viernes, 30 de noviembre de 2012

EL INFIERNO SI EXISTE.




 Impactante y espantoso relato de un Sacerdote que fue visitado por un ángel quien lo llevó al infierno para que viera en las condiciones que se encuentran las almas condenadas. Este testimonio es uno de mucha importancia porque nos trae la realidad que viven aquellos que rechazaron el amor de Dios. ¿Está usted dispuesto a aceptar a Dios o también lo rechaza? Le invito a que lea el siguiente testimonio y luego decida cuál camino quiere seguir…
Apocalipsis 21, 8: "... los impíos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos..."
El Sueño del Infierno
Después de los sueños que tuviera la semana pasada y que fueron, más o menos contados en estas páginas, no tenía dudas de que el ángel se me apareciera, nuevamente, para llevarme al Infierno. Los dos primeros paseos que él me dio, me alegraron bastante, sobre todo el del Cielo. Pero, haciendo la promesa de llevarme al Infierno, no tuve más tranquilidad.
Mientras tanto, yo debería visitar el lugar de los reprobados en la condenación eterna, para examinar de cerca, los horrores sufridos por las almas condenadas, por causa de sus pecados cometidos en la tierra. Hacia muchas noches que dormía sobresaltado. Y pensaba:
¿Mi Dios será que el sueño sucederá?
Y rezaba, rezaba mucho, pidiéndole a Dios que me dispensara de ver el sufrimiento de las almas del Infierno.
Y algunos días pasaron.
Pero, cuando fui esta noche, soñé, al final…
Soñé que el mismo ángel, de fisonomía alegre y tan divina, que me había llevado al Cielo, y, antes al Purgatorio, se presentaba delante de mí, con semblante cargado y austero. Pregunté:
¿Porqué estas tan serio?
El Infierno es tan horrible que los mismos ángeles de Dios se transforman cuando tienen que ir a él, en el cumplimiento de alguna misión. Yo mismo no deseaba mostrárselo a nadie, pero esta es la tercera vez que tengo encargada de hacerlo.
Pues, pensé para mi mismo:
¡Si este ángel quien mora en el Cielo y lo puede todo, no desea ir al Infierno, cuánto más yo!
Y recuerdo que en el sueño, me arrodillaba en el suelo y le decía al ángel que yo tampoco quería ir, pero, si esa era la voluntad de Dios, estaba listo. Le pedí que me ayudara a no estar impresionado con lo que tuviese que ver allá.
El me respondió que Dios quería que yo observara los horrores de la condenación eterna, por causa de mi misión de Sacerdote, a fin de que pudiese predicar mejor contra el pecado.
Y diciéndome estas palabras, me sujetó por la cintura y de repente nos encontramos en el espacio volando por entre nubes pesadas y amenazadoras.
Tengo miedo, exclamé.
Y me abracé con mi protector, cuya fisonomía cada vez me abatía más. Noté entonces que, al contrario de otras veces, íbamos descendiendo. Y aquella sensación desagradable de que iba a llevar una gran caída, me asustaba en cada momento. Pensaba, de instante en instante, que algún obstáculo se presentara delante de nosotros y mi corazón estaba tan pequeño como si fuera a dejar de bombear. Esto se acentuaba mas cuando entramos en una nube espesa, oscura, aterradora. Tenía la impresión horrible de que algo extraordinario estaba a punto de suceder y comencé a llorar.
El ángel me abrazó con cariño y me dice:
No temas nada. Estas con mi asistencia y tengo poderes de Dios para protegerte.
Y queriendo distraerme un poco, añadió:
¡Mira para arriba!
Fue entonces que, por primera vez observé la Tierra distanciándose de nosotros. Perdida en el espacio, girando, vertiginosamente, y en la proporción que descendíamos, ella se volvía cada vez menor.
Un viento caliente como si fuera de un horno comenzó a soplar. Tenía los labios resecos, los ojos hinchados y las orejas prendidas en fuego. ¿Mi Dios, qué será de mí? El ángel no hablaba. Estaba serio y preocupado, continuaba sujetándome por la cintura. Aquel su brazo era el único alivio que experimentaba en aquellas circunstancias.
Y la certeza de que habría de protegerme, me daba aliento para continuar aquel misterioso viaje.
Pero en instantes escuché una voz que me parecía tan sobrecogedora, tan cavernosa, como si fuese de asombro:
¡Estamos llegando!
Era el ángel anunciando que estábamos próximos a la gran puerta del Infierno.
¿Porqué tu vos suena tan diferente? Le pregunté.
Es pura impresión respondió él. El Infierno es así, las cosas son siempre muy pavorosas…
Y aquella voz, antes tan suave y delicada, ahora parecía un sollozo del infinito.
¡Allí está la grande y amplia puerta del Infierno!
El ángel me apuntó para abajo, donde podía ver una enorme ráfaga de humo negra, dejando trasparecer, por las rendijas de las puertas, un fuego aterrador, que parecía consumir todo lo de adentro.
¿Será que el fuego está destruyendo el Infierno? Pregunté.
¡No! Respondió el ángel. El fuego del Infierno es eterno y no se acaba nunca. Ni tampoco consume las almas que moran allí. ¡Ellas son quemadas, mas no destruidas!
Nos aproximábamos cada vez más a la puerta grande.
Ahora disminuía la velocidad de nuestro descender y podíamos ver claramente por las pasaduras de la puerta, el fuego caliente y voraz de infelicidad eterna.
Llegamos.
Aquí, todo es fácil dice el ángel. Entra sin ninguna complicación, acaba de hacer la señal.
Además, no precisa, que ya están ahí en la sala de espera. Piensan que somos condenados.
Miré para un lado y me encontré con más de un centenar de demonios. Espectáculo horrible, que no quería describir.
Eran como grandes hombres, con colas y cuernos, trayendo en las manos, unos grandes rastrillos tan caliente como si fueran de hierro incandescente. Cuando abrían la boca, dejaban salir llamas de fuego por entre los dientes y los ojos estaban abiertos de par en par casi fuera de órbita. Sus brazos se extendieron y las manos parecían abordar la celebración de la terrible arma.
Agarré fuertemente a mi compañero, sintiendo la calentura de una de aquellas feas bocas abiertas junto a mi rostro, cuando una risa infernal, histérica como de un loco, se hizo oír por las quebradas del Infierno. Parecía un trueno retumbando por la eternidad.
¿Qué es eso? Pregunté asustadísimo.
Es la señal que ellos dan cuando llegan almas para su reino. Esta risa horrible es de satisfacción que ellos sienten en su triunfo pasajero en contra de Dios. Cuando así me explicaba, el ángel puso su espada de oro y apuntó para los demonios aglomerados delante de nosotros, exclamando:
Vine de parte de Dios, váyanse enseguida.
Al escuchar el nombre de Dios, los diablos se habían ido, con gran alboroto y relinchando de rebelión, dejando cada uno tras otro, un rastro de fuego, dando rugidos que agitan las puertas de la entrada infernal.
Ahora estamos solos. Nadie nos molestará. Lee aquella inscripción.
Obedeciendo la indicación de mi protector, levanté los ojos para lo alto de la puerta del infierno y leí estas palabras:
"¡Ustedes que entran aquí, dejen afuera todas sus esperanzas porque nunca más saldrán de aquí!"
Esta leyenda está escrita en letras de fuego y solo pensar en el destino de los condenados al fuego eterno, me estremecí de horror.
¿Vamos a entrar? Me invito el ángel.
Cuando miramos para la puerta, vimos que estaba completamente descascarada. Adentro ya, un cuadro horrible se me presentó ante mis ojos. Eran unas almas envueltas en grades hogueras, cuyas llamas devoraban amenazadoramente, las paredes tétricas de la cárcel de Infierno. Me fui aproximando, lentamente, completamente asombrado, aquellos infelices que proferían y rugían como fieras embravecidas. Delante de mi espanto me dice el ángel:
Eso aquí no es nada. Estamos en el primer grado de condenación eterna.
Y marchando más rápidamente exclamó:
Ven conmigo.
Atravesamos un mar de fuego, donde los demonios histéricos daban risas de locos, abriendo aquellas enormes bocas cerca de mi cara, dejándome temblando de pavor. Un aliento caliente salía de sus entrañas, viniendo a borbotones una fumarada fétida, congestión, más todavía, los infelices.
El ángel me mostró un departamento de los que estaban todavía esperando el grado de condenación que Lucifer, el jefe del Infierno les daría dentro de pocos días. Vi en estas almas una fisonomía pavorosa de sufrimiento. Ímpetu de revuelta, una constante proliferación de improperios salían de sus bocas ardientes. Allí se escuchaba llanto y más adelante, el desespero que oímos de rencor. Millares de demonios robustos, armados con rastrillos, empujaban a estas almas para el interior de un oscuro agujero donde solo había llanto y rechinar de dientes.
Cerré los ojos para no presenciar más aquel doloroso espectáculo y fui amparado por mi amigo que se aproximó a mí. Me confortó:
Dios quiso que vieras estas escenas, pero nada sufrirás.
¡Pero yo no soporto eso! Exclamé.
Y salimos los dos para un lugar más calmado.
Quiero mostrarte diversos castigos impuestos a las almas de acuerdo con la calidad de los pecados de cada criatura.
En este momento pasaron dos demonios terribles dando risas que parecían retumbar de fuertes truenos.

