal de la Santa Cruz...etc.
D: Señor, abre mis labios.
R: Y mi boca proclamará tu alabanza.
D: Dios mío ven en mi auxilio.
R: Señor, date prisa en socorrerme.
D: Gloria al Padre…etc.
TODOS: Señor mío Jesucristo…etc.
D: Recemos 1 Padre nuestro, 3 Ave Marías y 1 Gloria al Padre; por las necesidades e intenciones del Santo Padre N...N, y por el eterno descanso de las Almas del Purgatorio.
PRIMER DOLOR
El primer Dolor lo experimentó la Santísima Madre en la Presentación de su Divino Hijo al Templo, en compañía de su Castísimo Esposo San José, pues de labios del Santo Simeón escuchó la profecía de la muerte futura del Señor.
(San Lucas 2, 35)
1 Padre nuestro, 7 Ave Marías, 1 Gloria, y las siguientes jaculatorias:
TODOS: "¡Oh Virgen, por tus Dolores!, haced que cuando expiremos, nuestras almas entreguemos, por tus manos al Señor.
Madre llena de Dolores, acuérdate que en la Cruz, te nombró tu Hijo Jesús, Madre de los pecadores"
SEGUNDO DOLOR

El segundo Dolor lo experimentó el Corazón Inmaculado de María, nuestra Madre, en la huída a Egipto en compañía de su Sacratísimo
TERCER DOLOR
El tercer Dolor lo sufrió nuestra Dolorosa Madre, en compañía de nuestro Padre San José, cuando perdió, sin culpa alguna, a su Divino Hijo en el Templo por tres días.
(San Lucas 2, 48)
CUARTO DOLOR
El cuarto Dolor lo padeció el Corazón Adolorido de nuestra Madre, cuando encontró por la calle de la Amargura a su Divino Hijo Jesús, cargado con la Santa Cruz; sufriente y todo herido.
(Lamentaciones 3, 49)
QUINTO DOLOR
El quinto Dolor lo soportó la Madre de Dios y nuestra al ver morir de un modo afrentoso a su Divino Hijo Jesús en el suplicio de la Cruz.
(San Juan 19, 25-27)
SEXTO DOLOR
El sexto Dolor que llenó de amargura a la Madre Santísima fue la descensión del Cuerpo sin Vida de su Sacratísimo Hijo Jesús, y el recibirlo entre sus Maternos brazos.
SEPTIMO DOLOR
El séptimo Dolor lo sintió María Santísima, nuestra Madre en la Sepultura de su Hijo y Dios nuestro Jesucristo, y en su Amarga Soledad.
(Lamentaciones 1, 12)
D: Nuestra Madre Santísima necesitó de alguien que le ayudase a bajar de la Cruz el cuerpo sin vida de su Santísimo Hijo.
AVE MARÍA
D: Nuestra Madre Santísima necesitó de un Sudario en qué envolver el Cuerpo de su Santísimo Hijo.
AVE MARÍA
D: Nuestra Madre Santísima necesitó de un sepulcro dónde enterrar a su Sacratísimo Hijo.
AVE MARIA
RECEMOS LA "SALVE" EN HONOR DE LA SOLEDAD DE NUESTRA MADRE SANTÍSIMA
HIMNO STABAT MATER
La Madre Dolorosa estaba llorosa junto a la Cruz, de donde pendía su Hijo.
Cuya alma que gemía de tristeza y dolor llena, atravesó cruel espada.
¡Oh, cuán afligida y triste, estuvo Aquella Bendita Madre de su Unigénito!
Se dolía y entristecía, Madre piadosa al mirar, las penas de su Hijo Amado.
¿Y cuál hombre no llorara, al ver de Cristo a la Madre, en tan tremendo suplicio?
¿Quién sin contristarse puede, contemplar a ésta Madre, llena de Dolor con su Hijo?
¡Por pecados de su pueblo, vio a Jesús en los tormentos y sujeto a los azotes!
Vio a su Dulcísimo Hijo, moribundo y desolado, cuando entregaba su Espíritu.
Ea Madre, de amor fuente, del dolor sienta la fuerza para que llore Contigo.
Haz que arda mi corazón en amor a Jesucristo, para que en mí se complazca.
Esposo, nuestro Padre San José, y de su Divino Hijo Jesús. (San Mateo 2, 13)

