Dedicados a sacar a la luz la herejía New Age,y a la defensa de la Santa Comunion siempre apegados a la doctrina y enseñanzas de nuestra Santa Iglesia Católica
EXTRAÍDO DE LA PUBLICACIÓN "INQUIETUD NUEVA" DEL MES DE SEPT-OCT 2010 MÉXICO
Daniel Escobar, msp
A los que mencionando a la Virgen María se les olvida lo que ella es en escencia; sólo se han limitado a verla desde un punto de vista subjetivo, enfermizo y hasta morboso. Y la han separado del Evangelio, en el que se encuentra la verdadera dimensión de su persona dado el papel que ella juega en la Historia de la Salvación y en la vida de todo ser humano. Han olvidado que María es un auténtico modelo de vida cristiana.
MARÍA ES MODELO DE MUJER
A María no se le atribuye en el Evangelio ningún título divino, ni lo dice ella de sí, ni quienes la veneran y respetan como un modelo a seguir se refieren a ella de esa manera. La forma más genuina de definirla es con sus propias palabras:;" porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán dichosa",(Lc 1,48). Esta expresión no es un título, sino la ubicación que ella ocupa ante su Creador y ante los hombres. Ella es privilegiada, escogida, bienaventurada y con ello no deja la mínima secuela de soberbia, ni pretende erigirse como la sustituta de Dios . Más bien refleja el acto de humildad más profundo que un ser humano puede tener ante tan gran predilección de parte del Creador, al proclamar la obra que Él mismo ha realizado en su persona. María es llamada a colaborar con un plan de amor en el que sólo cabe la gratitud.
MARÍA ES MADRE POR AUTONOMASIA
Los Evangelios han dejado claro que María dijo de sí: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Lc 1,38). El honor que le tributamos los cristianos se debe, principalmente a su papel en la historia salvífica: Dios la escogió para ser Madre de Jesús. Ahora, María sigue realizando su servicio, llevando a Dios los ruegos de aquellos que nos hemos hecho sus hijos. La tarea de María es algo que debería realizar todo aquel que ha conocido a Dios: >. En ningún momento ella, por su amor a Dios, puede quedar indiferente al dolor, a la súplica y a los lamentos de aquellos que están unidos a Jesucristo. Y, a su vez, éstos no pueden ser insensibles ante las necesidades de los demás, sino que deben seguir el ejemplo de María.
MARÍA ES MADRE POR EXCELENCIA
La maternidad de María es auténtcamente humana, e incluye necesariamente el plano biológico, pero abarca muchos aspectos. Si le llamamos madre es porque, aun antes de dar a luz, ella llevó en su corazón a Jesús, en quien se esclarece el misterio del hombre; es decir, en quien el ser humano se comprende mejor. Más aún, si la palabra de Jesús pesa sobre todos los creyentes, porqué contradecirlo cuando Jesús mismo dice: "MUJER aquí tienes a tu hijo" (Jn 19,26). Se entiende que el apóstol al que Jesús amaba es una representación de todos los hombres, y por tanto, todos debemos acogerla como nuestra Madre. El reconocer a María como Madre no ofende a Dios ni sustituye a Jesucristo. En las bodas de Caná, María está atenta a las necesidades de los hombres. Es lógico que esta actitud no le reste ningún mérito al Salvador, al contrario. María se compromete a entrar en la historia colaborando con el plan de Dios para salvar al hombre.
MARIA ES MODELO DE HUMILDAD.
El mandato de María > es la mejor expresión que define su papel ante los hombres. Afirma con ello que Cristo es el centro de la vida de cada ser humano; Él es el que lo puede todo, a quien nos debemos acoger. María nos lleva a Jesús. En la Palabra de Dios no encontramos que ella contradiga a su Hijo, al contrario, encamina al hombre a cumplir la Voluntad Divina. Porque en Jesús encontraremos lo que buscamos, pues en Él se colman todas nuestras necesidades. Cristo es el > y María intercede e, incluso, desaparece de escena para que Él crezca y ella disminuya
Si la Nueva Misa posee defectos de origen (Juan Pablo II afirmó en Fulda de Alemania que "La Liturgia ha sido violada"). los TRADUCTORES de lengua española la han destrozado más todavía.
El Concilio de Trento definió que "El Canon de la Misa está exento de todo error" ("Ab omni errore purum": .D. 942-953).
Pero los TRADUCTORES AL ESPAÑOL lo han plagado de errores, herejías. equívocos. inexactitudes y ambigüedades sin cuento.
Y esto es un verdadero sacrilegio.
Dividimos este trabajo en cinco apartados:
1) TRADUCCIONES HERETICAS
2) TRADUCCIONES TENDENCIOSAS
3) TRADUCCIONES ERRONEAS
4) ADVERTENCIAS
5) CONCLUSION
1) TRADUCCIONES HERETICAS
a).- En las oraciones de la Ofrenda del pan y vino, traducen: "Este pan... SERA para nosotros pan de vida", "Este vino será para nosotros bebida de salvación". Pero el texto latino dice: "fiet"="se convertirá"... en El Pan de Vida", "Se convertirá... en La Bebida de Salvación". Porque el pan ofrecido en el Ofertorio, ya no será pan en la Consagración: se convertirá en el Cuerpo de Cristo, "Pan vivo bajado del cielo", capaz de transmitirnos SU VIDA Y SU SALVACION. Lo contrario es negar la presencia real de Cristo en la Consagración. (Herejía).
b).- En la Consagración del Cáliz, la Forma tal como está en latín es: "HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI ET ETERNI SACRAMENTI, QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN REMISIONEM PECCATORUM".
Ahora bien; las palabras "PRO MULTIS" (por muchos) las traducen: "por todos". Esta traducción contiene la herejía protestante afirmando la salvación de todos por la sola fe sin obras.
Es de notar que algunas veces la palabra "muchos" en la Escritura se refiere a "todos"; pero cuando hay contraposición de sentido (como en el caso presente), la cosa se aclara. Por ejemplo: "muchos son los llamados y pocos los escogidos".
Es verdad que el Divino Redentor murió por "todos" los hombres; pero el Catecismo Romano afirma que en la Consagración del Cáliz Nuestro Señor dijo "por muchos" excluyendo expresamente "por todos", pues allí se refería a los que se iban a aprovechar de Su Pasión. Por eso añade: "para remisión de sus pecados". En efecto. no a todos obtiene la remisión de sus pecados la Sangre de Cristo. como sucedió con los que pidieron que "cayese sobre ellos y sobre sus hijos" (cargando con el pecado de hacerla derramar).
También la Sangre de Cristo es causa de condenación. Así San Pablo afirma que "el que bebe indignamente el Cáliz del Señor, traga su propia condena", "... será reo de la Sangre del Señor" (1 Cor, 11,27-29), Y,., "Dios vengará la Sangre del Cordero, dándola a beber a los hombres que la derramaron" (Apoc, 16,3-7).
Si todas las palabras de la Forme de la Consagración del Cáliz pertenecen a la esencia de la Forma (sentencia de Suárez, Lugo, S Alfonso, etc.), el traducir "multis" por "todos" pone en peligro la Consagración. Y ¿se puede poner en peligro la validez de una cosa tan grande y sublime como la Santa Misa?
Santo Tomás (3q. 7Ba.1 –8) dice que son de le esencia: "HIC EST CALIX SANGUINIS MEI", las demás son de la substancia. En todo caso, añade, si se ha modificado o suprimido una palabra, se debe repetir la fórmula entera para asegurar la Consagración.
RESUMIENDO: Jesús distingue la Sangre Suya para remisión de los pecados, de la derramada infructuosamente. Y advierte que "entrega Su Sangre como rescate por muchos" (Mc. 10,45), ("Cargó con los pecados de muchos" -Is. 53,12).
