miércoles, 14 de agosto de 2013

El Camino de la Cruz Catalina Rivas


Meditaciones sobre la Pasión de Cristo del
libro “La Pasión”, dictado por Jesús a la
vidente estigmatizada, Catalina Rivas

Propiedad registrada © 2004, La Gran Cruzada del Amor y Misericordia.
Todo derecho reservado. Este libro se publica en
coordinación con El Apostolado de la Nueva Evangelización
(ANE).
Las meditaciones sobre la Pasión de Cristo de este folleto fueron
todos extraídos de “La Pasión”, el libro que fue dictado
por Jesús a la vidente estigmatizada Katia Rivas, a excepción
el primer párrafo de la Octava Estación, que es del Capitulo
23 del Evangelio de San Lucas.
La versión original castellana de “La Pasión” recibió el Imprimátur
del Arzobispo de Cochabamba, Bolivia el 2 de Abril de
1988. Katya residía en la mencionada ciudad en ese tiempo.
Permiso es otorgado para reproducir este libro en su totalidad,
sin haber sufrido cambios o adiciones, y siempre y cuando
la reproducción y distribución sean hechas únicamente sin
fines de lucro.
Este documento está disponible sin costo ninguno, a través
del Internet. Se puede entrar en línea e imprimir de los siguientes
sitios en el WEB:
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en inglés: www.greatcrusade.org
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La Gran Cruzada del Amor y Misericordia
[The Great Crusade of Love and Mercy]
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Lithonia, Georgia 30058 USA
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Si Jesús le habló a tu corazón mientras leías esta libro,
por favor comparte estas palabras, sacando fotocopias
de este documento para difundirlo a personas que al
leerlo pienses que vayan a ser bendecidas. Por favor,
permite que el Espíritu Santo te guíe en la evangelización,
de acuerdo con los dones que El te ha dado.

Las Estaciones de la Cruz

 
Déjate abrazar por Mi más ardiente deseo de que todas las
almas vengan a purificarse en el agua de la penitencia...
Que se penetren de los sentimientos de confianza y no de
temor, porque Soy Dios de Misericordia y siempre Estoy
dispuesto a recibirlas en Mi corazón.
Yo estoy junto a tí, cuando haces lo que te pido; es como si
Me quitaras la ardiente sed que Me secó hasta los labios en la
Cruz.
Me haré presente cada vez que invoquen Mi pasión con
amor. Te concederé el vivir unida a Mí en el dolor que
experimenté cuando en Getsemaní conocí los pecados de todos
los hombres.
Piensen en todo cuanto tuve que padecer por salvar al
hombre, para poder reinar en su corazón, para hacerle posible la
entrada en el reino de Mi Padre.
Ahora, vamos al relato de Mi Pasión... Relato que dará gloria
al Padre y Santidad a otras almas elegidas.
Hagámos juntos el Camino de la Cruz.

Las Estaciones de la Cruz

PRIMERA ESTACIÓN
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE POR PILATOS
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
Coronado de espinas y cubierto con un manto púrpura, los
soldados Me presentaron de nuevo a Pilatos. No
encontrando en Mí delito para castigarme, Pilatos buscaba
medios para libertarme. En el lastimoso estado en el que
Me encontraba, proponiéndoles darme la libertad y condenar en
Mí lugar a Barrabás, que era un ladrón y criminal famoso. A una
voz contestó el pueblo: ¡Que muera y que Barrabás sea puesto en
libertad!
Almas que Me aman, vean cómo Me han comparado a un
criminal. Vean cómo Me han rebajado más que al más perverso
de los hombres. Medita por un momento en el indecible martirio
de Mi Corazón, al verse pospuesto a Barrabás. Soy el más
odiado de los hombres y se Me condena a muerte, como a ladrón
infame. Pilatos ha pronunciado la sentencia. Hijitos Míos,
consideren atentamente cuánto sufrió Mi Corazón…
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén 
Padre Nestro, Ave María, Gloria...