¿De dónde vienen ellos? Pregunté.
Vienen de la Tierra. Fueron a buscar un moribundo que acaba de morir. No quiso confesarse y murió en pecado.
Y, apuntándome para la infeliz criatura dice:
¡Mira quién es él!
Cuando miré, me encontré con uno de mis amigos que, realmente, estaba enfermo en la Tierra. Cuando me vio, abrió los ojos, rechinó sus dientes y se contorsionó convulsivamente, revolcándose en el suelo caliente del infierno, dejándome temblando de agonía y miedo.
Quedé impresionado con la muerte y la condenación de mi amigo.
Si yo estuviese en la Tierra, habría conseguido confesarlo.
Imposible, dice el ángel. Rechazó la gracia de Dios y fue despreciado a sus propios destinos.
Llegamos, finalmente, a un lugar descampado, donde el ángel me mostró varias especies de sufrimientos.
En nuestro pasaje, rostros contorcidos por la amargura de dolor parecían querer devorarnos con sus ojos. Los brazos descarnados por el fuego se extendían hacia nuestra dirección. Cómo pedir socorro que no podíamos dar. Comencé a sentirme mal en aquel ambiente de sufrimiento y abracé al ángel, llorando convulsivamente.
¿Tienes miedo?
Tengo, sí. Sobretodo pena por estas almas. Pienso en porqué fue que se condenaron. ¿De quién sería la culpa? ¿De ellas propias?
¡En tu pregunta, leo tu pensamiento…sé lo que quieres decir!
Si querido ángel. Pienso en la gran responsabilidad de los Sacerdotes. ¿Muchos se pierden por nuestra negligencia, no es verdad?
Realmente, pues no.
En el Cielo, no me quisiste mostrar el lugar de gloria de los padres. ¿Será que vas a mostrarme aquí su condenación?
Fue una orden que recibí de Dios. Mostrarte el lugar donde están las almas de los padres que no se salvaron.
A medida que marchábamos, el espectáculo de horror iba creciendo. El ángel me dice:
Recuerda que este sufrimiento aquí es eterno. En el Purgatorio todavía hay esperanza de salvación. Pero aquí, todo termina con la entrada del condenado a esta ciudad maldita.
Y volteándose rápidamente para mí, añadió:
¿Pero, sabes cuál es el mayor sufrimiento en el Infierno? Es la ausencia de Dios. El saber que existe una felicidad suprema, un lugar de tranquilidad donde todos nuestros deseos son satisfechos, un lugar de gloria, donde no hay dolores ni lamentos, para el cual fueron todos creados, sin poder, nunca más, salir de aquí. Y lo peor todavía es que las almas condenadas saben perfectamente que están aquí por libre y espontánea voluntad. ¡Dejar al Cielo por este sufrimiento eterno!
Así pues, ¿La ausencia de Dios es todavía peor que eso?
Y, sí. Este sufrimiento es impuesto por el propio pecado. Recuerda, por lo tanto, que el hombre fue hecho para Dios, pues Dios es su último fin. ¡Y no tienen a Dios! Siempre tendrán ese eterno deseo, esa eterna insatisfacción.
Íbamos caminando.
El ángel me mostró una gran cantidad de espinas.
Son almas me explico. Es una especie de sufrimiento. ¿Quieres ver?
Y, aproximándonos retorcidos cuernos en el suelo, uno de los capturados se partió el cuerno por el medio.
Dios mío, ¿qué vi?
La sangre corriendo de aquel cuerno partido, gotereando en el piso, una sangre caliente, oscura, gruesa, y luego un gemido lastimoso y profundo parecía salir de aquellos cuernos recubiertos de espinas, moviéndose, misteriosamente en el suelo.
Este sufrimiento está reservado para las personas que, en vida, pecaban humillando y despreciando al prójimo, dice el ángel.
Y continuó su presentación, al mismo tiempo que explicaba los respectivos sufrimientos.
¿Ves este mar de lodo?
Lo veo, sí.
Son almas transformadas en lodo…Aquí en el Infierno es así que el pecado de las bajezas, de las hipocresías, de las traiciones es castigado.
Vi, enseguida, un enorme tanque, conteniendo una gran cantidad de plomo derretido.
¡Son las almas de los ambiciosos!
Más adelante, aquel depósito de oro gigante incandescente:
Las almas de los ricos y avaros son castigadas aquí, siendo transformadas en oro derretido.
Ahora, vamos atravesando un río de sangre.
¡Son almas de los asesinos!
Hasta que llegamos a un lugar exquisito, donde el ángel paró, ¡diciéndome que yo iba a ver lo que jamás pensaba ver!
Es un lugar de misterio dice el ángel.
¿Qué misterio?
Un lugar misterioso, diferente a los otros, donde están las almas predilectas de Satanás…
¿Las almas predilectas de Satanás? ¿Quiénes son ellas?
Predilectas de Satanás y de Dios también…
Yo estaba jadeante, con una respiración de desespero, sin saber de qué se trataba. En cuanto el ángel seguía su explicación.
Estas almas son escogidas por Dios para un lugar destacado en el Cielo. Pero Satanás con envidia, las desea más que a otras y manda legiones de demonios para la Tierra para buscarlas. Ellos tienen orden de Lucifer de emplear todos los medios para que se pierdan.
Pues, ¿por qué no me dices quienes son esas almas?
Porque las vas a ver dentro de poco.
Y, apuntándome para unas nubes de fuego, me mostró algunos demonios que viven en agonías horribles, acompañados por las vociferaciones proferidas de una alma que no podía saber quién era.
¿Qué alma es esta? Pregunté.
¡Pobre alma! Exclamó el ángel. Alma querida de Dios, hecha por Dios para salvar al mundo, para dar santos al mundo y, ahora, aquí se quedará eternamente sin poder gozar de la gran recompensa que Dios le había reservado.
Querido ángel, dime, ¿de quién se trata?
Su lugar estará vacío por siempre en el Cielo. Jamás será ocupado por otra alma.
Y los demonios pasaron por nosotros, dejándonos envueltos en una nube de fuego que los cercaba con su preciosa presa.
Ahora vas a saber de quién es esta alma. Ellos van a abrir la cárcel de esta infeliz criatura. ¡Ella estará junto a otras compañeras de eterno infortunio! Ves, están abriendo la puerta.
Mis ojos estaban pegados a la gran puerta, delante de nosotros. Mi corazón pulsaba tan fuerte, que no podía permanecer de pie. Mis piernas temblaban,
Estaba lleno de gran pánico hasta que sentí desvanecer mis fuerzas. Le aseguré al ángel diciendo:
Me voy a desmayar…
No, dice el ángel.
¡El poder de Dios te dará la fuerza porque todavía veras otra cosa peor!
Y, caído en el piso caliente del Infierno, a los pies de mi protector, fui siguiendo los movimientos de los demonios, abriendo aquella cárcel de misterio. Un estruendo horroroso sacudió toda aquella sala inmensa, hasta el final, de sus puertas descascaradas.
En este momento, levantándome por el brazo, me dice el ángel:
¡Mira las almas que están adentro!
¡Las miré! ¡Mi Dios, que aflicción, que dolor tan profundo tenía todo mi ser. ¡No puedo creer lo que veo!
Y, mirando fijamente aquellos animales horribles, aquellas bestias horrorosas, en contorciones y espasmos horripilantes, exclamó el ángel:
¡Ahí están ellas! Son las almas de todas las madres que se condenaron. Las almas predilectas de Dios, las almas queridas de Dios, aquellas por quienes Dios tenía más predilección. Ellas, las almas de las infelices madres que no supieron ser madres, que despreciaron el gran privilegio de la maternidad, que descuidaron a sus hijos, dejando que muchos se perdieran por causa de su negligencia.
Yo miraba, atónito, aquel espectáculo tenebroso, en el que asquerosos demonios, amenazadores como perros furiosos, se arrojaban sobre aquellas almas transformadas en insectos, como para querer devorarlas, espetando las puntas de sus rastrillos incandescentes.
¡Pobres madres! Pensé. Es así que ellas, las descuidadas, son condenadas por el descuido en que vivieron. Las madres, las que fueron elevadas a la misma dignidad de Nuestra Señora, más no quisieron escuchar la voz de Dios que las llamó para desempeñar tan alta misión.
Mientras yo estaba tan absorto en mis pensamientos, vi a otro grupo de demonios que arrastraban otra madre que entró en la condenación eterna. Fue entonces que levantando los ojos pude leer en el techo de esa horrible prisión, las siguientes palabras, como un macabro homenaje a las madres que estaban allí.
"¡Estas son nuestras colaboradoras, en la gran obra de perdición del mundo!"
Viéndome leer esta inscripción, interrumpió el ángel.
Sí, porque si todas las madres fuesen santas, piadosas y educaran cristianamente a sus hijos, el mundo no sería tan malo. No habría juventud
Pervertida, ni la juventud de hoy en día se vería amenazada constante a la subversión del orden.
¿Esto significa que la santidad del mundo se debe, exclusivamente, a las madres? , Le pregunté.
Exclusivamente, no, respondió el ángel.
Y haciendo hincapié en las palabras, añadió:
Casi exclusivamente. Digo esto porque hay otra clase de personas a las que Dios confió la salvación de las almas y la santidad de la vida.
¿Los sacerdotes? , Le pregunté.
Sí, Dios les confió la salvación del mundo a las madres y a los sacerdotes. Por lo tanto, le reservó los mejores lugares en el cielo, así como Lucifer les reserva el mayor sufrimiento en el infierno.
Y una pregunta que constituye un verdadero reto para mí:
¿Quieres ver dónde están las almas de los sacerdotes que no se salvan? ¿Tienes valor?
En ese momento, estaba mudo del terror. Una extraña angustia y sentí una sensación que iba a caer en un abismo.
¡Si esta es la voluntad de Dios, exclamé, deseo ver a mis hermanos en el sacerdocio!
¡Por lo tanto, debemos salir de aquí replicó el ángel. Las madres y los padres están en el mismo pie de igualdad de sufrimiento en la condenación eterna. ¡Ves que la puerta que se está abriendo!
Entonces oí el crujido de las bisagras que giraban en sí mismas, mientras que dos bandas de las puertas se abrían para el paso a otro sacerdote que estaba llegando al Infierno.
Un cuadro impresionante que vi en este sueño, lo daría todo para terminar lo antes posible. A través de muchos cuerpos sin cabeza, sin piernas, sólo el tronco, pasando de unos invisibles brazos extendidos, por algo que no estaba allí.
¡Es el deseo de Dios! dijo el ángel. No tienen piernas, porque ellas le fueron dadas para que caminasen por el mundo, en la faena gloriosa de la predicación del Evangelio a todos los pueblos. Como utilizaron su caminar al servicio del mal, aquí tienen que moverse sin piernas. Y no tienen cabeza, porque Dios les dio ojos, oídos, boca, nariz, cerebro y el pensamiento para ser aplicados en la conquista de las almas al servicio de la regeneración del mundo y la restauración del reino de Cristo.
A través de la palabra y de pensamiento, los sacerdotes deberían santificar a toda la humanidad. Como no hicieron la voluntad de Dios, a pesar de ser llamados por Él a la noble misión, en el infierno son castigados por separado:
Los cuerpos de un lado, como acabamos de ver y la cabeza de otro, las piernas juntas. Cosa monstruosa. ¿Quieres ver?
Y el ángel me llevó a un lugar oscuro donde el humo tenía un aborrecido olor de carne humana quemada. Estábamos caminando. De repente, se reunieron horribles monstruos. Eran cabezas en las que se veían ojos brotados y bocas desmedidamente abiertas, queriendo pronunciar palabras que no salían. Inmediatamente, en relación con estas cabezas, dos piernas que se movían, sin abandonar el lugar.