Es, pues, una herejía (de los protestantes) traducir "todos" en lugar de "muchos". En ella va latente también la negación de la existencia del infierno: pues si todos se salvan, ¿por qué dirá Jesucristo: "id malditos al fuego eterno"?.
¿Qué pecado habremos cometido los españoles para que en la Consagración del Cáliz, obrando los sacerdotes "in persone Cristi", obliguemos al Señor a pronunciar una herejía? (III). para saber más...
c).- "BENEDIXIT". En la Consagración se usan las mismas palabras de Cristo y se hacen los mismos gestos que realizó El en la Ultima Cena.
Y dice el Latín: “Tibi gratias agens, BENEDIXIT, fregit, deditque,.." (dándote gracias, lo BENDIJO -el pan-, lo partió y lo dió..,), Pues bien; traducen así: "dándote gracias Y BENDICIENDO (ó TE BENDIJO), lo partió y dió..." En efecto, los protestantes no creen en cosas benditas (bendiciones constitutivas), sino en bendiciones a Dios (bendición invocativa). Por eso, los traductores imbuidos de espíritu protestante, traducen: “TE BENDIJO" ó "BENDICIENDO" (a Dios) cuando en realidad es: "bendijo el pan".
Lo mismo se diga, mutatis mutandis, de la Consagración del Cáliz.
¿Y no estará aquí latente le herejía de la transignificación o transfinalización (comodicen) en vez de le TRANSUSTANCIACION?
d).- "MYSTERIUM FIDEI". Traducen: "Este es el Sacramento de nuestra fe". Debiera decir simplemente: "MISTERIO DE FE". La palabra "MISTERIO" incluye el Sacrificio y el Sacramento. Además, decir: "Este", como si solo existiese "un solo" Sacramento de nuestra fe, es herético.
e).- "KYRIE".- El latín (aquí el griego) dice: "Señor, ten piedad de nosotros". Traducen: "Señor, ten piedad"... ¿de quién?: ¿de les almas del Purgatorio? ¿de los animales?.., En fin, ¿de los condenados? (Aclárenlo Vds.).
f.- Volvemos al Ofertorio. El latín dice: "oflerimus" (ofrecemos); y traducen: "presentamos". Porque para ellos el Ofertorio es una mera presentación del pan y vino sobre la Mesa. No, señores; existe un verdadero OFERTORIO. No es lo mismo presentar una cosa que ofrecerla; esto supone una entrega. Un esposo, por ejemplo, presenta su esposa a los demás, pero no la "ofrece". Traduzcan, pues "OFRECEMOS". Así está en el Misal. Pero revisen también toda la oración. que dista mucho vuestra traducción del contenido expresado por el latín.
g).- En el CREDO: "Consustantialem Patri" (Consustancial al Padre) traducen: "de la misma naturaleza que el Padre". Eso es arrianismo puro. ¿Y para eso tanto trabajo de los Padres del Concilio de Nicea pare convencer a los arrianos sobre la necesidad de emplear la palabra "consustancial"?
Que no se entere San Atanasio ni nuestro Osio de Córdoba...(¡). No es lo mismo naturaleza que sustancia. Dos manzanas son de la misma naturaleza, pero no tienen la misma sustancia. Pero N. S. Jesucristo no solo tiene la misma Naturaleza divina que el Padre, sino Su misma Sustancia. Lo contrario serie (repetimos) arrianismo puro.
2).- TRADUCCIONES TENDENCIOSAS
a).- En el SACTUS: "Dominus Deus Sabaot" (Señor Dios de los Ejércitos) traducen: "Señor Dios del Universo". En el afán de unir todas las religiones, los muy ecumenistas traductores han hallado un dios común: "El Dios del Universo". Pero confundir "Ejércitos" (de los ángeles) con el "Universo", es lo mismo que confundir un camello con una catedral...
Si. ya os entiendo: Ese "Dios del Universo" lo habéis heredado de Teilhard de Chardin, para quien Dios es: "un Dios al que no se adora, y al que se le puede encontrar sólo a través de la culminación de un Universo..."(¡)
NOTA: Los libros de este hereje han sido adoptados por los francmasones, No nos sorprenda cierto olorcillo masónico en todo lo que vamos examinando,..
b).- "Ecce Agnus Dei qui tollit peccata mundi" (Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo). Traducen: "...que quitas el pecado..." en vez de "los pecados" (en plural). Ello da pie para creer se trata del pecado colectivo (como afirman algunos) y no contar los pecados individuales. Y así jugamos al equivoco. Así también se suprime la responsabilidad personal y por ende la confesión y el castigo que no se merece...
c).- Exspectantes beatam Spem et adventum Salvatoris nostri Jesu Cristi". Debe decir en castellano: "Esperando la dichosa Esperanza y la venida de nuestro Señor Jesucristo". Pero han traducido: "mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo". Como se ve, suprimen lo referente a nuestra "Dichosa Esperanza" (la Gloria). También hay sectas heréticas que no creen en ella. ¡No camuflar errores!...
d).- También los traductores se muestran partidarios de eliminar el Dogma del ALMA HUMANA (como tantos herejes). Así en la traducción del "Domine, non sum dignus", las palabras "sanabitur anima mea" las compusieron por "bastará para sanarme". Debe decir: (como siempre se rezó): "mi alma quedará sana" (ó "salva").
3) TRADUCCIONES ERRONEAS
NOTA: Nos limitamos casi exclusivamente al Ordinario de la Misa.
a).-"La Gracia de nuestro Señor Jesucristo, el Amor del Padre y la Comunión del Espíritu Santo esté con vosotros". El latín dice: "Communicatio" = Comunicación (del Espíritu Santo), porque la "comunión" se puede entender la comunión eucarística, la comunión en la misma fe o unión del Papa con los Obispos...
El término "esté", mejor se traduciría por sea, porque la comunicación se hace y no solo está.
b).- "Hermanos: Antes de celebrar los sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados". Debe decir (en consonancia con el latín): "Reconozcamos nuestros pecados PARA PREPARARNOS A CELEBRAR...", (ó "para que seamos aptos para celebrar..").
c).- CONFITEOR: Debe decir: "Yo confieso a Dios", y no "ante Dios". Porque también me confieso ante los bancos, los cirios y las columnas de la iglesia.
"Por mi gran culpa". Debe decir: "grandísima". Así está en latín y expresa mejor el lenguaje del corazón arrepentido.
NOTA: Los traductores son muy secos y demasiado tacaños para llamar a Dios con un superlativo. Así: "clementissime" traducen por "misericordioso" (Cfr. "Te igitur"); "dilectissimi" traducen por "amado" (Cfr. Quam oblationem") ¿Cómo anda ese Don de Piedad?
d.- GLORIA. El latín dice: "Hominibus bonae voluntatis" (los hombres de buena voluntad), Prescindiendo de razones teológicas, diremos que así concuerdan todas las traducciones (que sepamos); ¿por qué no la traducción española?.
e).- Y otra vez el "qui tollis peccata mundi" traducido por "el pecado del mundo" (en singular). ¿A qué pecado social o colectivo os referís?
f).- "Solo Tú eres Santo, solo Tú Señor". El latín pone en adjetivo: "Tú SOLO eres El Santo. Tú SOLO El Señor"... No es verdad que sólo Dios es santo y señor, ya que hay muchos que son santos y señores. En este caso se equipararía a Dios con las criaturas, lo cual sería grandísima blasfemia.
g).- LECTURAS: "Laus, tibi, Criste" (Alabanza a Ti, Cristo) traducen por "Te alabamos, Señor" (¡).
h).- CREDO: ¿Por qué habrán traducido "CREEMOS" en vez de "CREO"? ¿Otra vez el colectivismo? Pero si hasta en la profesión de fe en el Bautismo, a pesar de que el sacerdote pregunta a muchos "¿creeis?", cada cual responde en singular: "creo"... Porque la fe es virtud personal. Nos aseguran que sólo los españoles traducen así... (1),
i).- "En tiempos de Poncio Pilato". Debiera decir: "Bajo el poder de Poncio Pilato" (como se ha rezado siempre), El poder de un gobernador y los tiempos de su gobierno son cosas muy distintas. El poder de Poncio Pilato sobre Nuestro Señor fue reconocido por el mismo Redentor al decir: "No tendrías sobre Mi ningún poder, si no se te hubiese dado de Arriba". He ahí el AMOR de todo un Dios sometiéndose al poder de un hombre (¡) para ofrecerse como Víctima de amor y de obediencia por nosotros. Refléjese en la traducción.