SEGUNDA ESTACIÓN
JESÚS ACEPTA LA CRUZ
 † ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
V amos a continuar, Mis pequeños. Sígueme en el camino del
Calvario, agobiado bajo el peso de la Cruz…
En tanto que Mi Corazón estaba abismado de tristeza por
la eterna perdición de Judas, los crueles verdugos,
insensibles a Mi dolor, cargaron sobre Mis hombros llagados, la
dura y pesada Cruz en que había de consumar el misterio de la
Redención del mundo.
Contémplenme, ángeles del cielo. Vean al Creador de todas
las maravillas, al Dios a Quien rinden adoración los espíritus
celestiales, caminando hacia el Calvario y llevando sobre sus
hombros el leño santo y bendito que va a recibir su último
suspiro.
Véanme también ustedes, almas que desean ser Mis fieles
imitadoras. Mi Cuerpo, destrozado por tanto tormento camina,
sin fuerzas, bañado de sudor y de sangre...
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y Alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
 
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
S ufro, sin que nadie se compadezca de Mi dolor! La
multitud Me acompaña y no hay una sola persona que
tenga piedad de Mí. Todos Me rodean como lobos
hambrientos, deseosos de devorar su presa... Es que todos
los demonios salieron del infierno para hacer más duro Mi
sufrimiento.
La fatiga que siento es tan grande, la Cruz tan pesada, que a la
mitad del camino caigo desfallecido. Vean cómo Me levantan
aquellos hombres inhumanos del modo más brutal: uno Me agarra
de un brazo, otro tira de Mis vestidos, que están pegados a Mis
heridas, volviendo a abrirlas... Este Me coge por el cuello, otro por
los cabellos, otros descargan terribles golpes en todo Mi Cuerpo,
con los puños y hasta con los pies. La Cruz cae sobre Mi y su peso
Me causa nuevas heridas. Mi rostro roza sobre las piedras del
camino y, con la sangre que por él corre, se pegan a Mis ojos, que
están casi cerrados por los golpes; el polvo y el lodo se juntan a la
sangre y quedo hecho el objeto más repugnante.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada señala Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Sabtisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

CUARTA ESTACIÓN
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
S igan Conmigo unos momentos y, a los pocos pasos, Me
verán en presencia de Mi Madre Santísima que, con el
Corazón traspasado por el dolor, sale a Mi encuentro para
dos fines: para cobrar nueva fuerza de sufrir a la vista de Su
Dios y para dar a Su Hijo, con Su actitud heroica, aliento para
continuar la obra de la Redención.
Consideren el martirio de estos dos Corazones. Lo que más
ama Mi Madre es Su Hijo... No puede darme ningún alivio y sabe
que su vista aumentará aún más Mis sufrimientos; pero también
aumentará Mi fuerza para cumplir la voluntad del Padre.
Para Mí, lo más amado en la tierra es Mi Madre; y no solamente
no la puedo consolar, sino que el lamentable estado en que Me ve,
procura a Su Corazón un sufrimiento semejante al Mío. Deja
escapar un sollozo. ¡La muerte que Yo sufro en Mi Cuerpo, la
recibe Mi Madre en el Corazón!... ¡Cómo se clavan en Mí Sus ojos y
los Míos se clavan también en Ella! No pronunciamos una sola
palabra, per cuántas cosas dicen Nuestros Corazones en esta
dolorosa mirada.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Senor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

 QUINTA ESTACIÓN
SIMÓN AYUDA A LLEVAR LA CRUZ
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo! V oy camino hacia el Calvario. Aquellos hombres inicuos,
temiendo verme morir antes de llegar al término, se
entienden entre sí para buscar a alguien que Me ayude a
llevar la Cruz y requisaron a un hombre de las cercanías
llamado Simón. Este hombre Me ayuda a llevar parte de la Cruz,
pero no toda Mi Cruz...
Hay almas que caminan así en pos de Mí. Aceptan ayudarme a
llevar Mi Cruz, pero se preocupan aún del consuelo y del descanso.
Muchas otras consienten en seguirme y, con este fin, han abrazado
la vida perfecta. Pero no abandonan el propio interés, que sigue
siendo, en muchos casos, su primer cuidado; por eso vacilan y dejan
caer Mi Cruz, cuando les pesa demasiado; buscan la manera de
sufrir lo menos posible, miden su abnegación, evitan cuanto pueden
la humillación y el cansancio y, acordándose quizá con pena de los
que dejaron, tratan de procurarse ciertas comodidades, ciertos
placeres.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