Y los demonios que se divertían con la posición de aquellos monstruos lisiados envueltos en llamaradas de fuego que devora, quema, mientras que grujidos de animales amordazados se escuchaban en aquella sala fétida y congestionada. Era el lugar más caliente que encontramos en el Infierno.
Y pensar el ángel dice, que estas almas son hermanas en Cristo son otros Cristos. Y pensar que, en el cielo, las almas de los sacerdotes son más veneradas que a la Virgen, la Madre de Dios. Y pensar que en el cielo, los sacerdotes de Dios, viven juntos, disfrutando de su propia gloria, porque a ellos se les encomendó la continuación de la gran obra de redención de la humanidad. ¡Aquí están ellos, los Sacerdotes que se condenaron...!
De repente, un monstruoso demonio, cerca de mí, tocó una trompeta.
Vamos a ver qué Lucifer va a decir observó el ángel. Debe ser una orden que va a dar.
Escuché el sonido estridente de la trompeta, que resuena en todo el Infierno, miles de demonios allí se presentaron, en unos instantes, y como predijo mi protector, oyó que el diablo jefe de aquel bando, dar las siguientes instrucciones:
Sabía que la potencia máxima que impulsa todos los demonios del infierno que hay en la Tierra, un niño de doce años, que será santo, si continúa en el camino que va. No podemos permitir más este tipo de victoria... (Y aquel demonio no pronunció el nombre de Dios, pero todos entendieron, con un rugido aterrador que rodó por el espacio sin fin del Infierno).
¡Tenemos que conquistar el alma para nosotros, continuó Satanás, para nuestro fuego! (Esta vez, se oyó una risa frenética, lo que refleja la satisfacción infernal de aquellos demonios). Nuestro trabajo siguió diciendo el demonio, será hacer que aquel niño compre muchas revistas maliciosas, ir a todas las películas en los cines, asistir en todas las novelas de televisión, ver todos los programas, hacer amistades con elementos que ya son de nosotros.
Debe desobedecer, a menudo a su madre, huyendo de la casa y caminar por las calles aprendiendo lo que todavía no conoce. Tenemos que hacer también un servicio junto a su madre que es muy piadosa. Ella deberá asistir a las fiestas a fin de dejar al niño más a su voluntad. Debemos emplear todos los medios para asegurar que este chico se pierda, porque está escrito que va a morir pronto a causa de una operación que se va a someter, dentro de unos días. (Nueva risa histérica se oyó en todo el Infierno.) Ese chico debería perderse dice el diablo, ésta será nuestra más importante conquista.
Ordeno, en el nombre de Lucifer, que salgan todos ustedes (y eran miles los que estaban allí) a la Tierra inmediatamente. Cuando exista en la calle, un niño de nuestro rebaño, procuren hacerlo amigo del que queremos para nosotros, utilizando para ello todos los medios. Busquen cual es la mejor manera de comenzar desde su casa, hagan que alguien le dé con una pelota, para que se una a los niños de su calle, que ya son nuestros, para jugar al fútbol, donde aprenden todo tipo de malas palabras e inmoralidades. Ahí es que tienen que quedarse ustedes, en medio de esos niños de la calle, sueltos, sin madres, esto es, cuyas madres también son nuestras, para que se pierda esta presa de nuestro enemigo común... (¡Nueva explosión, con chispas y truenos!).
En este punto, me desperté, gracias a Dios.
Me senté en la cama rápidamente. Era el amanecer y el sol estaba saliendo. Estaba atontado de la agonía, aterrado con el sueño, una verdadera pesadilla. Me arrodillé y recé. Oré mucho a Dios, una oración que yo solamente se rezar, pidiéndole sobre todo que me librara de estas pesadillas.
Después, la proporción se iba calmando, recordé que debería pedir una Misa y debería ser de esto mismo por la intención de aquel niño, que yo no sabía quién era, pero que Dios bien lo sabía. Celebraría Misa por aquella criatura y por su madre pidiendo a Dios que les diera las fuerzas para no sucumbir en las tentaciones de los millares de demonios que habían salido del Infierno para tentarlos aquí en la Tierra.
Y fui a celebrar mi Misa.
Cuando llegué a la sacristía, una señora, muy amiga mía, se aproximó y me dice:
Padre, hoy es el cumpleaños de mi hijo, Roberto, su alumno. Vine a preguntarle si sería posible celebrar esa Misa por él. Está necesitando muchas oraciones. Últimamente, está desobedeciendo varias veces. Ha hecho amistades en la calle, con las que no estoy satisfecha. Inventó un fútbol, en la equina, juntándose a una media docena de chicos y he notado muchos cambios en él en estos últimos días. La semana pasada, comenzó a sentir unos dolores en la pierna derecha. Lo llevé al médico que descubrió una hernia ya avanzada, tienen que operarlo. Hoy es su cumpleaños. Hay padre, ¿podría celebrar la Misa por esa intención?
Yo meditativo, vago, impresionado, abrí los labios y balbucee:
Pues no…mi señora…voy a celebrar por él…
Y viendo mi confusión, mis palabras entrecortadas, preguntó la señora:
Padre, ¿está enfermo?
A lo que respondí;
Estoy, mi señora. Estoy enfermo…Pero, quede tranquila que haré la Misa por su hijo, por mi alumno Roberto, y él volverá a ser el que siempre fue: un hijo piadoso, obediente, ¡santo!
COMENTARIO: EL INFIERNO
La Sagrada Escritura habla de la realidad del Infierno. Nuestro Señor Jesucristo habló más sobre el Infierno que del Cielo.
Es dogma de la fe de nuestra Santa Iglesia que las almas de los que mueren en estado de pecado mortal van hacia el Infierno.
El infierno es un lugar en estado de desgracia eterna en el que se hayan las almas de los reprobados, esto es, condenados.
La Sagrada Escritura es rica en pasajes sobre el Infierno:
Segunda de Daniel 12, 2 los impíos resucitarán para eterna vergüenza y oprobio. Lea aún más en Judit 16, 17 y compare con Isaías 66, 24. También trata de esa terrible verdad, el Infierno, el libro de Sabiduría 4, 19 conforme 3, 10; 6, 5 ss.
Nuestro Señor amenaza a los fariseos con el castigo del Infierno (Mateo 5, 22.29-30; 10, 28; 18, 9; 23, 15.33: Marcos 9, 43.45-47). Nuestro Señor afirma clara y categóricamente que el Infierno es un suplicio eterno, fuego eterno, fuego que no se extingue. (Mateo 25, 41; 3,12; Marcos 9, 43; Mateo 13, 42.50; Mateo 25, 46).
Lugar de tinieblas (Mateo 8, 12; 22, 13; 25, 30). Lugar de llanto y rechinar de dientes (Mateo 13, 42.50; 24, 51; Lucas 13, 28). San Pablo da el siguiente testimonio: "Esos (los que no conocieron a Dios ni obedecieron el Evangelio) serán castigados a la eterna ruina lejos de la cara del Señor y de la gloria de Su poder (II Tesalonicenses 1, 8-9, conforme Romanos 2, 6-9; Hebreos 10, 26-31). Segundo Apocalipsis 21, 8 los impíos tendrán su parte en el tanque que arde con fuego y azufre y allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20, 10 conforme II Pedro 2, 4-6 e Judas 7). Da testimonio unánime de la realidad del Infierno, los padres de la Iglesia (discípulos los apóstoles y sucesores) y mencionamos apenas el santo mártir Ignacio de Antioquia, segundo sucesor de San Pedro en Antioquia que así mismo escribió: "Todo aquel que por su pésima doctrina corrompa la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, ira para el fuego que no se extingue y a todos los que le escuchan" Que palabras terribles, que destino terrible, para los Heréticos y apostatas que niegan la doctrina católica, que dejan la verdadera y única religión: La Católica, cometen una locura de fundar una nueva "iglesia" para sustituir la instituida por Nuestro Señor. Santo Ignacio dice: Para los heréticos, apostatas y los que les siguen. Procuremos oír los sabios consejos de San Judas (Judas 17-24).
No nos olvidemos que es dogma de fe que el Infierno dura por toda la eternidad. La palabra griega aionios, que se traduce "aquello que no tiene fin" refiriéndose a la eternidad del Infierno es la misma utilizado para hablar de la vida eterna (Juan 3, 16), para hablar de la eternidad de Dios (Romanos 16, 26). Intencionalmente Dios usó esa misma palabra para hablar del Infierno (Apocalipsis 14, 11).
Aionios no tiene significado doble. Sí ella nos revela que Dios es eterno y que lo que recibimos, si perseveramos en la fe católica, es eterno, entonces debe significar que el Infierno también es eterno.
¿Por qué existen personas que no creen en la existencia del Infierno? La negación de esa verdad no es un problema intelectual y si moral. En verdad son personas que no quieren cambiar de vida. Quieren vivir esclavizadas a los pecados de la carne y después ir para el Cielo. Ya decía Charles Baudelaire: "La más bella astucia del diablo esta en el hecho de persuadirnos de que él, el diablo, no existe" y consecuentemente también que el Infierno no existe.
Se habla tan poco sobre del diablo, sobre el Infierno, sobre la muerte. Son los falsos profetas que tienen miedo de hablar de esas cosas y viven, ni un segundo la Palabra de Dios, pero si con ideas planteadas por la mentalidad dominante.
Nuestro Señor, repetimos, habló más sobre el Infierno que sobre el Cielo, la Eucaristía, la Virgen María, porque El, que es Todo Amor, quiere que los hombres tengan ese conocimiento del terrible destino en que pueden caer con su rechazo al amor de Dios y la gracia salvadora que él les está ofreciendo.
Es bueno aclarar que las descripciones que la Biblia hace del Infierno son apenas indicios y una sombra pálida de la realidad.
Nuestra imaginación es incapaz de retratar de cualquier manera el horror del Infierno. Toda descripción sobre el Infierno está muy lejos de la realidad. El Infierno es infinitamente más terrible de lo que se nos revela en la Sagrada Escritura y nos narra el sueño de Monsenhor Eymard.
Una buena confesión, una participación piadosa en las Misas dominicales, el amor a los hermanos, con buenas obras son señales de verdadera fe en Jesucristo. Esa es la verdadera fe católica que nos salva del Infierno y nos lleva para el Cielo.
Hay dos caminos que llevan a la Eternidad: El Cielo o el Infierno, ¿Cuál de ellos escoge?
Si quieren ir al Cielo, arrepiéntanse de sus pecados y procuren hoy mismo un Sacerdote piadoso católico y haga una buena confesión y nunca más se pierda una Misa los domingos – el Día del Señor.
Si rechaza creer en la realidad del Infierno, me resta recordarle las palabras de Jesús:  "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?" (Lucas 12, 20).
Diácono Francisco Almeida Araujo
¡Oh mi buen Dios que eres todo amor, yo te doy gracias por el don de la fe, doy gracias por Tu Santa Iglesia, doy gracias por ser católico, doy gracias por la esperanza del Cielo, doy gracias por la Escuela de Amor que es el Purgatorio para prepararnos mejor para las delicias del Cielo y te pido: ten misericordia de los pecadores y concede a Tu Iglesia un profundo amor a las almas para que den testimonio de Tu Evangelio con la palabra de de la vida! ¡Amén.