Hagas esto, Santa Madre, que imprimas hondas las Llagas de Cristo en mi Corazón. Dame parte de las penas que tu vulnerado Hijo, por mí se dignó sufrir. Haz que mientras yo viviere, pio te acompañe en llanto, y al crucifijo en Dolor. Mi deseo es mantenerme Contigo junto a la Cruz y acompañarte en las lágrimas. Virgen Preclara entre vírgenes, me es amargo tu Dolor, mientras no llore Contigo. Porte la muerte de Cristo, en Pasión consorte sea; y me acuerde de sus Llagas. Haz que me llaguen sus Llagas y me embriague con la Cruz y la Sangre de tu Hijo. Para no ser condenado, ¡oh Virgen!, Tú me defiendas en el día del Juicio. ¡Al llegar mi muerte, Cristo, concédeme por tu Madre, la palma de la Victoria! Cuando el cuerpo se disuelva, haz que se dé a mi alma, la Gloria del Paraíso. Amén
ORACIÓN FINAL
Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo, compartiera con Él, de pie junto a la Cruz, sus sufrimientos; haz que todos nosotros, asociados con la Virgen en la Pasión de Cristo, participemos también en la Gloria de la Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén 
 ORACIÓN A MARÍA, REINA DEL PURGATORIO Dios misericordioso, que nos perdonas y quieres la salvación de todos los hombres, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos, concedas a las almas de nuestros padres, hermanos, parientes, amigos y bienhechores, que han salido de este mundo, la gracia de llegar a la reunión de la eterna felicidad. Santísima Virgen María, Reina del Purgatorio; vengo a depositar en tu Corazón Inmaculado una oración en favor de las almas benditas que sufren en el lugar de expiación. Dignate escucharla, clementísima Señora, si es ésta tu voluntad y la de tu misericordioso Hijo. Amén. María, Reina del Purgatorio: te ruego por las almas más abandonadas y olvidadas y a las cuales nadie recuerda; tú, Madre, que te acuerdas de ellas, aplícales los méritos de la Pasión de Jesús, tus méritos y los de los santos, y alcancen así el eterno descanso. Dios te salve María... Da les, Señor, el descanso eterno. Y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea. María, Reina del Purgatorio: te ruego por aquellas almas que han de salir más pronto de aquel lugar de sufrimientos, para que cuanto antes vayan a cantar en tu compañía las eternas misericordias del Señor. Dios te salve María... Dales, Señor, el descanso eterno. Y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea. María, Reina del Purgatorio: te ruego de una manera especial por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la divina Justicia. Ten compasión de ellas, ya que no pueden merecer sino sólo padecer; abrevia sus penas y derrama sobre estas almas el bálsamo de tu consuelo. Dios te salve María... Da les, Señor, el descanso eterno. Y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea. María, Reina del Purgatorio: te ruego de modo especial por aquellas almas que más padecen. Es verdad que todas sufren con resignación, pero sus penas son atroces y no podemos imaginarlas siquiera. Intercede Madre nuestra por ellas, y Dios escuchará tu oración. Da les, Señor, el descanso eterno. Y luzca para ellas la luz perpetua. Descansen en paz. Así sea. Amén. Virgen Santísima, te pido que, así como me acuerdo de las benditas ánimas del Purgatorio, se acuerden de mí los demás, si he de ir allá a satisfacer por mis pecados. En ti, Madre mía, pongo toda mi confianza de hijo, y sé que no he de quedar defraudado. Amén Cerrar anuncio

Viernes Santo

Autor: Teresa Fernández | Fuente: Catholic.ent
Viernes Santo
Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario. Cómo rezar el Via Crucis. La Virgen de la Soledad
 
Viernes Santo
Viernes Santo
En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. El sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Ese día no se celebra la Santa Misa.

En las iglesias, las imágenes se cubren con una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.

El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su Hijo.

Podemos recordar leyendo el Evangelio de San Juan, capítulo 18, versículos 1-19, 42.

¿Cómo podemos vivir este día?

Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

¿Cómo se reza un Via Crucis?

Esta costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

El Via Crucis es una manera de recordar la pasión de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.

Se divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta que es colocado en el sepulcro.

El Via Crucis se reza caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de los participantes lleva una cruz grande y es el que preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante alguna lectura específica.

Si se desea, después de escuchar con atención la estación que se medita y al final de cada una, se puede rezar un Padrenuestro, mientras se camina hasta la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la puede pasar a otra persona.

Via Crucis para jovenes

1.- Jesús es condenado a muerte

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, te han condenado a muerte. ¿Estás triste? ¿ Estás asustado?
En tu lugar yo me sentiría así. Yo quiero quedarme junto a ti para que no te sientas sólo.
Ayúdame, Jesús, a tener fuerzas para quedarme junto a ti.