SEXTA ESTACIÓN
VERÓNICA SECA EL ROSTRO DE JESÚS

† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo! P or el contrario, hay almas, y no pocas que, movidas por el
deseo de su salvación pero sobre todo por el amor que les
inspira la vista de lo que por ellas He sufrido, se deciden a
seguirme en el camino del Calvario; se abrazan con la vida
perfecta y se entregan a Mi servicio, no para ayudarme a llevar parte de
la Cruz, sino para llevarla toda entera. Su único deseo es descansarme,
consolarme; se ofrecen con este fin a todo cuanto les pide Mi voluntad,
buscando cuanto pueda agradarme; no piensan ni en los méritos, ni en
la recompensa que les espera, ni en el cansancio, ni en el sufrimiento
que resultará para ellas. Lo único que tienen presente es el amor que
pueden demostrarme, el consuelo que Me procuran...
Si Mi Cruz se presenta bajo la forma de la enfermedad, si se
oculta debajo de un empleo contrario a sus inclinaciones y poco
conforme a sus aptitudes, si va acompañada de algún olvido de las
personas que las rodean, la aceptan con entera sumisión.
¡Ah!, estas almas son las que verdaderamente llevan Mi Cruz, la
adoran, se sirven de ella para procurar Mi Gloria, sin otro interés ni
paga que Mi amor. Son las que Me consideran y glorifican...
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

SÉPTIMA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo! M ire a Simón detrás de Mí, ayudándome a llevar la Cruz y
considera ante todo dos cosas: Este hombre carece de
buena voluntad; es un mercenario, porque si Me acompaña
y comparte Conmigo el peso de la Cruz, es porque ha sido
requisado. Por eso, cuando siente demasiado cansancio, deja caer más
el peso sobre Mí y así caigo en tierra dos veces.
Mi Padre envía ángeles para que Me ayuden a sostenerme; para
que Mi Cuerpo no pierda el conocimiento al desplomarse; para que la
batalla no sea ganada antes de tiempo, y pierda Yo a todas Mis almas.
Camino sobre las piedras que destrozan Mis pies, tropiezo y caigo
una y otra vez. Miro a cada lado del camino en busca de una pequeña
mirada de amor, de una entrega, de una unión a Mi dolor pero... no veo
a ninguno.
Hijos Míos, los que siguen Mis huellas, no suelten su cruz por más
pesada que ésta les parezca. Háganlo por Mí, que cargando su cruz,
Me ayudarán a cargar la Mía y, por el duro camino, encontrarán a Mi
Madre y a las almas santas que irán dándoles ánimo y alivio.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
 OCTAVA ESTACIÓN
JESÚS HABLA A LAS MUJERES
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
 H ijas de Jerusalén, no lloren por Mí. Lloren más bien por sus hijos.
Porque llegarán días en que se dirá: Felices las mujeres que no
tienen hijos. Felices las que no dieron a luz ni amamantaron.
Entonces dirán: ¡Que caigan sobre nosotros los montes, y nos
sepulten los ceros!
Tengan como cosa cierta que, si ustedes no ven el resultado de sus
sufrimientos, de su abnegación, o lo ven más tarde, no por eso han sido
vanos e infructuosos, mas por el contrario, el fruto será abundante.
El alma que verdaderamente ama, no cuenta lo que ha sufrido y
trabajado, ni espera tal o cual recompensa; busca tan solo aquello que cree
de gloria para su Dios... Por El no regatean trabajos ni fatigas. No se agita
ni se inquieta ni, mucho menos, pierde la paz si se ve contrariada o
humillada; porque el único móvil de sus acciones es el amor, y el amor
abandona las consecuencias y los resultados. He aquí el fin de las almas
que no buscan recompensa. Lo único que esperan es Mi Gloria, Mi
consuelo, Mi descanso; por eso han tomado toda Mi Cruz y todo el peso
que Mi Voluntad quiere cargar sobre ellas.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