CANON ROMANO
j).- "Uti acepta habeas et benedicas haec dona, haec munera": Traducen: "que aceptes y bendigas estos dones". Queda sin traducir: "munera". Sobre el Altar hay dones (de Dios) y obsequios (munera) del hombre. "Munera" tiene el significado de obligación, de ofrenda por parte del hombre.
k).- "Memento, Domine,., omnium circunstantium... pro quibus tibi oflerimus VEL qui tibí offerunt". Traducen: "Acuérdate, Señor, de todos los aquí reunidos... por ellos te ofrecemos Y ellos te ofrecen..." El término VEL es disyuntivo y marca la diferencia esencial entre el sacerdote oficiante y el sacerdocio común de los fieles, (Fijense los lectores cómo el cambio de una simple partícula es aprovechado para infiltrar un error dogmático).
l).- QUAM OBLATIONEM: En la traducción de esta oración se han suprimido las palabras: "Benedictam, adscriptam, ratam, rationabilem, aceptabilemque". Es increíble la audacia sacrílega de esos traductores violando la Santa Misa.
Sin embargo no sobra ninguna palabra en esta admirable oración. Así: 1º) La bendición santifica la víctima, haciéndola capaz de ser ofrecida a Dios (benedictam); 2º) la oblación entrega la víctima a Dios, que la apropie (adscriptam); 3º) la oblación así aceptada, confirmada y ratificada (ratam), da lugar a proceder a su inmolación; 4º) por la consumación la Víctima es despojada de su materialidad y elevada a un estado más digno y santo, más espiritual (rationabilem); y la Comunión requiere por parte de Dios la previa aceptación (acceptabilem).
ll).- "Quaesumus, Domine, ut placatus accipias". Traducen: "Acepta, Señor, en tu bondad". Debe decir: "Te rogamos, Señor, que aceptes aplacado...". Pues nuestros pecados bien merecen las iras de Dios... Apunta al Sacrificio propiciatorio, que niegan los protestantes, y... los traductores de resabios luteranos, como lo estamos demostrando prácticamente...
m).- "DONEC VENIAS": "Hasta que vengas" (es la traducción exacta). Sin embargo, traducen: "¡Ven. Señor Jesús!". Es un contrasentido exclamar ante el Señor presente: "¡Ven, Señor Jesús!". -Pero ¿cómo? (dirá El) ¿no crees que estoy aquí?. -En efecto, el latín tiene otro significado muy distinto. Se refiere a la última venida: "Anunciamos tu muerte... hasta que vuelvas". Pero para un protestante o un anglicano, Cristo no acaba de llegar al Altar (en la Consagración), pues ya está presente en la asamblea. ..(¡).
n).- "Omni benedictione celesti et gratia repleamur". Debe decir: "Seamos colmados de toda gracia y bendición celestial". Pero han traducido: "Bendecidos con tu gracia, tengamos parte en le plenitud de tu Reino". Sobran palabras y ofuscan el significado de la "gracia" y la "bendición" en sentido católico. (¡NO ser pedantes!).
ñ).- "Beati qui ad Coenan Agni vocati sunt" (Dichosos los que han sido invitados a la Cena del Cordero). Los traductores se contentaron con decir: "Dichosos los llamados a esta cena". (Si esa es una cena cualquiera, prefiero la de mi casa).
0).- OTRA OMISION IMPORTANTíSIMA: En el Prefacio suprimieron: "Los Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades...". Pero... ¿por qué razón, señores traductores? ¿Con qué autoridad habéis cercenado de la Liturgia las Jerarquías celestiales?. -Ya lo sé: muchas son las sectas heréticas que no creen en las distintas Jerarquías de los coros angélicos...
p).- El latín dice: "Et Verbum Caro factum est et habitavit in nobis". Traducen: "Y la PALABRA se hizo hombre y acampó entre nosotros". Sin embargo, siempre el pueblo fiel entendió que el "Verbo" es el "Hijo de Dios"; pero PALABRA se haga hombre.. .(¡). Además PALABRA es femenino; puede inducir a confusiones: recuerda algo vaporoso que sale de la boca.
En fin; que nos quedamos con la traducción de siempre: "El Verbo (de Dios) se hizo hombre, y habitó entre nosotros". Porque (también) ese "acampó" por muy deportivo que parezca, nos sugiere que el Señor hizo una tienda para sí, independiente de la nuestra, en la que queremos que “habite". Así lo manifestó El mismo: "Haremos nuestra morada en él" (Jn. 14,13).
q).- PLEGARIA II: "Et universo clero". Debe decir: "y a todo el clero". Pero han traducido: "y a todos los que en ella (Iglesia) cuidan de tu pueblo". Esos señores tan protestantizados, no quieren reconocer la diferencia entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común de los fieles. Ya lo hemos advertido en la letra k. -Sin embargo, deben reconocer que también "cuidan del pueblo" las asistentes sociales, las enfermeras, y tantas y tantas religiosas...
r).- "Ten misericordia de nosotros, y así con María, la Virgen Madre de Dios, los Apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad...".
El latín pone BEATA antes del nombre de María, BEATIS antes de Apóstoles, y nombra OMNIBUS SANCTIS a todos los Santos. Pero como los protestantes no admiten el culto de los Santos, ahí tenemos la supresión de esos calificativos (beata, beatis. Sanctis) de nuestros INTERCESORES CELESTIALES...
s).- PLEGARIA III: También en esa Plegaria se ha suprimido el BEATISSIMA para la Virgen, el BEATIS para los Apóstoles. y el GLORIOSIS para los Mártires... ¡Dios nos ampare!. Pues los Santos fueron suprimidos por nuestros traductores.
t).- Y ahora diganme ustedes, queridos lectores, ¿por qué razón esos traductores, nos han cambiado el lenguaje religioso?
Pongamos algunos ejemplos:
Devoción se cambió por Entrega.
Verbo se cambió por Palabra.
Alianza se cambió por Pacto.
Cristo se cambió por Mesías.
Misa se cambió por Cena.
Sacrificio de la Misa se cambió por Memorial
Canon se cambió por Plegaria.
Cáliz se cambió por Copa.
Evangelio se cambió por Buena Noticia.
Escribas se cambió por Letrados.
Ancianos se cambió por Senadores.
Publicanos se cambió por Recaudadores.
Y así una interminable lista de palabras consagradas por el uso de veinte siglos de Historia Sagrada. han sido sustituidas por otras, que por muy equivalentes que sean, no llegan a expresar con exactitud el concepto con que al fiel siempre se le enseñó.
Si, por ejemplo. a Jesús le llamásemos ahora SALVADOR, no manifestaríamos ningún error, pero tendríamos necesidad de un acto de reflexión para hallar el concepto de JESUS por medio del nombre SALVADOR. Tendríamos que hacer el siguiente raciocinio: "Salvador es el que antes llamábamos Jesús".
u).- Otro disparate mayúsculo han cometido los traductores al aplicar a la Santísima Virgen sin distinción las palabras "conjux" y "uxor".