2.- Jesús es cargado con la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús mío, te han cargado con la cruz. La veo muy grande y seguramente te pesa mucho. Yo quiero ayudarte.

Dios mío, ayúdame a portarme muy bien y así ayudar a Jesús, tu Hijo, para que la cruz le pese un poco menos este Viernes Santo.

3.- Jesús cae por primera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Te has lastimado, mi buen Jesús, pero te vuelves a levantar. Sabes que debes seguir adelante. Yo quiero seguir contigo.
Dios mío, dame fuerzas para levantarme cuando me caiga y así seguir adelante, como lo hizo Jesús.

4.- Jesús encuentra a María.

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, ves pasar a tu Hijo y te duele mucho verlo así. Te duele más que a todos nosotros. Pero tú confías en Dios y Él te hace fuerte y mantiene viva tu esperanza en la resurrección.

María, déjame estar contigo acompañándote y ayúdame a parecerme cada día más a ti.

5.- Jesús es ayudado por el Cireneo

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Cireneo te ayuda a cargar la cruz. Yo también quiero ayudarte cada vez que te vea cansado.

Dios mío, ayúdame a ser generoso y servicial. En mi casa, en la escuela y en todo lugar para así parecerme al Cireneo y ayudar a tu Hijo a cargar la cruz.

6.- La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una mujer se ha acercado a ti, mi buen Jesús y te ha limpiado la cara. Tú la miras con mucho amor. Así quieres que tratemos a nuestros semejantes.

Dios mío, así como la Verónica se acercó con tu Hijo, yo también quiero hacerlo con mis hermanos.

7.- Jesús cae por segunda vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Otra vez te has caído, mi buen Jesús. Es que el camino es muy largo y difícil. Pero nuevamente tú te has levantado. Tú sabes que es necesario levantarse y seguir adelante hasta el final.

Jesús, ayúdame a levantarme igual que tú, para poder seguir adelante en mi camino hacia ti.

8.- Jesús consuela a las santas mujeres

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Hay unas mujeres en el camino del calvario y tú te has detenido a saludarlas. Es tan grande tu corazón que las consuelas, en lugar de recibirlo. Quieres darles la esperanza de la Resurrección.

Dios mío, ayúdame a tener el corazón tan grande como el de tu Hijo Jesús, para ayudar siempre a mis hermanos.

9.- Jesús cae por tercera vez

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Una vez más, mi buen Jesús, una vez más has caído. Y una vez más te has levantado. Tú sabes que es necesario llegar hasta el final para así poder salvarnos del pecado.

Gracias, mi buen Jesús, porque te levantaste y así me salvaste. Ayúdame a mí a levantarme cada vez que me caiga.

10.- Jesús es despojado de sus vestidura

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús. Te quitan la única túnica que tienes y los soldados la juegan a los dados. Vas a morir pobre, como también naciste pobre. Pero tú nos dijiste una vez que tu Reino no es de éste mundo, y son las puertas del cielo las que quieres abrir para nosotros.

Gracias, mi buen Jesús, gracias por querer salvarme.

11.- Jesús es clavado en la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Has llegado a la parte alta del monte, mi buen Jesús. Y te clavaron en la cruz como si fueras el peor de los ladrones. Pero tú sabes perdonar a quienes lo hicieron. Y también nos perdonas nuestras faltas.

Jesús mío, también perdóname a mí. Yo te quiero mucho y no me gusta verte así.

12.- Jesús muere la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Mi buen Jesús, viniste al mundo a salvarnos y ahora lo has logrado. Con tu muerte en la cruz, con tu obediencia a tu Padre nos has abierto las puertas del cielo.

Gracias, mi buen Jesús, gracias. Ahora ayúdame para que yo me gane el Cielo.

13.- Jesús es bajado de la cruz

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

María, tu Madre, te detiene entre sus brazos. Está muy triste, pero sigue confiando en Dios. Ella sabe que este no es el final.

María, tú te convertiste en mi Madre desde la cruz. Jesús nos ha querido hacer ese regalo.Ayúdame a estar muy cerca de ti y de tu hijo toda mi vida.

14.- Jesús es colocado en el sepulcro

Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos.
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Ahora todo ha terminado. La gente vuelve a su casa. Pero a nosotros nos queda la esperanza de la resurrección.

Sabemos que tú vivirás siempre. En el Cielo, en el Sagrario y también en nuestro corazón.
Ayúdame, mi buen Jesús, ayúdame a resucitar contigo cada día, y a vivir con la alegría de la resurrección.