PERDÓN


 Por la soberbia que hay en mí, perdón. Por la soberbia que hay en mí, perdón. Por ignorar tu voz hablando en mis hermanos, aquellos que siempre querían lo mejor para mí , perdón. Por la avaricia que hay en mí, perdón, Por la avaricia que hay en mí, perdón. Por ese afán de atesorar riquezas que me llevó a hacer tantas cosas ignorando tu ley. Perdóname Señor, perdón, perdón, perdóname Señor, perdón. Hoy quiero que Tú me cambies, renueves mi interior, hoy quiero volverme un hijo de Tu amor. Por la envidia que hay en mí, perdón. Por la envidia que hay en mí, perdón. Porque me duele tan amargamente que mis hermanos tengan todo lo que siempre anhelé, perdón. Por la ira que hay en mí, perdón, por la ira que hay en mí, perdón. Por el coraje que me ciega siempre, por haber hecho tanto daño, por perder el control, perdóname Señor, perdón. Hoy quiero que tu me cambies, renueves mi interior, hoy quiero volverme un hijo de Tu amor. Por la lujuria que hay en mí, perdón, por la lujuria que hay en mí, perdón. Por el placer siempre tan egoísta que yo he buscado tantas veces pisoteando Tu plan. Perdóname Señor, perdón. Hoy quiero que Tú me cambies, renueves mi interior, hoy quiero volverme un hijo de Tu amor.