 NOVENA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo! 
E xtenuado de fatiga, apenas si puedo andar. Mis pies sangran por
las piedras del camino... Tres veces he caído en el trayecto. Una
para dar fuerza de convertirse a los pecadores, habituados al
pecado. Otra para dar aliento a las almas que caen por fragilidad
y, a las almas que ciega la tristeza y la inquietud, animarlas a levantarse
y a emprender con valor el camino de la virtud. Y la tercera, para
ayudar a las almas a salir del pecado a la hora de la muerte.
Hijos Míos, llámenme por Mi nombre, pues Jesús quiere decir todo.
Yo lavaré sus pies, aquellos pies que han pisado una senda resbaladiza
y que ahora están heridos por los golpes contra las piedras. Yo los
enjugaré, los sanaré, los besaré y quedarán sanos, y no conocerán ya
ninguna otra senda que la que conduce a Mí.
Alma que Me perteneces, no hagas caso de ese cruel enemigo y, en
cuanto sientas la moción de la gracia al inicio de tu lucha, acude a Mi
Corazón; siente, contempla cómo vierte una gota de Su Sangre sobre tu
alma y ven a Mí. Ya sabes dónde me encuentro: bajo el velo de la fe...
Levántalo y dime con entera confianza tus penas, tus miserias, tus
caídas... Escucha con respeto Mis palabras y no temas por lo pasado.
Mi Corazón lo ha sumergido en el abismo de Mi Misericordia y Mi
amor.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de Su Santisima Madre. Amén
Padre Nuestro, Ave María, Gloria...

 DÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS ROPAS
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
M ira con qué crueldad Me rodean estos hombres
endurecidos. Unos tiran de la Cruz y la tienden en el
suelo; otros Me arrancan los vestidos pegados a las
heridas, que se abren de nuevo y vuelve a brotar la sangre.
Miren, hijos queridos, cuánta es la vergüenza y la confusión que
padezco al verme así, ante aquella inmensa muchedumbre. ¡Qué dolor
para Mi alma!
Los verdugos que arrancan la túnica, que con tanto esmero Me
revistió Mi Madre en Mi infancia y que había ido creciendo a medida
que Yo crecía, la echan a suertes. ¿Cuál sería la aflicción de Mi Madre,
que contempla esta escena?
Contemplen un instante estas manos y estos pies ensangrentados ...
Este cuerpo desnudo, cubierto de heridas, de orines y de sangre.
Sucio... Esta cabeza traspasada por agudas espinas, empapada de
sudor, llena de polvo y cubierta de sangre...
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea.....
PadreNuestro, Ave María, Gloria

UNDÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo! 
Pero ha llegado la hora y, tendiéndome sobre la Cruz, los
verdugos cogen Mis brazos y tiran para que lleguen a los
taladros, preparados en ella... Todo Mi Cuerpo se
quebranta, se balancea de un lado a otro y las espinas de
la corona penetran en Mi cabeza, más profundamente aún.
Oigan el primer martillazo que clava Mi mano derecha... resuena
hasta las profundidades de la tierra. Oigan aún... ya clavan Mi
mano izquierda y, ante semejante espectáculo, los Cielos se
estremecen, los Ángeles se postran. Yo guardo el más profundo
silencio. Ni una queja, ni un gemido se escapan de Mis labios,
pero Mis lágrimas se mezclan con la sangre que cubre Mi rostro.
Luego que han clavado las manos, tiran cruelmente de los
pies... Las llagas se abren, los nervios se desgarran en Mis manos
y brazos... los huesos se descoyuntan... ¡El dolor es intenso! ¡Mis
pies son traspasados y Mi Sangre baña la tierra!…
Contempla a tu Jesús, tendido sobre la Cruz, sin poder hacer el
más ligero movimiento... desnudo, sin fama, sin honor, sin libertad...
¡Todo se lo han arrebatado! ¡No hay quién se apiade y se
compadezca de su dolor! ¡Sólo recibe tormentos, escarnios y burlas!
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea...
Padre Nuestro,Ave María, Gloria...

DUODÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
H ijos Míos, has oído y has visto Mis sufrimientos,
acompáñame hasta el fin y comparte Mi dolor.
Ya está enarbolada Mi Cruz. ¡He aquí la hora de la
Redención del mundo! Soy el espectáculo de burlas
para la muchedumbre... pero también de admiración y de amor
por las almas. Esta Cruz, hasta ahora instrumento de suplicio,
donde expiraban los criminales va a ser, en adelante, la luz y la
paz del mundo. Por las almas agonizantes ofrecí al Padre Mi
muerte, y ellas tendrán la Vida. En el último grito que lancé
desde la Cruz, abracé a toda la humanidad pasada, presente y
futuro.
Hijos Míos, no hay cruces gloriosas en la tierra, están todas
envueltas en misterio, en tinieblas, en exasperación. En misterio,
porque no la entienden; en tinieblas, porque ofuscan la mente,
porque golpean justamente en lugares donde no se querrá ser
golpeado.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea...
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

 DECIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
No se lamenten, no se retarden; les digo Yo, que llevé no
solo la Cruz de madera que Me condujo a la Gloria sino,
sobre todo, aquella Cruz invisible pero permanente, que
estaba formada por las cruces de sus pecados. Sí, y de sus
sufrimientos. Todo lo que ustedes sufren fue objeto de Mis penas,
puesto que no sufrí solamente para darles la Redención, sino
también por lo que ustedes deben sufrir ahora. Miren el amor que
me une a ustedes; en ello tengan la confirmación de Mi Santo Querer
y únanse a Mí, observando cómo Yo Me comporté entre ilimitadas
amarguras.
He tomado como símbolo un madero, una cruz. Lo He
llevado, con gran amor, por el bien de todos. He sufrido
verdadera aflicción, para que todos pudiesen alegrarse en Mí.
Pero hoy, ¿cuántos creen en el que verdaderamente los amó y los
ama?... Contémplenme en la imagen del Cristo que llora y
sangra. Allí y así, Me tiene el mundo.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humildede corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea...
Padre Nuestro, Ave María, Gloria

 DECIMOCUARTA ESTACIÓN
JESÚS ES COLOCADO EN LA TUMBA
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo! 
He creado el mundo y He creado también el árbol que Me
habría de proporcionar el madero de Mi Cruz; He creado y
cultivado la zarza que Me habría de dar las espinas de Mi
corona real. Sepulté en las entrañas de la tierra el hierro con
el que se habrían de forjar Mis clavos. ¡Oh, misterio de
incomprensible amor! He creado un nido para el pájaro, una guarida
para la fiera, para el rico un palacio, para el obrero una casa, una
cuna para el niño, un asilo para el anciano; cuando vine en persona a
visitar Mi tierra, no hubo lugar para Mí en las posadas del mundo.
Era una noche fría, helada, aquella noche de Mi venida a los
hombres. Vine a los hombres, pero los hombres no Me conocieron.
No había lugar para Mí… ¿Y ahora?…
¡Hijos Míos, pobres pecadores! No se alejen de Mí, los espero
noche y día en el Sagrario. No voy a reprochar sus crímenes. No
voy a echarles en cara sus pecados. Lo que haré será lavarlos con la
Sangre de Mis llagas. No teman, vengan a Mí. ¡No saben cuánto los
amo!
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea....
Padre Nuestro, Ave María, Gloria...

 DECIMOQUINTA ESTACIÓN
LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
 
† ¡Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos! Porque por
tu santa Cruz redimiste al mundo!
A l Viernes Santo siguió el alba gloriosa del Domingo de
Resurrección... Es Mi Sangre redentora, que riega las áridas
tierras que han quedado desiertas del mundo de las almas;
y correrá siempre sobre la tierra esta Sangre, mientras haya
un hombre que salvar. Yo no He muerto en la Cruz entre mil
tormentos para poblar de almas el infierno, sino de elegidos el
Paraíso.
¡De nuevo, hijos Míos, pobres pecadores! No se alejen de Mí,
los espero noche y día en el Sagrario. No voy a reprochar sus
crímenes. No voy a echarles en cara sus pecados. Lo que haré
será lavarlos con la Sangre de Mis llagas. No teman, vengan a
Mí. ¡No saben cuánto los amo!
Vengan ahora, hijos Míos, en Mi iglesia y visita conmigo. Yo soy
su Subido Señor que lo espera en el Tabernáculo. Yo soy totalmente
presente, Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. ¿Usted quiere
conocerme? Entonces venga y pásese tiempo conmigo. Yo lo amo,
estimados niños.
† Oh Jesús, el más obediente, manso y humilde
de corazón, ten piedad de nosotros.
Bendita y alabada sea...
Padre Nuestro, Ave María, Gloria...