Vía Crucis para niños

Primera estación: Jesús es condenado a muerte

Jesús mío, tu silencio me enseña a llevar las contradicciones con paciencia.
Padrenuestro.

Segunda estación: Jesús va cargado con la Cruz

Esta Cruz, ¡Jesús mío! Debiera ser mía; mis pecados te crucificaron. Padrenuestro.

Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la Cruz

¡Jesús mío! Por esta primera caída, no me dejes caer en pecado mortal. Padrenuestro.

Cuarta estación: Jesús encuentra a su Madre

Que ningún afecto humano, ¡Jesús mío!, me impida seguir el camino de la cruz. Padrenuestro.

Quinta estación: Simón, el cirineo, ayuda a Jesús a llevar la cruz

Jesús, amigo mío, que yo acepte con resignación cualquier prueba que sea tu Voluntad enviarme. Padrenuestro.

Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Imprime, Jesús, tu sagrado rostro sobre mi corazón y concédeme que nunca lo borre el pecado. Padrenuestro.

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez

Jesús mío, déjame ayudarte a levantarte, y cuando yo me caiga, me ayudas tú. Padrenuestro.

Octava estación: Jesús consuela a las santas mujeres

Mi mayor consuelo, ¡Jesús mío!, sería oírte decir: muchos pecados te son perdonados, porque has amado mucho. Padrenuestro.

Novena estación: Jesús cae por tercera vez

Jesús, cuando me sienta cansado en el camino de la vida, sé Tú mi apoyo y mi perseverancia en los trabajos. Padrenuestro.

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

Despójame, Jesús, del afecto de las cosas terrenas y revísteme de la túnica del arrepentimiento y penitencia. Padrenuestro.

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

Enséñame, amado Jesús mío, a perdonar las injurias y olvidarlas. Padrenuestro.

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz

Ya estás en la agonía, Jesús mío, pero tu Sagrado Corazón late de amor por los pobres pecadores. Haz que te ame. Padrenuestro.

Décimo tercera estación: Jesús es bajado de la cruz

Tu cruz se ha quedado vacía y nosotros, tristes. Ayúdanos a saber esperar la alegría de la resurrección. Padrenuestro.

Décimo cuarta estación: Jesús es colocado en el sepulcro

Cuando yo, Jesús, te reciba en mi corazón en la sagrada Eucaristía, haz que halles digna morada, para Ti. Padrenuestro.

El sermón de las Siete Palabras

Esta devoción consiste en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús en la cruz, antes de su muerte.

Primera Palabra

"Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen". (San Lucas 23, 24)

Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, ya que a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar. Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba de amor.

Segunda Palabra

"Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso". (San Lucas 23,43)

Estas palabras nos enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.

Tercera Palabra

"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre". (San Juan 19, 26-27)

La Virgen es proclamada Madre de todos los hombres.
El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.

Cuarta Palabra

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (San Marcos 15, 34)

Es una oración, un salmo. Es el hijo que habla con el Padre.
Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.

Quinta Palabra

"¡Tengo sed!" (San Juan 19, 28)

La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar vida y por eso muere.
Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.

Sexta Palabra

"Todo está consumado". (San Juan 19, 30)

Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo. Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces cada día.

Séptima Palabra

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". (San Lucas 23, 46)

Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.
Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.

La Virgen de la Soledad

Bajo el título de la Virgen de la Soledad, se venera a María en muchos lugares y se celebra el viernes santo.

El Viernes Santo se acompaña a María en la experiencia de recibir en brazos a su Hijo muerto con un sentido de condolencia. Se dice que se le va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen se viste de negro ese día, como señal de luto.

Acompañamos a María en su dolor profundo, el dolor de una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado la muerte más atroz e injusta que se haya realizado jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.
María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo comprendamos.

Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su fe nos da fuerza en los momentos del dolor, en los sufrimientos diarios y pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de ella y comprendamos que en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces de amarlo con mayor intensidad.

La imagen de la Virgen dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.

Se le puede cantar a la Virgen la siguiente canción:

En el sufrimiento
supiste callar,
y junto a tu hijo
enseñas a amar.
Un Viernes Santo, con gran dolor,
sufre en silencio junto al redentor;
desde esa hora, hora de cruz,
es nuestra Madre, nos la dio Jesús.

Sugerencias para vivir la fiesta:

Guía para hacer la Visita a las 7 casas, El Jueves Santo.

Esta práctica nos recuerda los siete principales recorridos que hizo Cristo en su Pasión y las siete efuciones de su Sangre.