¡Perdón Jesús! Por mis negligencias, descuidos y olvidos, por las veces que pude haber hecho algo mas y mejor. y siempre me autodisculpé, por mi orgullo y vanidad, por mi necedad y capricho, por mi silencio y excesiva locuacidad y familiaridad, creyendo que eres igual que yo, y que solapas y entiendes mis pecados.

¡Perdón Jesús! Por haber extinguido de mi mente, el grato recuerdo de tantas personas que en la vida me han ayudado, por haber sido ingrato con ellos; por creer que siempre tenía la razón en mis acciones y razonamientos, por la cobardía de no cambiar lo suficiente y por las veces que no tuve la valentía de señalar el error al hermano fraternalmente.

¡Perdón Jesús! por mis caprichos personales, que impuse a los demás, por prejuzgar a mis hermanos, por mi falta de alegría y entusiasmo, por mi flta de fe y confianza en Ti, por mi cobardía y por mi temor a comprometerme contigo. Perdón porque me han perdonado y no he sabido perdonar. Perdón por mi hipocresía y mi doblez, por recordar con afectuoso sentimiento solo a quienes alimentaron mi ego, por esa apariencia que con tanto esmero cuido, pero que en el fondo no es mas que un engaño a mí mismo!

¡Perdón Jesús! por las mil veces que reduje el amor al círculo de mis amistades. Perdón por este corazón que no amó por estos labios que no sonrieron, por estas manos que no tendí, por estos oídos que no presté, por estas palabras que callé, por las miradas que desvié, por las verdades que omití...¡Perdón por ese YO que preferí!

Jesús, no te lo he dicho todo. Llena con Tu amor mi silencio y cobardía....

MENSAJES A STA FAUSTINA KOWALSKA (DIVINA MISERICORDIA) I


1.- ESCRIBE ESTO: Antes de venir como Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombres este signo del cielo. Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran obscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el gran signo de la Cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del Salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminarán la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día.Oh Sangre y agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús, como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí confío.
 El viernes, después de la Santa Comunión, fuí trasladada en espíritu delante del trono de Dios. Delante del trono de Dios ví las potencias Celestiales que adoran a Dios sin cesar. Más allá del trono ví una claridad inaccesible a las creaturas. Ahí entra solamente el Verbo Encarnado como intercesor. Cuando Jesús entró en esa claridad, oí estas palabras: Escribe enseguida loq ue vas a oír: Soy el Señor en mi Escencia, y no conozco mandatos ni necesidades. Si llamo a las creaturas a la vida, esto es el abismo de Mi Misericordia.  

2.- Cuando fuí a la adoración, sentí la cercanía de Dios. Después de un momento, ví a Jesús y a María. Esta visión llenó mi alma de alegría y le pregunté al Señor, ¿Cuál es Tu voluntad Jesús, en esta cuestión en la que el confesor me ordena preguntar? Jesús me contestó: Es Mi Voluntad que esté aquí y que no se dispense a sí mismo. Y le pregunté a Jesús si estaba bien la inscripción: "Cristo, Rey de Misericordia". Jesús me contestó: Soy Rey de Misericordia. y no dijo "Cristo". Deseo que esta imagen sea expuesta en público el primer domingo después de la Pascua de Resurrección. Ese domingo es la Fiesta de la Misericordia. A través del Verbo Encarnado doy a conocer el abismo de Mi Misericordia... Has de saber, que si descuidas la cuestión de pintar esta imagen y de toda la obra de la misericordia, el día del juicio responderás de un gran número de almas.

3.- Una vez, deseaba mucho acercarme a la Santa Comunión, pero tenía cierta duda y no me acerqué. Sufrí terriblemente a causa de ello. me parecía que el corazón se me reventaría del dolor. Cuando me dediqué a mis tareas, con el corazón lleno de amargura, de repente Jesús se puso a mi lado y me dijo: Hija mía, no dejes la Santa Comunión, a no ser que sepas bien de haber caído gravemente, fuera de esto, no te detengan ningunas dudas en unirte a Mí, en Mi ministerio de Amor. Tus pequeños defectos desaparecerán en Mi amor como una pajita arrojada al gran fuego. Debes saber que me entristeces mucho, cuando no me recibes an la Santa Comunión.

4.- Hoy, Jesús me dijo: Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente: "Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Tí confío.

5.-....Jesús se presentó ante mí inesperadamente, despojado de las vestiduras, cubierto de llagas en todo el cuerpo, con los ojos llenos de sangre y de lágrimas, la cara desfigurada, cubierta de salivazos. De repente, el Señor me dijo: La esposa debe asemejarse a su esposo. Entendí estas palabras en profundidad. Aquí no hay lugar para duda alguna. Mi semejanza a Jesús debe realizarse a través del sufrimiento y de la humildad. Mira lo que ha hecho conmigo el amor por las almas humanas, hija Mía; en tu corazón encuentro todo lo que Me niega el número tan grande de almas. Tu corazón es un descanso para Mí, muchas veces guardo las gracias grandes para el fin de la plegaria.
Una vez, mientras hacía una novena al Espíritu Santo, el >Señor me contestó: Te lo di a conocer antes de que las Superioras te enviaran aquí; como tú te comportarás con el confesor, así Yo me comportaré contigo. Si te escondes de él, aunque se trate de la más pequeña de Mis gracias, Yo también Me esconderé de tí, y te quedarás sola.

6.- Una vez Jesús me dijo: No te extrañes si a veces sospechan de tí injustamente. Yo por amor a tí, fuí el primero en beber este cáliz de sufrimientos injustos.
Un día, estaba muy conmovida por la eternidad y sus misterios, mi alma empezó a sentir miedo, y después de reflexionar un momento más, empezaron a atormentarme varias dudas. Entonces, Jesús me dijo: Niña Mía, no tengas miedo de la casa de tu Padre. Deja a los sabios de este mundo las investigaciones inútiles. Yo quiero verte siempre como una niña pequeña. Pregúntale todo con sencillez a tu confesor y Yo te contestaré por su boca. Sí, estaré siempre junto a tí si eres siempre una niña pequeña y no tengas miedo de nada; como he sido aquí tu principio, así seré tu fin. No cuentes con ninguna creatura ni siquiera en la cosa más pequeña, ya que eso no Me agrada. Yo quiero estar en tu alma solo. Fortificaré tu alma y le daré luz, y conocerás por la boca de Mi sustituto que Yo estoy en tí, y la inquietud se desvanecerá como una niebla ante los rayos del sol.

7.- Una vez, cuando el confesor me mandó preguntar al Señor Jesús por el significado de estos dos rayos que están en esta imagen; contesté que sí que se lo preguntaría al Señor.

Durante la Oración oí interiormente estas palabras: Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el agua que justifica las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas...
Ambos rayos brotaron de las entrañas de Mi misericordia cuando Mi corazón agonizante fué abierto en la cruz por la lanza.
Estos rayos protegen a las almas de la indignación de Mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios. Deseo que el primer domingo después de Pascua se Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia.
+Pide a Mi siervo fiel que en aquel día, hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.
+La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi Misericordia.
+Oh! Cuánto me hiere la desconfianza del alma. esta alma reconoce que soy Santo y Justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad.
Mi corazón se alegra de este título de Misericordia.
Proclama que la Misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la Misericordia....