El Evangelio dice que María es "conjux" (esposa)de José; y que Isabel es "uxor" (mujer) de Zacarías. Como se nota, el Autor inspirado llama a María "esposa" y no "mujer" de José. Cosa que en el caso concreto del matrimonio virginal de María y José es muy de notar.
Pero los traductores han dado a Maria el apelativo de "mujer" de José; sin más. ¿Creen ellos en la Virginidad de Maria... y de José?. -Lo dudo mucho; y en parte tengo mis sospechas desde que la Sociedad Mariológica Española se vió obligada a protestar por las traducciones de los textos (oraciones y lecciones) referentes a la Virginidad de María, su Mediación y su Concepción Inmaculada. Aunque en sucesivas ediciones del Misal se han corregido algo, pero no del todo.
4).- OTRAS ADVERTENCIAS
1).- Los traductores han obrado con malicia al desobedecer a Roma, que prescribió se colocase en el Misal el idioma vernáculo el lado del latín. Así han desterrado de la Liturgia el latín "con el fin de que sus obras malas no fuesen descubiertas" (Jn. 3,20) por los expertos en la lengua del Lacio. Con ello también han conseguido sea imposible la celebración de la Santa Misa en latín "al menos una vez al mes", como está preceptuado. Porque si no existen misales en latín ¿cómo vamos a celebrar esa Misa así prescrita?
2).- Permítannos los sacerdotes este consejo: usar el latín al menos en la Consagración de ambas especies desde el "Qui pridie". Así evitaremos la traducción errónea del "pro multis" y del "benedixit".
Es demasiado trascendente el momento de la Consagración, como para permitir se deslicen herejías o palabras ambiguas...
3) En las oraciones con errores evidentes, recomendamos escribir junto al texto del Misal las palabras correctas.
4) Mientras la Conferencia Episcopal no nos proporcione una traducción "inmune de todo error" (como ordena el Concilio de Trento), no nos consideramos obligados a acatar el Decreto que prescribe una traducción plagada de errores manifiestos.
Sin embargo, reconocemos que solamente la Conferencia Episcopal es la autorizada a confecionar y aprobar la traducción auténtica.
Pero, Señores Obispos, pongan un poco más de cuidado...
5).- Por todo ello apreciamos mucho más la MISA TRIDENTINA tan exacta en la exposición de las verdades católicas y, que nosotros sepamos hasta el presente. nunca ha sido abolida por el Papa. Más aún, no puede ser abolida.
5) CONCLUSION
Queridos sacerdotes y sufridos fieles cristianos:
¿Os habéis escandalizado de la lectura de este enérgico escrito contra los TRADUCTORES y (¿porqué no decirlo?) los Jerarcas que han aprobado semejantes frutos venenosos para la Fe Católica?
Estamos convencidos de vuestra respuesta afirmativa.
Sin embargo, con San Gregorio Magno (Papa y Doctor de la Iglesia) os replicamos:
"MAS VALE CAUSAR ESCANDALO, QUE ESCONDER LA VERDAD".
Todo este escrito no tiene otro objetivo que intentar desterrar el error infiltrado en el Sacrosanto Sacrificio de la Misa, adonde han logrado penetrar manos sacrílegas.
Restablezcamos la pureza doctrinal en la Plegaria Litúrgica.
Que se cumpla en la Misa lo que el Concilio de Trento ha definido: "La Misa... es de tanta pureza y está tan libre de error, que nada hay en ella que no exhale santidad y piedad exterior, y que no eleve a Dios los espíritus de los que ofrecen" (Sess. XXII, Cap. 4).
Unámonos todos (sacerdotes y fieles) en una lucha común para alcanzar tan sublime objetivo. ¡DiOS os lo recompensará con creces!.
"¡POSSUMUS!" (¡PODEMOS!) es el grito de nuestro Excelso PATRONO SANTIAGO. Y LA VIRGEN desde su PILAR vela sobre nuestra PATRIA.
El padre José Antonio Fortea, conocido e importante exorcista español, escribió en su blog sobre la mejor forma de administrar la Sagrada Comunión a continuación ponemos el artículo completo:
"Como este blog es seguido por no pocos sacerdotes, quiero dar un consejo sobre el modo de dar la comunión. Que conste que es un consejo con el que uno puede o no estar de acuerdo, pues se trata de algo muy opinable.
Normalmente los sacerdotes no suelen dar la comunión como aparece en la foto, sino que la suelen dar con el puño hacia arriba. Cuando se da la comunión con el puño hacia arriba es difícil que alguna vez el dedo pulgar o el índice no toquen los labios del que recibe la comunión. Yo aconsejo siempre dar la comunión como aparece en la foto, es decir, con el puño hacia abajo. Dando la comunión de esta manera, se hace casi imposible que los dedos toquen la boca del que recibe el sacramento.
Son muchos los laicos que no se atreven a advertir a su anciano párroco, que tiene que tener más cuidado al administrar este sacramento. Con los años puede fallar el pulso o la vista. Es lógico sentir vergüenza al ir a advertir de una cosa así. Pero les aconsejo a los fieles que se encuentren en esta situación, que les reenvíen este post a sus párrocos si conocen sus correos electrónicos. Quizá acojan el consejo.
Sé que este post a muchos les parecerá innecesario. Pero he conocido parroquias en las que hubiera sido muy conveniente el que algún laico les mandase un post como éste al párroco o al vicario."
Nos parece una clara aunque muy sutil exhortación a ue se administre siempre en la boca eliminando el pretexto de la "saliva en los dedos"
La obra maestra de Dios
Escritos sobre la Eucaristía
P. Andrés Ayala, IVE
El Juicio eucarístico
Al final de los tiempos, en el día que no sabemos, en el momento menos pensado, Jesucristo vendrá y dirá “Basta, se acabó”, y empezará la cuenta final. ¿Escucharon lo que les va a decir a los condenados, a los de la izquierda?
“Tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt 25,42).
Jesús nos juzgará un día, y no sólo respecto a cómo lo hemos tratado en nuestros hermanos, sino también acerca de cómo lo hemos tratado en la Eucaristía.
Jesús se levantará de la Eucaristía y se quejará así de sus fieles:
1. “Tuve hambre de vuestro amor, y no me disteis de comer. En la Eucaristía manifesté toda la dulzura de mi amor misericordioso, y en la Eucaristía esperé una respuesta a este mi amor. Esperé cada día vuestro afecto, vuestra visita, vuestro recuerdo, vuestro honor, y he quedado defraudado”. Jesús tuvo hambre de nuestro amor, y para conquistarlo se hizo nuestra comida. Para nutrirse no quiso comer, sino ser comido.
2. “Tuve sed de vuestra justicia y no me habéis dado de beber. Tenía derecho a tu Misa dominical, también tenía derecho a que te acordaras de mí y vinieras a verme. ¿No soy Dios? ¿No es justo acaso orar a tu Dios? Y entonces, «¿dónde está mi honor?» (Mal 1,6). ¿No te parece que soy demasiado grande para ser dejado abandonado en el sagrario? Tuve sed…”. También en la cruz dijo “Tengo sed”, y no le dieron sino vinagre. Él habría querido saciarse con las lágrimas de penitencia que salen de los ojos de sus amigos, pero nadie se las daba.
3. “Estuve de paso, busqué un sitio, un corazón que me hospedara, que me acogiera en su boca y conservara mi recuerdo durante el día, y en cambio encontré vuestros corazones llenos de otras ocupaciones o preocupaciones, atendiendo mil problemas inútiles, temporales. No me habéis hospedado en vuestro corazón, en vuestro pensamiento, a veces ni siquiera durante la Misa. ¿Por qué no pensáis sólo en mí durante la Misa? ¿Por qué os dejáis atrapar por los problemas de todos los días?”. El p. Buela nos decía una vez[4]: “Si no pensamos en Dios durante la Misa, ¿en qué momento vamos a pensar en él?”.