 

 PRIMERA VISITA
Se hace en recuerdo del camino que recorrió Jesús desde el lugar de la Ultima Cena hasta el Monte de los Olivos.
¡ Enséñame Jesús a acompañarte siempre
Por la Señal de la Santa Cruz….
Pasaje Evangélico
Mientras estaba comiendo, tomó Jesús pan y pronunciada la bendición, lo partió, y dándoselo sus discípulos, dijo: “Tomad y comed, este es mi cuerpo”.
Tomó luego un cáliz y, dadas las gracias, se los dio diciendo: “Bebed de él todos, porque esta es mi sangre de la alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados”.
Y, cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos, a una propiedad llamada Getsemaní, (Mt. 26, 26-28,30,36).
reflexión
Este recorrido del Cenáculo al monte de los Olivos constituye, para Jesucristo, un acto solemne de obediencia al mandato del Padre en su obra Redentora.
En el Cenáculo entregó a los hombre todo lo que podía darles: su cuerpo y su sangre en la Eucaristía. Ahora va a ser visible esa entrega en manos de sus enemigos para la salvación de los hombres. Se entrega voluntariamente él mismo a la Pasión.
Meditar la Pasión de Jesucristo debe ser para nosotros la devoción más grata y más querida, porque nosotros somos la causa, el fin y el fruto de ella.
Cristo va a la Pasión por nosotros, Va a ella para liberarnos del pecado.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Oh Jesús, yo te adoro y te doy mil gracias por la sangre que derramaste desde niño y por los pasos tan dolorosos que diste por mi salvación, especialmente por ese recorrido que hiciste desde el Cenáculo hasta el Huerto de Getsemaní para empezar tu Pasión.
Yo te ruego que a mí y a todos los cristianos nos concedas la virtud de la mortificación y el don del temor de Dios. Amén.

SEGUNDA VISITA
Recuerda que Jesús fue conducido desde el Huerto de los Olivos a la casa de Anás.
¡Señor que nunca deje de hacer oración.!
Por la señal de la Santa Cruz….
Pasaje Evangélico
Se fue, según costumbre, al monte de los Olivos… y dijo a sus discípulos: “Oren para que no caigan en tentación”. Se apartó de ellos, y puesto de rodillas oraba diciendo: “Padre, si quieres aparta de Mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Lleno de angustia oraba con más insistencia, y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra, luego se apoderaron de Él y le ataron.
De allí le condujeron primeramente a la casa de Anás. (Lc. 22,39-54; Jn. 18, 13)
Reflexión
Dios es mi Padre, aunque me envíe sufrimiento. Me ama, con ternura, aún hiriéndome. Jesús sufre, por cumplir la voluntad del Padre. Y yo, que quiero cumplir también La Santísima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, ¿Podré quejarme si encuentro como compañero de camino al sufrimiento?
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Señor mío Jesucristo, yo te adoro y te doy gracias por el doloroso viaje que hiciste por mi salvación, cuando habiendo sido apresado en el Huerto de los Olivos, después de haber sudado sangre, fuiste conducido a la casa de Anás.
Te suplico me concedas llevar con amor y paciencia tal adversidades y saberme siempre hijo tuyo. Amén.
 

TERCERA VISITA
Con ella se recuerda que Jesús fue llevado de la casa del Anás a la de Caifás.
¡Jesús que yo aprenda a saber hablar y a saber callar!.
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Los que aprendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás. A pesar que se presentaron varios testigos, no se pusieron de acuerdo, Jesús permaneció callado ante las falsas acusaciones. Caifás entonces le dijo: “Yo te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el hijo de Dios”. Respondió Jesús: “Si, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y venir sobre las nubes del cielo”. Dijo Caifás: “Ha blasfemado ¿qué necesidad tenemos ya de castigos? Reo es de muerte.”
Algunos se pusieron a escupirle, le cubrían la cara y le daban bofetadas, mientras le decían: “¿Adivina quién te ha pegado?” ( Mt. 26, 57-68).
Reflexión
Jesús asumió sobre sí los dolores del mundo, por eso no podemos reducir el misterio de nuestra redención a una simple meditación. Exige de nosotros una respuesta vital de fe para unir nuestras penas a los sufrimientos salvíficos de Jesús, y para solidarizar nuestros sentimientos de hermano con la humanidad doliente de hoy.
Padre Nuestro…Ave María… Gloria…
Oración
Señor nuestro Jesucristo, te adoro y alabo por la mansedumbre y docilidad con que te comportaste al ser llevado a la casa de Anás, a la de Caifás y por la Preciosa Sangre que derramaste en la flagelación. Te ruego que nos concedas la virtud de la castidad y el don de mirar las cosas creadas con la luz de la fe. Amén
.