"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo; ahí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante (SACERDOTE) y confesarle con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitd. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza algun de restauración, y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura esa alma en toda su plenitud. Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde". (diario Sta Faustina pp 510-1448)

Misterio de Amor


 

Del diario de Sta Faustina Kowalska:

...voy a hablarte del mayor misterio de amor hacia mis almas escogidas y consagradas:

 En el momento de instituir la eucaristía vi presente a todas las almas privilegiadas que habían de alimentarse con mi Cuerpo y con mi Sangre y los diferentes efectos producidos en ellas. Para unas seria remedio a su debilidad; para otras fuego que consumiría sus miserias y las inflamaría en mi amor.

 Ah!...esas almas reunidas ante MÍ serán como un inmenso jardín en el que cada planta produce diferente flor, pero todas me recrean con su perfume. Mi sagrado cuerpo será el sol que las reanime.

Me acercare a unas para consolarme, a otras para ocultame, en otras descansare. ¡Si supierais almas amadísimas, cuan fácil es consolar, ocultar y descansar a todo un Dios!.

Este Dios que os ama con amor infinito, después de libraros de la esclavitud del pecado, ha sembrado en vosotras la gracia incomparable de la vocación religiosa, os ha traído de un modo misterioso al jardín de sus delicias. Este Dios redentor vuestro se ha hecho vuestro esposo.

El mismo os alimenta con su Cuerpo purísimo, y con su sangre apaga vuestra sed.

Si estáis enfermas, él es vuestro medico; venid os daré la salud. Si tenéis frió, venid os calentara. En el encontrareis el descanso y la felicidad. No os alejéis de el que es la vida y cuando os pide consuelo no se lo neguéis.

Que amargura sentí en mi corazón cuando vi a tantas almas que después de haberlas colmado de bienens y caricias, había n de ser motivo de tristeza para mi corazón! ¿No soy siempre el mismo?¿Acaso he cambiado para vosotras...?, No yo no cambiare jamás y hasta el fin de los siglos os amare con predilección y con ternura.

Se que estáis llenas de miserias, pero esto no me hará apartar de vosotras mis miradas mas tiernas y con ansia os estoy esperando, no sólo para aliviar vuestras miserias, sino para colmaros de nuevos beneficios.

Si os pido amor no me lo neguéis; es muy fácil amar al que es el Amor mismo. Si os pido algo costoso a vuestra naturaleza, os doy juntamente la gracia y la fuerza necesaria para venceros.

Os he escogido para que seáis mi consuelo. Dejadme entrar en vuestra alma y si no encontráis en ella nada que sea digno de Mi decidme con humildad y confianza; Señor, ya veis los frutos y la flor, que produce mi jardín, venid y decidme que debo hacer para que desde hoy empiece a brotar la flor que deseáis.

Si el alma me dice esto con verdadero deseo de probarme su amor, le responderé:

Alma querida, para que tu jardín produzca hermosas flores deja que yo mismo las cultive: deja que yo labre la tierra, empezaré por arrancar hoy esta raíz que me estorba y que tus fuerzas no alcanzan en quitar.

No te turbes si te pido el sacrificio de tus gustos, de tu carácter... tal acto de caridad, de paciencia de abnegación..., de celo, de mortificación, de obediencia. Ese es el abono que mejorara la tierra y la hará producir flores y frutos.

La victoria sobre tu carácter, en tal ocasión obtendrá luz para un pecador; con esta contrariedad, soportada con alegría; cicatrizara las heridas que me hizo con su pecado, repararas la ofensa y expiaras su falta...

Si no te turbas al recibir esta advertencia y la aceptas con cierto gozo, alcanzaras que las almas a quienes ciega la soberbia, abran los ojos a la luz, y pidan humildemente perdón.

Esto haré yo en tu alma si me dejas trabajar libremente en ella; no solo brotan flores enseguida, sino que darás gran consuelo a mi corazón... voy buscando consuelo y quiero hallarlo en mis almas escogidas.

 PASOS PARA LA CONVERSIÓN Mons. Víctor S. Mercado Pimentel La conversión supone e incluye varios pasos y fases sucesivos: 1.- Reconocimiento del pecado. Sólo el Espíritu Santo con su luz puede darnos conciencia de pecado (Juan 16, 8-9), de otra manera, se reduce a un mero <> o, a la simple confrontación de nuestras acciones con una lista de pecados. Nuestra conversión es obra del Espíritu Santo: sólo Él puede darnos un corazón nuevo para volver a Dios. <> (Jeremías, 15,19). 2.- Arrepentimiento o contrición: Es un dolor de corazón por el pecado cometido, con propósito de no pecar en adelante. Es el retorno al hogar, la vuelta a casa, el reencuentro con el Padre. Dolor y tristeza de haber lastimado a quien se ama; pero trsiteza, no como la del mundo que produce muerte, sino trsiteza según Dios, que lleva a la conversión (2Cor 7, 9-10). 3.- Confesión del pecado: Necesitamos reconocer y confesar explícitamente nuestros pecados ante Dios (Esdras 9, 6-15). <> (1Jn 1,9) Necesitamos además, hacer una renuncia explícita a Satanás y a todas sus obras, incluyendo en ella TODO TIPO DE OCULTISMO, ESOTERISMO, ADIVINACIÓN, YOGA, SUPERSTICIÓN. Es necesario confesarse y acudir al sacerdote para recibir la expresión y ratificación del perdón de Dios por la absolución en el sacramento de la reconciliación (Santiago 5,16; Jn 20,23) y para que, recibiendo una oración de liberación, se nos desate de toda atadura y opresión del enemigo. 4.- Reparación y reconciliación: El arrepentimiento, para restaurar la unión de amor con Dios, exige resarcir los daños causados y reconciliarse con el hermano. <> (Hch 26,20; Lc 3, 10-14).