4. “Estuve desnudo, dejé mi vestido de gloria divina y me hice hombre, dejé incluso mi vestido humano, desnudo de toda gloria y belleza de este mundo, y me hice Eucaristía… y no me habéis vestido de gloria, no me habéis dado la gloria que merezco como vuestro Dios y Señor”. Jesús en la Eucaristía no se muestra vestido de gloria como un rey; se muestra como desnudo, en la humildad y pobreza de las especies eucarísticas. Pero sigue siendo rey, el Creador y Dios de todo el universo. Nosotros tenemos que vestirlo de gloria, nosotros tenemos que honrarlo y tratarlo como un rey. Jesús se levantará en aquel día y nos dirá: “No te has preocupado de alabarme, de cantar bien delante de mí, no has elegido por mí la mejor custodia, no has tenido cuidado de las cosas de la sacristía y de la liturgia”.
5. “Estuve enfermo, «enfermo de amor» (cf. Cant 2,5), herido de amor por ti, escondiendo mi belleza para atraparte, para conquistar tu amor con mi humildad, y ni te preocupaste de venir a mí, no me visitaste”.
6. “Estuve en la cárcel, prisionero en el sagrario, encerrado día y noche en la esperanza de que alguna vez te acordaras de mí, y no tuviste tiempo para mí, no viniste a visitarme”.
Queridos hermanos, ¡guardémonos muy bien de olvidar a Dios el domingo! Es un pecado mortal faltar a Misa el domingo, excepto que sea imposible venir. Pero no sólo eso. Procuremos tratar mejor a Jesucristo en la Eucaristía. Recibámoslo con reverencia, pensemos sólo en él durante la Misa, acordémonos de él durante la semana, vayamos a encontrarlo a la iglesia cuando tengamos un momento… ¡Qué distinta sería nuestra semana, si cada día, o de vez en cuando, nos hiciéramos un tiempo para ir a la iglesia a rezarle a Nuestro Señor, prisionero de amor en el sagrario!
En la Eucaristía Jesús tiene hambre de tu amor, tiene sed de tu Misa, está de paso y quiere ser hospedado en tu corazón, está desnudo y quiere ser vestido de tu honor, está enfermo de amor y en la cárcel, y espera ansiosamente tu visita. No perdamos las oportunidades que tenemos de asistirlo. Porque un día también seremos juzgados por esto.
Pidámosle a Dios que encienda en nosotros una renovada devoción eucarística.
Me gustaría hablar sobre el tema de la Sagrada Comunión, concretamente sobre el momento de la recepción de la Sagrada Comunión. Yo me sentía obligado a escribir un libro (pequeño) sobre este tema, porque yo crecí en la clandestinidad soviética, y fui educado por sacerdotes mártires y confesores. Y cuando mi familia dejó la URSS yo tenía 12 años. Cuando nos despedimos de nuestro párroco, que era un mártir confesor, él nos dijo: "Cuando ustedes lleguen a Alemania estén atentos, no vayan a las iglesias donde se da la Sagrada Comunión en la mano". Cuando yo escuché estas palabras no podía entenderlas.
Cuando llegamos a Alemania fuimos a una Misa, y observé como se daba la Comunión, de una manera tan simple y superficial, y cuando volvimos a casa le dije a mi mamá: "Pero mamá, esto era como la distribución de bizcochos en la escuela!", yo dije esto con toda la inocencia infantil. Después anduvimos por otras iglesias, y la misma situación. Cuando volvimos a casa mi madre comenzó a llorar, y dijo: "Yo no puedo entender cómo se puede recibir a Nuestro Señor Jesucristo, presente con toda su Divina Majestad en esta Sagrada Hostia en una manera, así, superficial", y comenzó a llorar. Estas escenas me tocaron tan profundamente a la edad de 12 años, que nunca me dejaron en la vida. Tampoco nunca pude entender -hasta hoy-, siendo sacerdote y obispo, cómo se puede recibir a Nuestro Señor Jesucristo ¡a nuestro divino Señor Jesucristo! de una manera, así, tan pobre de gestos, de adoración, de reverencia.
Así es que me sentía obligado en conciencia de hablar sobre esto. Tenía la impresión de que se calla, que no se habla de esto, es casi como un tema tabú en la Iglesia. Y observé después de 30 años en occidente, como se divulga esta manera de distribución de la comunión con todas las reglas de la moda, con todas las reglas de una estrategia global. Y así es que contemplo la posibilidad de hablar sobre esto. Y escribí este libro que fue publicado en Brasil y en Portugal.
Y he recibido muchos testimonios de personas simples que agradecieron que se hable sobre esto, hasta un católico japonés que se convirtió del budismo me escribió agradecido; decía que no pensaba que todavía un obispo podía defender la Comunión en la boca y de rodillas, ya que fue acostumbrado por sus obispos, que divulgaban la comunión en la mano, y me citó hasta el Concilio de Trento y el Vaticano II en latín, y me dijo "Señor obispo: hable sobre este tema, no se deje intimidar". Un bello ejemplo de un laico.
Cita también el ejemplo de otro laico, norteamericano, convertido del protestantismo, en cuyo culto se le permitía arrodillarse para recibir la "cena del señor" en la boca, que es un mero símbolo, pero al convertirse al catolicismo, le prohibieron recibir de rodillas a Nuestro Señor en la Eucaristía. Era absurdo que como protestante podía arrodillarse ante un símbolo y se le prohibía, como católico, arrodillarse ante la presencia real de Nuestro Señor.
Otro aspecto que contribuye es que nuestro Santo Padre Benedicto XVI comenzó a distribuir la Sagrada Comunión a personas arrodilladas y en la boca, a partir de la fiesta de Corpus Christi del año pasado. Y ha hecho esto no solamente en Roma, sino en todos los paises que ha visitado, incluso en los paises en los que las Conferencias Episcopales permiten INFELIZMENTE la Comunión en la mano.
Ahora, para nosotros, obispos y sacerdotes, que queremos sentir como Iglesia, sentir como el Papa, verdaderamente, y no solamente con palabras, no podemos comportarnos indiferentes, y cerrar los ojos delante de este ejemplo claro, humilde y modesto del Santo Padre. Es un magisterio práctico en este punto concreto. Entonces pienso que nosotros los obispos y sacerdotes debemos sentirnos obligados a imitar al Papa.
Hoy el mundo occidental, y especialmente Europa, está perdiendo el sentido de la sacralidad. Los pueblos orientales nos pueden enseñar a recuperar el sentido de lo sagrado, que es uno de los fundamentos de toda religión.
Entonces la Iglesia de hoy tiene la misión profética de testimoniar al mundo con gestos concretos, señales de reverencia de su Fe. Debemos profundizar sobre el Misterio de la Encarnación, de Dios Encarnado, con todas sus consecuencias, y profundizar nuestra Fe en el dogma de la Transubstanciación, el dogma de la Presencia Real, con todas sus consecuencias prácticas. Esto exige gestos concretos de adoración: la genuflexión, estar arrodillados, que es un gesto típicamente Bíblico, Neotestamentario, Apocalíptico.
Pienso que debemos profundizar en nuestra Fe, el misterio de Dios encarnado eucarístico, no solamente con palabras, tal vez bonitas, sino con gestos y obras concretas. Y así yo pienso y espero, que a ejemplo del Santo Padre, la Iglesia podrá hacer una contribución concreta también por este gesto de veneración en el momento más sacro, más venerable de nuestra fe que es la sagrada comunión. Es el tributo válido y concreto de una auténtica renovación de la fe, especialmente de la fe en un misterio central, un misterio amado, querido y divino que es la Santísima Eucaristía.