CUARTA VISITA
Se conmemora el recorrido que hizo Jesús de la casa de Caifás al pretorio de Pilato.
Mis pecados fueron la causa de tu Pasión :
¡Ayúdame Señor, a nunca más ofenderte!
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Llevaron después a Jesús desde la casa de Caifás al pretorio. Era temprano, y ellos no entraron en el pretorio, por no contaminarse, a fin de poder comer las víctimas de la pascua.
Por eso Pilatos salió y les dijo: “¿Qué acusación traes contra este hombre?”. Respondieron y le dijeron: “Si éste no fuera malhechor, no le hubiéramos puesto en tus manos”.
Les replicó Pilato:”Pues tómenlo ustedes y juzgándolo según su ley”. Los judíos le dijeron: “A nosotros no nos es permitido matar a nadie”.
Con lo que vino a cumplirse lo que Jesús dijo, indicando el género de muerte de que había de morir(Jn.18,28-32).
Reflexión
La Pasión de mi Corazón no ha terminado: Aquí no han concluido ni los clavos, ni las espinas, ni la Cruz… y no revienta de amor este Corazón, porque las ingratitudes de los hombres lo detienes… Sufría durante mi vida porque veía a través de los siglos pisotear la gracia que tanto me costaba comprar… y hoy sufro igualmente, y lloro sobre muchas almas muertas que están para perderse (Concepción Cabrera).
Oración
Jesús, te adoro y doy mil gracias por el penoso viaje que hiciste de la casa de Caifás a la de Pilatos por mi salvación, y por la Preciosa Sangre que derramaste en la coronación de espinas. Te pido para todos los que sufren, el consuelo y que me concedas la virtud de la generosidad y del don de ser acertado en mi vida. Amén.

QUINTA VISITA
Se hace en recuerdo de cuando Jesús fue llevado e la casa de Pilato ante el rey Herodes.
¡ Haz Señor, que nunca me avergüence de mostrarme como discípulo tuyo!.
Por la señal e la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
“Pilato, al enterarse de que pertenecía Jesús a la jurisdicción de Herodes, se lo remitió a éste,que precisamente estaba en Jerusalén por aquellos días. Herodes al ver a Jesús, se puso muy contento; hacía ya tiempo que estaba deseoso de verlo por lo que oía de El, y esperaba verlo hacer algún milagro. Le hizo numerosas preguntas, pero Jesús no le contestó palabra. Estaban allí los sumos sacerdotes y los letrados acusándolo con vehemencia. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio, y por burla le vistió una vestidura blanca y se lo devolvió a Pilato” (Lc.23, 6-11).
Reflexión
En esta visita acompañamos a nuestro Divino Maestro en el camino que hizo de la casa de Pilato al palacio del rey Herodes, otro más de los siete viajes que trazó con su propia sangre, para llevar a cabo la obra encomendada por su Padre Celestial, la redención del género humano.
Consideramos las afrentas y humillaciones de que fue objeto, para aprender nosotros a sobrellevar los desprecios e incomprensiones.
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Oh Jesús te adoro y doy gracias por este penoso viaje que hiciste de la casa de Pilato al palacio del rey Herodes por mi salvación, y por la Preciosa Sangre que derramaste en la crucifixión al ser clavadas tus manos.
Te pido humildemente por la conversión de los pecadores, y también, te dignes concedernos la virtud de la diligencia y el don de la fortaleza. Amén.

SEXTA VISITA
Se hace en recuerdo e cuando Jesús fue llevado por segunda vez ante Pilato.
¡ Jesús: Dame sinceridad para no buscar en los demás la excusa de mis pecados!
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: ” me habéis traído a este hombre como perturbador el pueblo, y ves que yo, después de haberlo examinado delante de vosotros, no he encontrado en El ninguna culpa de las que le acusas. Ni tampoco Herodes, pues nos lo ha remitido.
Por lo tanto, nada hecho digno de muerte”. Pero ellos gritaban diciendo: crucifícale,…y sus gritos se imponían.
Viendo Pilato que no adelantaba nada, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: ” Soy inocente e la sangre de este justo. Vosotros veréis (Lc.23,13-23; Mt. 27,34)
Reflexión
” Se dan, a veces algunas actitudes, que son producto de no saber penetrar en ese misterio de Jesús. Por ejemplo, la mentalidad de los que ven el cristianismo como conjunto de prácticas o actos de piedad, sin percibir su relación con las situaciones de la vida corriente, con la urgencia de atender a las necesidades de los demás y de esforzarse por remediar las injusticias, a veces en el mismo hogar.
Diría que quien tiene esa mentalidad no ha comprendido todavía lo que significa que el Hijo de Dios se haya encarnado, que haya tomado cuerpo, alma y voz de hombre, que haya participado en nuestro destino”.