martes, 27 de noviembre de 2012

27 DE NOVIEMBRE – LA MEDALLA MILAGROSA

LA MEDALLA MILAGROSA

Como es sabido, en la noche del 18 al 19 de julio de 1830, María Santísima se apareció a Santa Catalina Labouré: durante dos horas la Virgen Gloriosa habló con la Santa sobre una misión que Dios quería encargarle y sobre las dificultades con que iba a tropezar al realizarla.
Una segunda aparición tuvo lugar el 27 de noviembre del mismo año: por la tarde, Santa Catalina se encontraba en la capilla cuando se apareció la Santísima Virgen, que lucía un vestido blanco; en sus manos llevaba un globo de oro provisto de una cruz. Clavando los ojos en el cielo, la Virgen parecía ofrecer el globo a Dios implorando mercedes sobre él. En sus dedos portaba anillos en los cuales figuraban incrustadas piedras preciosas; de ellas se desprendían haces de luz que se ensanchaban a medida que bajaban.
Mientras que María Santísima se veía rodeada por una luz brillante, el globo desapareció de sus manos; bajando los ojos miró a Catalina, abrió los brazos y, estando de pie encima de un globo terrestre grande, lo cubrió da haces de luz, símbolos de las mercedes.
Luego se formó un marco ovalado en cuyo contorno figuraban letras de oro que rezaban “Oh María sin pecado concebida rogad por nosotros que acudimos a Vos”.
Luego, la Madre de Dios le dio el siguiente encargo: “He aquí el símbolo de las mercedes que concedo a cuantos me las piden. Haz acuñar una medalla conforme a este modelo; cuantos la lleven puesta gozarán de muchas mercedes, sobre todo si la llevan puesta al cuello. Para cuantos la lleven con confianza, las mercedes serán abundantes”.
Luego el conjunto giró y Santa Catalina vio el reverso de la medalla: la letra M, encima de ella una Cruz y debajo los Sagrados Corazones de Jesús y de María. En el contorno del conjunto figuran 12 estrellas.
¿Cuál es la voluntad de María Santísima al mandar acuñar la Medalla, invitándonos a llevarla con fe, confianza y devoción? El mensaje de la Medalla Milagrosa es la voluntad salvífica de la Madre de Dios. Ella nos entrega su Medalla para que pensemos en nuestro destino eterno.
Como un día entregó el Santo Rosario a Santo Domingo y el Escapulario a San Simón, de la misma manera quiso entregar a Santa Catalina el escudo de la fe en la Medalla de la Inmaculada, que el pueblo fiel bautizó con el nombre de Milagrosa por los muchos milagros y conversiones que realizó.
La Santísima Virgen María viene para recordar el plan de Dios y su propia misión en relación con él: conducir el mundo a su Hijo. Nos da a conocer el medio para realizar este plan: el recurso confiado a su Corazón Inmaculado y la recitación del Santísimo Rosario, tal como especificará más tarde en otras apariciones.
El mensaje de la Rue du Bac es de una riqueza insondable. Cuando se analiza el contenido doctrinal de esta manifestación, no hay que buscarlo solamente en las palabras de la Virgen Bendita, puesto que estas están enmarcadas en un conjunto de hechos, gestos y signos simbólicos que contienen enseñanzas preciosas.
La Santísima Virgen explicó ciertos detalles; otros los dejó al cuidado de nuestra meditación: “La M y los dos Corazones dicen suficiente…”
Entre los objetivos generales queridos por Nuestra Señora, podemos señalar:
* Las numerosas relaciones con las manifestaciones ulteriores. Las apariciones de 1830 contienen en germen todas las otras; son como el resumen de todo lo que María dirá con mayor claridad e insistencia en sus sucesivas apariciones.
* Preparar los espíritus a la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, confirmada, a su vez, por las apariciones en Lourdes.
* Presentar un antídoto contra el racionalismo reinante en el siglo XIX y contra el materialismo que nacería en el siglo XX. Las apariciones marianas están adaptadas a las necesidades de la Iglesia y de las almas, así como a la naturaleza de los errores que es urgente combatir. Lourdes y Fátima vendrán a completar el remedio.
En particular, las apariciones de Rue du Bac contienen un verdadero tratado completo de teología mariana. Nuestra Señora recuerda las grandes bases doctrinales de la mariología y resume por anticipación el programa dogmático que desarrollará en sus posteriores manifestaciones.
Ante todo, la Medalla presenta el Misterio de María en su contexto escriturario, bíblico: el anverso de la Medalla resume la gran promesa de Dios en las primera páginas del Génesis, es decir, el Redentor y la Mujer asociada a Él, que aplastará la cabeza de la serpiente infernal. El poder de María Virgen sobre el demonio está manifestado por sus pies benditos aplastando la serpiente infernal, como impidiéndole moverse y dañar a toda alma que recurra a su intercesión.
El reverso nos presenta la última revelación mariana de la Escritura: la Mujer del Apocalipsis. La realeza de María sobre el mundo está sugerida por las doce estrellas; mientras que la realeza de su Hijo se indica por la Cruz que corona la esfera que Nuestra Señora tiene entre sus manos durante la visión.
Entre ambos signos aparece la página central de la Revelación y del plan de amor de Dios en favor de la humanidad: la Encarnación Redentora, la Cruz del Redentor y su Madre unida a la Pasión.
La mediación Universal de María también está manifestada. Mediadora entre Jesús y los hombres, la Virgen ofrece, pide y distribuye.
El primer acto de la Mediación es la ofrenda: María ofrece a su Hijo el mundo entero, del cual Ella es Reina y Soberana, arrebatándoselo al demonio.
Ella pide y distribuye, la Mediación adquisitiva y distributiva: “habiendo mirado al cielo con una mirada suplicante, extendió sus manos”. En cada dedo tenía tres anillos recubiertos de piedras preciosas, de las cuales salían rayos que se iban alargando y ensanchando. “La belleza y el resplandor de los rayos es el símbolo de las gracias que distribuyo sobre aquellos que me las piden… Estas piedras preciosas de las cuales no sale ningún rayo, son las gracias que olvidan pedirme”.
Omnipotencia Suplicante, obtiene todo cuanto pide a su Hijo. Tesorera de todas las gracias, las cuida y embellece. Distribuidora de todos los dones de Dios, canal o acueducto por el cual nos llegan los ríos de la gracia…
¿Cuáles son las gracias que los hombres olvidan solicitar a Nuestra Señora? Bien parece ser que son las gracias íntimas del alma: humildad, mansedumbre, misericordia. Gracias que Jesús quiere ver en cada alma y de las cuales se muestra ejemplar.
 

Otra de las gracias que los hombres no piden a María Santísima es la de introducirlos en la intimidad del Sagrado Corazón de Jesús para participar allí de sus sentimientos profundos.
Una gracia no solicitada es la de participar los sufrimientos de Nuestro Señor y los dolores de Nuestra Señora; participar del estado de víctima por la gloria de Dios y la salvación de las almas.
Otra gracia perdida por no ser pedida es la instauración del Reino de María para que sea establecido el Reino de Cristo.
¡Pidamos a la Santísima Virgen Inmaculada nos conceda, además, todas las gracias que los hombres olvidan pedirle o tienen miedo de solicitarle!
Dame, Virgen Inmaculada, lo que te queda…, lo que jamás se te pide… lo que otros te rechazan…
Verdaderamente todo el Misterio de María está condensado en esta bendita Medalla, desde la Inmaculada Concepción esta la gloriosa Asunción a los cielos; desde el Génesis al Apocalipsis; desde la primera y misteriosa alusión a la Madre del Redentor, aplastando la cabeza de la serpiente, hasta la victoria definitiva sobre el orgulloso dragón.
Muchas otras cosas podríamos añadir sobre las maravillas de la Medalla Milagrosa; pero hoy no tenemos ni espacio ni tiempo.
Sea como conclusión de lo dicho, el propósito de llevar la Medalla de la Inmaculada, compendio de la vida de Nuestra Madre, catecismo mariano, tratado de mariología.
Contemplemos sus misterios y prerrogativas. Entremos en la lucha secular contra el demonio.
Confiemos en el poder y la protección de la Siempre Virgen, María Inmaculada.

No al "Espíritu de la Navidad" de la Nueva Era

Pues sí, la Nueva Era no solo es una ensaladera de creencias, sino que además se roba todas las festividades cristianas y las manipula para su propio fin, así como debemos tener cuidado de no caer en las supersticiones del Año Nuevo, de las cuales hablaremos en otro artículo, debemos tener cuidado de no creernos esta nueva teoría del "espíritu de la Navidad" que estan manejando los nuevaeristas.

Pero qué es este "espíritu"?

Segun los nueva eristas "El día que comienza el Solsticio de Invierno, cuando el Sol ingresa a 0º de Capricornio, se dice que desciende sobre nuestro planeta el Espíritu de la Navidad, y ese día se "invita" a conectarse con esa "Energía Divina" para impregnarse con ella e irradiarla por cada rincón de la Tierra"

Dice la página nuevaeriana:. "Invitemos al Espíritu de la Navidad a derramar sus dones sobre nuestro planeta y sobre cada uno de nosotros, pidiéndole que permanezca en nuestras vidas cada día. La hora del acontecimiento varia para cada país de acuerdo al huso horario vigente para el lugar en que nos encontremos.
Ese día limpiemos nuestro Espíritu, nuestro hogar y nuestro lugar de trabajo para que las energías se renueven y así podemos sentirnos en armonía con el Universo y solicitar a Nuestro Creador las peticiones que deseamos obtener durante el nuevo año que está por comenzar."

Como bien sabemos la Nueva Era jamás se refiere al UNICO Dios como Nuestro Creador, como podemos ver esto solo trata de un ritual esotérico y supersticioso más que en ningun momento menciona siquiera el nacimiento de Jesucristo quien es el Ünico Salvador y Redentor a quien se festeja en ese día, creo que estas personas ni saben lo que significa la palabra NAVIDAD, de igual forma, publican una serie de "rituales" que deben hacerse supuestamente el 22 de Diciembre.