El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, explicó durante la homilía del pasado domingo 20 de septiembre, que la manera más solemne y recomendada de recibir la Comunión es de rodillas y en la boca. En ese sentido, todos los fieles que participaron de la Santa Misa en la Iglesia Primada, recibieron la comunión bajo estas indicaciones.
“El modo más respetuoso de recibir la Eucaristía es de rodillas y en la boca. Hay que recuperar el respeto y reverencia que merece la Eucaristía, porque el amor a Jesús es el centro de nuestra vida cristiana, te juegas el alma”, sentenció.
Esta postura del cardenal de no aconsejar la comunión en la mano o de pie, ya se había manifestado anteriormente, de manera particular durante las transmisiones de su programa semanal televisivo y expresa, además, la misma enseñanza litúrgica que realiza -en la praxis- el Sumo Pontífice Benedicto XVI cuando celebra el Santo Sacrificio de la Misa.
Durante su homilía, el cardenal animó a los fieles a contemplar a Cristo Eucaristía en las más de 70 capillas de Adoración al Santísimo que se han construido en la Arquidiócesis de Lima, promovidas con ocasión del Año de la Eucaristía y la Misión Continental: “Lima -dijo- es una ciudad Eucarística con más de 70 capillas de Adoración al Santísimo, lugar donde está expuesto el Señor y al que tu puedes saludar, porque Él te escucha y te ayuda. Hay que adorarlo y dejar que tu corazón se llene de gozo y de la belleza de su sabiduría”. “No permitas que entren impurezas en tu corazón porque los frutos serán corrupción y mentira. Donde está tu tesoro está tu corazón; pero, ¿cuál es tu tesoro?, ¿la salvación y el amor a Dios, a tu hijos? Pon en tu corazón esos tesoros, porque donde está tu corazón está tu vida. Por eso, le pedimos a María: danos un corazón sencillo y limpio que se conmueva con la belleza de Cristo”, culminó.
Sobre la práctica de distribuir la Sagrada Comunión en la mano de los fieles (autocomunión)
1 Proceso histórico a través del cual se introdujo Ilegalmente la Comunión sobre la mano
Hacia mediados de la década de los años 60, la comunión en la mano fue introducida sin autorización, contrariando la Ley vigente en una muestra de indisciplina e individualismo, en algunos países de Europa, especialmente los de mayoría protestante.
El 12 de Octubre 1965 el Consilium, organismo creado para poner en marcha las recomendaciones litúrgicas del Vaticano II, pidió en carta al Cardinal Alfrink que Holanda conservase el modo tradicional de distribuir la Santa Comunión.
No obstante, la Sagrada Congregación de Ritos concedió la nueva práctica a Alemania (6/7/1968), y a Bélgica (11/7/1968), pero, debido a las protestas por lo que era una claudicación ante la táctica de aceptar “hechos consumados”, el Papa suspendió tal concesión el 25 de Julio del mismo año.
Entonces el Papa Pablo VI, comenzó a buscar una solución definitiva a los problemas suscitados por quienes desobedecían sus órdenes, pidiendo la opinión de todos los obispos del orbe. La carta escrita por mandato suyo el 28 de Octubre de 1968, comenzaba diciendo:
“Sobre el modo de distribuir la comunión, la Instrucción Eucharisticum Mysterium del 25 de Mayo de l967 se ha limitado a indicar la posición de los fieles, quienes pueden estar de rodillas o de pie; sin embargo en diversos lugares, al menos desde hace dos o tres años, algunos sacerdotes sin la debida autorización ponen la Eucaristía sobre la mano de los fieles, quienes después se dan la comunión a sí mismos (autocomunión). Parece que este modo de obrar se difunde rápidamente.”
Luego de las necesarias consideraciones, corregidas personalmente por el Papa quien agregó al texto original la frase “sin la debida autorización” (lo que nos confirma por boca del Sumo Pontífice que la innovación era clandestina), la carta terminaba diciendo:
“Tratándose entonces de cosa tan grave en sí misma y en sus consecuencias, el Santo Padre Pablo VI desea conocer el pensamiento de cada uno de los obispos...”
No disciernen entre el Cuerpo de Cristo y cualquier otro alimento
Como respuesta una gran mayoría de obispos, cercana a los dos tercios, expresó su decisión contraria a la nueva praxis, en concordancia con el pensamiento de la Santa Sede, la cual ordenó se componga una instrucción (Memoriale Domini) confirmando la ley vigente:
2 La Ley Universal de la Iglesia, prohibe la Comunión en la mano o autocomunión:
INSTRUCCIÓN MEMORIALE DOMINI.
Compuesta por mandato especial del Sumo Pontífice Pablo VI y aprobada por Él con la fuerza de la Autoridad Apostólica el 28 de Mayo de 1969 - La numeración corresponde al Enchiridion Vaticanum, Tomo 3).
1277 Este modo de distribuir la santa Comunión por el cual, el ministro pone por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que reciban la comunión, debe ser conservado, no solamente porque se apoya en el uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía...
Por lo demás, con esta manera de obrar, que ya se considera tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas, en las que “de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente”; y finalmente, para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado: “pues lo que dejas caer, considéralo amputado de tus propios miembros”.
Pues un cambio en un asunto de tanta importancia que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, puede también traer consigo peligros, que se teme que quizá surjan si se administra la Sagrada Comunión el la mano, a saber:
El que se llegue a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del altar,
ya a la profanación del mismo Sacramento,
ya a la alteración de la recta doctrina.
1281 Prohibición de comulgar en la mano
Así, pues, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquellos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir” las Iglesias, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos, al Sumo Pontífice no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de administrar a los fieles la Sagrada Comunión. En consecuencia la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente a la ley ya vigente y otra vez confirmada (es decir la comunión en la boca).
3 La Iglesia no permite, sino que tolera la comunión en la mano, por ello, los que comulgan en la mano hacen uso de un Indulto
«La comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso tenazmente a permitirla pero decidió otorgar un indulto sólo donde el uso estaba ya arraigado y esto con el propósito de "ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca a causa de la situación actual"» (CM, p.118).
Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el poner la Santa Comunión en las manos hubiera arraigado ya, la Sede Apostólica, ... confía a las Conferencias episcopales la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hay, con la condición sin embargo tanto de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía.
(Obsérvese que dice: donde la comunión en la mano “hubiera arraigado ya”, lo cual excluye que sea introducida en lugares donde hasta ese momento (1969) no fuera costumbre).
Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. «No se concede un bien sino algo de suyo MUCHO MÁS IMPERFECTO (Comunión en la mano) que la ley general en vigor (Comunión en la boca). Esta concesión se debe a la decisión prudencial de tolerar un uso peligroso para evitar un mal mayor (la desobediencia generalizada)» (CM, p.126).
¡Con cuanto dolor el Papa Pablo VI habrá concedido este indulto, en contra de su parecer, para aquellos que desoyendo su exhortación NO quisieran someterse a la ley ya vigente y otra vez confirmada!
¿Se habrá acordado al hacerlo de las siguientes palabras de San Pío X pronunciadas en parecidas circunstancias?
“...hijos fieles del Papa, son aquellos que obedecen sus palabras y le siguen en todo, y no aquellos que buscan los medios para eludir las órdenes del Papa o para obligarle, con insistencia digna de mejor causa, a exenciones o dispensas tanto más dolorosas cuanto son más dañosas y escandalosas.”
(Alocución Consistorial Il Grave Dolore (3), del 24/05/1914).
Los textos extraídos del libro “Comunión en la mano”, eximio trabajo de Mons. Juan Laise, Obispo emérito de San Luis, quien permaneciendo fiel a la tradición, prohibió en su Diócesis la nueva praxis, se identifican con la sigla: (CM...).