Padre Nuestro… Ave María…Gloria…
Oración
Señor, te adoro y doy gracias por el penoso recorrido que hiciste del palacio de Herodes, para acudir por segunda vez ante Pilato por salvarme y por la Sangre que derramaste al ser clavados tus pies en el madero de la Cruz. Te pido que nos concedas la virtud de la caridad y del don de comprender la profunda verdad de todo lo que nos enseñas en nuestra santa fe.

SEPTIMA VISITA
Conmemora el viaje de Jesús hacia el calvario con la Cruz a cuestas
¡ Hazme Señor, entender que mi cruz está en cumplir bien, por amor, los deberes de cada día!
Por la señal de la Santa Cruz…
Pasaje Evangélico
Después de que se burlaron de El, lo llevaron a crucificar. Le seguía una gran multitud del pueblo y de las mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por El.
Jesús se volvió a ellas y les dijo: “Hijas e Jerusalén, no lloren por Mí; lloren más bien, por ustedes y sus hijos. Porque si esto hacen al leño verde ¿qué serán al seco?”.
Conducían también a dos malhechores con El para ejecutarlos. Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús. Jesús decía: ” Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Y se repartieron sus vestiduras a suerte, el pueblo estaba mirando. Los mismos príncipes se burlaban diciendo: ” Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el elegido”.
También los soldados lo escarnecían acercándose a El y dándole vinagre, diciendo: “Si Tú eres Rey de los Judíos sálvate a ti mismo”(Mt.27,42)
Padre Nuestro… Ave María… Gloria…
Oración
Señor, te ruego me concedas la gracia de no ser engreído para tener una verdadera Sabiduría que consiste en amarte sobre todas las cosas, ahora y por los siglos e los siglos. Amén.
Juan Pablo II, Alocución el 7 IV 82
Os exhorto a vivir íntimamente con gran amor estos días santos y a participar en las funciones litúrgicas, a fin de penetrar cada vez más en el contenido de la fe para sacar de ella propósitos de auténtico compromiso de coherencia y de vida cristiana.
Recorramos con María Santísima el camino de la Pasión de Cristo, Contemplando el Viernes Santo a la luz de la Pascua victoriosa, par aprender que todo sufrimiento debe ser aceptado e interpretado en la perspectiva de la resurrección gloriosa y, sobre todo para encontrarnos con Cristo que nos amó y se entregó por nosotros.( Gal. 2,20).

 

Jueves Santo

Significado de la celebración

El Jueves Santo se celebra:

  • la Última Cena,

  • el Lavatorio de los pies,

  • la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio

  • la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
  • En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

    En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

    a)Lecturas bíblicas:

    Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14; Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26; Evangelio según San Juan 13, 1-15.

    b)La Eucaristía

    Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación.
    Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.

    c)El lavatorio de los pies

    Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros.

    d)La noche en el huerto de los Olivos

    Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42.:

    Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.


    Los monumentos y la visita de las siete iglesias

    Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.
    La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

    En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

    La cena de pascua en tiempos de Jesús

    Hace miles de años, los judíos vivían en la tierra de Canaán, pero sobrevino una gran carestía y tuvieron que mudarse a vivir a Egipto, donde el faraón les regaló unas tierras fértiles donde pudieran vivir, gracias a la influencia de un judío llamado José, conocido como El soñador.

    Después de muchos años, los israelitas se multiplicaron muchísimo en Egipto y el faraón tuvo miedo de que se rebelaran contra su reino. Ordenó matar a todos los niños varones israelitas, ahogándolos en el río Nilo. Moisés logró sobrevivir a esa matanza, pues su madre lo puso en una canasta en el río y fue recogido por la hija del faraón.
    El faraón convirtió en esclavos a los israelitas, encomendándoles los trabajos más pesados.

    Dios eligió a Moisés para que liberara a su pueblo de la esclavitud. Como el faraón no accedía a liberarlos, Dios mandó caer diez plagas sobre Egipto.