Otra de las cosas que se encuentran en torno a la Navidad es que para ellos es la "celebración" de el "comienzo de la era de Acuario" como lo dice el nuevaerisra Samael Aun Weor:  El V. M., que había explicado 12 años antes ese supuesto evento, anuncia en 1962 el comienzo de la Nueva Era entre el efluvio vigoroso de un Movimiento Gnóstico en pleno desarrollo.“Hemos llegado a la Nueva Era, y hoy, con júbilo celebramos la Navidad del Corazón. Hace ya 1962 años que venimos festejando el nacimiento místico del Cristo en su forma cristiana. Es urgente comprender a fondo el camino de la autorrealización Intima. Sólo con la autorrealización logramos la Cristificación...” (Mensaje de Navidad 1962)

Podemos ver la herejía de la Nueva Era como siempre con su mensaje de "cristificación del ser humano". Por otro lado eso no es todo, hay quienes sostienen que la Navidad de "piscis" (osea nuestra Navidad Católica y nacimiento del Señor) ya no se festeja el 25 de diciembre, sino el 18 de enero, pues un tal "niño Sergio" ha despalazdo al mismísimo Jesucristo, y el tal Samel es una nueva encarnación de un nuevo mesías, como lo vemos en una explicacion dada en una pagina antisectas:

 
"¿será esta una felicitación atrasada de las fiestas que acaban de pasar?
No, no, es una felicitación autentica, no de las fiestas decembrinas de la Era de Piscis, si no de las fiestas del Niño Sergio de la Nueva Era del Acuario.
Efectivamente en la secta GFU tal es la doctrina religiosa que ya no estamos en el 2011 de la era cristiana, si no en el año 62 de la nueva era acuario, que se cuentan a partir del cumpleaños 33 de su profeta Samael (El Muy Sublime Maestre Avatar, Cristo, Buda y Mesías de la Nueva Era Acuariana).
Así pues la navidad ya no la festejan (al menos en teoría) el 25 de Diciembre conmemoración del nacimiento de nuestro señor Jesucristo, si no que la festejan el 18 de enero, día de la navidad acuariana."

En fin hermanos que hay que tener bien presente que la Navidad es la conmemoración del Nacimiento del mismo Dios hecho Hombre en Jesucristo, conmemoración de el comienzo de nuestra redención y nadamás debe festejarse en ese día, tengan cuidado de lo que les inventan en la navidad o lo que festejan, o creen o compran, el Espíritu de la Navidad debe ser la GRACIA SANTIFICANTE DE DIOS; el Esìritu Santo en Nosotros y NADIE MAS...

La verdadera historia de Santa Claus

Rescatar del dominio de los comerciantes todo lo que realmente nos pertenece como católicos  
 
La verdadera historia de Santa Claus
La verdadera historia de Santa Claus
Comenzamos ya el mes de Diciembre, y poco a poco las casas van mostrando sus variados adornos y luces multicolor, por supuesto es una fiesta importantísima sin duda, Navidad es la fiesta del amor hecho hombre y de la generosidad en el compartir de los bienes del mismo modo que Dios comparte con nosotros la naturaleza humana.

Cada año, los católicos enfrentamos una lucha por rescatar a Jesús de entre tantas “Fiestas, comidas, regalos, adornos, compromisos etc.”

Sin embargo creo que también debemos esforzarnos por rescatar del dominio de los comerciantes todo lo que realmente nos pertenece como católicos, en especial me quiero referir a la tan maltratada imagen de Santa Claus. Si, leyó usted bien, y tal vez le sorprenda esta inquietud mía, la verdad es que he escuchado a más de un católico, refiriéndose a Santa Claus como el ”gordito de barbas blancas”, ocupando el lugar de quien la misma Iglesia se encarga de ponernos como ejemplo de devoción a Jesús Niño, de paciencia, fe en la persecución y sobre todo generosidad. Si, nuestro maltrecho Santa Claus no es otro más que San Nicolás de Bari.

Desdichadamente los católicos nos hemos dejado robar de la mercadotecnia que, con tal de vender en estas fechas, ha sido capaz de inventar a través de los años malformaciones tales como los duendes, el taller de juguetes, el simpático reno Rodolfo, y hasta la misma Sra. Claus. Bueno, eso es lo que nos venden las miles de promociones y películas de temporada.

A continuación una breve reseña de su vida y del porqué se ha desvinculado de la Navidad, le invito a leer este artículo... y después... saque usted sus conclusiones.

San Nicolás de Bari nació en el año 310 después de Cristo, en un tiempo de persecución, donde la enseñanza de la doctrina de Jesús suponía estar en Contra del Imperio Romano. Por lo alejado de la época es difícil saber con exactitud su nacionalidad Países como Rusia, Turquía y en general medio Oriente se atribuyen este privilegio. Los padres de Nicolás que eran gente adinerada habían inculcado en su hijo el espíritu de generosidad entre otras virtudes, de modo que en una ocasión cambió a su caballo por un esclavo en una subasta para regalarle su libertad, lo que provocaba la burla entre los paganos y falta de respeto entre los Cristianos, todas las caridades las hacía en nombre de Jesús y con su ejemplo muchos se convertían a Cristo. Siendo aún muy Joven mueren sus padres y comienza a dar a manos llenas entre los mas necesitados; al llamarle la atención su administrador, San Nicolás, responde que si sólo ha dado la tercera parte de su herencia se preocuparía por dales más.

Se cuenta que en una ocasión supo de tres jovencitas que pretendían casarse pero su padre no podía pagar la dote correspondiente. Al saberlo Nicolás (pretendiendo realizar la caridad sin ser visto), dejó caer por la chimenea unas monedas de oro que coincidentemente cayeron en unas medias de lana que las jóvenes habían dejado secando (por eso se cuelgan las medias tejidas que sirven para que ahí nos deje a nosotros los regalos que el niño Jesús nos manda desde el cielo, y por eso es el mito de que no puede ser visto por los que recibirán el regalo). Así, es conocido como el patrono de las parejas que desean tener un buen matrimonio y como protector de las familias en problemas económicos. En algunos países su imagen aparece con tres monedas de oro en las manos.

En esos tiempos era emperador Diocleciano quien ordena a Cesar Galerio acabar con los cristianos con toda la fuerza. Es en esta época que San Nicolás es nombrado Obispo de Myra Turquía (de ahí el color rojo de su vestimenta).

A pesar de vivir la feroz persecución Nicolás no perdía su sentido del humor y su alegría especialmente al platicar con los niños acerca del Nacimiento de Jesús en quién ponía toda su Esperanza (de ahí el amor a los niños y el típico Jo, Jo, Jo).

En una de las persecuciones fue aprehendido y encarcelado por casi 30 años, aún desde la cárcel se sacrifica y ora por su Iglesia, a pesar que los soldados romanos se burlaban de Él diciéndole que ya se había acabado la fe en Cristo.

Al convertirse al cristianismo el emperador de Roma, Constantino, hijo de Santa Elena, el Obispo Nicolás fue liberado, ya anciano con el pelo largo y la barba blanca, y convencido que era el único creyente que quedaba, regresa a su ciudad dispuesto a empezar otra vez la Iglesia de Cristo.


Su sorpresa fue grande cuando llegando al lugar observa la Catedral que había sido reconstruida y en ella los Cristianos entonaban el cántico Adestae Fidelis ya que estaban celebrando la fiesta de Navidad (por eso la relación de Navidad con la llegada de San Nicolás).

Se dice que asistió al Concilio de Nicea (325 dC) también que sofocó un motín en Taifalea, Frigia. Y que sostuvo con su dinero y con su fe a su pueblo y a ciudades como Patara y Lycia de Kalamaky que vivían hambrunas.

Uno de los milagros más sorprendente es el de haber resucitado por su intercesión a tres niños que habían caído de un árbol y muerto al instante. Motivo por el cual también se le representa con tres niños a su lado. A pesar de ser anciano, seguía viajando, evangelizando y entregando juguetes a los niños para recordar a todos que en Navidad recibimos el mejor de los regalos a través de Cristo, la esperanza de la salvación Eterna.

Sus restos descansan en la Basílica de San Nicolás, en Bari Italia, desde el siglo XI (1087) y a falta de precisión de su fecha de paso a la vida eterna lo veneramos (o deberíamos) el 6 de Diciembre.

Otra de las formas en las que se representa su imagen en Holanda, es con un barco en las manos ya que por su mediación se salvo un barco de zozobrar en la tormenta.

La imagen que conocemos actualmente del clásico Santa Claus, fue modificada por el inmigrante Alemán recién llegado a Nueva York el protestante Thomas Nast quien lo ilustra para el semanario “Harper” en 1864 mostrándolo con el traje rojo las botas, un gran saco de juguetes y entrando en una chimenea.

Por ser uno de los primeros santos de nuestra Iglesia su nombre se ha modificado con los siglos del vocablo Sajón Saint Nickleaus, a santa Claus.

Espero que el conocer este artículo le impulse a conocer más de cerca de este gran Santo, ejemplo de virtudes que tanta falta le hacen a esta temporada Navideña y dar a conocer a nuestros niños y jóvenes a San Nicolás, el verdadero Santa Claus.