Las declaraciones de los Concilios
De Rouen: El Concilio de Rouén (año 650) prescribe: "A ningún laico, hombre o mujer, sea dada la eucaristía en la mano, sino en la boca.De Bizancio: El Quinto Concilio de Constantinopla (año 691) prohibió a los fieles darse la Comunión a sí mismos (que es lo que sucede cuando la Sagrada Partícula es colocada en la mano del comulgante) y decretó una excomunión de una semana de duración para aquellos que lo hicieran en la presencia de un obispo, un sacerdote o un diácono.
De Trento: El Concilio de Trento (Dogmático) en fecha 11 de Octubre de1551, (ses. XIII, c.8) dispuso:"Siempre ha sido costumbre de la Iglesia de Dios, en la Comunión Sacramental, que los laicos tomen la comunión de manos de los sacerdotes, y que los sacerdotes celebrantes comulguen por sí mismos; costumbre que por razón y justícia DEBE MANTENERSE por provenir de la Tradición Apostólica". (El texto se refiere a la comunión en la boca, pues hacía ya muchos siglos que había sido prohibida en la mano.)
Vaticano II: No se pronunció sobre la comunión en la mano (autocomunión).
Las opiniónes de los Santos, Padres y Doctores de la Iglesia
Tertuliano: (160-220) "...cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra" (De corona, 3 PL 2, 99);
San Hipólito (170-235) "... cada uno esté atento... que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado" (Trad. Ap. 32.).
Orígenes: (185-254) "Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra" (In Exod. Hom., hom. XIII, 3, Migne, PG 12, 391).
El mismo Pablo VI comenta así este último texto: «"Consta que los fieles creían y con razón,que pecaban, según recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia" (Mysterium Fidei, 32).
San Cirilo: (315-387) "... recíbela cuidando que nada de ella se pierda, porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?").
San Efrén: (306-373) "Comed este pan y no piséis sus migas... una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen" (Serm. in hebd. s., 4, 4).
San Basilio: (330-379) afirma claramente que sólo está permitido recibir la Comunión en la mano en tiempos de persecución o, como era el caso de los monjes en el desierto, cuando no hubiera un diácono o un sacerdote que pudiera distribuirla. "No hace falta demostrar que no constituye una falta grave para una persona comulgar con su propia mano en épocas de persecución cuando no hay sacerdote o diácono"(Carta 93). Lo que implica que recibirla en la mano en otras circunstancias, fuera de persecución, será una grave falta.
S. Agustín: (354-430) “Sería locura insolente, el discutir qué se ha de hacer cuando toda la Iglesia Universal tiene ya una práctica establecida.” (carta 54,6; a Jenaro.)
San León Llamado el Magno, Sumo Pontífice entre 440-461, en sus comentarios al sexto capítulo de San Juan, habla de la Comunión en la boca como del uso corriente: "Se recibe en la boca lo que se cree por la Fe". El Papa no habla como si estuviera introduciendo una novedad, sino como si fuera un hecho ya bien establecido.
S. Gregorio: También llamado Magno, Papa entre 590 y 604, en sus Diálogos (Roman 3, c 3) relata cómo el Papa San Agapito obró un milagro durante la Misa, después de haber colocado la Hostia en la lengua de una persona. También Juan el Diácono nos habla acerca de esta manera de distribuir la Santa Comunión por ese Pontífice.
S. F. de Asís: (1182-1226) “Sólo ellos, (los sacerdotes), deben administrarlo, y no otros.” ( Carta 2ª, a todos los fieles, 35).
Sto Tomás: (1225-1274) "Porque debido a la reverencia hacia este sacramento, nada Lo toca, sino lo que es consagrado; de aquí que el corporal y el cáliz son consagrados, y así mismo las manos del sacerdote, para tocar este sacramento." (Suma Teológica: Pt. III, Q.82, Art. 3).
Es decir, se falta a la reverencia debida a este Sacramento, cuando lo tocan manos que no están consagradas; doctrina que fue luego confirmada por S.S. Juan Pablo II en Domenica Cenæ, como veremos luego.
San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".
Cuando estaba este santo pontífice en su lecho de muerte, en Agosto de 1914, y se le administró la Sagrada Comunión como Viático, no la recibió, y no le estaba permitido, en la mano: la recibió en la lengua de acuerdo a la ley y a la práctica de la Iglesia Católica.
Pío XII: “Hay que reprobar severamente la temeraria osadía de quienes introducen intencionadamente nuevas costumbres litúrgicas, o hacen renacer ritos ya desusados, y que no están de acuerdo con las leyes y rúbricas vigentes.”( Mediator Dei, 17.)
Pablo VI: El texto original de la ya mencionada consulta a los Obispos sobre la comunión en la mano, decía: “En nombre y por encargo del Santo Padre, me es grato comunicar...” Al leerlo, el Papa dijo al encargado de redactar la carta:
-¿Grato? ¡No me es grato para nada!
Y corrigió el texto de la siguiente forma:
“En nombre y por encargo del Santo Padre, es mi deber comunicar...”
En esa misma carta el Papa corrigió otra frase añadiendo de su puño y letra lo que está en negritas:
“Por mandato explícito del Santo Padre que no puede dejar de considerar la eventual innovación con evidente aprensión ...”
La Instrucción Memoriale Domini, al citar a San Cirilo, afirma claramente que este cuidado deseado por el Santo (y los otros Padres), se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta "asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas... y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado". (MD – 1278)
La palabra "sagrado" significa separado, inaccesible, intocable. Sin embargo, "profano" significa lo opuesto, común para todos los humanos, manipulable, tocable. Así pues, la Comunión en la mano implica que se toque a Dios, Quien es digno de toda adoración y reverencia, de un modo que quizá sea impropio.
Su Santidad Juan Pablo II no estuvo a favor de que se comulgue con la mano invocando el indulto.
Periodista: - Santo Padre, ¿Cuál es su opinión sobre la comunión en la mano?
A lo que el Papa responde: - Hay una carta apostólica sobre un permiso especial válido para esto. Pero yo le digo a Ud. que no estoy a favor de esta práctica, ni tampoco la recomiendo. El permiso fue otorgado debido a la insistencia de algunos obispos diocesanos.
Entrevistado por la revista Stimme des glaubens durante su visita a Fulda (Alemania) en Noviembre de 1980.
En su Carta “Domenica Cenæ”, de 24 de febrero de 1980, el Papa dice: “El tocar las Sagradas Especies y su distribución con las propias manos, es un privilegio de los ordenados”.
Y para que nadie interpretase de otra forma estas palabras, tres meses después, ante las cámaras de la televisión francesa, negaba la Comunión en la mano a la esposa del primer ministro Giscard d’Estaing.
En la Instrucción “Inestimabile Donum” de la Congregación para el Culto Divino, sancionada el día 17 de abril del mismo año de 1980, el Papa reitera: “No se admite que los fieles tomen por sí mismos (autocomunión) el pan consagrado y el cáliz sagrado, y mucho menos que se lo hagan pasar de uno a otro”.
En la Argentina (lo mismo que México y múltiples países), la comunión en la mano se introdujo contrariando el espíritu y la letra de Memoriale Domini
Según lo establecido por el Concilio Vaticano II, “los fieles “tienen la facultad y, a veces, el deber de expresar su opinión acerca de lo que mira al bien de la Iglesia” (L.G. 37).
Pues bien, en la República Argentina no se pidió el parecer de los laicos, en una clara actitud anticonciliar, quienes se vieron sorprendidos (cuando no escandalizados) por la introducción de una praxis que les era completamente ajena.