    La última de esas plagas fue la muerte de todos los primogénitos del reino.
    Para que la plaga no cayera sobre los israelitas, Dios ordenó a Moisés que cada uno de ellos marcara la puerta de su casa con la sangre de un cordero y le dio instrucciones específicas para ello: En la cena, cada familia debía comerse entero a un cordero asado sin romperle los huesos. No debían dejar nada porque al día siguiente ya no estarían ahí. Para acompañar al cordero debían comerlo con pan ázimo y hierbas amargas. La hierbas amargas ayudarían a que tuvieran menos sed, ya que tendrían que caminar mucho en el desierto. El pan al no tener levadura no se haría duro y lo podían llevar para comer en el camino. Les mandó comer de pie y vestidos de viaje, con todas sus cosas listas, ya que tenían que estar preparados para salir cuando les avisaran.

    Al día siguiente, el primogénito del faraón y de cada uno de los egipcios amaneció muerto. Esto hizo que el faraón accediera a dejar a los israelitas en libertad y éstos salieron a toda prisa de Egipto. El faraón pronto se arrepintió de haberlos dejado ir y envió a todo su ejército para traerlos de nuevo. Dios ayudó a su pueblo abriendo las aguas del mar Rojo para que pasaran y las cerró en el momento en que el ejército del faraón intentó pasar.

    Desde ese día los judíos empezaron a celebrar la pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto.
    Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

    Los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto.

    Las fiesta de la pascua se llamaba “Pesaj” y se celebraba en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. Esto lo hacían al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena.

    Los elementos que se utilizaban en la cena eran los siguientes:
  • El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.


  • Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.


  • Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.


  • Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.


  • Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.


  • Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.


  • Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.


  • Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simbolizan la venida del Mesías, luz del mundo.


  • La cena constaba de ocho partes:

    1. Encendido de las luces de la fiesta: El que presidía la celebración encendía las velas, todos permanecían de pie y hacían una oración.

    2. La bendición de la fiesta (Kiddush): Se sentaban todos a la mesa. Delante del que presidía la cena, había una gran copa o vasija de vino.
    Frente a los demás miembros de la familia había un plato pequeño de agua salada y un plato con matzás, rábano o alguna otra hierba amarga, jaroses y alguna hierba verde.

    Se servía la primera copa de vino, la copa de acción de gracias, y les daban a todos los miembros de la familia. Todos bebían la primera copa de vino. Después el sirviente presentaba una vasija, jarra y servilleta al que presidía la celebración, para que se lavara sus manos mientras decía la oración. Se comían la hierba verde, el sirviente llevaba un plato con tres matzás grandes, cada una envuelta en una servilleta. El que presidía la ceremonia desenvolvía la pieza superior y la levantaba en el plato.

    3. La historia de la salida de Egipto (Hagadah) Se servían la segunda copa de vino, la copa de Hagadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. Se colocaba delante del que presidía la celebración les preguntaba por el significado de la fiesta de Pesaj. Ellos respondían que era el cordero pascual que nuestros padres sacrificaron al Señor en memoria de la noche en que Yahvé pasó de largo por las casas de nuestros padres en Egipto. Luego tomaba la pieza superior del pan ázimo y lo sostenía en alto. Luego levantaba la hierba amarga.

    4.Oración de acción de gracias por la salida de Egipto: El que presidía la ceremonia levantaba su copa y hacía una oración de gracias. Colocaba la copa de vino en su lugar. Todos se ponían de pie y recitaban el salmo 113.

    5. La solemne bendición de la comida: Todos se sentaban y se bendecía el pan ázimo y las hierbas amargas. Tomaba primero el pan y lo bendecía. Después rompía la matzá superior en pequeñas porciones y distribuía un trozo a cada uno de los presentes. Ellos lo sostenían en sus manos y decían una oración. Cada persona ponía una porción de hierba amarga y algo de jaroses entre dos trozos de matzá y decían juntos una pequeña oración.

    6. La cena pascual: Se llevaba a cabo la cena.

    7. Bebida de la tercera copa de vino: la copa de la bendición.- Cuando se terminaban la cena, el que presidía tomaba la mitad grande de la matzá en medio del plato, la partía y la distribuía a todos los ahí reunidos. Todos sostenían la porción de matzá en sus manos mientras el que presidía decía una oración y luego se lo comían. Se les servía la tercera copa de vino, “la copa de la bendición”. Todos se ponían de pie y tomaban la copa de la bendición.

    8. Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números (6, 24-26).

    Día de la Caridad:

    En México, los obispos, han establecido que el Jueves Santo sea el día de la caridad. El objetivo de esto no es llevar a cabo una colecta para los pobres, sino mas bien el impulso de seguir el ejemplo de Jesús que compartió todo su ser.

    Sugerencias para vivir esta fiesta:
  • Dedicar un tiempo a la adoración a la Eucaristía

  • Hacer la visita de las siete casas.