Dice Mons. Laise, Obispo Emérito de San Luis, al comentar en su libro Comunión en la mano, el documento “El Pan Vivo” con que fue presentado entre nosotros este modo prohibido:
«Si la introducción de la comunión en la mano es "sin duda un signo de crecimiento de la vida eclesial" -"El Pan Vivo", p.5-, si "es motivo de alegría retomar esta genuina tradición" Ibid. p.16 o si "no se puede afirmar o priorizar que un modo sea mejor que otro" Ibid. p.18 ; no se entiende por qué en 1968 a Pablo VI "no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de dar la comunión" y exhortó vehementemente a someterse a esta disposición; y mucho menos se entiende porqué en 1996 Juan Pablo II mantiene como norma dichas disposiciones. Si las afirmaciones de "El Pan Vivo" y los Fundamentos son ciertos, entonces Pablo VI se equivocó gravemente al no "redescubrir" las riquezas de ese rito. Es más, la prohibición estricta del s. X, que se mantuvo casi un milenio, fue un error pues pretendió erradicar para siempre algo valioso que recién ahora podemos "redescubrir", y esto sólo gracias a un indulto.
La respuesta es que la nueva praxis no ha sido querida por la Santa Sede, ni es parte de la reforma litúrgica posconciliar sino sólo ha sido permitida por la tenaz insistencia de algunas Conferencias Episcopales (sobre todo de países protestantes); y esto sólo después de una introducción totalmente abusiva, a la cual no fue posible resistir, a pesar de la quejas y prohibiciones de Roma.» (CM, p.135).
Pero en "El Pan Vivo" la confusión llega a su punto culminante, cuando dice:
"A fines de 1968, la Santa Sede hizo una consulta a los obispos del mundo acerca del tema de la comunión en la mano. Más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos. En 1969 la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano" (p.16).
Decir que "más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos", cuando Memoriale Domini dice "a partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que de ninguna manera se debe cambiar la disciplina actual", es desvirtuar la realidad histórica y el pensamiento de Pablo VI; pero afirmar que "dicha instrucción estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano", es faltar a la verdad; lo que la MD estableció es que la ley que determinaba que la comunión debía darse solamente en la boca del fiel continuaba vigente y sin cambios. Concedió, es cierto, un indulto, pero no "donde lo creyeran conveniente la Conferencias Episcopales" sino donde el uso "hubiera arraigado ya" (año 1969),poniendo serias condiciones.» (CM, p.74)
Por lo tanto no debió haberse pedido en 1996 el indulto para la República Argentina, país en el cual los fieles, permaneciendo unidos a tan venerada tradición y a la Ley Universal confirmada por Papa, comulgaba en la boca.
CONCLUSIÓN
HAY QUE COMULGAR EN LA BOCA
Porque la comunión en la boca significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. (1277- Memoriali Domini).
Porque de esta forma se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas. (1278 -Memoriali Domini).
Porque la comunión en la mano se presta más a la alteración de la recta doctrina. Dice Pablo VI en su ya mencionada carta a los Obispos: “El pueblo mal preparado y poco instruido recibiendo el pan eucarístico en la mano ¿no terminará por equipararlo al pan ordinario o al pan simplemente bendito?”
Con lo cual la Doctrina Católica corre el peligro de “Protestantizarse”.
Porque quien comulga en la mano lo hace por la aplicación de un Indulto, es decir de una excepción a Ley Universal de la Iglesia; rechazando la vehemente exhortación de Pablo VI quien mandó someterse diligentemente a dicha Ley, por él confirmada y todavía vigente. (1281- Memoriali Domini)
Porque: “Quien comulga en la boca, sigue puntualmente no sólo la tradición recibida, sino la voluntad expresa de los últimos Papas y evita así ponerse en ocasión de pecado al dejar caer por negligencia fragmentos que son el Cuerpo de Cristo. El Papa no acepta el uso de la comunión en la mano, pero da la posibilidad de disentir; quienes no lo siguen, obran legalmente pero contra la voluntad del Sumo Pontífice “. (CM Pag. 133).
Porque, preguntada la Congregación para el Culto Divino, “...si en las diócesis donde es posible distribuir la Comunión en la mano de los fieles, puede el Sacerdote obligar a los que se acercan a comulgar a recibir la Comunión en la mano y no en la boca”.
Responde lo siguiente: “Aquellos que obligan a los que se acercan a comulgar a recibir la Santa Comunión únicamente en la mano, obran contra la regla”.
Y finaliza diciendo: “Que todo el mundo recuerde, en todo caso, que la tradición secular es recibir la Hostia sobre la lengua. Que el Sacerdote celebrante, si existe peligro de sacrilegio, no distribuya la comunión en la mano de los fieles y que les informe las razones por las cuales actúa así”.(Boletín Oficial – Abril de 1999).
Advertencia
“Así como, de entre todos los sagrados misterios que el Señor nuestro Salvador nos encomendó como instrumentos certísimos de la Divina Gracia no hay ninguno que pueda compararse con el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, así también no ha de temerse de Dios castigo más grave de pecado alguno que, si cosa tan llena de toda santidad o, mejor dicho, que contiene al Autor mismo y fuente de la santidad, no es tratada santa y religiosamente por los fieles” (Catecismo Romano del Concilio de Trento, Parte II, cap. 4.)
COMENTARIO DE CATOLICIDAD:
UN INDULTO TÉORICO Y LIMITADO SE CONVIERTE EN UNA PROHIBICIÓN PRÁCTICA
La comunión en la mano surge de la desobediencia a las leyes de la Iglesia. Debemos tener siempre presente que es ley vigente en la Iglesia comulgar en la boca y que la comunión en la mano es "solamente un indulto", un permiso extraordinario, introducido para no dejar fuera de la Iglesia a quienes abusivamente iniciaron esta desacralizadora costumbre contrariando las normas de la Iglesia, como explicó el cardenal Gut. Lamentablemente esto trajo una inaudita novedad: introducir el principio de la desobediencia como fuente de ley. Indudablemente, pese a las buenas intenciones, la praxis ha demostrado lo desatinado de este principio y de este indulto. No sólo no se contuvo en su desobediencia a los modernistas que en rebeldía ya practicaban la comunión en la mano antes del mismo, pues después de él continuaron introduciendo nuevos elementos contrarios a la norma litúrgica y también doctrinas contrarias al dogma, sino que también, luego, su uso se generalizó -en gran medida- a los demás países y lugares donde no se practicaba. De esta manera, fue peor el "remedio" que la enfermedad.
La desobediencia como fuente de ley es un mal principio, pues el desobediente, el rebelde, siempre exigirá más. El modernista nunca se contentará con lo logrado. La rebeldía no se contiene con permisividad. Los hechos lo han demostrado: no se frena el mal sino, por el contrario, se multiplica. Además, bien visto este asunto, el permiso teórico para ciertos países es en realidad una prohibición práctica pues "Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano.[179]" (REDEMPTIONIS SACRAMENTUM). Este peligro es constante (prácticamente imposible de evitar) con la comunión en la mano, pero nadie escucha lo mandado por la Iglesia: hacen oídos sordos a sus normas. Además, ¿cómo va a ser bueno practicar una excepción que introdujo la rebelión como fuente de ley y como una concesión a la rebelión desacralizadora?
Hacemos de nuevo el llamado que escribimos en otro post:
Católico: Si amas a Cristo, nunca -por ningún motivo- recibas la Sagrada comunión en la mano, pues ahí quedan partículas consagradas (donde está todo Cristo con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad) que caerán al suelo o en cualquier otro sitio, pues el seglar no purifica sus manos como lo hace -o debe hacer- el sacerdote al final de la liturgia, ni tiene las manos consagradas. Además, esta práctica ha mostrado que permite el robo de formas consagradas por parte de grupos satanistas que las ocupan para su profanación, aspecto que ha sido denunciado por la misma Roma. Además, propicia sacrilegios como los que se observan en el video (haz click AQUÍ). Por todo lo anterior, no contribuyamos -de ninguna manera- a esta costumbre desacralizadora que favorece todo tipo de profanaciones e irreverencias.